El diseño inteligente – Modelo celular y sistema divino de transmisión

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El conocimiento que sobre la célula tenemos hoy ha sido sin duda el factor decisivo que ha  facilitado el gran desarrollo de la biología y la cada vez más clara percepción de la tremenda complejidad de los procesos bioquímicos que han producido la vida en este planeta.

La célula ha pasado de ser vista como un elemento viscoso e insignificante, a ser la base misma de la vida. Sin embargo, la célula es mucho más que eso –un mundo completo en sí mismo y, al mismo tiempo, la plantilla universal sobre cuyo modelo se han montado todos los elementos de la creación. Podemos decir que todo funciona como una célula –un hombre, la familia, los países, las empresas, los ejércitos… todo ello está constituido por los mismos elementos que encontramos en las células –membrana exterior, citoplasma y núcleo.

La función que en la célula cumple la membrana exterior es la misma que en los países cumplen las fronteras. En ambos casos hay cuerpos especiales de vigilancia encargados de controlar la entrada y salida de mercancías, personas y componentes químicos. En la familia esta membrana exterior la constituye la casa, un habitáculo cerrado con un solo punto de entrada –la puerta de la calle. Si alguien quiere entrar, tendrá primero que llamar y esperar a que los miembros cualificados de dicha familia –padre, madre o hijos mayores– le den el permiso o se lo denieguen. De la misma forma, si un miembro de la familia desea salir de la casa, tendrá que solicitar el permiso del padre o, en su defecto, de la madre. También una empresa funciona como una célula, y también una empresa tiene su membrana exterior –los muros del edificio en el que se encuentra emplazada. En la puerta de acceso habrá un vigilante que pedirá la acreditación a todo aquel que quiera traspasarla, y controlará la salida del personal. En la mayoría de las empresas, hoy, este control se realiza a través de máquinas-reloj en las que los trabajadores introducen su ficha personal de modo que quede registrada la hora de entrada y de salida. En el hombre esta membrana exterior la constituye la piel, verdadero filtro selectivo de las substancias que deben salir de nuestro cuerpo o entrar en él. Todo funciona como una célula.

En el citoplasma –un espacio acuoso– se encuentran todos los elementos u organelos de la célula –las mitocondrias (encargadas de generar la energía que necesita la célula), los lisosomas (cuerpo de basureros que expulsan fuera de la célula los deshechos que se han producido en el transcurso de los procesos metabólicos celulares), los ribosomas (encargados de la síntesis proteínica) y muchos otros organelos y máquinas celulares encargados de múltiples funciones. Lo mismo encontramos en cualquiera de los elementos que hemos analizado al hablar de la membrana exterior. El citoplasma de un país lo conformará su territorio con todos sus accidentes geográficos, sus ciudades y pueblos. En el hombre serán sus órganos y sistemas, y en una empresa sus empleados, máquinas y oficinas. Todo funciona como una célula.

Por último, para que todos los elementos del citoplasma, la membrana exterior incluida, puedan desarrollar sus funciones debidamente hará falta una administración con información y órdenes precisas. Esta administración está asentada en el núcleo, y la información y las órdenes se encuentran enrolladas en el ADN, y en él codificadas en un alfabeto de 4 letras –A, T, G, C– que corresponden a cada una de las 4 bases nitrogenadas que constituyen los nucleótidos que a su vez conforman las cadenas de ácidos nucleicos del ADN –adenina, timina guanina, citosina). Este alfabeto se organiza siempre en pares correlativos –la A estará siempre frente a una T, y la G frente a una C. Enseguida nos vendrán a la imaginación los gobiernos, los cerebros y los consejos de administración que son los que dirigen los países, a los hombres y a las empresas. Todo funciona como una célula.

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Por lo tanto, si la célula es el modelo básico, la primera entidad viva independiente, habrá surgido necesariamente como reflejo manifestado del modelo divino. También el mundo celeste funcionará como una célula –habrá en él una membrana exterior, un citoplasma y un núcleo, y la forma en la que la información divina llegue a los hombres será la misma que en la célula llega a los organelos. Veamos su paralela correspondencia.

