Reflexiones en torno a Sura Al Kahf (La Caverna)

Surah al Kahf comienza diciendo que las aleyas que descienden sobre Muhammad (s.a.s) no son عِوَجًا (infinitivo del verbo عَوِجًاreferido a opiniones, ideas y conceptos religiosos a diferencia de عَوَج otro infinitivo del mismo verbo referido a objetos y cosas tangibles). Por lo tanto, se nos dice que el Qur-an y todas las aleyas que a lo largo de la historia han descendido del Libro y han conformado los libros revelados, son claras y fáciles de seguir y de aplicar, si bien las castas sacerdotales se han encargado de complicar y oscurecer sus significados.

Por otra parte, como ya hemos comentado más de una vez, el Qur-an como todo tiene su usul, sus fundamentos, sus leyes, su estructura narrativa, su simbología, e ignorarlo nos lleva a no comprender muchas de las aleyas y suras del Qur-an.

A continuación se nos dice que el Qur-an es un advertidor, un corrector de los errores (intencionados o no) que se han ido colando en las anteriores escrituras y que millones de seres humanos siguen utilizando hasta hoy y un transportador de la Verdad primigenia.

Y empieza por advertirnos y advertir a los cristianos que Allah no tiene hijos ni engendrados ni adoptivos.

Después viene la historia de los de la cueva y de los del raqim (en la aleya 12 se nos informa de que había dos grupos o partidas) y se nos dice que esta historia es uno de los grandes signos de Allah, se nos narra con detalle y exactitud ya que le habían preguntado a Muhammad al respecto (quizás lo propios quraish que la habían oído de los cristianos o quizás fuese al revés y fuesen los cristianos los que la habrían fabricado siguiendo una narración similar de los árabes. En este caso, la historia sería mucho anterior).

En la aleya 13 se dice que te vamos a narrar la verdadera historia procedente del Ghaib y no de transmisiones humanas.

La historia se refiere a un grupo de jóvenes creyentes en el tawhid que viven en un tiempo y en un lugar en el que predomina la idolatría. En la aleya 14 se nos informa que Allah puso en sus corazones una tremenda determinación que les hizo denunciar públicamente la idolatría de la élite sacerdotal y política del lugar. En la aleya 16 es un malaikah el que habla y les aconseja que se refugien en “La cueva”, seguramente una cueva que todos conocían. Después, en la aleya 17 se nos dan indicaciones geográficas para situar el lugar de la cueva (tema a discutir). En mi opinión su permanencia en la cueva se llevó a cabo por un proceso de hibernación. No estaban solos sino que los malaikah se ocupaban de ellos y movían sus cuerpos para que se les hicieran llagas (aleya 18). Tras haber sido deshibernados comenzaron a interrogarse unos a otros por el tiempo que habían permanecido en la cueva (aleya 19) y de nuevo intervienen los malaikah –“Dijeron: “Vuestro señor sabe mejor el tiempo que habéis permanecido. Enviad a uno de vosotros a la ciudad con las monedas de plata que tenéis, éstas, para que se procure los alimentos más puros y podáis comer de ellos; y que actúe con prudencia y sea amable en el trato con la gente de manera que nadie se entere de vuestra existencia.”  Y en la aleya 20 se explica la anterior –“pues si logran sojuzgaros os apedrearán u os harán volver a su mil-lah y entonces nunca podríais salir victoriosos.” Aquí los malaikah les hablan según su percepción. Ellos están seguros de no haber permanecido sino unos días y por lo tanto temen que si los descubren los del pueblo les obligarán a volver a su mil-lah o los apedrearán. Sin embargo, ha pasado mucho tiempo y la gente de ese pueblo es ahora creyente. Sin duda que al ir uno de ellos al pueblo con esas vestimentas y esas monedas enseguida la gente del pueblo entendió que algo raro estaba pasando, pues su apariencia debía ser la de alguien que viene del pasado. Quizás le interrogaron y el les contó lo acaecido. Seguramente les dijo dónde estaban y al cabo de unas horas o unos días fueron a la cueva y los hallaron muertos. Quizás no le interrogaron pero al ver su extraña apariencia le siguieron y vieron que se metía en la cueva. Los escenarios no están totalmente claros pero sin duda que pasó algo así. Después levantaron allí un lugar de adoración.

Una vez relatada la historia, Allah el Altísimo nos enseña que los datos no suelen tener importancia y tampoco los números como pretende la cábala. No importa cuántos eran ni el tiempo que permanecieron en la cueva. Los números que dicen, 3,5, 8… no son más que conjeturas –“Dirán: “Eran tres y su perro era el cuarto.” Y dirán: “Cinco y su perro era el sexto,” pero no son sino conjeturas. Y aun dirán: “Siete y su perro era el octavo.” Diles: “Mi Señor sabe mejor su número.” La mayoría de los comentaristas y traductores interpretan la aleya 25 –“Permanecieron en la cueva trescientos años más otros nueve.”

No es Allah Quien dice esto sino las diferentes tradiciones árabes y cristianas. La prueba está en la siguiente aleya, la aleya 26 –“Di: Allah sabe mejor el tiempo que estuvieron allí.” La misma expresión que se utiliza en la aleya 22 – “Diles: Mi Señor sabe mejor su número.”

