LA CIENCIA ES EN SÍ MISMA UN FRAUDE (II)

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Evolución 1
Un ejemplo de las fantasiosas y estúpidas representaciones de los primeros hombres

Al haber fallado en originar la vida, dio-tec decidió centrarse en su evolución. Jonathan Wells tituló su libro, ya mencionado, “Los iconos de la evolución” (Icons of Evolution). El icono es una imagen-objeto de adoración; deriva del griego eikōn, imagen; muy emparentado con otro término griego, eidōlon –imagen, ídolo. Sabía bien lo qué hacía porque la evolución realmente es un objeto de adoración, un icono tan mal pintado que incluso Darwin tenía sus dudas. Así lo expresó en su carta a Joseph Hooker de 1 de enero de 1871, en la que reconoce que el problema básico de su teoría es el de la producción misma de la vida:

Si pudiera demostrarse que existía un órgano complejo que no podría haber sido formado por numerosas, sucesivas y ligeras modificaciones, mi teoría se derrumbaría por completo.

Por aquel entonces, en la época de Darwin, el mundo todavía era joven. Se sabía muy poco, por ejemplo, de la célula. Más tarde se ha descubierto que es un sistema tan extraordinariamente complejo, en el que todos sus elementos interactúan entre sí, que no podría haberse formado mediante “numerosas, sucesivas y leves modificaciones” –uno de los supuestos básicos de la teoría de la evolución. Teoría que hace algo más de 50 años que se ha derrumbado. No obstante, el señor Darwin puede seguir descansando en paz, aunque no sea un descanso exento de pesadillas.

Ya hemos dicho que cuando algo no sale bien en la propuesta materialista, se da marcha atrás disimuladamente y se retoma algún elemento, ya olvidado, del otro sistema, del que conduce al inevitable asesinato de dios. En este caso fue la evolución –una propuesta que viene de algunos de nuestros ancestros. Podemos citar a Anaximandro y Empédocles quienes sostenían que ciertos organismos podían haber descendido de otros diferentes. Estas mismas teorías fueron asumidas por el poeta y filósofo romano Lucrecio en su obra De rerum natura. El filósofo taoísta Chuang Tzu (siglo IV a.E.) rechazaba el fijismo de las especies biológicas, y especulaba sobre la posibilidad de que éstas hubieran desarrollado características diferentes en respuesta a ambientes diferentes.​ Adentrándonos algo más en nuestra era, el teólogo cristiano Agustín de Hipona afirmaba que el relato de la creación del Génesis no debería interpretarse literalmente. Como expone en su libro De Genesi ad litteram, en algunos casos las nuevas criaturas se habrían formado debido a la “descomposición” de formas de vida más primitivas. Tampoco los sabios musulmanes se quedaron atrás a la hora de imaginar escenarios sin tener en cuenta la estructura básica de la existencia. Al Yahiz, de origen etíope pero educado en Iraq, fue una de las mentes más lúcidas del siglo IX. Algunos historiadores le han llamado “el padre de la teoría de la evolución”:

Los animales se encuentran involucrados en una lucha por la existencia: por los recursos, para evitar ser devorados, y para reproducirse. Los factores ambientales influyen en los organismos para desarrollar nuevas características que aseguren su supervivencia, transformándose así en otras especies. Los animales que sobreviven y se reproducen pueden traspasar sus características a la descendencia.

Al-Yahiz, El libro de los animales

La primera teoría evolucionista europea que enlaza de forma elaborada con sus predecesoras es la de Lamarck –el ambiente produce modificaciones de los caracteres, la función crea el órgano y los caracteres adquiridos se heredan. Lamarck estaba convencido de que era la necesidad la que producía los cambios evolutivos, y que dichos cambios eran hereditarios. Finalmente, en 1859, Charles Darwin propuso una nueva teoría de la evolución, recogida en su libro El origen de las especies. Un año antes había publicado una serie de artículos junto a Alfred Wallace, investigador que había llegado independientemente a las mismas conclusiones que Darwin.

Es evidente que el deseo de asesinar a dios es muy antiguo, probablemente tan antiguo como el mundo. No olvidemos que ya en el Jardín shaytan se lo propuso a Adam:

(120) Pero le susurró el shaytan y le dijo: “¡Adam! ¿Quieres que te indique el árbol de la inmortalidad y de un dominio que no se extinguirá jamás?”

Sura 20 – Ta Ha

Una línea de razonamiento a menudo citada como evidencia de la evolución es la similitud entre embriones de diferentes animales. Como señala Wells en Icons of Evolution –Darwin concluyó que los embriones tempranos nos muestran, de alguna manera, la condición del progenitor de todo el grupo en su estado adulto. En otras palabras, las similitudes en los embriones tempranos no solo demuestran que descienden de un ancestro común, sino que también revelan cómo era ese antepasado. Darwin consideró este hecho “el argumento más sólido en favor” de su teoría, pero confió para esta información en otros. El principal de entre ellos fue el biólogo alemán Ernst Haeckel. Sus dibujos mostraban similitudes entre embriones de especies muy diferentes. Estos dibujos se han utilizado durante aproximadamente 150 años para apoyar la teoría de la evolución. En la edición del 5 de septiembre de 1997 de la revista Science, Elizabeth Pennisi informa sobre los hallazgos de Michael Richardson, un embriólogo de la Escuela de Medicina del Hospital St. George de Londres. Pennisi señala:

Richardson tenía dudas desde hacía mucho tiempo sobre los dibujos de Haeckel. Así que él y sus colegas hicieron su propio estudio comparativo, reexaminando y fotografiando embriones emparejados por especie y edades con los dibujados de Haeckel. Y he aquí, los embriones “a menudo parecían sorprendentemente diferentes”. No solo Haeckel agregó u omitió características, sino que también manipuló la escala para exagerar las similitudes entre las especies, incluso cuando había diferencias de tamaño de 10 veces mayor o menor.

Parece que también el fraude científico es muy antiguo, en este caso tan antiguo como la akademia.

Más grave aún es el hecho de haber construido la teoría de la evolución sin tener en cuenta la existencia y funcionamiento del ADN, molécula ésta que estaba fuera del alcance del microscopio de Darwin –aunque la primera observación documentada del ADN la realiza Friedrich Miescher en 1868, no será hasta 1953 cuando James Watson y Francis Crick publiquen su estructura en la revista Nature. El asunto, como suele ser habitual en las historias de la akademia, tuvo su lado delictivo –la química Rosalind Franklin, trabajando junto a Maurice Wilkins, realiza en 1950 una serie de fotografías de difracción de rayos X del ADN y descubre importantes características estructurales. Es conocida la historia de que Wilkins mostró la llamada “fotografía 51” a Watson, lo que le permitió junto con Crick elaborar una estructura válida del ADN. Estos publicaron su trabajo en 1953. Franklin, la verdadera artífice del estudio definitivo sobre la estructura del ADN, es obviada por sus “respetables” colegas y muere en 1958 aquejada de un tumor cuyo origen podría estar en la exposición a radiaciones durante su trabajo.

Con la estructura del ADN en mano, dio-tec se lanza a la conquista de los cielos con el claro propósito de sentarse en el trono. Sin embargo, los resultados de la investigación en este campo son devastadores para la teoría de la evolución –el ADN se ha vuelto contra sus “descubridores” y ahora es la prueba evidente de que no ha habido ni hay evolución en la naturaleza, en ninguno de sus elementos. El grupo de investigadores que se presenta bajo el nombre The Intelligent Design ha dejado claro que la complejidad de la célula, una complejidad que sobrepasa la imaginación humana, no puede provenir de la casualidad o de la espontaneidad.

Lo primero que descubrimos al observar el ADN es su estructura de texto informativo codificado. Sin embargo, toda información, del tipo que sea, proviene necesariamente de una entidad inteligente. Si además esa información es tan compleja que rige el funcionamiento de todos los sistemas del cuerpo humano, incluso cómo construirlo, nos encontramos ante el absurdo de tener que reconocer que unas cuantas bases nitrogenadas hayan diseñado el complejísimo cuerpo humano y hayan informado a cada una de las células que lo componen su función y cómo llevarla a cabo. Este perturbador absurdo sólo podrá disiparse admitiendo que una entidad inteligente, en este caso una inteligencia non plus ultra, ha inscrito en el ADN esa información.

No obstante, los evolucionistas tenían otra carta debajo de la mesa –el ADN basura. De hecho, ya el calificativo de “basura” está definiendo la altura intelectual de los que lo han acuñado. Según ellos, la mayor parte del ADN no tiene ninguna función, son simplemente remanentes de procesos anteriores en la escala evolutiva que demuestra la continua transformación de la estructura celular. Tampoco esta vez ha habido suerte –el proyecto ENCODE (Encyclopedia of DNA Elements) ha descubierto que el “ADN basura” es en realidad imprescindible. El proyecto ha sido liderado por el National Genome Research Institute (NHGRI) en EEUU y el EMBL –European Bioinformatics Institute (EMBL-EBI) en Reino Unido. El proyecto ha coordinado el trabajo de 442 científicos en 32 laboratorios del Reino Unido, Estados Unidos, Singapur, Japón, Suiza y España.

El llamado “ADN basura” o ADN no codificante, del que hasta ahora se pensaba que no tenía utilidad alguna, ha resultado ser un elemento imprescindible dentro del genoma humano, ya que constituye un gran panel de control con millones de “interruptores” que regulan la actividad genética. Sin estos interruptores, los genes no funcionarían y se podrían originar mutaciones que, a su vez, desencadenarían enfermedades. Los resultados obtenidos ofrecen el conocimiento que se necesita para mirar más allá de la estructura lineal del genoma y ver cómo toda la red está conectada. El proyecto ENCODE presenta un mapa detallado de la función del genoma que identifica cuatro millones de interruptores de genes. Como afirma Ewan Birnay, coordinador de análisis del proyecto, “Nuestro genoma sólo funciona gracias a los interruptores: millones de lugares que determinan si un gen se enciende o se apaga. Hemos encontrado que una gran parte del genoma –de hecho, una cantidad sorprendente– está implicada en controlar cuándo y dónde se producen las proteínas, más allá de simplemente fabricarlas. Debido a la compleja estructura tridimensional de nuestro genoma, estos controles a menudo están lejos del gen que regulan si leemos la secuencia linealmente, aunque si se hace de forma tridimensional veremos que se encuentran envueltos a su alrededor para contactar con ellos. Hemos mirado en lo más hondo del circuito de regulación que muestra cómo todas las partes se unen para crear un ser complejo”.

