¿Qué les pasa a estos intelectuales que no pueden dejar a Dios en paz?

Creíamos que después de haber asesinado a Dios, el asunto estaba zanjado y ya podíamos dirigir nuestra ávida y curiosa atención hacia otros menesteres. Sin embargo, cada vez hay más debates sobre el Cadáver a los que asisten psicólogos, especialistas en religiones, biólogos, filósofos, cineastas, ingenieros, pastores protestantes, genetistas… para concluir que quizás nos apresuramos demasiado en aquel teocidio que, finalmente, no ha resuelto nada.

FRANS DE WAAL: Bueno, la religión es un tema interesante porque la religión es universal. Todas las sociedades humanas creen en lo sobrenatural. Todas las sociedades humanas tienen una religión de una forma u otra.

REZA ASLAN: La religión ha sido parte de la experiencia humana desde el principio. De hecho, podemos rastrear el origen de la experiencia religiosa hasta antes del homo sapiens. Podemos rastrearlo con cierta confianza hasta los neandertales. Podemos medirlo con un poco menos de confianza hasta el homo erectus. Así que estamos hablando cientos de miles de años antes de que nuestra especie existiera.

ROBERT SAPOLSKY: Esencialmente, no ha habido una cultura en la Tierra que no haya inventado alguna forma de lo que podría llamarse pensamiento metamágico, atribuyendo cosas que no se pueden ver, sistemas de creencias basados ​​en la fe, cosas de ese tipo. Es universal

ASLAN: El pensamiento religioso está incrustado en nuestros procesos cognitivos. Es un modo de saber. Nacemos con eso. Es parte de nuestro ADN. La pregunta entonces se convierte en por qué. Debe haber alguna razón evolutiva para ello. Debe haber una razón, alguna ventaja adaptativa para tener experiencia religiosa o experiencia de fe. De lo contrario no existiría.

La experiencia religiosa no llega hasta los neandertales ni mucho menos hasta el homo erectus –ambos grupos hacen referencia a los bashar, primeros humanos carentes de reflexión y de lenguaje conceptual; por ello, se operará una modificación en su configuración genética con intervención directa de ciertas entidades celestes para dar paso a la segunda y definitiva fase –la creación del insan, del hombre completo, quien no solamente percibirá esta experiencia religiosa, sino que todas sus actividades y sus sociedades girarán en torno a ella. La pregunta que nos podemos hacer, y que también Aslan se hace, es ¿por qué si Dios no existe y todo en el universo se expresa según unas leyes bien estudiadas por la física y la química, el hombre lleva arrastrando este error de apreciación decenas de miles de años? ¿Cómo es posible que la evolución no lo haya eliminado? Más aún, ¿cómo es posible que las “evidencias científicas” no lo hayan erradicado de nuestra estructura racional? Debemos tener en cuenta que los sistemas religiosos son extremadamente complejos, ya que el proceso que conlleva la experiencia religiosa involucra a la reflexión, a la consciencia y a toda una geografía simbólica difícil de imaginar sin una dirección, sin una guía. Por lo tanto, la creencia, la transcendencia no puede ser un error ni el resultado de un proceso evolutivo, sino un elemento básico de la propia naturaleza humana, algo que forma parte del ADN, como afirma Aslan, y de otros elementos no tangibles pertenecientes al sistema operativo (ver Artículo IX). Nada hay que exija más madurez intelectual que la experiencia religiosa –es la única actividad racional que pone en movimiento la interacción de las capacidades cognoscitivas con la biblioteca de la memoria y la consciencia (ver Esquema 7 con su texto). Sin embargo, Sapolsky nos sorprende con su simplista explicación:

SAPOLSKY: Tiene mucho sentido que hayan evolucionado porque son mecanismos maravillosos para reducir el estrés. Es un mundo horrible y aterrador donde suceden cosas malas y todos, finalmente, moriremos. Y creyendo que hay algo, alguien responsable de eso, al menos reduce el estrés construido alrededor de la comprensión de la causalidad.

