EL CRISTIANISMO: Sin argumentos y sin hogueras

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Eric Erickson es columnista. Escribe en varios medios de comunicación comentarios sobre noticias, política y economía, pero de vez en cuando se ramifica para hablar de asuntos de fe y de cultura. Finalmente, decidió profundizar en esta ramificación, apuntándose al Reformado Seminario Teológico (Reformed Theological Seminary) para conseguir el Máster de Divinidad (Master of Divnity). No especifica en sus artículos si lo consiguió, pero sigue escribiendo sobre asuntos de fe y de cultura. Así el día 29 de diciembre 2018 escribió en la plataforma DailyWire un artículo titulado “Creo que estas cosas son verdaderas” (I Believe These Things Are True), en el que hacía referencia a principios transcendentales de manera indigna de un máster –sin argumentos, sin profundidad, sin enfoque. Las citas de su artículo marcamos EE para diferenciarlas claramente de otras.

EE – Un tema que surge ocasionalmente reapareció en un correo electrónico que recibí de una señora de Lincoln, Nebraska, después de mi columna más reciente. Debra quiere saber si realmente creo que es necesario tener fe en Jesús para entrar en el Cielo. Sí, realmente lo creo. Estoy seguro de que no querría una religión en la que todos los interesados ​​obtengan un pase. La idea del universalismo (es decir, todos entran al Cielo) es un anatema contra la idea de justicia. Hay personas horribles que hacen cosas horribles, y yo creo en un Dios justo. Compartir la eternidad con monstruos impenitentes no sería justo.

El error que comete Debra es fiarse de lo que cree Eric –sea quien sea, en cualquier caso un humano como ella– en vez de indagar sobre la verdad objetiva, más allá de las subjetividades del hombre, pues de lo que sí estamos seguros todos es de que la fe de otro no me va a servir de nada a mí, ni tampoco nadie será juzgado por las acciones de sus semejantes.

No obstante, suponemos que si Eric E. está en contra del universalismo, deberá estar, necesariamente y a riesgo de caer en una posición incongruente, en contra de la democracia, de la igualdad de sexos y, en general, del humanismo –Dios es justo y, por lo tanto, no distribuye los destinos de forma igualitaria. Mas ya se sabe que a Dios lo que es de Dios y al Cesar todo lo demás, ecuación ésta que ha servido para justificar todos los desmanes del Occidente cristiano en los últimos 500 años.

Mas todavía hay una cuestión crucial en la “ingenua” pregunta de Debra –saber quién era Isa (nadie nunca se ha llamado Jesús), ya que difícilmente se puede tener fe en algo o alguien cuya identidad se desconoce. Según unos (católicos y protestantes) Isa era Dios, hijo de Dios (engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre). Notemos aquí que los cristianos han perdido el nombre del Padre, lo cual bien podría ser considerado como el colmo de la negligencia espiritual. Según otros (musulmanes) Isa era uno de los Mensajeros de Allah. Notemos aquí que los musulmanes no han perdido el nombre del Padre. Ahora, Debra, debe decidir sobre en cuál de los dos Isa va a descansar su fe. Tampoco le vendría mal a Eric E. una cuidadosa lectura del Nuevo Testamento.

No obstante, no escribimos para Eric E. –no olvidemos que fue la casta sacerdotal judía la que intento asesinar a Isa, casta que no ha dejado hasta ahora de aumentar su curia y su odio hacia la verdad. Escribimos para Debra, para los que dudan porque reflexionan.

Si E. Erickson sigue creyendo en lo que dice que cree –entre otras cosas porque no le cuesta nada (estamos seguros que no descarta ninguno de los frutos que la cultura materialista y atea le permite comer)– tendrá que compartir la eternidad con monstruos impenitentes. ¿Acaso no se les dice a los cristianos que Isa murió en la cruz para redimirles de sus pecados y que por lo tanto pueden pecar, e incluso ser monstruos? Al fin y al cabo, enseñaba Pablo, lo que cuenta es la fe, no la ley:


Cristo nos redimió de la maldición de la ley. (Gálatas 3:13)
No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces en vano murió Cristo. (Gálatas 2:21)

Según estas enseñanzas, lo que cuenta es la fe, no las obras. Lo cual entra en clara contradicción con las palabras del propio Isa:


No penséis que he venido para abrogar la Ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido.
Mateo 5:17-18

Entonces ¿dónde estamos? ¿Qué hacemos? ¿Cuál es el camino a seguir? Son el tipo de preguntas acuciantes que Erickson no contesta. Hay tantas preguntas sobre aspectos incongruentes de la fe cristiana, que es mejor hablar de política, o simplemente decir, de pasada, sin argumentos, que nuestra religión es la única verdadera.