Los estudios posteriores al ENCODE no han sido mucho más halagüeños para los evolucionistas. En 2015 se han publicado los resultados del proyecto GTEx (Genome-Tissue Expresion Pproject) a través del cual se han localizado muchas regiones del genoma humano que determinan cambios en la expresión de los genes “normales” en los distintos tejidos y órganos de personas sanas y que, sobre todo, con sus variaciones de unos individuos a otros, pueden estar en la base de enfermedades como el cáncer.

La misma imposibilidad de atravesar los firmamentos que separan los cielos actúa en el genoma humano –un sistema complejísimo de interruptores que activan y desactivan genes según patrones que el hombre no conoce ni puede imaginar. No es sólo una cuestión de estadística que quizás potentes sistemas algorítmicos podrían resolver –el hombre no puede incidir en el plan de Allah. Estamos fuera y todo lo que vemos son reflejos funcionales del sistema operativo que ha creado y controla el programa genético humano (ver apéndices X y XI). No podemos manipular la estructura genética celular sin causar en ella graves daños que se traducirán en enfermedades y mutaciones indeseables. La creación es un guión cerrado que no se puede alterar en sus aspectos operativos. Todas las alteraciones que produzcamos en los aspectos funcionales formarán parte del guión general (ver artículo XIII).

En los siguientes textos recogidos por RT (Russia Today) y la prensa americana (Theblaze.com) vemos está realidad manifestarse en la irresponsable práctica de los científicos que trabajan para los grandes consorcios farmacéuticos y militares en programas de manipulación genética, aunque disfracen sus investigaciones de trabajos cuya finalidad es curar graves enfermedades.

En el primero de estos dos artículos se alaba el editor genético CRISPR/Cas9, y en el segundo se reprueba este mismo elemento.

La investigación pionera en genética podría ayudar a diagnosticar y curar el cáncer en los niños

Investigación cáncer

Los científicos están un paso más cerca de diagnosticar y tratar el cáncer infantil agresivo, ya que los investigadores de UT Southwestern Medical Center han identificado los cambios genéticos que impulsan su crecimiento.

El estudio sugiere que los investigadores utilizaron el revolucionario algoritmo iExCN, que combina el análisis bayesiano, un método de inferencia estadística, y CRISPR/Cas9, una herramienta de edición de genes relativamente nueva y experimental que examina y verifica las predicciones estadísticas.

Según el Dr. Lin Xu, instructor en los Departamentos de Ciencias Clínicas y Pediatría, aunque el algoritmo iExCN requiere más tiempo para procesar los resultados, es altamente efectivo ya que generalmente proporciona una estimación más precisa de las asociaciones estadísticas.

Este innovador descubrimiento sugiere nuevas posibilidades para el diagnóstico y tratamientos potenciales de este tipo agresivo de tumor. Además, el Dr. Skapek sugirió que su método de investigación único representaba un “enfoque general” que podría allanar el camino para futuros estudios que pudieran identificar controladores oncogénicos y genes supresores de tumores en otros tipos de cáncer.

A continuación reproducimos otro texto que refrena drásticamente el entusiasmo del Dr. Skapek.

Durante la edición del ADN, CRISPR/Cas9 puede provocar un grave daño genético

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Los investigadores de CR han despertado la alarma sobre el rey de las herramientas de edición del genoma, CRISPR, después de que se detectaran importantes eliminaciones de ADN durante el proceso de edición de genes, lo que sugiere que el riesgo de daño genético es mucho mayor de lo que se pensaba.

CRISPR/Cas9 es una de las herramientas de edición de genoma más nuevas y se considera muy potente. Puede alterar secciones de ADN en células cortando en puntos específicos e introduciendo cambios en esa ubicación.

Si bien la herramienta ya se utiliza ampliamente en la investigación científica, también está destinada a convertirse en el editor de genes de elección en contextos clínicos con potencial para tratar enfermedades como el VIH, el cáncer o la anemia de células falciformes. Sin embargo, el nuevo estudio, llevado a cabo en el Instituto Wellcome Sanger del Reino Unido, sugiere que la técnica no es tan segura como se pensaba anteriormente, ya que podría provocar cambios peligrosos en algunas células y, potencialmente, incluso causar cáncer. Allan Bradley, coautor del estudio, comentó:

Esta es la primera evaluación sistemática de eventos inesperados resultantes de la edición CRISPR/ Cas9 en células terapéuticamente relevantes. Descubrimos que anteriormente los cambios en el ADN se habían subestimado seriamente.

Los investigadores que llevaron a cabo un estudio sistemático completo en células de ratón y humanas, descubrieron que CRISPR/Cas9 frecuentemente causaba extensas mutaciones, pero a una gran distancia del sitio elegido para realizar la edición.

Por lo general, durante el proceso de reparación celular, algunas letras de ADN cambian en el lugar elegido, lo que permite desactivar genes relevantes. Sin embargo, durante estos experimentos, CRISPR causó eliminaciones o reordenamientos de más de 100 letras de ADN en un quinto de las células. Estas mutaciones ocurrieron en algunos casos varios miles de bases de ADN más lejos del sitio de edición. Bradley hizo las siguientes declaraciones a New Scientist:

En el contexto clínico de la edición de muchos miles de millones de células, la multitud de diferentes mutaciones generadas hace probable que una o más células editadas en cada protocolo estén dotadas de una importante lesión patogénica. Esto podría causar finalmente que algunas de estas células se volviesen cancerosas. Existe el riesgo de causar cáncer en algún momento de la vida del paciente. Necesitamos entender más antes de apresurarnos a los ensayos clínicos en humanos.

Los investigadores también advierten que las pruebas estándar de ADN pueden no ser capaces de detectar el daño genético causado por CRISPR. Se espera que los hallazgos, publicados en la revista Nature Biotechnology, tengan implicaciones sobre cómo usar CRISPR/Cas9 en un contexto clínico en el futuro, y también reactiven el interés por encontrar alternativas a la herramienta de edición de genes. O más bien eliminar estas herramientas.

En el primero de estos dos artículos fechado 6 julio 2018 se alaba la herramienta de edición CRISPR/Cas9, mientras que en el segundo, 17 julio 2018, se advierte del peligro de usar dicha herramienta. El resultado final siempre les dará error –no se puede manipular la maquinaria genética de la célula.

Una de las estrategias favoritas de dio-tec es el bombardeo semántico en los medios de comunicación –siguiendo el lema “calumnia que algo queda”. Cada vez que se publican los resultados de un riguroso estudio sobre algún aspecto de la evolución que van en su contra, comienzan a publicar comentarios sin ninguna base argumental en contra de las tesis de dicho estudio que sí están argumentadas. Tienen a su favor que la mayoría de la gente no sigue el desenlace de estos acontecimientos científicos, no comprende su terminología y termina por aceptar la “realidad” que se le presenta. Dio-tec se da un respiro –uno solo, pues el tema de las mutaciones hace tiempo que le quita el sueño. No se trata solamente de decidir si son o pueden ser beneficiosas, pues el asunto es más complejo que eso y encierra un concepto global de la existencia.

Las mutaciones tienen que ser forzosamente malignas y destructoras, porque cada elemento de la creación es perfecto en sí mismo y, por lo tanto, el menor cambio que se produjese en su estructura genética sería degenerativo, ya que cuando se modifica la perfección aparece, necesariamente, la imperfección. Lo que hace el ADN, entre millones de otras funciones, es garantizar, precisamente, que no haya mutaciones. Cualquier desviación, o mutación, de su código la ve como algo a rechazar y reacciona con la programada muerte de las células. Si el ADN “modificado” pasa a las siguientes generaciones, el resultado será el debilitamiento de las mismas. Las mutaciones no tienen capacidad para originar una nueva especie, solamente corrompen el ADN –algo totalmente indeseado.

Todavía más embarazoso le ha resultado a dio-tec el término “adaptación”, ya que adaptarse o sentir la necesidad de adaptarse sólo puede darse en un ser inteligente y dotado de consciencia. Un animal o una planta no tienen consciencia de la muerte ni el concepto de estar vivos. No sienten o piensan que sea mejor vivir que morir, simplemente desarrollan su programa existencial sin que pase por su “imaginación” la idea de cambiarlo. Por otra parte, si esa adaptación se realiza sin el deseo o voluntad del animal o de la planta, ¿qué parte de ese animal o de esa planta decide adaptarse? ¿Qué célula, qué órgano toma esa responsabilidad? El asunto es todavía más ingenuo que todo eso, ya que la adaptación de animales complejos exigiría realizarse en periodos larguísimos de tiempo, con lo que la especie moriría antes de lograrlo.

Aunque la incapacidad para demostrar cómo la vida pudo haber surgido espontáneamente es una debilidad fundamental en la teoría de la evolución darwiniana, no es la única. Otro ejemplo es el del registro fósil. Los evolucionistas organizan los fósiles según un patrón ramificado y arbolado con un solo tallo en la parte inferior y muchas ramas en la parte superior para sugerir cómo las formas posteriores podrían haberse desarrollado a partir de las anteriores. Si esta hipótesis fuera cierta, en las primeras capas de fósiles se deberían ver muy pocas formas de vida, con solo pequeñas diferencias entre ellas. Sin embargo, ocurre exactamente lo contrario.

A pesar de tener en contra tantas evidencias científicamente razonables, dio-tec, aunque algo turbado, no parece que haya perdido los papeles –tiene a su favor a la akademia. Los próximos libros de texto no mencionarán a Wells, Weismann, Anderson, Behe o Pennisi. No hablarán de los resultados a los que han llegado los científicos del proyecto ENCODE o del más cercano GTEx.

Y ahí estamos todos –turbados e incluso avergonzados. Se cuenta que Darwin dijo que hablar de la evolución es como confesar un asesinato (to talk of evolution is like confess to a murder), pero la fuerza de la imagen que reproducimos más abajo, imagen que nos ha acompañado desde la infancia, a veces sin ninguna explicación, meramente la imagen, es tan fuerte que acalla todo lo demás, incluida la razón.