El mundo no es horrible ni aterrador, ni tampoco saber que con toda certeza vaya a morir añade “estrés” a su vida, perfectamente ordenada y afinada con los ciclos vitales, y en armonía con la historia existencial completa. Y eso no está en la evolución, sino en el sistema profético. ¿Cómo explica Sapolsky que unos humanos, más cercanos al mono (según sus creencias) que al hombre, se sentasen, quizás en torno a una hoguera, y analizasen su precaria situación (todavía no se habían acostumbrado a lo terrible y aterrador que era el mundo) y llegasen a la conclusión de que en orden de rebajar el estrés reinante en todas las tribus de la zona, debían “inventar” nada menos que una teología, una mitología, unos ritos, un discurso metafísico y una jerarquía sacerdotal? Nada hay más irrealizable para el hombre que construir una mitología. ¿Dónde están las mitologías del hombre de hoy, del de hace 500 años, del de hace 1000 años? El hombre no tiene más input que el profético –la mitología griega no es, sino una trasvasación a lenguaje simbólico del relato profético.

ALAIN DE BOTTON: La religión parte de la base de que estamos divididos entre el bien y el mal. Definitivamente hay un buen núcleo, pero está permanentemente tentado. Y, entonces, lo que el individuo necesita es una estructura que constantemente intente llevar a una persona hacia lo mejor de sí misma.

DE WAAL: Nuestras religiones actuales tienen tan solo 2.000 o 3.000 años, que es muy joven y nuestra especie es mucho más antigua. Y no puedo imaginar que hace, por ejemplo, 100.000 o 200.000 años nuestros antepasados ​​no tuvieran algún tipo de moralidad. Por supuesto, tenían reglas sobre cómo deben comportarse, qué es justo, qué es injusto, cómo cuidar de los demás. Todas estas tendencias ya estaban en su lugar, por lo que tenían un sistema moral. Y luego, en algún momento, desarrollamos estas religiones actuales que creo que estaban unidas a la moralidad que teníamos. En sociedades con 1.000 o varios miles o millones de personas, no todos podemos vigilarnos el uno al otro y quizás por ello instalamos religiones en estas sociedades a gran escala donde un dios vigilaba a todos y tal vez sirvieron para codificarlos o hacerlos cumplir o dirigir la moral en la dirección particular que habíamos preferido. Y así, decir que la moralidad proviene de dios o que la religión nos dio moralidad, para mí eso es un gran NO.

Todas estas afirmaciones no tienen, precisamente, ninguna base “científica” o verificable. Cada día se retrasa o se adelanta el calendario antropológico. No sabemos cómo surgió la vida ni cómo tribus muy primitivas recorrieron miles de kilómetros buscando… ¿Qué? Tampoco el concepto “nuestras religiones” tiene mucho sentido. ¿Qué significa “nuestras”, las religiones europeas y norteamericanas? Estos dos continentes nunca han tenido un sistema propio de conducir la transcendencia. Este siempre les ha venido de Oriente Medio. Todavía más incongruente es hablar de religiones o de dioses, pues ambos términos exigen unicidad absoluta. A lo que muy probablemente se refiere De Wall es al chamanismo. No puede haber más que una sola religión, un solo din, un solo Dios, un solo Ilah. Y de este Ilah, de este Dios, ha emanado el sistema profético y luego las castas sacerdotales lo han descuartizado y han generado “religiones”, sectas, grupos… que han encubierto la realidad de cómo funciona la existencia.

PENN JILLETTE: La gente es buena. Si miras a los siete mil millones de personas que habitan en este planeta, aproximadamente siete mil millones de ellos son realmente buenos. Realmente podemos confiar en ellos. ¿Podemos aprender algo de Las Vegas? Fijémonos en cómo funciona el juego. Sabemos cómo funcionan las probabilidades. Sabemos que la casa siempre gana. En este caso, las probabilidades son siempre de que alguien sea bueno.

