La última escena de un exterminio anunciado

Entre cantos gregorianos, nos van dirigiendo al degüello. Es un sacrificio. Es necesario para calmar la ira de los dioses y divertir a los yin. Un espectáculo cruento como muchos otros que hemos presenciado a distancia –eran los otros los que morían. Ese tiempo ha terminado. Ahora seremos nosotros las víctimas.

Nos sentíamos seguros cuando los ministros de defensa contaban las ojivas nucleares que dormían con un ojo abierto en nuestros arsenales. Pensábamos que toda esa fuerza destructora nos protegería como un escudo infranqueable.

Mas nosotros no estábamos dentro de la fortaleza, sino fuera, expuestos al enemigo, que disparaba desde dentro. Nunca hemos formado parte del sistema.

En Cloud Atlas, la clone Sonmi-451 declara, una vez adquirida la consciencia:

Nuestras vidas no son nuestras. Estamos atados a un destino inamovible, y con cada crimen y cada bondad que cometemos, damos a luz nuestro futuro.

Entonces ¿qué es una revolución? Un momento de inconsciencia, de aturdimiento, dirigido por elites que actúan en connivencia con las fuerzas yínicas.

(128) El Día en que los reúna a todos se dirá al grupo de yin: “¡Yin! Lograsteis seducir a muchos seres humanos.” Dirán sus secuaces de entre los hombres: “¡Señor nuestro! Disfrutamos asociándonos con ellos y nos beneficiamos unos de otros. Hoy el plazo que nos diste ha terminado.” (Corán 6 – al An’am)

La consciencia de Sonmi-451 sigue, no obstante, atrapada en el escenario virtual, a pesar de que los directores de Cloud Atlas son los mismos que dirigieron Matrix. Mientras no logre salir de esa virtualidad, las revoluciones que origine seguirán siendo virtuales, revoluciones dentro de un matrix, acciones dentro del ámbito onírico.

La otra posibilidad es la de ralentizar la estructura social revolucionaria, de forma que se pueda establecer un sistema de participación popular que proyecte en la gente la sensación de estar eligiendo entre varias opciones –como es el caso de la democracia.

En ambos casos se elimina la transcendencia, ya que ésta se identifica con un aparato sacerdotal nefasto y chamánico, o como un atentado a la libertad de los individuos –una droga adormecedora.

(100) Sin embargo, han hecho de los yin dioses que asocian con Allah, cuando ha sido Él Quien los ha creado. (Corán 6 – al An’am)

Qué importa lo que hagamos en matrix. Cualquiera que sea nuestra función en él, estaremos luchando por liberar almas oníricas, irreales.

Cualquier acción en matrix es irrelevante, fantasiosa, inútil –solo la consciencia de nuestra realidad transcendental nos puede sacar de matrix. Ya que la consciencia en sí únicamente ilumina la imagen que tengamos de la existencia. Si en esa imagen está la tumba como última morada, no podremos nunca salir de matrix, no podremos ver otro paisaje que el que nos permita ver el cristal de la pecera. Carecemos de identidad –somos números, como Sonmi, nombres, profesiones… entidades que un día u otro deben ser sacrificadas, eliminadas, para dar paso a otro orden mundial, a otro escenario –a otro espectáculo.

Pensábamos que éramos espectadores que disfrutaban viendo a los gladiadores luchando, viendo a los leones devorando a los terroristas domésticos para nuestra propia diversión. Pero ahora somos nosotros los que estamos en la arena, esperando a que alguno de esos gladiadores nos atraviese con la espada o nos despedace un león. Nunca nos imaginamos que ocurriría algo así.

El matrix se ha roto y al salir nos convertimos en un fluido verduzco que se desliza por las alcantarillas. Parece como si el progreso nos hubiera abandonado. ¿Qué progreso? Somos hombres, seres humanos, no yin.

Nos levantamos al amanecer y nos acostamos al anochecer; aramos los campos y recogemos los frutos de los árboles con nuestras manos; construimos embarcaciones, barcos familiares, barcos de carga; nos desplazamos a lomos de nuestras cabalgaduras que comen del pasto que encuentran en el camino; ordeñamos al ganado y bebemos el líquido que producen las abejas. ¿Qué progreso? No estamos aquí para quedarnos. ¿A quién le importaría el estado en el que se encontrase la estación? Enseguida llegará el tren y subiremos en él rumbo a otra estación, a otros parajes.

Sin embargo, el hombre ha tomado la estación terrenal como su morada eterna, a pesar de que la muerte le recuerda a cada instante que nada aquí permanece. Y ahora no tiene a dónde ir. Todas las puertas de la estación están cerradas, el acceso a los andenes está cerrado.

Estabas en las gradas del circo esperando a que te arrojasen a la arena, sin armas, sin escudo, sin cadenas… desnudo, despojado, aislado. No eras de los dirigentes, ni tu mesa era su mesa. No eras más que una pila que alimentaba su central eléctrica. Ya no te necesitan. Ya no habrá más matrix porque ya no habrá consciencia.

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