Ha resultado ser una desgracia para todos los cristianos el hecho de que las tergiversaciones de Pablo, quien nunca conoció al Maestro, se hayan impuesto sobre las enseñanzas de los discípulos directos de Isa.

EE – Pero ¿qué pasa con todas las buenas personas? Este es un debate que nos rodea tanto en política como en teología. En la era actual, tenemos una visión demasiado buena de la humanidad. Las personas individuales pueden ser buenas personas, pero colectivamente, tenemos varios miles de años de historia que muestran que la muchedumbre tiende a ser mala. En cuanto a los buenos individuos, muéstrame un santo y te mostraré a alguien que pecó. Todos pecamos. Como las escrituras nos dicen, todos nos quedamos cortos. Ninguno de nosotros merece la eternidad. Es solo por la gracia de Dios y nuestra confianza en Él que la podremos conseguir.

Así, después de varios rodeos, volvemos al punto de partida –solamente por la gracia de Dios podemos conseguir la eternidad. No se preocupe, pues, querida Debra, si es un monstruo.

E. Erickson –el Infierno estará lleno de personas buenas y de personas con fe (pues la fe sin obras es una fe muerta). Sí, Sí, ya sabemos que todo el mundo está de acuerdo en eso, pero si quiere entenderlo mejor, podríamos cambiar ligeramente la ecuación y decir que “la fe sin evidencias es una fe cultural, inservible en el Más Allá”. Y aquí es donde nuestra forma de vida entra en conflicto con la forma de obtener esas evidencias. ¿Recuerdas Eric? ¿Recuerdas cuando el ingenuo del joven rico le preguntó al Maestro qué debería hacer para ganarse una morada en el Cielo? Isa no quiso entrar en materia, pues de sobra sabía cómo funcionaban los ricos, y por ello le contestó con evasivas: “Guarda los mandamientos.” Aquí debió quedar el asunto, pero el joven rico insistió: “¿Cuáles?” Isa siguió contestándole de forma meramente anecdótica: “No matarás, no robarás, no adulterarás, no darás falso testimonio, honra a tus padres y ama a tu prójimo.” Al joven rico le pereció aquello algo evidente, sin darse cuenta que su comprensión era cultural, sin raíces: “Todo eso lo he guardado desde mi juventud. ¿Qué más me falta?” Todo, le faltaba todo, todo lo que no es cultura, ritos sociales, hipocresía litúrgica. Isa, al ver que no podía deshacerse de ese mojigato presuntuoso, le dio la respuesta más inesperada, más terrible: “Vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el Cielo; y ven y sígueme.” Oyendo estas palabras, el joven rico se entristeció. Sin embargo, me gustaría hacerte una pregunta, Eric: ¿Realmente creía este joven en la vida de Ajirah, del Más Allá? Seguir a Isa era el mayor privilegio que podía obtener un hombre de aquella época; y cambiar los bienes mundanos, perecederos, por un tesoro en el Cielo podría tenerse como el mejor negocio. Sin embargo, se entristeció. Cuando nos llega la prueba, el examen tras el cual nos sobrevendrá la evidencia, la certitud, nos entristecemos, ¿Eh, Debra? Y buscamos confirmación en un columnista cualquiera.