El concepto dualista bien-mal es meramente subjetivo y no puede erigirse en referencia de ningún sistema político, económico o religioso. Un hombre “bueno” puede hacer mucho daño a su familia y a su sociedad. ¿Podemos calificar de buena a la familia Bush? Si hiciéramos una encuesta muy probablemente obtendríamos el devastador resultado de que un 97% de los occidentales la considera más bien buena. Pero si preguntásemos a los iraquíes o a los afganos, el resultado sería muy diferente. ¿Cómo entonces podemos obtener una visión objetiva? Nunca la obtendremos de los hombres, cuyas limitaciones cognoscitivas y físicas le impiden observar un asunto, cualquier asunto, en su globalidad, con sus interminables interacciones. Por eso tenemos que echar mano de la religión, del SISTEMA PROFÉTICO, de los libros revelados. En ellos se encuentra la objetividad absoluta, pues es la objetividad del Creador.

BILL NYE: Cuando se trata de ética, moral y religión debemos fijarnos en si hay algo diferente entre lo que las religiones quieren que hagas y lo que sientes que debes hacer, lo que crees que es éticamente innato dentro de ti. La mayoría de las personas no están dispuestas a asesinar, pero ciertas religiones tienen reglas bastante razonables contra eso. Es antisocial. Mira si eso viene de dentro o de fuera de ti.

Hay muchos elementos morales que no vienen de nuestro interior de forma completa. El mandamiento “no matarás” es sumamente general y no tiene en cuenta infinidad de situaciones y circunstancias que pueden hacerlo lícito. Todavía en algunos estados de Norteamérica existe la pena de muerte, pero no en Europa. ¿Cuál de los dos está equivocado? Las masacres revolucionarias nunca han sido condenadas por la historia, pero si una banda entra en un banco y mata al cajero, se les califica de asesinos, pues hacen tambalear el sistema de vida de los banqueros. No obstante, lo más importante aquí es entender que el sistema profético, las “religiones” no tienen por objeto establecer una moralidad, una ley ética general, sino, muy al contrario, echar las bases de un cuerpo jurídico que detalle los casos y establezca la lógica que deba prevalecer en aquellas situaciones sobre las que no se ha legislado de forma particular. Las “religiones” determinan cómo heredar, las condiciones para que un matrimonio sea legal, cómo divorciarse, con quién podemos casarnos… Y nada de todo esto y mucho más lo encontramos en nuestro interior –los sistemas de herencia son muy dispares, los divorcios son una pesadilla en el mejor de los casos y el incesto, ampliamente practicado en el occidente actual, era una práctica habitual en sociedades tan civilizadas como la griega y la romana.

ROB BELL: Mi comprensión de la espiritualidad es que esta vida que a cada uno de nosotros le ha sido dada, el aliento que tomamos y estamos a punto de tomar, es un regalo. La vida es un regalo, y cómo te relacionas con ella, lo que haces con ella, importa.

Estas son las típicas afirmaciones endulzadas de quien no sabe cómo relacionarse con la vida ni entiende nada de nada, ni nada le importa realmente. Un regalo se compone siempre de tres elementos –el regalo en sí, el que lo ofrece y el que lo recibe. En el postulado de Bell solo aparecen dos elementos –el regalo (la vida) y el que lo recibe (el ser humano). Falta el que lo ofrece. Hay pues una falta de rigor inaceptable. Se trata de un engaño, de una treta para salir del paso.