Ya hemos dicho que en el ADN se encuentra toda la información genética. Funciona como una biblioteca llena de miles de libros perfectamente ordenados y clasificados. Sin embargo, no toda esa ingente cantidad de información incumbe a las células diferenciadas del cuerpo humano. A las células del riñón les interesa la información específica del riñón, pero no la del hígado o la del sistema nervioso. Por lo tanto, la primera operación será la de hacer una copia de la secuencia completa para evitar que en los complejísimos y velocísimos procesos que van a seguir no se dañe el original. Una vez realizada la copia se marcará el texto de la secuencia que lleve la información precisa que incumbe a la célula específica. El texto marcado se compondrá de moléculas exones y moléculas entrones, pero sólo las exones llevan la información requerida. Las moléculas entrones realizan quizás tareas de señalización u otras que hasta ahora no se han definido con exactitud, pero en ningún caso se les puede calificar de “ADN basura”, como hasta ahora las han calificado los biólogos occidentales. Una vez que tenemos el texto con la información genética necesaria para producir la proteína que necesita esa célula específica, se pasará al proceso de traducción, ya que los ribosomas encargados de sintetizar la proteína no entienden la letra T (que corresponde a la base nitrogenada timina) del alfabeto celular de 4 letras antes citado. Por ello, otras moléculas, las RNAt (traductoras), deberán traducir el texto cambiando la base T por la base U (que corresponde a la base nitrogenada uracil). Este nuevo alfabeto –A, U, C, G– ya es comprensible para los ribosomas, que recibirán la nueva hebra genética que se ha formado en todo este proceso y que ha sido trasportada desde el núcleo hasta el citoplasma por los RNAm (mensajeros).

Si volvemos ahora nuestra atención al mundo del Diseñador, veremos en él un funcionamiento similar al de la célula. En el sistema divino el citoplasma es el universo entero con todos sus elementos flotando en el agua primordial –a nivel celular el agua se transforma en una especie de gel; a nivel interestelar no sabemos qué estado tome– y al que llamamos kursi, término que en árabe significa “silla”, “trono”, pero también “dominio”, hasta donde se extiende el poder de un rey, de un soberano:


Allah, no hay dios sino Él –El eternamente Actuante, El que Subsiste por Sí mismo y da la existencia a todo lo demás. Ni la somnolencia ni el sueño Le afectan. Suyo es cuanto hay en los cielos y en la tierra. ¿Quién puede interceder por alguien ante Él si no es por Su voluntad? Sabe lo que les ha acontecido en esta vida y lo que les espera en ájirah, y no abarcan de Su conocimiento sino lo que Él quiere. La base –kursi– sobre la que se asienta el centro de Su soberanía contiene los cielos y la tierra, y no le pesa custodiarlos. Él es El Elevado, El Inmenso.
Qur-an 2:255

Este universo, al igual que la célula, no es un espacio abierto e infinito, sino cerrado, cubierto, rodeado de una membrana exterior o techo que lo cubre y limita.


Hemos hecho que el cielo sea un techo protegido. Sin embargo, ellos se desentienden de los signos que hay en él.
Qur-an 21:32

¿Sois vosotros más difíciles de crear o el cielo que Él edificó? Levantó su techo y lo conformó.
Qur-an 79:27-28

El tercer elemento constituyente de la célula –el núcleo– lo encontramos flotando en el citoplasma cósmico como centro de control del universo –en árabe, arsh, término que significa refugio hecho de cañas con techo de ramas o de hojas de palmera, y también cabaña o kiosco o construcción circular y abovedada en general. No deja de ser interesante que esta descripción sea muy parecida a la que podríamos hacer del núcleo de cualquier célula eucariota.


Vuestro Señor es Allah, Quien ha creado los cielos y la tierra en seis días, estando todas las cosas de igual manera bajo Su control –arsh.
Qur-an 7:54
* * *
Es Allah Quien creó los cielos y la tierra y lo que entre ambos hay en seis días. Luego se estableció en el arsh.
Qur-an 32:4

* * *

El Controlador del sublime arsh.
Qur-an 85:15

Veamos ahora cómo funcionan estos tres componentes en la célula universal. En el arsh o núcleo, o centro de control y administración, se encuentra el ADN universal o absoluto –lauh mahfudh, que podríamos traducir por “tabla”, o “soporte”, guardada, protegida, inaccesible, en la que se encuentran inscritos en forma de líneas todos los registros.