(1) ¡Hombres –nas! Temed a vuestro Señor. El temblor de la Hora será algo aterrador. (2) El día que la veáis las mujeres que estén amamantando se desentenderán de lo que amamanten y las embarazadas darán a luz lo que lleven en sus vientres. Verás a la gente –nas– ebria, pero no estarán ebrios, sino aturdidos, pues atroz será el castigo de Allah.
Qur-an 22 – al Hayy

El castigo va a ser atroz y muchas “personas buenas”, llenas de una fe sin evidencias, sin certitud, se despertarán en medio de llantos y crujir de dientes. Así que el problema no es tanto que tengamos “una visión demasiado buena de la humanidad” (como apunta Eric), sino que tenemos una visión equivocada de nuestro Creador. Es Bueno, pero, a la vez, Fuerte castigando.


(84) La violencia de Allah es más fuerte y Su castigo más implacable.
Qur-an 4 – an Nisa

Es evidente que para “merecer la eternidad” –primero habría que saber cuáles son las condiciones para conseguirla (tiene que haber condiciones, Eric Erickson), después cumplirlas y finalmente contar con la gracia divina, pero no aferrarse solamente a la gracia, porque esta actitud, precisamente, crea monstruos. ¿Podemos saber en qué realmente cree Eric Erickson, Debra, los cristianos? Una cosa es la creencia cultural y otra muy distinta la creencia que surge de la certitud, de la evidencia. En el caso que nos ocupa, las condiciones para merecer el Cielo están tergiversadas por culpa del trabajo desestabilizador de Pablo. Y este es el problema del Cristianismo (en realidad se tendría que llamar Pablismo) –la falta total de base teológica… de base.


(113) Dicen los judíos: Los cristianos no tienen fundamento alguno.” Y dicen los cristianos: “Los judíos no tienen fundamento alguno.” Eso dicen a pesar de que ambos recitan el Libro. Eso mismo dicen los que no tienen conocimiento, el mismo discurso. Mas Allah juzgará entre ellos el Día del Resurgimiento sobre lo que discrepaban.
Qur-an 2 – al Baqarah

EE – ¿Por qué Jesús entonces? Hay otras religiones. ¿Por qué el cristianismo es el único camino exclusivo para la salvación? Esto es una cuestión de fe. Por mucho que un musulmán crea que el suyo es el único camino a la eternidad, yo creo en el cristianismo. No es una fe ciega. A diferencia de otras religiones, cuyos fundadores presenciaron eventos privados y milagros privados y se convirtieron en profetas designados que podrían cambiar las cosas hasta su muerte, el cristianismo es una religión construida sobre un ministerio público y milagros públicos de un hombre que no dice ser un profeta, sino Dios mismo.

El texto es confuso, más bien ilegible. ¿Qué entiende Eric por eventos privados y milagros privados? ¿Acaso la historia del Islam es algo privado? ¿Su propagación desde China hasta Mauritania en menos de 100 años es algo privado? ¿El esplendor de Al-Andalus y del Imperio Otomano es algo privado? ¿El espectacular desarrollo de la ciencia y de la arquitectura que se vivió en los territorios musulmanes desde la India, Irán y Siria hasta España y el Norte de África es algo privado? ¿El Qur-an, traducido a todas las lenguas, es algo privado? El problema de la gente como Eric y Debra es que no sólo desconocen las “otras” religiones, sino que sobre todo desconocen la suya propia. En caso contrario, sabrían que Isa nunca dijo que fuera hijo de Dios. Fue Pablo quien lo introdujo en la creencia de los primeros cristianos, mas no en la de todos –hasta hoy hay unitarios que siguen afirmando que Isa es el Mesías hijo de Mariam, profeta y Mensajero. Fíjate Eric en estos textos bíblicos del NT y en su exegesis:

La resistencia de Pedro y de otros discípulos a admitir la historia de Pablo y, sobre todo, su interpretación del Mensaje Divino, queda de manifiesto en el Nuevo Testamento –unas veces sin ambages, y otras distorsionada por el cambio de personajes que introducen los escribas, o los encargados de “revisar” periódicamente la Biblia y editar “nuevas versiones”:


Pero cuando Pedro vino a Antioquia, le resistí cara a cara, porque era de condenar. Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por ellos a aquella hipocresía. Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles, y no como judío, ¿cómo es que obligas a los gentiles a judaizar?
 Epístola de Pablo a los Gálatas 2:11-14