PETE HOLMES: No se trata de hechos literales o del desarrollo de lo que sucedió en la vida de Jesús de Nazaret. Es una historia porque a veces necesitas una explicación y a veces necesitas una historia. Y una historia te va a transformar y los símbolos te van a transformar. Ves esto en nuestra cultura. Batman es un símbolo. Sal a la calle y mira cuántos hombres llevan camisas de Batman. Es un símbolo Es algo que le habla a nuestra psique sobre el dolor de un niño que perdió a sus padres y usó su herida para volverse un superhombre e intentar cambiar su realidad. Eso es un símbolo. Esa es la historia de Cristo. Esa es una historia de héroes y los necesitamos porque al final del día no se trata de ganar un debate televisado o encontrar ADN en la Sábana Santa de Turín o probar que su entierro estaba aquí. He estado en Israel. Estudié en Jerusalén. Es como si hubiera sido crucificado aquí. ¿Adivina qué? No comenzamos a escribir eso hasta 150 años después porque a nadie le importaba una mierda. No se trataba de eso. Se trataba de tu transformación interior. Tú. Tuya. No me importa cómo llegas allí. Pueden ser fotos del telescopio Hubble. Puede ser budismo, ateísmo, agnosticismo, catolicismo. No importa. ¿A quién le importa? Lo que cuenta es lo que te lleve allí porque estamos hablando de algo. Una energía con la que puedes sentir y estar tranquilo y respetar, pero lo más importante es que puedes fluir y bailar y sentir y escuchar y sintonizar.

Es evidente que han perdido el debate, el discurso y la razón. Como diría Don Quijote: “Vaya sarta de sandeces…” ¿Por qué no le pregunta Holmes a la NASA si podemos confiar en el budismo para llegar hasta allí, para comunicarnos con esa energía sin necesidad de misiones espaciales? ¿Por qué no le pregunta al budismo si podemos confiar en el ateísmo? ¿Por qué no le pregunta al ateísmo si podemos confiar en el catolicismo?

BELL: Esta idea de que la fe y la ciencia están en oposición siempre me ha parecido una locura total. Ambos buscan la verdad. Ambos tienen una sensación de asombro y una expectativa y exploración. Cada uno simplemente nombra diferentes aspectos de la experiencia humana. Uno prospera en nombrar exteriores: altura, peso, fuerza gravitacional, fuerza electromagnética. El otro trata de nombrar interiores: compasión, amabilidad, sufrimiento, pérdida, angustia. Ambas son simplemente formas diferentes de explorar diferentes dimensiones de la experiencia humana.

¿Podemos tratar con esta simpleza algo tan grave como el intento de unir una comprensión materialista de la existencia con otra creacionista? La ciencia, que no es más que una entelequia para descalificar a todos los que están fuera de ese círculo, “vicioso”, no ha logrado explicar nada, no ha mostrado evidencias de nada, y a ese fracaso lo llama “verdad científica”. En este debate estamos viendo la “profunda” comprensión a la que han llegado estos expertos investigadores.

(53) Les mostraremos Nuestros signos en el horizonte y en ellos mismos hasta que vean con claridad que es la verdad.

Qur-an 41 – Fussilat

FRANCIS COLLINS: La ciencia trata de obtener respuestas rigurosas a las preguntas sobre cómo funciona la naturaleza, y es un proceso muy importante y fiable si se lleva a cabo correctamente, generando hipótesis y sus pruebas mediante la acumulación de datos para luego sacar conclusiones que son continuamente revisadas para asegurarse de que son correctas. Entonces, si desea responder a preguntas sobre cómo funciona la naturaleza, cómo funciona la biología, por ejemplo, la ciencia es la forma de llegar allí. En cuanto a la fe, dentro de una adecuada perspectiva, se interesa por otro conjunto de preguntas y, por ello, no creo que deba haber un conflicto aquí. El tipo de preguntas que le interesan a la fe están más en el ámbito filosófico. ¿Por qué estamos todos aquí? ¿Por qué hay algo en lugar de nada? ¿Hay un dios? ¿No está claro que esas no son preguntas científicas y que la ciencia no tiene mucho que decir sobre ellas?