Hominidos

Así pues, sin haber conocido el origen de la vida ni su evolución, el ser humano ha llegado al estado de homo –según dio-tec. Se cuenta que hace unos 100000 años la Tierra estaba habitada por varios especímenes del tipo –Homo erectus, Homo floresiensis, Homo habilis, Homo heidelbergensis, Homo naledi, Homo neanderthalensis. Pudiera ser que hubiera surgido alguno más desde la última vez que revisamos la lista. Hoy se habla sobre todo del homo sapiens, es decir de nosotros –el hombre sabio, y del neandertal –concepto que surgió a partir de los 16 trozos de huesos de un esqueleto encontrado en 1856 en el Valle Neander, cerca de Dusseldorf, en lo que hoy es Alemania.

Imaginemos por un momento que alguien entre 40 y 50 años de edad, animado por las noticias sobre tal o cual hallazgo antropológico, que normalmente viene con un toque mágico y un titular llamativo, intenta refrescar su conocimiento sobre el asunto. Al fin y al cabo, es un tema apasionante. ¿Cómo llegamos a donde hemos llegado? ¿Somos realmente tan sapiens como pensamos? ¿Por qué nosotros estamos aquí y los demás están en otros sitios, la selva brasileña incluida? ¿Si todos nos hemos originado en África y luego hemos salido de allí, como es que África sigue poblada? ¿Cómo es que algunos sapiens son blancos? ¿Quién era este elusivo neandertal, el símbolo de fuerza bruta y estupidez como hemos estudiado, pero que según se ha descubierto ahora ha pintado de manera sorprendente numerosas cuevas por todo el mundo, sin que hasta ahora sepamos cómo lo ha hecho? Esta persona, pues, intenta organizar la información con la ayuda de una buena enciclopedia.

Dio-tec no estaba seguro si el esqueleto neander representaba los restos de un humano arcaico y extinto o de un humano moderno anormal.

La primera opinión se demostró correcta en 1886, cuando se descubrieron dos esqueletos de neandertal asociados con herramientas de piedra del Paleolítico Medio y huesos de animales extintos en una cueva en Spy, Bélgica.

(Encyclopaedia Britannica, Neandertal)

Y sin embargo, en ningún momento después se explica por qué esta asociación se convirtió en la evidencia de que la primera opinión era la correcta –un truco muy utilizado por todas las enciclopedias –no presentar argumentos y pasar al párrafo siguiente:

Un tiempo después del descubrimiento de Spy hasta alrededor de 1910, se descubrieron una serie de esqueletos de neandertal en Europa occidental y central. Utilizando esos esqueletos como base, los investigadores reconstruyeron a los neandertal como semi humanos, carentes de una postura erguida y algo menos inteligentes que los humanos modernos. Según ese punto de vista, los neandertal eran eslabones intermedios entre los humanos modernos y los simios.

No sería hasta después de la Segunda Guerra Mundial cuando se reconocieran los errores en esta percepción de los neandertal, y desde entonces éstos han llegado a ser considerados evolutivamente muy cercanos a los humanos modernos.

(Encyclopaedia Britannica, Neandertal)

Nosotros calculamos que entre 1856 y el final de la Segunda Guerra Mundial, alrededor de un billón de personas se llevaron con ellos a la tumba esta errónea visión del neandertal y de alguna manera de ellos mismos ya que en realidad no estábamos tan lejos en inteligencia y habilidad de nuestros hermanos menores:

Por lo tanto se han incluido frecuentemente dentro de la especie homo sapiens, como una subespecie distinta –h. sapiens neandertalensis. Recientemente, se han clasificado como una especie diferente pero estrechamente relacionada –h. neandertalensis. Se han encontrado esqueletos de neandertal en cuevas y refugios en toda Europa, en el suroeste de Asia, y hacia el este en Uzbekistán y en Asia central, proporcionando abundantes restos esqueléticos y material arqueológico asociado para comprender a estos humanos prehistóricos. Los neandertal son ahora conocidos a través de varios cientos de individuos, representados por restos que varían desde dientes aislados hasta esqueletos prácticamente completos.

La imagen de las relaciones entre h. neandertalensis y h. sapiens se hizo más compleja en 2010 después de que varios equipos de investigadores produjeran una secuencia preliminar de un genoma nuclear de ADN neandertal, es decir, el genoma derivado del material genético en el núcleo de la célula.

(Encyclopaedia Britannica, Neandertal)

Los resultados de esta investigación apoyan la tesis de que hubo cruzamiento genético entre el neandertal y h.sapiens europeo y asiático, pero no con el africano.

El escenario más razonable imagina el flujo de genes de los neandertal al h. sapiens, pero aún permite que también haya ocurrido lo contrario. La selección natural podría haber actuado sobre los genes del h. sapiens ancestral, produciendo procesos metabólicos particulares, cognición y desarrollo esquelético. Además, la selección natural podría haber causado la eliminación o la supresión de los rasgos del neandertal en el h. sapiens o en ambos.

(Encyclopaedia Britannica, Neandertal)

Al acuñar el término “selección natural” se añade una posibilidad más a las que ofrecen los ya afamados términos “naturaleza” e “instinto” de meter en ese saco lo “inexplicable”. Lo veamos desde el punto de vista que lo veamos, selección significa “plan general”, “inteligencia” para discriminar entre lo que es bueno, lo que es malo y lo que es mejor. Para ello habrá que tener una escala de valores que nos indiquen cómo discriminar entre los millones de posibilidades que en cada proceso evolutivo se nos presentan. Se necesitará así mismo de los medios técnicos para poder llevarla a cabo y de una voluntad férrea para mantener ese plan, ese proyecto evolutivo durante millones de años. Parece que se está hablando de Dios.

La idea de que los neandertal y h. sapiens se cruzaran mutuamente recibió apoyo adicional en 2011. La investigación que llevó a cabo el biólogo británico Peter Parham y sus colegas descubrió evidencias de que ciertos alelos (formas diferentes de genes) de los neandertal y otros grupos humanos arcaicos formaron el sistema inmunológico de humanos modernos con ascendencias no africanas. Además, el biólogo canadiense de origen polaco Damian Labuda y su equipo descubrieron que una región del cromosoma X humano conocida como dys44 (parte del gen de la distrofina) está presente en el 9 por cien de todas las poblaciones humanas modernas fuera de África y contiene un haplotipo, B006, que vino del mestizaje con los neandertal hace ahora entre 80000 y 50000 años.

(Encyclopaedia Britannica, Neandertal)

Como siempre, hay más preguntas que respuestas. ¿Cuáles son estos “otros grupos humanos arcaicos”? ¿Hay entonces grupos de humanos modernos de ascendencia no africana? Aquí se nos dice que el B006 “vino del mestizaje con los neandertal hace ahora entre 80000 y 50000 años. ¿Cómo hacemos coincidir esta información con la que afirma que “la edad del ancestro común entre individuos con ADN mitocondrial de neandertal y ADNmt humano moderno se remonta a 690000 y 550000 años?”

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El mestizaje no fue el único descubrimiento en la investigación de 2011. Se descubrió que el hombre de neandertal, como el h.sapiens, poseía el gen FOXP2, que es el gen que, como algunos científicos creen, “otorga a los individuos la capacidad de hablar y de producir lenguaje”.

Sin embargo, nosotros hemos estudiado con estas imágenes el neanderthal:

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¡Insostenible! Rectificar es de sabios. Los maquilladores hacen su trabajo:

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Nueva imagen del neandertal

El neandertal se ha convertido en una pesadilla para dio-tec y sus evolucionistas. Cuando ya parecía que fechas, orígenes, rutas migratorias, capacidad cerebral y otros componentes arqueológicos habían encajado en su árbol evolutivo, aparecen las pinturas rupestres –radicalmente antiguas y esparcidas por todo el mundo.

IMAGEN 7, IMAGEN 8

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En la datación de estas extrañas manifestaciones “artísticas” se ha pasado de 20000 a 115000 años.

A pesar de todos los estudios de ADN mencionados anteriormente, los neandertal todavía se consideran criaturas sumamente inferiores al h. sapiens. Esa es la causa de que muchos investigadores se muestren claramente reacios a aceptar que sean nuestros antepasados ​​directos. Y sin embargo, la Universidad de Southampton y el Instituto Max Planck para Antropología Evolutiva han añadido un nuevo capítulo al ya abultado libro de la historia de la humanidad, contradiciendo, incluso desechando, muchos de sus capítulos anteriores.

Un equipo internacional de arqueólogos encontró pinturas en tres cuevas en diferentes partes de España con más de 64000 años de antigüedad, es decir, 20000 años antes de que los humanos modernos llegaran a Europa. Obviamente, ello significa que las pinturas fueron realizadas por los neandertal, los únicos habitantes humanoides conocidos en Europa en ese momento. El Dr. Chris Standich, coautor del estudio y arqueólogo de la Universidad de Southampton es de esta opinión. Su equipo está absolutamente convencido de que las pinturas son representaciones simbólicas y no solo manchas de pigmentos en la pared. Es la misma opinión que sostiene el Dr. Dirk Hoffmann, del Instituto Max Planck. Las tres cuevas contienen pinturas rojas y negras de grupos de animales, puntos y signos geométricos, así como dibujos de manos. El profesor Paul Pettit, de la Universidad de Durham, dijo: “El hecho de que un material parecido provenga de tres cuevas en el norte, centro y sur de España, de hace más de 65000 años, nos muestra que fue parte deliberada de su repertorio cultural simbólico. Están tomando decisiones deliberadas sobre dónde colocarlas. Por otra parte es normal que se encuentren en la profundidad de las cuevas, ya que claramente tienen un propósito ritual”. Según el profesor Joao Zilhao, de la Universidad de Barcelona, “​​los hallazgos allanan el camino para una mirada más detallada de nuestro antepasado humano”.