Hay un virulento conflicto entre la creencia que los discípulos de Isa han aprendido directamente del Maestro y la que ahora predica Pablo, en la que introduce elementos contrarios al Mensaje Divino. En el siguiente texto vamos a ver más claramente cuáles son:


Salieron Jesús y sus discípulos por las aldeas de Cesárea de Filipo. Y en el camino preguntó a sus discípulos, diciéndoles: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? Ellos respondieron: Unos, Juan, el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas. Entonces él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Respondiendo Pedro, le dijo: Tú eres el Cristo (el Mesías). Pero él les mandó que no dijesen esto de él a ninguno. (Marcos 8:27-30)
Aconteció que mientras Jesús oraba aparte, estaban con él los discípulos; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dice la gente que soy yo? Ellos respondieron: Unos, Juan, el Bautista; otros, Elías; y otros que algún profeta de los antiguos ha resucitado. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy? Entonces respondiendo Pedro, dijo: El Cristo (el Mesías) de Dios. Pero él les mando que no dijesen esto encargándoselo rigurosamente. (Lucas 9:18-21)
Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan, el Bautista; otros, Elías; y otros Jeremías, o alguno de los profetas. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo (el Mesías), el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. (Mateo 16:13-19)

Si leemos cuidadosamente estas tres citas, veremos que corresponden a un mismo suceso y que su semejanza sólo puede deberse a que son copias del texto original sobre el que se ha montado gran parte del Nuevo Testamento.

Los investigadores están acercándose cada vez más a la comprensión de cómo y cuándo se escribieron los evangelios. Se acepta que los nombres Marcos, Mateo, Lucas y Juan son atribuciones tardías; los autores reales son desconocidos. Ahora hay acuerdo casi unánime que Marcos escribió primero y que fue reformado por “Mateo” y “Lucas”, agregando éstos material adicional.
Earl Doherty, Buscando la Verdad: El rompecabezas de Jesús

Isa pregunta a sus discípulos quién dice la gente que es él; y la respuesta es siempre la misma: un profeta de los que quedaban por venir, o uno de los antiguos que hubiera resucitado. Bajo ningún concepto podía pensar nadie que se tratase del hijo de Dios ni que el Creador del Universo pudiera tener hijos. A continuación, Isa les pregunta quién dicen ellos que es él, a lo que Pedro contesta en los tres textos que es el Cristo (término griego para Mesías, Mesiah en árabe, y que significa el “ungido”) -un hombre, pues, un profeta. Sin embargo, en la crónica de Mateo se añade: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Viviente“. Pero -el Hijo del Dios Viviente– no puede ser del texto original ya que la crónica base es la de Marcos, en la que no se menciona “ese detalle” ni tampoco en la de Lucas. De haber pertenecido al texto original, todos ellos lo habrían mencionado puesto que no se trata de un dato marginal, aleatorio. El pasaje en cuestión está construido sobre una pregunta fundamental: “¿Quién decís vosotros que soy yo?” y una respuesta decisiva de la que va a depender la comprensión religiosa del cristianismo. Esa respuesta es: “El Mesías”. Si la respuesta hubiese sido: “El Mesías, el Hijo del Dios Viviente”, ni Marcos ni Lucas la habrían omitido. En ningún otro texto se menciona este hecho de forma clara; bien al contrario, en todos ellos se refuerza la idea de la Unicidad de Allah y de Isa como Profeta.


Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él.
Marcos 12:29-32

 En el siguiente texto de la crónica de Marcos, Isa rehúsa ser alabado, y mucho menos deificado, dejando claro que las alabanzas pertenecen sólo a Allah:


Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.
Marcos 10:17

De forma general, la Unicidad de Allah está presente a lo largo de todo el Nuevo Testamento:


Y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios les entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es Bendito por los siglos. Amén.
Romanos 1:23-25

Vemos en este texto la incompatibilidad de asociar nada ni nadie con Allah. Cuando decimos “Dios incorruptible” o “Dios les entregó…” ¿a quién nos estamos refiriendo? ¿Quién entrega; quién da las órdenes? ¿El Padre (sin nombre), el Hijo, el Espíritu Santo? En el texto que citamos a continuación la afirmación de la Unicidad de Allah es rotunda:


Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios. Pues aunque haya algunos que se llamen dioses, sea en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores) para nosotros, sin embargo, sólo hay un Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas, y nosotros somos para él.
1 Corintios 8:4-6

Analicemos ahora los versículos en los que supuestamente Pedro declara la deidad de Isa y es enaltecido por él, conjuntamente con los tres siguientes en los que Isa maldice a Pedro:


Viniendo Jesús a la región de Cesárea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan, el Bautista; otros, Elías; y otros Jeremías, o alguno de los profetas. Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo (el Mesías), el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. (Mateo 16:13-19)
Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar el tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás! Me eres tropiezo porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. (Mateo 16:21-23)

Un texto realmente inexplicable y fuera del hilo conductor de la historia. Repasemos bien la escena: Este discípulo, Pedro, quien acaba de declarar que Isa es hijo de Dios, le recrimina, le pide que rectifique; lo lleva aparte y le dice: “¡Pero qué estás diciendo!” Un hombre, un simple humano, se atreve a dar lecciones al hijo de Dios, a Dios mismo. Por su parte, Isa, quien acaba de otorgar a Pedro los más altos honores con los que honrar a un hombre (“y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”) le llama shaytan, satanás –el peor calificativo que se puede dar a un creyente. ¡Qué diálogo tan extraño! Algo no termina de encajar en esta escena. Pero ya hemos visto que en el texto de Mateo había una interpolación, precisamente la que afirma por boca de Pedro que Isa es el hijo del Dios viviente. En realidad, el añadido no sólo es el texto, sino también la persona que lo dice. El escenario real tuvo que ser muy diferente.

Imaginemos por un momento que los dos personajes no hubieran sido Pedro e Isa, sino Pedro y Pablo. Reconstruyamos la escena. Pablo está diciendo a la gente que Isa es el hijo de Dios y que su muerte en la cruz y posterior resurrección al tercer día ha servido para redimir al hombre que crea en ello y salvarle del fuego eterno. Esa era la misión que los principales sacerdotes habían encargado a Pablo –anunciar la deidad de Isa y abrogar la Ley divina; y desde que entra en Damasco no hace, sino predicar este nuevo credo:


Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco. En seguida predicaba a Cristo en las sinagogas, diciendo que éste era el hijo de Dios. Y todos los que le oían estaban atónitos…
Hechos 9:19-21

Los discípulos y creyentes estaban atónitos, perplejos. Nunca antes habían escuchado algo así de boca de los otros discípulos de Isa. Y así era en efecto, pues se trataba de la nueva doctrina que traía Pablo para desplazar con ella a la de los discípulos más próximos al Maestro y establecerla como el “verdadero evangelio”.  No es un dato a pasar por alto el que las epístolas de Pablo ocupen nada menos que el 47% de todo el Nuevo Testamento, un buen porcentaje para alguien que ni siquiera conoció personalmente al Profeta Isa.

Al oírle, Pedro le llama aparte y le recrimina por lo que está diciendo, por aquellas aseveraciones tan contrarias a la creencia que ha escuchado de los mismísimos labios del Maestro –ni éste era hijo de Dios ni había muerto crucificado ni había resucitado al tercer día; de la misma forma que la Ley no puede abrogarse, sino cumplirse, acompañándola de buenas obras. Pablo se da cuenta de que la gente les está escuchando y es entonces cuando arremete contra Pedro para dejarle en evidencia ante los demás, llamándole shaytan –satanás– y acusándole de buscar la vida de este mundo más que la Vida del Más Allá.

En la epístola de Pablo a los Gálatas vemos que esta disputa va a continuar hasta la escisión de la comunidad de seguidores de Isa en dos grupos: los paulistas –los seguidores de la creencia de Pablo, basada en la deificación de Isa y en la sustitución de la Ley divina por la fe; y los seguidores de la creencia de Isa, transmitida y defendida por sus principales discípulos –Pedro, Bernabé y otros– Este dilema lo resolverá Constantino al dar poder absoluto a la Iglesia católica –paulista– y al perseguir a muerte a los arrianos, a los donatistas y a otros grupos que negaban la deidad de Isa y la Trinidad.

