Muerte por olvido

Nuestro pulso vital se ha detenido. Estamos muertos. Desconectados. Si Volvemos a la vida será con otro corazón, con otro latido y, de esta forma, nuestra existencia habrá dejado de ser un fenómeno independiente, único, irrepetible… para formar parte de un impulso globalizador que estalla por efecto de la sístole de ese nuevo corazón. Nuestros intereses, todo, se volverán a medir por determinados índices, por otros latidos, por otros ritmos cardiacos –la vida habrá vuelto a la normalidad.

El índice Dow Jones iniciará nuestra actividad cardiaca, aunque nuestra vida dependa, en realidad, de una rutina paralela que nunca se cruza con esos índices, con esos proyectos financieros, con esas políticas con las que unos países arruinan a otros, arruinan a países que nunca están al otro lado de la línea, que no tienen línea. Pensaron que, si introducían la electricidad en su territorio como un medio de energía que paliase las deficiencias de la Luna y del Sol, sobre todo en días nublados, podrían conectarse a la red de dirigentes. Si introducían el motor de explosión, el petróleo, la informática… sin aliento, exhaustos… formarían parte de algún grupo de poder. Se equivocaban. Esta “familia” se ha originado y desarrollado siguiendo una misma secuencia genética, que no se puede alterar. Los demás están fuera, transformando sus territorios en verdes prados de los que extraer ricos pastos para “la familia”.

Ya es tarde para volver a nuestra secuencia. Hemos perdido aquel corazón y el que ahora late dentro de nosotros es el de Wall Street, y en nuestra memoria no han quedado, sino imágenes invertidas de la torre Eiffel y de la Estatua de la Libertad. Nuestra memoria es una mera placa fotográfica.

Nuestro pulso vital se ha detenido.

Estamos muertos.

Desconectados.

La primera noticia que nos llega cada día nos advierte de cómo van los mercados bursátiles –si confían en una pronta recuperación económica o si, por el contrario, la situación pandémica los tiene deprimidos, sin entusiasmo inversor. Nos alegramos cuando leemos que han subido los índices y que la bolsa de Nueva York ha abierto con una clara tendencia al alza. Un mismo corazón, mismos latidos, pero sangre diferente. La nuestra está aguada, pues es sangre de esclavos que no necesita mantener a la masa gris del cerebro global, universal. Se lo comunicamos a nuestros amigos, a nuestra familia, a algún vecino que nos encontramos en el ascensor: “Sí, lo he leído. Unas cuantas semanas más y todo volverá a lo de antes.” Se equivocan. Nada “puede volver”, pues el tiempo va devorando el camino y nos empuja, inexorablemente, hacia un futuro ineludible. Cada paso que damos se convierte en recuerdo y, más tarde, en olvido. Otra generación perdida –sin pasado y sin futuro.  Ya somos androides funcionales que han pasado por la fase de robotización. Ahora se trata de volver a tomar forma humana, de ocultar los cables, las tarjetas electrónicas, los procesadores, los chips. Este mecanismo nos ha conectado a la red global, a la sangre roja, a la masa gris dirigente.

Henry Kissinger, que en vez de flirtear con la muerte decidió casarse con Nancy Sharon, no ha mostrado hasta ahora (tiene 96 años) el menor arrepentimiento. Ha vuelto a hablar y a pedir un Nuevo Orden Mundial.

Mientras desempeñaba el cargo de Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional bajo los presidentes Nixon y Ford, Kissinger jugó un papel de primer orden en las campañas de bombardeo sistemático contra Vietnam, Camboya y Laos y supervisó las operaciones de cambios de regímenes que colocaron a brutales dictadores en el poder en Argentina y Chile. Y de la misma forma, apoyó la represión sancionada por el estado en Indonesia. Un notorio informe que escribió para la administración de Ford pedía reducciones drásticas en el crecimiento de la población en las naciones en desarrollo. Uno podría pensar, dado su historial, que está trabajando, hombro con hombro, con el coronavirus.

Pero el ganador del Premio Nobel de la Paz se presenta aquí como un estadista experimentado que se preocupa profundamente por el futuro de la humanidad y hace un llamamiento a los Estados Unidos para “extraer lecciones del desarrollo del Plan Marshall y el Proyecto Manhattan”. Claro, volver a visitar el Plan Marshall tiene sentido: no hay duda de que se puede obtener una nueva visión de cómo se debería reconstruir de nuevo a Europa. Esta vez, no preocupándose tanto de sus economías –con problemas, pero más robustas que la estadounidense– sino de sus ideologías. Y este fue el grave error de Marshall, pensar que la economía lo era todo y bastaba para dirigir a los demás.

Ahora Kissinger duda de la globalización y, al mismo tiempo, le resulta imprescindible –un catch 22 imposible de resolver. Sobre todo, porque para reconstruir ideológicamente el mundo hacen falta elites capaces de entender el plan –elites que ya no existen ni pueden originarse de nuevo.

El policía que perseguía al ladrón le ha dado alcance y, al quitarle la máscara, se ha encontrado con su propio rostro. La farsa está tocando fondo y ya no divierte a nadie, aunque todavía los esclavos nos la creamos. Quizás sea por nuestra sangre aguada que nos impide reflexionar, analizar, tomar decisiones, avanzar, dirigir nuestras vidas en la dirección que marcan los valores proféticos, universales, inmutables, no víricos.

¿Plan Marshall ideológico? ¿Proyecto Manhattan vírico? ¡Qué importa! Nada puede salirse de la bóveda. La verdad no negocia con la falsedad, no compromete su mensaje, no apaña compromisos. La verdad es luz y las tinieblas no pueden prevalecer frente a la luz. Luz o tinieblas, esta es la verdadera cuestión, pero sólo pueden elegir los hombres libres, esos por cuyas venas corre sangre roja, sin rastro de agua. ¿Tú?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s