Todo parece bastante claro hasta que pasa lo inevitable. Lo leemos en las noticias de antropología de Sarah Kaplan bajo el titular “Los científicos descubren los fósiles humanos más antiguos fuera de África” (Scientists discover the oldest human fossils outside Africa):

Una mandíbula descubierta en una cueva derrumbada en la costa de Israel tiene al menos 175000 años de antigüedad y pertenecía a un miembro de nuestra propia especie. Se encontraron cerca de la cueva sofisticadas herramientas de piedra. El hallazgo, publicado el jueves en la revista Science, es con mucho el fósil humano más antiguo jamás descubierto fuera de África, donde se originó el homo sapiens. Hace retroceder la línea de tiempo en que los humanos modernos comenzaron a aventurarse a otros continentes en unos 60000 años y sugiere que la gente realizó varias excursiones cortas a Eurasia milenios antes de que finalmente conquistara el mundo. La mandíbula, con ocho dientes todavía incrustados en su interior, fue encontrada en la cueva de Misliya en las laderas occidentales del Monte Carmelo de Israel. De acuerdo con la arqueóloga de la Universidad de Haifa, Mina Weinstein-Evron, coautora del estudio publicado en Science, este fue un refugio perfecto para los antiguos homínidos, el grupo que incluye a humanos y a nuestros parientes extintos. Weinstein-Evron y sus colegas han sido muy meticulosos en su trabajo. Pasaron más de una década analizando los restos y tratando de determinar su edad utilizando tres métodos distintos de datación. Colectivamente, los resultados indican que el fósil tiene entre 177000 y 194000 años de antigüedad.

La historia de la humanidad se ha vuelto contra dio-tec. ¿Se podría decir idio-tec para ser más exactos? No obstante, Shara E. Bailey, una antropóloga de la Universidad de Nueva York especialista en dientes fósiles, dijo que encuentra convincentes las conclusiones sobre la identidad y la edad de la mandíbula, y que no está demasiado sorprendida, si bien “habrá que hacer retroceder la línea de tiempo”.

En nuestra opinión, el problema no reside en hacer avanzar o retroceder la línea de tiempo, sino en dar una forma coherente al registro fósil y a las teorías que origina. ¿Qué sucederá mañana con la línea de tiempo cuando encontremos otra mandíbula u otro diente de algún individuo de nuestra especie y al datarlos nos dé que tienen 250000 años de antigüedad? ¿Cómo reconstruiremos el mapa de las migraciones? ¿Cómo determinaremos las relaciones entre los homínidos, los arcaicos y los modernos? ¿Con qué rigor “científico” nos lo explicarán los “expertos”? ¿No sentirán vergüenza al recibir el sueldo de cada mes por simplemente decirnos cada cinco años que estaban equivocados? Primero es la teoría y después son los hallazgos. Si no construyen un armario llavero, no tendrán más remedio que ir echando las nuevas llaves a un cajón de sastre. ¿Mas en base a qué conocimiento, a qué fuentes, podrán estos arqueólogos construir esa teoría general unificada? ¿Podrá acaso un súbdito de un idio-tec cualquiera llevar a cabo tan portentosa tarea? Ellos se ríen mientras sacan su sueldo de un cajero automático –sus nombres ya brillan en el cielo hollywoodense de la arqueología.

Para nosotros el asunto huele a gato encerrado y bien muerto. Tenemos una mandíbula con 8 dientes que debido a la escrupulosidad de los arqueólogos que la han descubierto se ha tardado 10 años en datarla y decidir su procedencia. La más escrupulosa datación no debería tardar en ofrecer sus resultados más de unas cuantas semanas. ¡10 años!

El New York Times anunciaba el 19 julio de 2017 en un artículo de Nicholas St. Fleur titulado:

Humans First Arrived in Australia 65000 Years Ago, Study Suggests (Según un estudio reciente, los humanos llegaron por primera vez a Australia hace 65000 años)

El momento de la primera llegada de humanos a Australia ha sido estudiado y debatido durante décadas. Ahora, los investigadores han encontrado pruebas que sugieren que los ancestros de los aborígenes australianos arribaron en la parte norte de Australia hace al menos 65000 años. El hallazgo, que fue publicado el miércoles en la revista Nature, retrasa el momento en que los humanos llegaron por primera vez al continente entre 5000 y 18000 años. También sugiere que los humanos coexistieron con colosales animales australianos como wombats gigantes y wallabies mucho antes de que la megafauna se extinguiera.

¿Cómo vamos a encajar este hallazgo en la línea general de tiempo? Mientras hagamos líneas temporales parciales, por ejemplo la de emigraciones, tendremos la engañosa impresión de que todo está en su casilla. Sin embargo, cuando intentamos dibujar en un cartón de 1 metro x 2 una línea temporal general, todo colapsa, porque es cuando tenemos que tener en cuenta que ya se están datando pinturas rupestres en España y Francia de algo más de 90000 años, y según el artículo de Nature “los aborígenes australianos “anclaban sus naves” en la parte norte de la costa australiana hace al menos 65000 años. Veamos ahora las consecuencias prácticas de todos estos hallazgos dentro de la línea general de tiempo humano.

La primera pregunta que nos surge es quién pintó las cuevas que encontramos en Francia y España. No parece que haya más de dos posibilidades: el neandertal o el h.sapiens. Si tomamos como cierta la primera posibilidad, necesariamente tendremos que otorgar a los neandertal un conocimiento geológico y metalúrgico así como una capacidad artística y simbólica que no se desarrollará en ninguna parte de la Tierra antes de 20000 años desde nuestro tiempo presente. Por otra parte, debemos tener en cuenta que del 20000 al 10000 a.E. todas estas técnicas son todavía rudimentarias y se desarrollan únicamente en Oriente Medio –a ambos lados del Mar Rojo y hasta el actual Iraq y Golfo Pérsico. Al resto del mundo no llegará este proceso civilizador hasta mucho después. (En Mesopotamia hay conocimiento de curtido de pieles ya en el 2500 a.E., mientras que en Europa no llegará esta técnica hasta el siglo III a.E. y plenamente en el siglo I d.E.) Por lo tanto, seguimos preguntándonos quién pintó esas cuevas.

La arqueóloga Carla Álvarez Romero, en su artículo “Los pigmentos en la prehistoria, Proyecto de experimentación térmica con óxidos e hidróxidos de hierro”, aparecido en el Boletín de Arqueología Experimental, Número 9, 2012, reconoce que los minerales con los que ella y su equipo pretendían reproducir el escenario en el que los “hombres primitivos” habrían fabricado los pigmentos para realizar sus dibujos en las cuevas, los habían obtenido en tiendas especializadas, ya que, como ella misma admite, “no teníamos conocimientos geológicos ni sabíamos reconocer las menas donde se encontraban estos minerales”.

Por lo tanto, si decidimos que la primera posibilidad, la del neandertal, es la correcta, no sólo tendremos que cambiar la cronología general y parcial, sino que además tendremos que eliminar el término neandertal y hablar de un hombre no sólo igual en capacidad cognoscitiva al h. sapiens, sino muy superior a él, ya que fue capaz de extraer minerales que arqueólogos del siglo XXI no saben reconocer ni extraer, y los calentó a 500OC para obtener diferentes tonalidades sin necesidad de muflas eléctricas.

Seguimos preguntándosenos quién pintó esas cuevas. Si la segunda opción, la del homo sapiens, es la candidata ganadora, tenemos un problema añadido, ya que eso significaría que el homo sapiens llegó a Europa occidental hace ahora más de 100000 años. Según los especialistas, el h. sapiens salió de África y se dirigió a Europa a través del Oriente Medio, atravesando Anatolia y Europa central hasta llegar a Francia y España, lo cual significa recorrer en mejor de los casos 9600 km. La pregunta por qué ese homo sapiens habría salido de África, un lugar con abundante agua y alimentos naturales, y con un clima que podríamos calificar de óptimo y se dirigió, atravesando desiertos, cadenas montañosas inexpugnables, hasta llegar al extremo occidental de Europa –claramente anula cualquier clasificación, cualquier línea de tiempo y cualquier teoría sobre la existencia de seres humanos en los cinco continentes.

Pero imaginemos por un momento que esos homo sapiens, poseídos por una fuerza misteriosa, emprenden el viaje, supongamos, un grupo de 50 individuos, entre hombres, mujeres y niños, sin ganado, pues este todavía no existe. La ganadería, la domesticación de los animales de rebaño, no tiene más de 40000 años. Este pequeño grupo inicia la inexplicable marcha hacia las costas atlánticas. ¿Cuánto tiempo tardaría en llegar? En el mejor de los casos estaríamos hablando de al menos diez generaciones, lo cual implicaría unos 350 años. Ello supondría un recorrido diario de unos 30 km. Obviamente no es posible. Tendrían que hacer largas paradas para proveerse de alimentos, de agua. Seguramente encontrarían tribus hostiles, con las que tendrían que luchar (los hombres arcaicos locales que menciona la Encyclopaedia Britannica). El escenario más lógico sería su total extinción antes de llegar a Anatolia. Mas sigamos imaginando, e imaginemos que logran salvar todos esos obstáculos y llegar a la cornisa atlántica europea. Tendremos que añadir 30 o 40 generaciones más. Es decir, para que ese viaje se pueda realizar hace falta que durante 50 generaciones ese pequeño grupo no pierda de vista su objetivo –llegar a España, y mantenga incólume la determinación de proseguir ese viaje a cualquier precio. Aún imaginando todo esto, nos sentimos incapaces de imaginar para qué realizarían ese inútil y a todas luces imposible viaje. Un grupo humano, incluso un grupo humano moderno, puede cambiar su lugar de residencia unos cuantos kilómetros, y en caso de desplazarse a otro país u otro continente, será siempre por una propuesta de trabajo, con un billete de avión en la mano, una cuenta bancaria y un contrato. Obviamente se desplazará a un lugar conocido. El hombre del renacimiento era aventurero, pero cuando realizaba largos viajes, viajes oceánicos, lo hacía con un mapa en mano, brújulas o astrolabios y con un objetivo bien definido. ¿Qué diremos, pues, de un grupo humano de hace 100000 años? ¿Qué conocimiento tenían de la geografía terrestre? ¿Qué medios de orientarse? ¿Qué se supone que iban a encontrar desplazándose miles de kilómetros? ¿Cómo lograron mantener ese deseo de realización durante al menos 50 generaciones?

Si hubiesen sido los neandertal los autores de las pinturas rupestres, nos veríamos obligados a cambiar todas las clasificaciones que se han hecho de los seres humanos y de sus antecesores. Si, por el contrario, hubiese sido el homo sapiens el autor de las mismas, estaríamos en este caso obligados a cambiar drásticamente toda la cronología. En ambos casos esos cambios generarían un caos en las interpretaciones sobre el origen y las migraciones humanas.