Por otra parte, las “religiones” no tienen “fundadores” –otro grave error que comete Erickson y no solamente él. Un hombre no puede fundar lo que llamamos “una religión”. Qué haga Eric un experimento, utilizando todos los ordenadores a su disposición y todo el software, que le pida ayuda a la NASA –a ver si logra “fundar” alguna nueva religión.

El Creador siempre se ha comunicado con Su creación por medio de sus enviados –los profetas.


(26) Y enviamos a Nuh y a Ibrahim y establecimos en sus descendencias la profecía y el Kitab. Entre ellos los hay que están guiados, pero la mayoría son rebeldes. (27) Luego, enviamos tras sus huellas a otros de Nuestros mensajeros e hicimos que les siguiera Isa, el hijo de Mariam, al que dimos el Inyil.
Qur-an 57 – al Hadid

La gran mayoría de la humanidad, sin embargo, es rebelde. No quiere profetas ni admoniciones ni, desde luego, leyes. Quiere establecer el paraíso aquí y ahora:


(92) Os vino Musa con la clarificación. Sin embargo, después de eso, adorasteis al becerro, cometiendo así la mayor de las iniquidades.
Qur-an 2 – al Baqarah

El becerro puede tomar infinidad de formas, también su mugido. Por lo tanto, uno debe examinar con frecuencia su corazón para ver a qué o a quién realmente adora.


(56) “No he creado a los yin ni a los hombres –insan, sino para que Me adoren.
Qur-an 51 – adh Dhariyyat

Las noticias que le llegaban al hombre del Creador, lo que llamamos Din, con el tiempo se convertían, a manos de las castas sacerdotales, en “religión”. El clero luchaba por mantener la “religión”, de la que se aprovechaba para fines políticos o mercantiles, y el Creador luchaba por devolver al hombre al Din –por medio de Sus profetas. Isa fue la última llamada de atención a los Banu Isra-il. Al rechazarle, les fue entregada la carta de divorcio. Muy al contrario de lo que dices, Isa fue enviado únicamente a los Banu Isra-il. El cristianismo, Eric, no es una religión universal, sino muy localizada geográficamente y dirigida a un grupo muy determinado –los Banu Israil o Huda, los judíos, tal y como hoy los denominamos.


Él respondiendo, dijo: No soy enviado, sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. (Mateo 15:24)
Por camino de gentiles no vayáis, y en ciudad de samaritanos no entréis. (Mateo 10:5-6)

El “universalismo” llega con el profeta Muhammad tras haber el Altísimo divorciado a la comunidad judía. Ahora Su Din va a llegar a todos los hombres de la mano de los musulmanes –el Nuevo Cántico, la Buena Nueva… para todos los hombres.

EE- Tenemos los testimonios de testigos oculares de Mateo, Juan, Pablo, Santiago, Judas, Pedro, Marcos y Lucas, así como los entrevistados por Lucas y los alumnos de Juan, Pablo, Pedro y otros. Tenemos un registro escrito de testigos oculares que se remonta a solo unas pocas décadas después de la resurrección de Cristo. Tenemos las obras escritas de los alumnos del apóstol Juan que relatan las cosas que Juan les enseñó. Tenemos más de 5,000 copias de manuscritos escritos dentro de los 100 años de la resurrección. Ninguna otra religión tiene la abundante documentación escrita en tan poco tiempo, a excepción del judaísmo en el que se basa el cristianismo. Ninguna otra religión, excepto el judaísmo, tiene un historial sostenido de persecución contra sus seguidores y, sin embargo, prosperó. Y ninguna otra religión, incluido el judaísmo, envía a misioneros.

Eric, si te han cobrado el Master en Divinidad, demándales, pues hacía tiempo que no escuchaba de un cristiano semejantes disparates. Ninguno de los profetas mencionados en el Antiguo Testamento, Isa incluido, tienen la menor mención histórica –históricamente, no han existido, no hay referencia alguna de ellos en ningún texto histórico. Sin embargo, Muhammad sí tiene existencia histórica –lo mencionan fuentes romanas, cristianas y chinas.