La aleya 28 es muy importante también porque hace referencia a la actitud que los musulmanes tienen hoy respecto a sus hermanos creyentes –muminun. Se sienten bien con cualquiera que siga el más extravagante din, con cristianos de todo pelo, con asociadores, con cabalistas, chamanes… con todos excepto con los creyentes. Sienten una cierta aversión a estar con ellos. No les gusta cuando abren el Qur-an y comentan sus aleyas. Nos parece que al asociarnos con ellos, con los que siguen sus pasiones y se desentienden del recuerdo de Allah estamos haciendo un tipo de dawa, pero en realidad es una excusa para seguir también nosotros nuestras pasiones, para sumergirnos en Dunia. Muchos de estos musulmanes alegan que si queremos hacer dawa a los kafirún tenemos que meternos en su mundo, vestir como ellos, hablar como ellos, mostrarnos en todo como ellos para que no sientan rechazo. ¿Pero cómo podría un imán atraer a un trozo de plástico o de tela o de madera? Muy al contrario, debemos mostrar al mundo la diferencia, marcar una clara línea divisoria entre el Islam y el kufur, entre el conocimiento y la ignorancia, entre la consciencia y la negligencia. Quien sea hierro sentirá una irresistible atracción por el imán.

En la aleya 29 se nos recuerda que la Verdad viene únicamente de Allah (es decir, del sistema profético) y que somos “libres” de creer en ella o de encubrirla, pero para los encubridores habrá un fuego ardiente esperándoles. No hay reencarnación ni cosas parecidas. Creer en eso no les va a salvar del fuego pues con esas creencias chamánicas lo que hacen es encubrir la Verdad que viene de Allah.

En las aleyas siguientes 30y 31 se habla del otro destino, del destino de los que creen firmemente y esa creencia sincera les lleva a actuar rectamente y al Jardín y a sus delicias. El Qur-an utiliza la expresión “hacer el bien” – إِنَّ الَّذِينَ آمَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ- Pero aquí ese hacer el bien no es dar limosnas y cosas por el estilo, por eso yo lo traduzco por “actuar con rectitud”, es decir, seguir la mil-lah de Ibrahim, sacrificarse por el Din de Allah, escudriñar el Qur-an, enseñar a otros sin pedir nada a cambio… Ese es el significado de la expresión إِنَّ الَّذِينَ آمَنُوا وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ.

En la aleya 32 se nos pone el ejemplo de dos hombres que tienen jardines frutales. En este ejemplo hay las cuatro posiciones existenciales que vemos cada día en la gente. La primera posición es la de aquellos que piensan que no hay intervención divina en sus vidas. Su éxito se debe a su inteligencia, a su fuerza, a su sagacidad… y por lo tanto no sienten que tengan que agradecer nada a nadie y menos a Allah. La segunda posición es la de aquellos que se sienten buenos y piensan que el éxito se debe a ello y es una recompensa de Allah, mientras que el fracaso, la pobreza, ser negro o indio son signos de la ira de Allah (algo que caracteriza a los protestantes). No creen que tengan que dar cuentas ante Allah de nada, no creen que haya un Juicio Final, pero si lo hubiera Allah les daría todavía más y algo mejor. Muchos te dicen –“No creo que haya otra vida, pero si la hay creo que yo iría al Jardín, pues nunca he hecho nada malo y ayudo todo lo que puedo a la gente” (el típico discurso humanista. El más revulsivo). La tercera posición es la de aquellos a quienes la riqueza y el poder les hace sentir inmortales. Saben teóricamente que van a morir, pero no se lo imaginan. Tienen dinero para hacerse todo tipo de trasplantes, para hibernarse, para pagar los mejores hospitales, para hacerse chequeos anuales. Ven sus posesiones, su dinero, su poder y piensan –“No creo que esto vaya a acabarse nunca.” Es la misma posición de la que habla el Qur-an en la surah 104, aleya 3: يَحْسَبُ أَنَّ مَالَهُ أَخْلَدَهُ . La cuarta posición es la del creyente e implica varias acciones –corrige la actitud del kafir o del yahil explicándole que Allah no es un entelequia filosófica sino el Creador, el que ha creado los cielos y la tierra y a nosotros mismos. Los romanos, y no sólo ellos, decían que el emperador era una entidad divina, pero si les preguntases si son sus emperadores los que sostienen al Sol y a la Luna, los que han creado los cielos y nos han creado a nosotros, enseguida te contestarían que no. Por ello se hace tanto hincapié en el hecho de que Allah sea el Creador y no simplemente un concepto divino. Por otra parte, el creyente tiene plena confianza en su Señor pues sabe que es El Justo y al final es el creyente el que sale beneficiado y es el kafir el perdedor.

En la aleya 45 se nos pone otro ejemplo muy gráfico –La vida de este mundo es como el proceso de fecundación. Cae agua del cielo que hace fecundar la tierra de la que brotan las más variadas especies. La tierra se llena de vida y pensamos que siempre será así, pero al cabo de un tiempo se vuelven paja y deshechos que el viento esparce. La vida de este mundo parece que nunca se va a acabar (de ahí la necesidad de los kafirún de creer en la evolución, el progreso y equiparar la tecnología con la civilización). Es el dios historia de Hegel. Pero la realidad es que todo tiene su fin y al final este mundo será como paja esparcida. Como vemos es la misma idea que se repite una y otra vez en el Qur-an –quien se aferra a la vida de este mundo es como el que se aferra a una ilusión y corre hacia un espejismo.

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