Otra de las consecuencias de las citas anteriores es la llegada de los neandertal o los homo sapiens a Australia. En el Mapa 1 vemos las tres posibles rutas que siguieron nuestros intrépidos antepasados desde su salida de África hasta su llegada a Australia.

La primera ruta, marcada con una flecha en rojo, implicaría un recorrido por tierra africana de más de 1000 km, la construcción de un barco capaz de navegar en alta mar y de recorrer 8000 km. Los barcos más cercanos a este tipo de embarcaciones, capaces de cruzar todo el océano datan de hace 7000 años. Se han encontrado restos de maderas calafateadas en la cornisa arábiga del Golfo Pérsico. No obstante se piensa que todavía no eran barcos capaces de adentrarse en las aguas oceánicas. La segunda ruta, marcada con flechas moradas, supondría un recorrido de 11600 km, e implicaría larguísimos recorridos por tierra y, de nuevo, construcción de naves capaces de adentrarse en aguas oceánicas. La tercera ruta está marcada en el Mapa 1 con líneas naranja. Esta ruta supondría recorrer 15300 km, atravesando toda Asia, sin que con ello pudieran eludir la necesidad de navegar cientos de kilómetros hasta llegar a Australia.

MAPA 1

Mapa

¿Cómo estas simples hipótesis no les hacen entender a los historiadores y arqueólogos que los nativos de cada lugar siempre han estado allí? Son los hijos de la madre Tierra. De ella surgieron en Australia, en África, en Europa, en América. Nunca se movieron, excepto en pequeñas incursiones en los territorios colindantes. La gran expansión del ser humano se llevó a cabo en tiempos de Sulayman, hace ahora aproximadamente 6000 años. ¿Quiénes eran estos nativos que siempre han estado allí, en sus tierras, en sus continentes? Son los bashar –los prototipos de la especie humana. Se han originado de semillas, plantadas por toda la Tierra. Más tarde serán actualizados en la versión definitiva –insan. Si bien, estos insan tienen un centro en el que se ha llevado a cabo dicha actualización, el recuadro amarillo del Mapa 3AG del apéndice G. Los tres siguientes recuadros son las expansiones locales, hasta la última –la expansión de Sulayman que alcanza a todos los rincones de la Tierra. Con Sulayman van los yin –poderosísimas criaturas originadas de fuego y dotadas de consciencia y de capacidades cognoscitivas –como el ser humano. Algunos de estos yin pueden desplazarse a una velocidad vertiginosa. Otros pueden volar y otros pueden levantar pesos de gran tonelaje. Fueron estas criaturas las que pintaron las cuevas de España, Francia, Europa central, Australia, Indonesia, América… Fueron ellas las que construyeron las pirámides, los ziggurat, las que levantaron los monumentos megalíticos, las que inscribieron en la tierra gigantescas marcas geométricas y de animales –todo un sistema de señalización que pervive hasta nuestros días como una guía certera de los asentamientos de Sulayman y de sus huestes. (Ver apéndice G). Proponemos otro esquema:

ESQUEMA 2

Esquema 1.jpg

Aún hay más –el 16 de febrero de 2010 aparecía un artículo de John Noble Wilford titulado “Nueva evidencia en Creta de marinos muy antiguos” (On Crete New Evidence of Very Ancient Marines):

Los primeros humanos, posiblemente incluso antepasados ​​pre-humanos, parecen haber estado navegando mucho más tiempo de lo que nadie hubiera sospechado.

Esa es la sorprendente implicación de los descubrimientos realizados los últimos dos veranos en la isla griega de Creta. Según los arqueólogos, las herramientas de piedra que se han encontrado allí tienen al menos 130000 años de antigüedad, lo que se considera una fuerte evidencia de los primeros marineros conocidos en el Mediterráneo y hace que se reconsideren las capacidades marítimas de las culturas pre-humanas.

No cabe la menor duda de que estos descubrimientos (ver referencias F8) nos van a hacer reconsiderar las capacidades marítimas de los pre-humanos. Mas no sólo eso. Navegar significa construcción de embarcaciones capaces de soportar la salinidad del agua y el continuo impacto del oleaje –por lo tanto, implica calafateado. Significa conceptos tales como la búsqueda de nuevos territorios (¿Por qué?), el comercio, el establecimiento de redes de intercambio (¿Qué exactamente podrían haberse intercambiado los grupos de pre-humanos?), de colonias… No parece que estos descubrimientos trastoquen únicamente nuestra idea de las capacidades de los pre-humanos –habrá que rehacer todas las clasificaciones que muestran los periodos evolutivos del hombre, sus dataciones y sus capacidades (fundamentalmente, cómo han llegado a tenerlas).

MAPA 2, MAPA 3

Grecia

Chipre

Creta ha sido una isla durante más de cinco millones de años, lo que significa que los fabricantes de herramientas debieron haber llegado en barco. De modo que esto parece indicar que la navegación en el Mediterráneo comenzó 100000 años antes de lo que se suponía, según dicen los especialistas en arqueología de la edad de piedra. Los descubrimientos de artefactos anteriores habían demostrado que los hombres habían llegado a Chipre, y a otras islas griegas, y posiblemente a Cerdeña, hace ahora entre 10000 y 12000 años.

Estas fechas –hace 10000/12000 años (quizás se deberían adelantar a 8000/10000– son razonables y concuerdan con la segunda y tercera expansión del insan (ver mapa 3AG en apéndice G). Ya se conocía la técnica del calafateado y de forrar la estructura de madera del barco con pieles.

El viaje marítimo que se considera más antiguo comprobado fue el que llevó por mar al homo sapiens a Australia, en oleadas sucesivas, hace unos 60000 años. También hay un sugestivo goteo de evidencia, sobre todo en los esqueletos y artefactos de la isla indonesia de Flores, de homínidos más antiguos que se abren camino por el agua hacia nuevos hábitats.

En este párrafo encontramos dos errores básicos que cometen todos los arqueólogos e historiadores. Como ya hemos visto en el Mapa 1 llegar a Australia desde África hace años 60000 siguiendo una cualquiera de las tres posibles rutas era un viaje imposible. Antes del 40000 a.E. no existe control del fuego, ni calafateado, ni construcción de embarcaciones, ni comercio, ni ganadería, ni agricultura, ni alfarería. Todas esas técnicas pertenecen al insan (ver referencias F3 y F4). El segundo error es el de otorgar al hombre de hace 60000 años el mismo prurito de viajar, de abrirse nuevos horizontes, de comerciar e intercambiar productos, de imaginarse el mundo y de querer colonizarlo, que tiene el insan. Esos sentimientos y conceptos no existían en la estructura cognoscitiva del bashar (ver artículo XVII).

Aún más intrigante es el hecho de que los arqueólogos que encontraron las herramientas en Creta notaron que el estilo de las hachas de mano sugería que podían tener hasta 700000 años de antigüedad. Eso podría ser tachado de atrevimiento, admitieron, pero las herramientas se asemejan a los artefactos de la tecnología de piedra conocida como achelense, que se originó con poblaciones pre-humanas en África.

El equipo dirigido por Thomas F. Strasser (profesor de historia del arte en Providence College en Rhode Island) y Eleni Panagopoulou (Asesora del Ministerio de Cultura de Grecia) recolectó más de 2.000 artefactos de piedra, incluidas hachas de mano, en la costa suroccidental de Creta, cerca de la ciudad de Plakias. Fueron asistidos por geólogos y arqueólogos griegos y estadounidenses, incluido Curtis Runnels de la Universidad de Boston.

Es una incongruencia unir el término tecnología con el término pre-humanos, ya que estos no necesitaban ninguna tecnología. Los dos términos están mal empleados, pues los bashar no son pre-humanos, sino humanos, son los bashar. Estos surgieron de la tierra en aquellos lugares en los que prevalecía un clima templado que les permitía ir desnudos (ver referencias F2). Sus propios asentamientos en zonas selváticas y de bosques, cerca de ríos y mares, les permitían abastecerse de los alimentos que necesitaban –frutos, vegetales, pescado, moluscos y setas. Al final del periodo bashar es posible que desarrollaran algún tipo de caza menor y que utilizasen las vísceras de las presas como alimento al ser más blandas y resultar altamente nutritivas. En cuanto a los 2.000 artefactos no son tales, sino geofacts (ver apéndice F8).

El objetivo del equipo de exploración de Plakias era encontrar los restos materiales de artesanos más recientes, no más antiguos de 11000 años. Tales artefactos habrían sido cuchillas, puntas de lanza y puntas de flecha típicas de los períodos neolítico y mesolítico.

“Encontramos eso, luego encontramos hachas de mano”, dijo el Dr. Strasser la semana pasada en una entrevista, “y eso envió al equipo a un tiempo más profundo”.

“Estábamos desconcertados”, dijo el Dr. Runnels en una entrevista. “Se suponía que estas cosas no deberían estar allí”.

No estaban allí. Hace 130000 años no había insan y, por lo tanto, no había civilización ni tecnología lítica o de cualquier otro tipo.

La noticia del hallazgo está circulando entre las filas de los eruditos de la edad de piedra. Los pocos que han visto los datos y algunas imágenes, la mayoría de las herramientas están en Atenas, dijeron que estaban emocionados e impresionados, pero también cautelosos. La investigación, si se confirma por un estudio posterior, desbarata la línea temporal del desarrollo tecnológico y los relatos que aparecen en los libros de texto en cuanto a la movilidad humana y pre-humana.

No se confirmará nada y simplemente se arrojará este “hallazgo” al montón de otros hallazgos que nadie verificará nunca. Se darán nuevas fechas y nuevas dataciones y todo quedará pendiente de una posterior verificación que no llegará jamás.

Ofer Bar-Yosef, una autoridad en arqueología de la edad de piedra en Harvard, dijo que la importancia del hallazgo dependerá de la datación del yacimiento. “Una vez que los investigadores proporcionen las fechas”, dijo en un mensaje de correo electrónico, “tendremos una mejor comprensión de la importancia del descubrimiento”.

El Dr. Bar-Yosef dijo que había visto solo algunas fotografías de las herramientas de Creta. Las formas solo pueden indicar una posible edad, dijo, pero “manejar estos artefactos puede proporcionar una impresión diferente”. Y la datación, dijo, sería un dato decisivo para reconstruir la historia.