No hay ciudad que no vayamos a destruir o a castigar con furia antes del día del resurgimiento. Así está registrado en un kitab lineado.
Qur-an 17:58

Como en el caso del ADN celular, esta tabla funciona como una gigantesca librería compuesta por miles de libros o registros que contienen la información, en forma de órdenes, necesaria para construir este universo y todas las acciones que tendrán lugar en él. También los registros universales del lauh mahfudh están codificados en textos secuenciales escritos con un alfabeto lineado indescifrable, pero expresado en el ámbito humano a través de las 28 letras del alfabeto árabe –es decir, a través de 14 pares. Una indicación de lo que acabamos de decir la encontramos en las letras que aparecen en el Qur-an al comienzo de algunas suras o capítulos –Nun, Ta, Ha, Sin, Ya, Alif, Lam, Mim, Ra, Sad, Kaf, Ain, Qaf, Ja– exactamente 14 letras, la mitad del alfabeto árabe. Estas letras, como en el caso de las letras del alfabeto celular, podrían hacer referencia a 14 bases nitrogenadas que en el caso del ADN universal harían a su vez referencia a registros constructores y generadores cuya naturaleza desconocemos. Siguiendo con la analogía celular, el texto coránico sería el contenido de los exones, mientras que esas letras enigmáticas e incomprensibles, es decir, sin aparente información, serían los entrones –señalizadores o marcadores, inútiles para nosotros, pero muy útiles para las “moléculas” transcriptoras, traductoras y mensajeras –los malaikah  en el sistema divino.

Otra interesante indicación son las frases en las que se expresa la secuencia proteínica de aminoácidos. La cantidad específica de aminoácidos en una proteína y la secuencia en la que están ordenados determina las propiedades únicas de esa proteína. Por ejemplo, la proteína de los músculos y la del pelo contienen la misma cantidad de amino ácidos, 20; sin embargo, la secuencia de esos amino ácidos es muy diferente en cada una de esas dos proteínas. Si tomamos esas secuencias de aminoácidos como un texto escrito según el alfabeto genético, veremos que está compuesto por palabras de tres letras, tres nucleótidos, llamadas codones. Cada uno de estos codones se corresponde con un aminoácido específico. Por lo tanto, si la cadena del mensaje genético consta de 900 nucleótidos que corresponden a 300 codones, se traducirá en una cadena de 300 aminoácidos. La misma estructura que encontramos en la lengua árabe, en la que todas las palabras derivan de la raíz verbal la cual se compone de tres letras –ktb (escribir), akl (comer), qtl (matar), mlk (poseer). A partir de estas raíces verbales se construirá el diccionario árabe –de ktb se derivaran los términos escritura, biblioteca, oficina, escritor, libro… Veámoslo en la propia lengua árabe –كتب  escribir, مكتبة biblioteca, مكتب oficina, كاتب escritor, كتاب libro. Vemos cómo en todas estas palabras se mantiene la raíz كتب ktb. Podemos decir que la forma con la que se enuncia el verbo árabe es un codón compuesto de tres letras, de tres nucleótidos.

Cuando el Diseñador Absoluto quiere desarrollar uno de Sus programas –por ejemplo enviar secuencias del ADN universal en forma de textos para guiar y dar instrucciones a un pueblo determinado– los purificados, los únicos que tienen acceso al lauh mahfudh, hacen una copia del texto general que se encuentra en el libro o registro de las revelaciones y lo envían al Consejo Supremo.


En verdad que vuestro Dios es Uno. El Señor de los cielos y de la tierra y de lo que entre ambos hay. El Señor de los orientes. Hemos adornado el cielo de este mundo con estrellas. Y lo hemos protegido de todo shaytan rebelde. No pueden escuchar al Consejo Supremo, pues de todas partes se les arroja y expulsa. Sufren un incesante castigo. Salvo quien arrebate algo y sea perseguido por palos de fuego.
Qur-an 37:4-10
 * * *
No tengo conocimiento de lo que se discute en el consejo supremo. Tan sólo se me ha inspirado que sea un claro advertidor.”
Qur-an 38:69-70

Este a su vez da las órdenes precisas para que se marque el texto que se quiere transmitir, se transcriba eliminando los elementos que no sean operativos para el destinatario y se traduzca a un lenguaje comprensible para la gente a la que va a ser enviado. Una vez traducido, el Consejo Supremo se lo entrega a un mensajero para que éste lo transmita en forma de inspiración a la persona designada en la Tierra.


