La espiritualidad, la verdadera alternativa a Occidente

Cuando abrimos un atlas, lo primero que observamos es que el territorio llamado “Europa” es un final, una terminal, un apéndice de Asia que, como todo apéndice, acaba infectándose y no hay más remedio que operar y amputar para evitar que pase a mayores, que pase a peritonitis.

Europa, el núcleo básico del que se ha originado Occidente, nunca recibió la visita de profetas, nunca descendieron del Cielo, en aquellos páramos, textos llenos de sabiduría, de normas sociales, de guía. El cristianismo llegó a Europa como una opción política, no como una opción espiritual. Constantino lo utilizó para reedificar un imperio que hacía aguas por todas partes, un imperio de detestaba a Roma y se desmembraba en provincias cada vez más autóctonas, más alejadas de la Metrópoli. Cuando llegó el Islam a la Hispania visigoda, todos los reinos europeos cerraron filas para proteger la trinidad y la alianza que los merovingios habían sellado con el Obispo de Roma, que ahora recibiría el nombre de Papa. Todas aquellas ceremonias de investiduras, eran ceremonias de poder.

El corazón de Europa siempre ha estado seco, duro como una roca de la que no mana agua; y ha sido de esa sequedad de la que ha nacido el árbol de la opresión. Los estados europeos, sus elites, han sido siempre opresores, primero con su propia gente y después con los habitantes de los territorios invadidos. Y la más dañina y persistente de todas las opresiones ejercidas sobre sus súbditos ha sido la ignorancia, la que permitió que las tribus judías que llegaban a Europa vía Anatolia se fueran asentando en Germania, norte de Italia, Escandinavia y la Europa suroeste, desde Normandía a la cornisa norte de la Península Ibérica.

Se había liquidado el imperio romano y ahora había que liquidar el Vaticano, verdadero objetivo de la Reforma. De nuevo, un objetivo político, no espiritual. El protestantismo quería cambiar la línea de poder y trasladarla del sur, del Mediterráneo, de los países católicos, al norte, a los países protestantes. En cuanto a la religión, todo quedó igual –la trinidad se mantuvo intocable. En realidad, la verdadera reforma es la que propuso Miguel Servet –un catolicismo sin trinidad y sin supersticiones. Lo quemaron vivo en Ginebra por orden de Calvino.

El Vaticano seguía en pie, pero tan politizado que no tardaría mucho en subirse al carro del laicismo, del capitalismo, del materialismo y de la idolatría. Empezaba a materializarse el sueño de los Banu Isra-il, de los adoradores del Becerro de Oro.


Sin una base espiritual auténtica les ha sido fácil a las nuevas elites judías de Occidente proponer a la humanidad un orden mundial basado en una cosmovisión materialista.


 

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La revolución industrial, que más tarde desembocaría en la tecnológica, enterró para siempre 2.000 años de cristianismo político, trinitario y supersticioso, una dieta malsana con la que las poblaciones europeas llevan siglos alimentándose. Sin Profetas, sin una base espiritual auténtica, sin conocimiento… les ha sido fácil a las nuevas elites judías de Occidente, herederas de la idolatría, de los cruzados, de las dos guerras mundiales… proponer a la humanidad un orden mundial basado en una cosmovisión materialista, que ellos llaman científica, liberadora de toda traba moral y del reductor hechizo de la célula familiar –el estado se encargará de todo, el estado educará a vuestros hijos, les enseñará el nuevo código moral. Desaparecerán las prohibiciones, excepto aquellas que puedan debilitar el poder del estado, del único estado posible, del único estado digno de existir y dirigir a la humanidad a un glorioso futuro tecnológico… que ya Aldous Huxley nos describió en su obra Brave New World. Nada nuevo, realmente, pero cada vez más cerca de hacerse realidad la pesadilla futurista.

Lo primero que llama nuestra atención de este análisis es su parecido con los primeros discursos marxistas, especialmente los estalinianos. Pero la similitud, es este caso, es mucho más perversa de lo que un principio pudiéramos suponer –se trata de una transvasación de valores. Es occidente el que asume el materialismo dialéctico de Marx y lo combina con el más salvaje capitalismo. Un cóctel verdaderamente explosivo –imperialismo, colonialismo, invasiones, genocidios… todo ello acompañado de una falsificación de la historia, de los textos y de la geografía, obligatoriamente aceptada y propagada. La habitación 101 no era una celda en alguna prisión de la Unión Soviética, sino una cámara de tortura en los sótanos de la CIA, del FBI, del Mossad, del M16 y del DGSE. La historia no ha podido ser más irónica.

La pregunta que nos viene ahora a la cabeza es ¿cuál puede ser entonces la alternativa a Occidente, a este Occidente seco y duro, a este Occidente materialista e idólatra? Obviamente, la espiritualidad, lo único que puede contrarrestar en la balanza al materialismo occidental, lo único que puede equilibrar la ecuación existencial. Pero aún queda otra pregunta, más inquietante si cabe, por contestar, ¿puede el bloque emergente, con Rusia y China a la cabeza, asumir tal responsabilidad, la de ofrecer la alternativa espiritual, la alternativa que anule al materialismo occidental?

Putin citó una aleya del Qur-an que apoyaba su propuesta a Arabia Saudita. Le recordó a bin Salman que el hombre está en continuo conflicto consigo mismo y con sus semejantes. Sin embargo, por la gracia de Allah, se han unido los corazones de los creyentes. Es decir, la creencia hermana al hombre con el otro, con el que hasta entonces era su enemigo. La creencia debe dominar las conversaciones, las negociaciones, las propuestas, la economía, el comercio… Oriente debe apoyarse en la espiritualidad. Putin ha hecho varias referencias a Allah y a Ajirah, al juicio y al infierno. Francisco, en cambio, no cree en el fuego eterno y se fotografía con Trump y señoras. Tiene una creencia política, un cargo político, como Constantino, como los cruzados, como los idólatras.

Oriente, desde Anatolia, las dos orillas del Mar Rojo y hasta los confines de China, es el Centro y sus principales ondas expansivas. Oriente es la energía, la tierra que ve salir el Sol desde su mismo suelo y elevarse hasta alcanzar el zenit; la tierra que ha sido hollada por los Profetas, en la que se levantó el inmenso dominio de Sulayman, la que recibió la Taurah, el Inyil y el Qur-an. Oriente Medio, India, Irán… tienen en sus manos el poder de detener el apocalipsis que occidente está fabricando. ¿Podrán? ¿Podremos? Debemos cambiar el cauce y dirigirlo hacia el pasado, no hacia ese futuro robotizado que nos está secando el corazón.

(251) … Si no fuera porque Allah hace que unos hombres repelan a otros, la Tierra se corrompería. Allah derrama Sus bendiciones por toda la creación.

Qur-an 2 – al Baqarah

Comentarios

One comment on “La espiritualidad, la verdadera alternativa a Occidente”
  1. Occidente ya no levantará cabeza. Sobre sus derruidos escombros habrá que erigir de nuevo la civilización sobre la base de la creencia en Dios y la prohibición de la inmoralidad. Los psicólogos y psiquiatras, contumaces ateos y hedonistas empedernidos, no tendrán cabida en el nuevo amanecer de occidente. Opinen…

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