La separación que propone Collins en cuanto al tipo de preguntas que deben responder, respectivamente, la ciencia y la fe es, rigorosamente hablando, aberrante. En primer lugar, porque la célula, el átomo, los minerales, la composición de la atmósfera… todo, ha sido diseñado y luego creado, manifestado, por Allah el Altísimo. Por lo tanto, no puede existir “la ciencia” como algo en contraposición a la creencia, al sistema profético, al relato profético. En segundo lugar, el hecho de que la ciencia se haya distanciado de los libros revelados, le ha llevado a dirigirse a vía muerta –¿cómo de la materia inerte se ha producido vida, y de está, vida inteligente, hasta llegar a la consciencia? Si la evolución le ha “autorizado” al hombre, incluso al hombre primitivo, a desarrollar sistemas religiosos para aliviarle del estrés, ¿por qué ha permitido que el ser humano mantuviera en su consciencia la irrefutable certeza de su propia muerte, que es lo que más estrés le causa? En tercer lugar, la ciencia no tiene respuestas a las preguntas que, supuestamente, son de su incumbencia –¿qué sabemos del origen del universo, hipótesis aparte? ¿Qué sabemos de su configuración, de su futuro? ¿Cómo surgió la vida? ¿Por qué sigue habiendo células procariotas?…

Pero lo más importante aquí es que las preguntas a las que podría responder la ciencia no interesan a nadie. A nadie le interesa, realmente, el número de galaxias flotando en el universo, o la edad de la Tierra, o por qué hay ADN en las mitocondrias. A la gente, lo que realmente le preocupa es saber ¿qué demonios hacemos en esta existencia? ¿Quién nos ha traído a ella? ¿Qué nos espera tras la inevitable muerte? ¿Quién ha diseñado este universo en perfecta sintonía con el hombre? Las preguntas que podemos hacer a la ciencia son meras curiosidades, cuya ignorancia no nos genera ningún estrés.

NYE: Entonces, la pregunta es –si te riges por principios religiosos, si tienes un punto de vista que excluye algo sobre la ciencia moderna, no creo que la carga deba recaer sobre los científicos o ingenieros de proporcionarte una explicación que te resulte aceptable. La carga de la prueba es para ti. Tienes que considerar los hechos según algún sistema de creencias que sea incompatible con las afirmaciones científicas. Un ejemplo de ello podría ser la geología, la edad de la Tierra. Hace un par de años, debatí con un tipo que insistía en que la Tierra tenía 6.000 años. Eso es, obviamente, falso. Y la forma en por la que sabemos que es falso es el resultado de siglos de estudio. Se encontraron capas de rocas, se descubrió de dónde provenían esas capas; encontraron elementos radiactivos, como el rubidio y el estroncio, como el potasio, calcio, argón, etc. Esto nos llevó a una comprensión de la edad de la Tierra. Entonces, si tienes un sistema de creencias que es incompatible con la geología moderna, realmente el problema es para la persona que intenta argumentar que la Tierra es extraordinariamente joven. No para las personas que han estudiado el mundo que nos rodea y lo entienden. No hay nada allí que haya visto que la Biblia informe a la ciencia moderna. En algunas traducciones que he leído, hay referencias a 22/7 por ser la distancia alrededor de un círculo, el valor de pi. Y eso está muy cerca. Eso está muy cerca. No pasa de tres dígitos, pero está bastante cerca. Bien, entonces las personas que escribieron la Biblia sabían leer y escribir, pero no en el sentido científico moderno. Así que tienes que tomar esto en consideración. No puedo entrar ahí. La tierra no tiene 6.000 años.

Lo que Nye parece obviar es el hecho de que poco importa decir que la Tierra tiene 6.000 años o 6.000 millones de años si ambas cifras son inexactas. Que se lea Nye alguna historia de la ciencia y verá cómo en los dos últimos siglos el número de fechas del nacimiento de la Tierra que se barajaron como verdades absolutas es interminable. ¿Cuándo entonces podremos estar seguros de que esta vez se trata de la fecha exacta? Tenemos el mismo problema cuando dirigimos nuestra atención a la historia de los humanos –cada día se cambian las fechas, los recorridos, las hipótesis…

Mas el problema más grave del que adolece Nye y la mayoría de los divulgadores de la “ciencia” es que siempre toman como referencia de los sistemas religiosos el cristianismo y la Biblia, cuando ambos llevan milenios sufriendo todo tipo de manipulaciones. ¿Por qué no estudian el Corán y los ahadiz (dichos) del Profeta Muhammad –s.a.s? Por dos razones, fundamentalmente 1) Por las declaraciones que estamos viendo en este debate se desprende su débil capacidad intelectual para lograr visionar una comprensión global de la existencia 2) El texto original de la Biblia que ellos leen no está disponible en ninguna librería del mundo; lo que ellos leen es una traducción de traducción, de traducción… y, por lo tanto, no es un texto fiable ni aceptable como referencia. El texto original en árabe del Corán, en cambio, está disponible en cualquier librería de cualquier pueblecito del mundo, pero hay que estudiar árabe primero, algo que estos investigadores deberían haber hecho hace mucho tiempo, antes de empezar a hablar de lo que no saben.

