¡Salgan con las manos en alto! ¡Están rodeados!
Y lo que nos rodea es el absurdo de habernos creído dioses y de haber estampado esta blasfema posición en el rostro de una desconcertada muchedumbre, aterrada ante semejante propuesta. Mas tras una primera conmoción, un instante de duda, de perplejidad, el nuevo estado al que se había elevado el hombre –su deidad, su ascensión… Leer más ¡Salgan con las manos en alto! ¡Están rodeados!


















