El Dr. Runnels, que tiene 30 años de experiencia en la investigación de la edad de piedra, dijo que un análisis realizado por él y por otros tres geólogos “no dejó dudas sobre la antigüedad del yacimiento, y las herramientas deben ser aún más antiguas”.

Los investigadores dijeron que los acantilados y cuevas sobre la costa han sido levantados por fuerzas tectónicas donde la placa africana se hunde y empuja la placa europea. Las capas expuestas representan la secuencia de períodos geológicos que han sido bien estudiados y fechados, en algunos casos correlacionados con las fechas establecidas de los períodos glaciar e inter-glaciar de la edad de hielo más reciente. Además, el equipo analizó la capa que contenía las herramientas y determinó que el suelo había estado en la superficie entre 130000 y 190000 años atrás.

Sin embargo, no estamos hablando del suelo ni de las capas sedimentarias de la placa africana, sino de unas supuestas herramientas que fabricó un grupo de pre-humanos no sabemos dónde ni cuándo y después las trajo a Creta. Según Bar-Yosef, todavía no sabemos nada en concreto: “Una vez que los investigadores proporcionen las fechas, tendremos una mejor comprensión de la importancia del descubrimiento”. No obstante ya se ha dado por cierta la datación y la importancia del descubrimiento.

El Dr. Runnels dijo que consideraba que esto era una edad mínima para las herramientas mismas. Incluyen no solo hachas de mano de cuarzo, sino también cuchillas y raspadores, todos los cuales son de estilo achelense. Las herramientas podrían haberse fabricado milenios antes de que se congelasen en el tiempo en los acantilados de Creta, dijeron los arqueólogos.

El Dr. Runnels sugirió que las herramientas podrían ser al menos el doble de antiguas que las capas geológicas. El Dr. Strasser dijo que podrían tener hasta 700000 años de antigüedad. Se planean nuevas exploraciones este verano.

La fecha de 130000 años pondría el descubrimiento en un momento en que el homo sapiens ya se había desarrollado en África, en algún momento después de 200000 años. Su presencia en Europa no se hizo evidente hasta hace unos 50000 años.

Si la presencia del homo sapiens no se hizo evidente hasta hace unos 50000 años, ello significaría que los que trajeron esos artefactos no venían del continente europeo, digamos, de la actual Grecia. Tuvieron que venir de África o de Oriente Medio. En cualquier caso estamos hablando de cientos de kilómetros por mar –desde la parte más cercana del continente africano tenemos una distancia a Creta de 350 kilómetros, como vemos en el Mapa 3 marcado con una línea roja; desde las costas sirias hay 150 kilómetros a Chipre y desde Chipre hay casi 500 kilómetros hasta Creta. Recorrer estas distancias exigiría embarcaciones calafateadas y muy bien hechas. Esto en el supuesto de que aquellos hombres supieran que existe tal isla y conocieran su exacta ubicación. En este caso, necesitarían estar familiarizados con técnicas de orientación en alta mar. Un caso absolutamente ridículo se mire desde el ángulo que se mire. No obstante, la causa principal de nuestro rechazo a aceptar tales supuestos es que hace 130000 años no había insan en ninguna parte de la Tierra, únicamente bashar, y éstos no navegaban, no se movían de su hábitat.

Los arqueólogos solo pueden especular sobre quiénes fueron los fabricantes de herramientas. Hace ciento treinta mil años los humanos modernos compartían el mundo con otros homínidos, como los neandertal y homo heidelbergensis. Se cree que la cultura achelense comenzó con el homo erectus.

La hipótesis común había sido que los fabricantes de herramientas achelenses llegaron a Europa y Asia a través de Medio Oriente, pasando principalmente por lo que hoy es Turquía hacia los Balcanes. Los nuevos hallazgos sugieren que sus dispersiones no se limitaron a las rutas terrestres. Pueden dar credibilidad a las propuestas de migraciones desde África a través del Estrecho de Gibraltar hacia España. La costa sur de Creta, donde se encontraron las herramientas, se encuentra a 200 millas del norte de África.

No hay emigraciones. Las poblaciones anteriores al insan son muy reducidas. Si estos grupos hubieran comenzado a moverse, ¿cuántos individuos habrían quedado en el lugar central del que se originaron las emigraciones? Más aún, ¿cuántos individuos iniciaron la emigración? Supongamos que varios grupos de unos 30 miembros cada uno se alejan de su hábitat y desde África se dirigen a Turquía. Obviamente, ellos no saben que existe Turquía, ni mucho menos los Balcanes, por lo que la mayoría de ellos se quedará por el camino y se establecerá en lo que hoy es Etiopía, Sudán, Yemen y Arabia. Quizás otros grupos subirán hasta Egipto y Libia. No obstante, supongamos que unos pocos individuos han llegado a Anatolia, ¿cuántos de esos individuos proseguirán camino hacia los Balcanes? ¿Uno, dos? Es realmente incomprensible que personas aparentemente inteligentes sean capaces de presentar semejantes interpretaciones de la historia del hombre. Basta con imaginar paso a paso los posibles escenarios que se generarían en el caso de que supusiéramos que ha habido emigraciones, para inmediatamente ver que es imposible que haya ocurrido algo así. El mejor argumento en contra de tal suposición es preguntarse ¿para qué se habrían movido de su hábitat y se habrían dirigido en dirección a lo desconocido? ¿Quién haría algo así? El bashar ha surgido de la tierra en lugares muy propicios para su existencia –climas templados, abundantes alimentos naturales y agua de manantiales o ríos; en muchos casos, cerca de mares o grandes lagos.

“No podemos decir que los fabricantes de herramientas llegaran a 200 millas de Libia”, dijo el Dr. Strasser. “Si estás en una balsa, es un viaje largo, pero podrían haber venido del continente europeo por cruces más cortos a través de las islas griegas”.

Pero los arqueólogos y expertos en las primeras incursiones náuticas dijeron que el descubrimiento parecía mostrar que estos marineros sorprendentemente antiguos eran más robustos y fiables que las balsas. También deben haber tenido la capacidad cognitiva de concebir y llevar a cabo repetidas travesías por el mar recorriendo largas distancias con el fin de establecer poblaciones sostenibles produciendo una abundancia de artefactos de piedra.

El último párrafo es verdaderamente descorazonador. ¿De quién están hablando? ¿De pre-humanos que establecen poblaciones sostenibles produciendo una abundancia de artefactos de piedra? Si ese hubiera sido el caso, significaría que ha habido desde hace al menos 130000 años un continuo tráfico marítimo por el Mediterráneo –miles de barcos surcando las aguas, decenas de miles. Sin embargo, ni un solo vestigio de ellos, ni un solo trocito de madera embreada. Sólo geofacts que ellos atribuyen a la fuerza a pre-humanos y dislocan todas las dataciones anteriores y todas las clasificaciones que ellos mismos habían originado y por las que han estado cobrando durante años en la nómina de universidades e institutos arqueológicos de todo el mundo.

Cada día se hacen nuevos descubrimientos que obligan a cambiar todas las fechas; se añaden nuevos huesos, pirámides y misterios a nuestro conocimiento, pero al mismo tiempo lo que aprendemos en los colegios es prácticamente siempre lo mismo, imperturbable y axiomático. ¿Leerán los estudiantes del próximo curso las consecuencias de tales hallazgos?

Muchos de estos artículos van acompañados de coletillas tipo “un descubrimiento que va a hacer re-escribir la historia”. ¿A qué esperan? ¿Pero acaso pueden estos investigadores pagados por la akademia llevar a cabo semejante tarea? ¿Son ellos los capacitados para ello? ¿Son esos que dicen que el hombre abandonó África y se dirigió a China y a Australia, y llegó sano y salvo, los que puedan reescribir la historia con rigor? La historia de dio-tec siempre será la misma.

Veamos ahora qué sucede cuando dio-tec dice algo que disgusta a los guardianes del templo, cosa que a veces ocurre –ningún sistema de control es perfecto. Jennifer Hassan escribía el 7 febrero de 2018 en el Washington Post un artículo titulado: “Conoce al Cheddar Man: Los primeros británicos modernos tenían piel oscura y ojos azules” (Meet Cheddar Man: First modern Britons had dark skin and blue eyes):

Un nuevo proyecto del Museo de Historia Natural de Londres y del London University College ha revelado innovadores resultados de ADN que dan una imagen mucho más clara de los primeros habitantes británicos. El esqueleto de Cheddar Man fue descubierto en 1903 en Gough’s Cave, ubicado en Cheddar Gorge en Somerset, Inglaterra. Se cree que la baja temperatura que reinaba en la cueva ayudó a preservar el valioso ADN del esqueleto. Utilizando la impresión en 3-D, Adrie y Alfons Kennis lograron dar vida al Cheddar Man. El modelo tardó varios meses en construirse y se describe como “verdaderamente único”.

La noticia se dio debidamente documentada:

–“The Guardian”: “El genoma del Cheddar Man, que vivió hace 10000 años, sugiere que tenía los ojos azules, la piel oscura y el pelo oscuro y rizado,” y cita a Tom Booth, un arqueólogo del Museo de Historia Natural y a Yoan Diekmann, biólogo computacional en el London University College.

–Paul Rincon, responsable del departamento de ciencia de la BBC News website: “La investigación recalca el hecho de que la piel más clara, característica de los europeos modernos, es un fenómeno relativamente reciente”.

–El profesor Chris Stringer, investigador y líder de la investigación sobre los orígenes humanos en el Museo de Historia Natural, comentó:

“Estudié por primera vez al Cheddar Man hace más de 40 años, pero nunca me imaginé que un día tendríamos todo su genoma, el más antiguo de los británicos hasta la fecha.”

El resultado final lo podemos apreciar en las siguientes fotos: 

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Unos dos meses más tarde se desataba la furia del Templo mayor y caía implacable sobre dio-tec, ahora desacreditado, aunque debemos mencionar que la BBC rectificó su científica opinión con algo más de diplomacia, es decir modificó las noticias que ya había anunciado, algo más diplomáticamente que lo que citamos más abajo:

Martes, 26 de junio, Mail on Line

¿Después de todo, era blanco el hombre Cheddar?