Si, como afirma Eric Erickson, tenemos 5.000 copias de manuscritos ¿por qué la Biblia contiene solamente 4, 3 de ellos meras copias del cuarto, y casi todo lo demás son escritos de Pablo, quien, al contrario de lo que dice Erickson, no solamente no fue “testigo ocular”, sino que ni siquiera conoció a Isa. El Nuevo Testamento contiene cuatro evangelios. Es imposible establecer la identidad de sus autores. Contiene los Hechos de los apóstoles, de autor incierto; veintiuna epístolas de muy discutida autoridad (entre ellas 13 de Pablo); y el Libro de Revelaciones, llamado también Apocalipsis, de autoridad cuestionable. No es este artículo el lugar adecuado para analizar a todos ellos –hay literatura abundante al respecto, de fácil acceso para los que buscan la verdad. A modo de ejemplo vamos a citar lo que claramente contradice todas las aseveraciones de Eric Erickson:


El Evangelio según San Mateo:

Tradicionalmente se cree que Mateo fue escrito alrededor de 85 o 90 d.C. por un desconocido cristiano quien vivía en una iglesia de Antioquia de Siria. Aunque el discípulo Mateo podía haber contribuido al establecimiento de la iglesia en la que se originó el evangelio que se le atribuye, no es probable que hubiese sido el autor del relato. Por el contrario, el autor muestra una posición teológica, dominio del griego y educación rabínica que surgieren que fue un cristiano judío más bien de la segunda que de la primera generación.
The Oxford Companion to the Bible, Matthew, The Gospel According to
* * *
El primer evangelio, sin firmar, ha sido tradicionalmente atribuido al discípulo Mateo. Sin embargo, es una aseveración que se debería estudiar en profundidad porque carece del soporte de la crítica interna del evangelio.
Introducción a la Biblia; Introducción crítica al Nuevo Testamento; Editorial Herder, Barcelona 1992, Vol. Primero, pág. 320;

El Evangelio según San Marcos:

No hay nada en Marcos que pueda darnos la más mínima indicación en cuanto al autor de esta obra, ni siquiera el episodio del joven que salió corriendo desnudo cuando fue arrestado Jesús (Marcos 14:51-52).
Herder, pág. 285

Hechos de los Apóstoles:

La cuestión de grandes consecuencias es el grado de probabilidad de que el autor de Hechos conociera personalmente a Pablo, cuyo trabajo misionario es el principal tema de la segunda mitad del libro. Según la investigación de varios comentaristas tal relación personal es altamente improbable –dado que el “pablinismo” de Hechos es demasiado diferente de la enseñanza que encontramos en las epístolas de Pablo para mantener la idea de que el autor de Hechos conociese a Pablo o pasase tiempo en su compañía.
The Oxford Companion to the Bible, Acts of the Apostles

Algunos ejemplos de análisis de las epístolas:


La Segunda epístola de Pedro:

El uso literario surgiere que la segunda carta de Pedro fue escrita por alguien en nombre de Pedro después de la muerte de Pedro.
The Oxford Companion to the Bible, 2 Peter, The Letter of, Author and Date

Las cartas de Juan:

La identidad del autor de las cartas de Juan es un tema de considerable debate e implica el estudio de la relación entre estos textos, el Evangelio y el Apocalipsis de Juan. Un importante cristiano de su entorno (quien podía haber estado involucrado en la composición del Evangelio de Juan), escribió más tarde la primera epístola de Juan. Alguien mayor, cercano al autor de la primera carta de Juan (o posiblemente la misma persona), escribiría luego la segunda y tercera carta de Juan.
The Oxford Companion to the Bible, John, The Letters of, Authorship

Cualquier enciclopedia le dirá a Eric Erickson que todos los libros que componen el Nuevo Testamento son anónimos; incluso la autoría de las cartas de Pablo, Pedro, Santiago o Judas está bajo sospecha de haberles sido erróneamente atribuida. En cualquier comentario serio abundan frases del tipo “La identidad del autor de La Epístola a los Hebreos es desconocida”; “La epístola mantiene en 1:1 de ser de Santiago, el hermano de Jesús, pero esta aseveración ha sido a menudo contestada a causa de la teología de la carta”; “La identidad del autor de las cartas de Juan es un tema de considerable debate”.

