En primer lugar quiero agradecer a mis dos mentores en el descubrimiento, a mi parecer tan importante, como es el concepto de “centralidad”.
Fue ya hace bastante tiempo cuando el profesor Abu Bakr Gallego (r.a.) cuando con su preclara mentalidad me hizo atisbar la importancia de dicho concepto que hasta entonces me había pasado totalmente desapercibido, y gracias a él fue como conocí al profesor Ahmad Dawud, un gran erudito sirio, completamente desconocido en el ámbito hispano, dada que su obra no ha sido traducida hasta el presente a ninguna lengua occidental que yo sepa.
Ambos autores han descubierto aquello que no por simple, encierra una clave importantísima para la comprensión del devenir humano, de la creación, y por ende del Islam.
Estamos acostumbrados, porque así lo ha impuesto la fuerza del devenir histórico, a estudiar el fenómeno de la creación, del universo, de la vida o del Din, como hechos inconexos sin relación alguna entre ellos, como si de un puzzle arrojado sobre la mesa, sus fragmentos permanecieran dispersos sin una “imagen” que nos revele la totalidad del dibujo, lamentablemente ese el panorama al que ha llegado la ciencia, la psicología, el Din y la historia entre otros campos de estudio.
Este va ser solo un artículo introductorio de otros que tal vez le sigan, aclarando porque el concepto de “centralidad” es vital para nosotros los musulmanes, y porque sin él nuestra comprensión del Islam resulta coja.
Se nos ha hecho entender que el Islam es una “religión” que nada tiene que ver con la comprensión profunda de la trama existencial del ser humano y por ello el estudio del musulmán se ha visto relegado al ámbito llamado “religioso” dejando de lado la comprensión de la trama existencial porque no es su “campo” de estudio, el resultado de este altercado epistemológico ha sido ni más ni menos que el abandono por parte de los musulmanes de su propia historia, recogiendo las migajas de conocimientos que Occidente le quiera dar, resultado, nuestra cosmovisión es la cosmovisión de la NASA, nuestra cosmovisión de la biología es la visión de los evolucionistas occidentales, nuestra cosmovisión de la Historia es la visión etnocéntrica occidental de los arqueólogos, historiadores y filólogos británicos, alemanes y franceses que falsificaron toda la historia de Oriente Próximo con fines políticos durante los siglos XIX y XX, etc etc,
La pregunta que nos debemos hacer es, por qué hemos llegado a esta situación de crisis intelectual en el mundo musulmán?, las respuestas podrían ser muchas y no es el momento de abordarlas, antes bien, me quiero centrar en el factor, quizás sino el más importante, uno de los más importantes, que ha sido el abandono del concepto de “centro”, que ya el profesor Ahmad Dawud y con posterioridad el profesor Abu Bakr Gallego han logrado rescatar de las arenas de la ignorancia.
La idea es bien simple, pero no por ello menos desconocida, todo, absolutamente todo desde lo inconmensurablemente grande hasta lo más insignificante viene determinado su “existencia” por un centro que le da significado vital; pongamos un ejemplo al alcance de todos, la circunferencia, sería entendible esta figura geométrica sin un centro que la defina? Imposible verdad?, sería posible entender una célula sin un centro que le de significado? Imposible también, si estos sencillos ejemplo los extrapolamos al ámbito existencial del hombre como criatura viviente en esta tierra, podemos decir desde un punto de vista antropológico, histórico y cultural, que el hombre como especie singular y diferente al resto de los seres vivos, ha tenido también un centro. Todas las mitologías, todas las cosmovisiones de los pueblos que nos han precedido, hablaban de ese centro, desde el cual se irradiaría la novela existencial del hombre, solo la anómala cosmovisión del hombre renacentista pulverizaría la idea de centralidad, para cambiarla por la idea de un desarrollo humano víctima de las fuerzas del azar natural cuyo epítome final es la incongruente teoría de la evolución del hombre.
Al igual, y como en el ejemplo de la circunferencia, es el centro el que le aportará un significado a la misma, el desarrollo del hombre a partir de un “centro” será el que le dará un “sentido a nuestro viaje en esta tierra. Este centro “humano”, fue descubierto por el profesor Ahmad Dawud, y posteriormente siguiendo sus lineamientos, por el profesor Abu Bakr Gallego, situándolo en la península arábiga, en el suroeste de la misma, desde las montañas del Asir hasta lo que es hoy en día el Yemen, fue ahí donde nació y se gesto lo que el profesor Dawud llama el “hombre racional”, en contraposición al “hombre animal”, o en términos del profesor Abu Bakr Gallego, el Insan, el hombre del Corán, frente al bashar (terminología coránica) u hombre animal, ambos conceptos son similares, desarrollarlos en profundidad nos llevaría largo tiempo.
Ese hombre racional (Ahmad Dawud) u hombre Insan (Abu Bakr Gallego) va s ser Adam, el progenitor de la humanidad, que tendrá como asentamiento el Yanna terrenal situado en esa geográfica que hemos comentado más arriba.
Cuando se pierde el más elemental sentido de la Historia y de la lógica, y el Islam se convierte en algo totalmente irracional y sin sentido, apelamos a ideas y a extravagancias, como la de situar a Yanna y a Adam flotando en el espacio sideral del que “bajó” o “descendió” tras su “falta” (de la cual ya hablaremos en otro momento), a la tierra y de ahí surgió la humanidad presente, nada más absurdo que este tipo historias infantiles producto de las mentes judías. No, el Yanna estaba situado en lo que sería el “centro” del hombre racional o Insan, en la península arábiga, y de ahí expandirá la Historia, con mayúsculas, a oriente y a occidente, surgirá la circunferencia de la historia humana, ya que el hombre animal no racional o el bashar, si lo expresamos en términos coránicos, no va a generar historia, será suplantado lenta pero progresivamente por el hombre racional, por el hombre que será capaz de enlazar con Allah Creador de los mundos, el hombre que desarrollará el lenguaje conceptual.
Y en Allah confiamos para que devuelva la racionalidad y el pensamiento lógico a la Umma de los musulmanes.
IMAGEN DE CABECERA:
Las Montañas De Yemen Haifan Los Campos Agrícolas Al Pie De La Montaña