No hay forma de saber si el primer británico tenía una “piel entre oscura y negra”, dice un científico que ayudó a reconstruir su rostro de hace 10000 años. Ahora, uno de los principales científicos que ayudó a crear la reconstrucción de su rostro de hace 10000 años dice que puede que no haya sido negro en absoluto. La genetista Susan Walsh de la Universidad de Indiana dice que simplemente no conocemos el color de su piel. Si bien su modelo de ordenador muestra que su “perfil probable” es el de ser negro, las pruebas de ADN no son lo suficientemente avanzadas como para decirlo con certeza.

DEFENDER EUROPA (DEFEND EUROPA), 22 de febrero de 2018

La teoría del “Cheddar Man” Rechazada: La verdad sobre los antiguos europeos.

Hace unas semanas, los hackers mentirosos de los medios de comunicación se relamían al elogiar el llamado “nuevo descubrimiento” que anunciaba que “los primeros británicos eran negros”. Se basaron en el trabajo del científico judío Yoan Dickmann quien, a pesar de no ser el primero en analizar el ADN mitocondrial de los “restos del hombre Cheddar“, decidió revelar al mundo que los restos más antiguos de Inglaterra eran los de un hombre de piel oscura.

Hay tantas cosas malas en esta pseudo-ciencia que es difícil saber por dónde empezar a la hora de desacreditarla.

La evidencia sugiere que la población nativa de las Islas Británicas, unos cientos de hombres Cheddar de cualquier color, fueron casi completamente aniquilados, y la minoría restante absorbida en el conjunto de genes Neolítico – o Proto-Indoeuropeo. Esto está corroborado por los datos de Haplo group. Los proto-indoeuropeos, de los que descienden los europeos modernos, vivían alrededor de la estepa póntica, alrededor de la actual Crimea y la región de Azov en Ucrania. También se ha sugerido que habitaron el este de Anatolia, o lo que es actualmente Turquía y el Cáucaso.

Si estamos dispuestos a aceptar que descendemos del mono, ¿qué importancia puede tener si esos monos vivieron antes en Ucrania, Turquía o eran Indoeuropeos? Es evidente que molesta ser descendiente, o al menos tener genes, de un hombre de tez oscura, pero no produce la menor inquietud provenir de una ameba.

Simon Harris, Blog Identity (EUROPEAN DEFENCE LEAGUE):

Estaba muy claro que el hallazgo del Cheddar Man se estaba utilizando para servir a una agenda política, lo que no solo podía verse en el tweet de Billy Bragg, sino también en un par de citas de científicos en el artículo de The Guardian que leí. Esta imagen de un hombre muy negro de ojos azules está lanzando un claro mensaje. Los habitantes originales de las Islas Británicas eran negros y, por lo tanto, somos una nación de inmigrantes y cualquiera que critique el experimento europeo multirracial y multicultural es racista. Sin embargo, como suele ser el caso, las cosas no son tan claras como podrían parecer a primera vista.

Los izquierdistas, globalistas y multiculturalistas ya han convertido al Cheddar Man en un arma. Su imagen ahora es oficialmente la de “First Briton” y estoy seguro de que el próximo documental aclarará el tema: los británicos siempre han sido inmigrantes. Siento disentir. La composición de las Islas Británicas y de Europa ha sido homogénea durante el tiempo suficiente como para permitir el desarrollo de las culturas indígenas.

En la siguiente información Susan Walsh hace un giro de 180 grados:

Henry Watts en BNP anuncia: ESTAMOS MUY LEJOS DE SABER SI EL ANTIGUO BRIT CHEDDAR MAN ERA ‘NEGRO (24 de febrero 2018):

Una de las genetistas, Susan Walsh, ayudó a desarrollar el modelo que aplicó el equipo investigador al Cheddar Man y que intenta predecir la pigmentación de los ojos, el cabello y la piel únicamente a partir de su ADN. El modelo había utilizado previamente ADN moderno para identificar correctamente quién tenía la piel “clara” o “oscura”, con un pequeño margen de error. Cuando Walsh y sus colegas aplicaron el modelo al Cheddar Man, concluyeron que el color de su piel se encontraba entre ‘oscuro’ y ‘oscuro negro’. Sin embargo, según admite Walsh, el análisis de ADN para determinar la pigmentación no es seguro, especialmente cuando se analiza un ADN que se ha degradado durante más de 10000 años. Brenna Henn de la Universidad de Stony Brook, Nueva York, agregó que no estamos preparados para predecir el color de la piel de las personas prehistóricas solo por sus genes, ya que la genética de la pigmentación de la piel resulta ser más compleja de lo que se pensaba.

El problema no está en los izquierdistas ni en los multiculturalitas ni en los globalistas (que son ya agua pasada, sobre todo los últimos). El problema está en el lenguaje con el que se altera la realidad que se está describiendo –un lenguaje ambiguo e incomprensible.

En África hay tribus enteras de gente negra con ojos azules e incluso con pelo rubio. Los habitantes de las Islas de Sulayman (Isles of Solomon) tienen estas mismas características y rasgos completamente caucásicos –información esta que no encontraremos en los libros de texto.

IMAGEN 13, IMAGEN 14, IMAGEN 15, IMAGEN 16

Niños

Hace 10000 años no había británicos ni bretones, ni tampoco existía la pintoresca localidad de Cheddar. Puede que haya existido el paso que ahora los geólogos llaman Doggerland, que según parece unía el continente con las islas.

El embrollo empieza cuando unos llaman a ese hombre –mejor dicho a su cabeza, surgida de unos cuantos miligramos del polvo de sus huesos– “el primer británico”. Se plantea también la pregunta: ¿Por qué en algunos casos se admite incondicionalmente la evidencia que surge de los análisis de ADN y en este caso, empero, los mismos investigadores desacreditan su propia investigación, diciendo que de momento no hay medios seguros para concluir de qué color era su piel? ¿Es que hace unas semanas sí los había? Cabe imaginar otro escenario: A los irresponsables “científicos” a los que no se les exige ningún rigor a la hora de emitir informes y comunicados de sus “investigaciones” les tiene sin cuidado el color de la piel del Cheddar man o la procedencia de los hombres arcaicos. Es un juego divertido –adelantan o retrasan las fechas de la migración de este o de aquel homínido 100000 años, afirman que esas piedras encontradas en algún yacimiento del mesolítico son herramientas fabricadas por el neandertal para un mes después anunciar que tras nuevos estudios de los artefactos se ha comprobado que eran geofacts. Es la tiranía de la curia de dio-tec.

El asunto de nombres arbitrarios e imaginarios es lo más urgente. Si llamamos al negro con ojos azules de hace 10000 años “el primer británico” y utilizamos el nombre de “Islas británicas”, nos hundiremos en las arenas movedizas de la distorsión. Siguiendo esa misma norma, deberíamos llamar a los babilonios y sumerios –iraquíes. El nombre “Indoeuropeo” ha sido descartado incluso por la akademia, aunque lo admita en voz baja. Es un término que no significa nada –ni como nombre geográfico ni como denominación lingüística. Y no hablemos de los proto-indoeuropeos. Son nombres que se han inventado para enturbiar las aguas, desviar la atención de los que buscan con honestidad entender algo de su pasado y echar tierra sobre los pasos de la historia. Incluso cuando sabemos cómo se llamaban las poblaciones “arcaicas” a sí mismas, seguimos utilizando los nombres que hemos inventado nosotros. Es el caso de los elusivos etruscos –se llamaban a sí mismos rasna o raśna (Enciclopaedia Britannica, Etruscan language), pero ninguno de los artículos que habla de ellos en la Britannica ha mencionado este hecho, salvo el de Murray Fowler. Todas las fuentes utilizan el nombre que les dieron los romanos.             

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Mujeres

Fresco etrusco de una cubierta de tumba, siglo V a.E.  Museo di Capodimonte.

Tras todas estas infructuosas tentativas de dar comienzo a la vida y hacerla evolucionar, dio-tec tiene serios problemas de salud. Para reforzar su sistema inmunológico se ha formado últimamente una fuerza de choque llamada “divulgación científica”, provista de un afilado lenguaje como arma letal. Debemos destacar en este campo a Bill Bryson, quien publicó en 2003 “A Short History of Nearly Everything”. Su traducción a la lengua española apareció en seguida (editorial RBA Libros, Barcelona 2004) bajo el título de “Una breve historia de casi todo”, y ya en octubre de ese mismo año se publicaba su segunda edición.

Bill Bryson es la mejor opción desde el punto de vista de una editorial: nacido en USA, residente en Inglaterra. Claro que no es el único, ya hemos dicho que se trata de toda una fuerza de choque. Bryson mismo menciona a unos cuantos más –Timothy Ferris, Richard Fortey, Tim Flannery, Richard Feynman.

Su estrategia es utilizar un lenguaje divertido, informal con el que camuflar el hecho de estar enunciando principios y explicaciones científicas totalmente absurdas:

Bienvenido. Y felicidades. Estoy encantado de que pudieres conseguirlo. Llegar hasta aquí no fue fácil. Lo sé. Y hasta sospecho que fue alto más difícil de lo que tú crees. En primer lugar, par que estés ahora aquí, tuvieron que agruparse de algún modo, de una forma complejo y extrañamente servicial, trillones de átomos errantes. Es una disposición tan especializada y tan particular que nunca se ha intentado antes y que sólo existirá esta vez. Durante los próximos muchos años –tenemos esa esperanza– estas pequeñas partículas participarán sin queja en todos los miles de millones de habilidosas tareas cooperativas necesarias para mantenerte intacto y permitir que experimentes ese estado tan agradable, pero tan a menudo infravalorado, que se llama existencia.

El tono general del libro lo configura la cita inicial que Bryson toma de Hans Christian Baeyer y su Taming the Atom (Domesticando al átomo):

El físico Leo Szilard anunció una vez a su amigo, Hans Bethe, que estaba pensando en escribir un diario: “No me propongo publicarlo. Me limitaré a registrar los hechos para que Dios se informe.” “¿Tú crees que Dios no conoce los hechos?” –preguntó Bethe. “Sí –dijo Szilard– Él conoce los hechos, pero no conoce esta versión de los hechos.”

Estas son las típicas citas chocantes que nos apartan del hecho en sí –ya que si Szilard realmente creía en Dios, nunca se habría atrevido a hablar de esa manera, entre cínica y estúpida. Merece la pena mencionar las citas con las que Bryson empieza cada capítulo.