Di: “Quien sea enemigo de Yibril ha de saber que es él quien lo trae hasta tu corazón, por la voluntad de Allah, como una confirmación de lo que ya había, y guía y buena nueva para los creyentes.”
Qur-an 2:97

adn.pngLa semejanza entre ambos sistemas –el celular y el divino– se acentúa cuando desentrañamos aún más sus procesos de transmisión. Una vez que los ribosomas han sintetizado la proteína, esta vuelve al núcleo para una última revisión en la que se eliminarán posibles errores o malinterpretaciones por parte de las moléculas RNA. Una vez finalizada esta operación de ajuste, la proteína volverá al citoplasma y será enviada a los organelos que la necesiten. Lo mismo sucede con los textos divinos revelados –habrá sentencias, frases o párrafos que serán abrogados y sustituidos por otros, o bien desaparecerán de la memoria del transmisor.


No abrogamos o hacemos olvidar una aleya sin que traigamos otra mejor o similar a ella. ¿Acaso no sabes que Allah tiene el poder sobre todas las cosas?
Qur-an 2:106
*
¡Creyentes! ¡Cumplid con todo aquello a lo que os comprometéis y con aquello que se os prescribe! Os están permitidos todos los animales de rebaño excepto aquello que pudiera revelárseos más tarde, pero no os está permitido cazar mientras estéis en estado de ihram. Allah dictamina según Su voluntad.
Qur-an 5:1
 *
Allah suprime y mantiene lo que decide Su voluntad. Con Él está la madre del kitab.
Qur-an 13:39
 *
Cuando substituimos una aleya por otra –y Allah sabe lo que hace descargar– dicen: “Te lo has inventado.” La mayoría de ellos no es consciente de esta realidad.
Qur-an 16:101
 *
Haremos que recites y no olvidarás, excepto lo que Allah quiera. Él conoce lo que se manifiesta y lo que se oculta.
Qur-an 87:6-7

El paralelismo entre el funcionamiento celular y el divino refuerza la idea de que la célula es el modelo universal, el patrón con el que se han cortado todos los elementos existenciales. Por ello, podemos decir que todos los sistemas, métodos u organizaciones que el hombre genere en este mundo, serán un remedo de los sistemas, métodos y organizaciones que imperan en el mundo divino, y ambos mundos seguirán el modelo universal –la célula.

Como ya hemos visto, el sistema de comunicación entre el Diseñador y Sus criaturas es el mismo que el sistema de comunicación celular entre el núcleo y los organelos del citoplasma. Un sistema que en lenguaje humano se ha expresado como “sistema profético” –textos llenos de sabiduría y guía que se han ido desgranando a lo largo de la historia humana, por medio de mensajeros, sobre los profetas, quienes a su vez los han ido transmitiendo a su gente y estos a las generaciones venideras hasta la siguiente descarga de nuevos textos y llegada de nuevos profetas.

Fuera del sistema profético no hay input, pues todos los programas vienen del Diseñador y el sistema que Él ha elegido para transmitir ese input ha sido el de profetas portadores de libros, de textos divinos decodificados en lenguajes comprensibles para los seres humanos.

El flujo de textos divinos y profetas se ha secado, ha llegado a su fin, y somos nosotros, todo aquel que sea consciente de esta realidad, los encargados de transmitir el conocimiento profético, la sabiduría que registro a registro, profeta tras profeta se ha ido transportando a lo largo de los siglos, de los milenios, desde el origen hasta la conclusión del universo.

TABLA DE CORRESPONDENCIAS

SISTEMA CELULAR SISTEMA DIVINO SISTEMA HUMANO
membrana externa techo fronteras
citoplasma Kursi – universo territorio
núcleo – ADN Arsh – centro de control Gobierno-constitución
ARN malaikah Personal altamente cualificado
mitocondrias mezquitas Centrales de energía
lisosomas Destrucción de pueblos corruptos Recogida y reciclaje de basura
ribosomas Profetas y libros Sistema de producción
Máquinas celulares Tipo de malaikah Sistema educativo
Moléculas protectoras Tipo de malaikah Ejércitos – policía

 

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