EE- El budismo, el islam, el judaísmo, etc. todos tienen anclajes geográficos. El cristianismo es una religión global de enormes consecuencias. Incluso la mayoría de las historias seculares colocan a la crucifixión de Jesús en la lista de los 10 momentos más importantes de la historia humana.

(157) Mas no le mataron ni le crucificaron, sino que el asunto se tornó confuso para ellos. Los que discrepan al respecto tienen dudas y no siguen, sino sus propias conjeturas, pues con toda certeza que no lo mataron. (158) Bien al contrario, Allah lo elevó hacia Él. Allah es El Poderoso, El que juzga con sabiduría.
Qur-an 4 – an Nisa

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Brutal imagen que tiene que desaparecer de nuestra imaginería de una vez por todas

Es cierto que el cristianismo ha tenido enormes consecuencias –el conocimiento fue secuestrado por las iglesias cristianas (católicas y luego protestantes) durante más de 1.500 años, quemando vivos a todos los que discrepaban sobre las supersticiones del clero, a pesar de los argumentos de peso que pudieran presentar. También es cierto que el cristianismo es “global”, pues se adhiere al poder global de dominación, pese lo que pese y tenga que cambiar los artículos de fe que tenga que cambiar. Incluso podríamos decir que un posible pseudónimo de religión cristiana sería el de “religión camaleónica”.

Sin duda que si Dios hubiese muerto en una cruz de madera habría sido, no uno de los 10 acontecimientos más importantes de la historia humana, sino, con mucho, el más relevante. Afortunadamente para la historia humana y divina, hay barreras ontológicas imposibles de traspasar.

Sólo hay una religión porque sólo hay un Dios, sin hijos, sin familia, por nombre Allah. Una religión que ha ido transportando, profeta tras profeta, el mensaje divino. Los verdaderos judíos fueron los que aceptaron y siguieron las enseñanzas de Isa; y los verdaderos cristianos son los que han seguido las enseñanzas de Muhammad contenidas en el Qur-an.


(31) Volveos a Él arrepentidos y tomad en serio Sus advertencias. Estableced la salah y no seáis de los idólatras (32) –de ésos que se han desunido en su din y se han dividido en sectas. Cada facción está contenta con lo suyo.
Qur-an 30 – Rum

La cristiandad empieza como el movimiento judío de reforma que el propio clero judío desfiguró, situación ésta que muy hábilmente aprovechó Pablo. Es posible que actuase por órdenes de este clero. Poco importa ahora este hecho. Lo importante es que Isa, cuya misión fue abortada, anunciaba la llegada de “el profeta”. Así lo manifiesta Yahia (Juan el Bautista) al ser interrogado por un grupo de fariseos:


Este es el testimonio de Yahia cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú quién eres? Confeso y no segó, sino que confesó: Yo no soy el Cristo (Mesías en griego). Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el Profeta? Y respondió: No.
Juan 1:19-21

Los que interrogan a Yahia no son judíos iletrados, sino sacerdotes y levitas, conocedores de la Ley y de la profecía. Yahia les tiene intrigado, pues no aparece en sus libros, y el Sanedrín decide enviar a un grupo de sabios para que le interroguen y averigüen si es él el Mesías; por lo tanto, está claro que esperaban su llegada. Sin embargo, no acaba aquí el interrogatorio, pues los judíos esperaban también a “el Profeta”, y del versículo que hemos citado se desprende claramente que el Mesías era alguien distinto de “el Profeta”. En efecto, Isa era el Mesías y Muhammad (s.a.s) el Profeta –el sello de la profecía.

Debra, si realmente existes, si no eres una mera invención periodística, lee tu libro con cautelosa atención, sin prejuicios, sin cultura. No seas de los que dicen que buscan la verdad y una vez que la encuentran huyen de ella como del diablo.


(70) O dicen: “Está poseído”. Muy al contrario, les ha venido con la verdad, pero a la mayoría de ellos les repugna la verdad.
Qur-an 23 – al Muminun

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