CAPÍTULO I: Perdidos en el cosmos

“Están todos en el mismo plano. Giran todos en la misma dirección… Es perfecto, ¿sabes? Es portentoso. Es casi increíble.” (Geoffrey Marcy, astrónomo, describiendo el sistema solar)

Las palabras del renombrado astrónomo norteamericano transmiten sin ningún disimulo su asombro ante la abrumadora perfección del universo –le cuesta creer lo que ve. Seguramente durante una charla entre amigos estaría dispuesto a admitir que tal portento no se había podido realizar por sí mismo. Puede que hasta habría mencionado la palabra “dios”. Sin embargo, nada de esto transpira en sus comentarios y publicaciones oficiales. ¡Prohibido! La akademia admite cualquier hipótesis, menos la de un “Agente externo”.

 CAPÍTULO II: El tamaño de la tierra

“La naturaleza y las leyes naturales yacían ocultas en la noche. Dijo Dios:‘¡Hágase Newton!’ Y se hizo la luz”. (Alexander Pope)

La Royal Society necesitaba una cabeza visible que aportara prestigio y liderazgo en el campo de la ciencia y de la política; y si no encontraban esta rara flor –rara en verdad para aquella Europa– habría que crearla… y apareció Newton, una de las mejores falsificaciones de la historia. La mayor parte de su vida profesional estuvo dedicada a la alquimia, al esoterismo, a la cábala y a hurgar en diferentes sectas cristianas –algunos investigadores hablan de su secreta adhesión al arrianismo, si bien parece más plausible que su pretendido rechazo a Roma y a sus dogmas –como el de la Trinidad– derivase de las corrientes islámicas y las unitarias que afloraron con la obra de Miguel Servet y pervivieron en la masonería a la que pertenecían Newton y las principales “cabezas” de la Royal.

En el libro Fraud in Science, de Christopher King, podemos leer: “Otro famoso científico –Isaac Newton– está bajo sospecha de haber fabricado datos para que cuadrasen sus teorías, así como de haber sido particularmente activo en desacreditar a sus oponentes”.

No sólo hubo falsificación de datos, sino un trabajo de copiar y pegar las teorías, fórmulas y postulados que contenían los manuscritos de sabios musulmanes –un trabajo de compilación que en muchos casos resultó erróneo. Según el investigador Henry Lincoln, antes de morir Newton quemó –ayudado por algunos de sus colaboradores más cercanos– cajas enteras de manuscritos y otros papeles. Como apunta Michael Morgan en su libro Lost HistoryNational Geographic Society: “Newton no descubrió la ley de la gravedad al observar cómo caía una manzana del árbol, sino estudiando los tratados del musulmán iraquí Ibn al-Haytham (965-1040).” Pero los maquilladores masones hicieron de él un dios laico, un dios mortal que eclipsó toda la historia anterior.

Una cita más acertada sería: “Dijo la Royal: ‘¡Hágase Newton!’ Y se hico el fraude”.

CAPÍTULO III: Nace una nueva era

“Un físico es el medio que tienen los átomos de pensar en los átomos.” (Anónimo)

Aquí está expresada de nuevo la cuartada que han utilizado siempre los materialistas para dar credibilidad a su impostura científica –los átomos piensan, las células desean, los nucleótidos planifican…

CAPÍTULO IV: Un planeta peligroso

“La historia de cualquier parte de la Tierra, como la vida de un soldado, consiste en largos periodos de aburrimiento y breves periodos de terror.” (Derek V.Ager, geólogo británico)

El catastrofismo es la teoría de que la Tierra había sido formada en gran medida por sucesos violentos repentinos y efímeros, posiblemente de alcance mundial. En 1995 Derek Ager publicó el libro titulado “El nuevo catastrofismo: la importancia del evento raro en la historia geológica” (The New Catastrophism: The importance of the Rare Event in Geological History, Cambridge University Press), lo que nos lleva a examinar, aunque sea sucintamente, el asunto del “evento raro”. El evento raro se define como un evento de baja probabilidad de una interacción particular de varios factores. Por ejemplo, si lanzamos 8 dados con el deseo de sacar un seis en cada uno de ellos, nuestras posibilidades de conseguirlo serán nulas (1 en 1.5 millones). Si hacemos 200 lanzamientos, la probabilidad sigue siendo insignificante la de 1 en 10000. Sin embargo, si aumentamos el número de intentos a 1.7×106 (17 millones), la probabilidad de obtener ocho seises llega al 63%. Si nuestros intentos llegan a ser 5×106 (530 millones), la probabilidad de conseguir 8 seises llega al 95%. De esta manera, lo improbable se vuelva probable y eventualmente se aproxima a la certidumbre. Los geólogos consideran que este principio trivial tiene aplicaciones en geología donde los tramos son largos y el número de pruebas es muy grande, influyendo en la dispersión de faunas y floras, alteraciones en la evolución, impactos de meteoritos, el origen de la vida y otros.

No obstante, el ejemplo propuesto no es aplicable en absoluto a la formación de la Tierra, a la tremenda diversidad de fauna y flora y a la aparición del hombre, es decir de vida inteligente dotada de consciencia. En este caso, estaríamos hablando de tirar 5 millones de dados y sacar en cada uno de ellos un seis. Ahora, que hagan la cuenta y vean cuántas veces habría que lanzar esos 5 millones de dados para llegar a la probabilidad de 90%.

Roger White, investigador en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, en su trabajo titulado Does Origins of Life Research Rest on a Mistake?  (¿La investigación sobre los orígenes de la vida descansa en un error?) citaba la sugerencia de Fred Hoyle (1981) de que aceptar que el ensamblaje del sistema de vida más simple se hubiera producido al azar sería como aceptar que un tornado al atravesar un depósito de chatarra hubiese ensamblado un Boeing 747.

Dawkins (1987) y de Duve (1995) se centraron en este ejemplo en parte para ilustrar el absurdo supuesto de atribuir la aparición de la vida al azar.

Derek Ager ha escrito varios libros. Sus opiniones las citan a veces jóvenes apasionados que creen en el diluvio, por ejemplo, y ven en el “evento raro” pruebas científicas de sus creencias. Fue la razón de que Ager en la Introducción al libro citado hiciera la siguiente aclaración:

En vista del uso indebido que se ha dado a mis palabras en el pasado, deseo decir que nada en este libro debe sacarse de contexto, ya que nada en él debe servir para apoyar los puntos de vista de los “creacionistas” (a quienes me niego a llamar ‘científicos’).

Curiosamente, a Ager le parece muy científico pensar que la Tierra se aburre, se conmociona y aterroriza, siendo el resultado de estos traumas psicológicos la evolución, dispersión de fauna y flora, y, finalmente –el origen de la vida.

CAPÍTULO V: La vida misma

“Cuanto más examino el universo y estudio los detalles de su arquitectura, más pruebas hallo de que el universo debe de haber sabido de algún modo que veníamos.” (Freeman Dyson, físico y astrofísico norteamericano, de origen inglés)

¿De dónde le viene a la clase científica moderna esa necesidad tan poco científica de antropomorfizar a la materia? En este caso el universo se presenta como “alguien”. Tiene voluntad, conocimiento y un portentoso plan. A veces es la naturaleza –poderosa y sabia– la que piensa, decide y elige la mejor opción.

Muchos miembros de la akademia están obligados a reconocer en privado que tiene que haber un Agente externo superior a todo lo que conocen para crear y dirigir esta sobrecogedora creación. Sin embargo, la akademia no permite que se utilice el término “Dios” en ningún contexto –debe desaparecer de la memoria colectiva. Por ello, es imprescindible otorgar la omniscienia a las todopoderosas fuerzas “naturales”, a las que de esta manera la ciencia erige un su propio y particular dios –objeto de estudio, veneración y fuente de ingresos.

CAPÍTULO VI: El camino hacia nosotros

“Descendientes de los monos? Esperemos, querido mío, que no sea verdad pero, si lo es, recemos para que no llegue a saberlo todo el mundo.” (Comentario atribuido a la esposa del obispo de Worcester después de que le explicaran la teoría de la evolución de Darwin)

Seguramente se trata de una anécdota inventada a la que tan dados son los anglosajones debido, sin duda, a la influencia judía que impregna su clase científica. No obstante, lo que sí parece claro que es que la esposa del obispo de Worcester era una estúpida.

Según su editorial: “En ‘Una breve historia de casi todo’ Bryson intenta entender qué ocurrió entre la Gran Explosión (el Big Bang) y el surgimiento de la civilización, cómo pasamos de la nada a lo que ahora somos.” Su ambicioso proyecto contiene una idea general, la clara insinuación de que a pesar de todas las dificultades y tropiezos no hay alternativa a dio-tec. Más que intentar entender lo que pasó, intenta que no lo entendamos nosotros a lo largo de más de 500 páginas, una bibliografía de 14, y 15 más de Índice Analítico (¡qué menos cuando uno habla de todo!), incontables entrevistas y viajes a lugares muy exóticos (¡lo que habrán costado!) Al final, seguimos sin saber lo que ha pasado. En la página 456 de su libro Bryson dice:

El hecho es que no sabemos. No tenemos la menor idea. No sabemos cuándo empezamos a hacer muchas de las cosas que hemos hecho. No sabemos lo que estamos haciendo en este momento y cómo afectarán al futuro de nuestro planeta. Lo que sí sabemos es que sólo hay un planeta para seguir haciéndolo y sólo una especie capaz de cambiar las cosas de una forma adecuada.

Somos conscientes de que atacar a dio-tec es dar patadas al aguijón. Sus artilugios tecnológicos son más fuertes para la débil consciencia del hombre de hoy que todos los argumentos que se le puedan dar en contra de esta nueva magia chamánica.

Es inútil mostrar y demostrar el proceso degenerativo que está sufriendo el hombre de hoy y que le está acercando al hombre Cheddar y aún más lejos todavía.

Hemos hecho nuestro trabajo, pero la conclusión poco tiene que ver con estas líneas. Se trata más bien de un consejo –sal de la enmarañada selva de dio-tec y vuelve a los textos revelados, en los que de forma clara y concisa se nos informa de todos los acontecimientos que han conformado este universo.

Un comentario en “LA CIENCIA ES EN SÍ MISMA UN FRAUDE (II)

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