Historia de la Homeopatía

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medicina

Abdelwahid Gutierrez (médico homeópata)

Rastrear los orígenes de la Homeopatía en el tiempo resulta ardua tarea pues no es mucho lo que ha llegado hasta nosotros en cuanto a los inicios de este método curativo.

El fundador, descubridor o como queramos llamarle, el médico alemán Samuel Hahnemann fue parco en dar explicaciones acerca de los orígenes de su descubrimiento, solo encontramos breves pinceladas al respecto. No sabemos si ello se debió a que efectivamente él mismo no podía sumergirse en los orígenes, o si calló por motivos que desconocemos, quizás por prudencia.

En la introducción a su obra principal “Organon” encontramos las siguientes palabras:

Porque la verdad es coeterna con la Deidad omnisciente y bondadosa

Palabras éstas que nos sugieren y hacen pensar que Hahnemann intuía o sabía que el método curativo de los similares debió ser dado por la Providencia a la humanidad desde los albores de la misma. Pero, aparte de una referencia de pasada a Hipócrates y de nombrar a varios médicos posteriores que habrían tenido fugaces premoniciones de curar por analogía, Hahnemann cree que sólo un médico del ejército danés del siglo XVIII, llamado Stahl, se habría acercado brevemente al principio del similia similibus.

La existencia de dos escuelas y teorías médicas se remonta, al menos, a la época del médico griego Hipócrates (460 a. C.). Se atribuye a Hipócrates la “Ley de Curación” que afirma:

Mediante los iguales se produce la enfermedad, y mediante la aplicación de los iguales se cura.

La otra corriente deriva del médico griego Galeno (s.II d.C.) en la que éste trata la enfermedad mediante la administración de lo que se ha dado en llamar “contrarios”. Con el correr del tiempo prevalecerá esta última corriente sobre la primera quedando ésta en el olvido, al menos en apariencia.

Lo que sí sabemos con certeza es que Hahnemann era un médico que había leído mucho, con un conocimiento profundo, en numerosas lenguas –en griego, latín, inglés, francés, italiano, español, hebreo, árabe, siriaco, caldeo y sánscrito (Elinore C. Peebles, Hahnemann and Homoeopathy, New York, 1955). Con tal bagaje de conocimientos estoy más que convencido de que Hahnemann tuvo acceso sin lugar a dudas a textos de difícil alcance para el vulgo y que él, gracias a su conocimiento de lenguas, pudo haber dado con una sabiduría oculta al común de los médicos y científicos de su tiempo. Por otra parte, no hay que olvidar que él vivió en una época donde bullían los saberes relacionados con la alquimia y con textos esotéricos que tal vez habían logrado sobrevivir a la caída de Al-Andalus, y que como corriente subterránea se habría ido transmitiendo en círculos muy reducidos, so pena de caer en la acusación de herejía y acabar siendo pasto de las llamas de la Inquisición europea. En este sentido, tal vez pudo tener conocimiento de la “Espagiria”, término acuñado por el médico Paracelso, pero practicada por médicos andalusíes aún sin darle nombre, donde se pueden ver ciertos paralelismos con la homeopatía de Hahnemann, pero imbuida aquella de simbolismos alquímicos y astrológicos que desaparecerán por completo de la homeopatía hahnemanniana, aunque el principio del tratamiento por medio de la analogía formase la base también de la Espagiria tal y como se practicó en Al-Andalus.

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Paracelso

Hay conceptos del propio Paracelso que los suscribiría el propio Hahnemann:

Incluso el ignorante sabe que el hombre tiene corazón y riñones, cerebro e hígado y estómago; pero piensa que cada uno de estos órganos son cosas separadas e independientes que nada tienen que ver unas con otras, y ni siquiera nuestros doctores más instruidos son conscientes del hecho de que estos órganos son sólo los representantes materiales y corporales de energías invisibles que impregnan todo el sistema y que circulan por él; así, por ejemplo, el verdadero hígado es una fuerza que circula por todas las partes del cuerpo, y tiene por cabeza visible ese órgano que llamamos hígado.

(Paracelso, De Viribus Membrorum.)

Magnífica exposición de la unidad del ser humano que de forma irreductible configura la esencia misma de la homeopatía. Asimismo, Paracelso nos informa de que curar eficazmente un cuerpo exterior enfermo significa tratar el cuerpo interior mediante los “cuerpos interiores” adecuados de las sustancias medicinales, es decir, sus esencias sutiles, en las que residen sus poderes curativos. De no haber mencionado el nombre del autor, podríamos decir que el texto citado correspondería al propio Hahnemann. Cuando Paracelso habla de extraer la “quintaesencia” de las sustancias mediante procesos que “purgan” la materia, podemos ver el paralelismo en el proceso de dilución y sucusión de los medicamentos homeopáticos para extraer de ellos el poder medicinal encerrado en los mismos.

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Samuel Hahnemann

El “principio vital” del que habla Hahnemann en su Organon, es lo que Paracelso llama “Archaeus”.

Como vemos el paralelismo entre la obra de Paracelso, receptor de toda la obra alquímica y del legado andalusí, será recogida con posterioridad por Hahnemann que introducirá cambios terminológicos en su obra más acordes con las teorías científicas de su época, pero que en definitiva se tratará de la misma corriente subterránea que ha ido impregnando la historia de la medicina a través de los siglos en oposición a la visión materialista, mecanicista y reduccionista de la otra visión de la medicina que es la predominante hoy en día, tal y como lo ha sido en los últimos siglos, de la medicina occidental.

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