A los creyentes no nos preocupa la edad de la Tierra, pues sabemos con toda certeza que nunca se sabrá. A los creyentes nos preocupa la geografía post-mortem, y eso es lo que le preocupa a la gente, y eso está, detalladamente descrito, en el Corán.

En cuanto a la carga de la prueba, también en eso se equivoca Nye –es quien niega lo evidente quien debe demostrar sus afirmaciones. Cuando observamos los ciclos biológicos que operan en la Tierra, cuando nos observamos a nosotros mismos y al perfecto afinamiento que opera entre los elementos de la creación y nosotros mismos, como queda muy bien explicado en el Anthropic Principle, es evidente que hay un Diseñador, un Creador y, por lo tanto, la carga de la prueba de Su no existencia recae sobre quienes afirman tal cosa.

COLLINS: Mi estudio de la genética ciertamente me dice incontrovertiblemente que Darwin tenía razón sobre cómo los seres vivos han llegado a la escena al descender de un ancestro común bajo la influencia de la selección natural durante largos períodos de tiempo. Darwin fue increíblemente perspicaz dado lo limitada que era la información molecular que tenía. Esencialmente no existía. Ahora con el código digital de ADN tenemos la mejor prueba posible de la teoría de Darwin que él podría haber imaginado. Entonces eso ciertamente me dice algo sobre la naturaleza de los seres vivos. Pero en realidad se agrega a mi sensación de que esta es una respuesta a una pregunta de cómo y deja la pregunta de por qué todavía en el aire. ¿Por qué, por ejemplo, las constantes que determinan el comportamiento de la materia y la energía, como la constante gravitacional, tienen precisamente el valor que tienen para que haya la complejidad que observamos en el universo? Eso es bastante impresionante por la falta de probabilidad de que haya sucedido por casualidad y te hace pensar que una mente podría haber estado involucrada en preparar el escenario. Al mismo tiempo, eso no implica necesariamente que esa mente controle las manipulaciones específicas de las cosas que están sucediendo en el mundo natural. De hecho, me resisto a esa idea. Creo que las leyes de la naturaleza podrían ser producto de una mente. Creo que esa es una perspectiva defendible, pero una vez que esas leyes estén vigentes, creo que la naturaleza continúa y la ciencia tiene la oportunidad de poder percibir cómo funciona y cuáles son sus consecuencias.

No entendemos bien en qué la genética apoya la teoría darwiniana de la evolución, ya que lo que hace la genética es demostrar de forma patente que no hay evolución –cada especie tiene un genoma que no se puede intercambiar con otra especie, ya que en ese caso se produce destrucción, muerte o graves malformaciones. Primero debería explicar Collins cómo elementos inertes –mitocondrias, ribosomas, lípidos, moléculas de ADN– han originado una célula, un ser vivo que respira, se reproduce y se replica a sí mismo. Si no logra explicarlo, ello significa que no conoce el funcionamiento de la vida.

El último párrafo es patético, pues después de afirmar que no es creíble que la complejidad del universo, de la vida en la Tierra… haya surgido por casualidad, y que es posible que una “mente” esté involucrada en preparar el escenario (si Collins hubiera analizado esta última frase, se habría dado cuenta de que es un disparate, ya que “estar involucrada en preparar” indica que hay más involucrados. ¿Quiénes podrán ser?), afirma que él mismo se resiste a creerlo, para de nuevo afirmar que es muy factible y defendible que una “mente” haya producido las leyes de la “naturaleza” (un término que se utiliza cuando no se sabe qué decir), pero solo las habría producido, ya que una vez que esas leyes entrasen en vigor, sería la “naturaleza” la encargada de “continuar” (continuar ¿qué?), y qué se supone que hace ahora esa “mente”. Alguien que presenta tan confusa y disparatada hipótesis; alguien que muestra un insoportable miedo a reconocer la verdad de los hechos y a ser consecuente con ello, no debería dedicarse, sino a dar largos paseos junto al mar.

BELL: Todo es impulsado por el deseo de conocer la verdad. Hay una exploración. Hay una sensación de asombro con los ojos abiertos. Si hablas con los mejores científicos, tienen este tipo de brillo en sus ojos como si dijeran: “Esto es lo que estamos aprendiendo. Y no sabemos qué hay realmente a la vuelta de la esquina.” Y si hablas con los mejores teólogos, poetas y eruditos, ellos, idealmente, tienen el mismo brillo en sus ojos, como si dijeran: “Mira lo que estamos aprendiendo. Mira lo que estamos explorando.” Y para mí no son enemigos. Son parejas de baile perdidas hace mucho tiempo.

¡Impresionante! No logramos entender dónde ven estos exploradores el discurso científico de sus afirmaciones. Más bien parece un poema dedicado a la Virgen María durante alguna celebración religiosa. No merece este párrafo más comentarios.

COLLINS: Parte del problema es que creo que los extremistas han ocupado el escenario. Esas voces son las que escuchamos. Creo que la mayoría de las personas se sienten cómodas con la idea de que la ciencia es una forma confiable de aprender sobre la naturaleza, pero no es toda la historia y, por ello, también hay un lugar para la religión, la fe, la teología, la filosofía. Pero esta perspectiva de armonía no es muy bien recibida. Me temo que nadie está tan interesado en la armonía como en el conflicto.

No creo que haya un solo creyente que rechace el estudio de las matemáticas, de la química, de la física, de la biología… De hecho, todas ellas provienen de creyentes musulmanes en la forma en la que llegaron a Occidente. Nosotros mismos llevamos 10 años estudiando la célula. Lo que no admiten los creyentes es que ese estudio signifique que no haya Dios, que Allah el Altísimo sea una invención. En el Corán está descrita la vivificación de la materia, cómo se origina la primera célula, la célula humana, el proceso dentro de la matriz materna… Pero estos exploradores carecen de las herramientas necesarias, y tienen tanto miedo a la verdad y al verdadero estudio, que prefieren dedicarse a debates superficiales para amas de casa.

NYE: Como sabrán, no soy un creyente. Soy un no creyente Pasé mucho tiempo tratando de entender mi lugar en el cosmos y he llegado a mis propias conclusiones, pero soy el primero en decir que, en última instancia, todos somos agnósticos. Con esto quiere decir que no podemos saber si hay una entidad gigante que ejecuta el programa o elige no hacerlo. No podemos saberlo. Por lo tanto, creo que todos haríamos mejor en vivir de la mejor manera. Tratando de dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos.

Como vemos por las declaraciones que se han vertido en este debate, la tónica general es –confusión, ambigüedad, contradicción, paradoja y miedo. Nye es ateo, pero en realidad, no, es agnóstico y, además, todos deberíamos serlo, todos deberíamos dudar, sospechar de nuestras propias creencias, pues no podemos saber, y no podemos saber porque Nye no sabe y si Nye no sabe, siendo como es ingeniero mecánico y norteamericano, nadie puede saber. La vieja treta de negar que exista la verdad cuando nos vemos incapaces de dar con ella.

De nuevo la propuesta, ante la duda, de llevar una vida decente y de mejorar el mundo –todo ello propuestas subjetivas basadas en conceptos subjetivos. Para un norteamericano mejorar el mundo es convencer a todas las naciones de que cambien su dieta y se adhieran a la comida basura y a la coca cola. Las dudas sólo las puede despejar la objetividad divina contenida en el Relato Profético.

sondas.blog, 22 Julio – 2020

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