El pseudo-Islam es una religión, e Islam es el Dīn.
Y es necesario diferenciar entre “religión” y “dīn” (دين), siendo la “religión”, cualquier “religión”, una deformación del “Dīn”. Esta deformación empieza en el momento en el que después de una Revelación se establece una casta sacerdotal que, para poder prosperar, se declara el custodio de esta Revelación y la manipula para conseguir sus fines o -simplemente- para prosperar. O meramente para pavonearse.
No obstante, lo más importante es no perder de vista la principal diferencia entre “religión” y “dīn”. La religión que profesa un ciudadano occidental cualquiera no tiene nada que ver con su vida, su manera o modo de vivir; mientras que el Dīn es todo lo contrario.
La palabra “dīn” deriva del verbo daiana دين / دان, que transmite las siguientes ideas:
obedecer
ser un siervo de Allah, sometido a Él
tener deuda, endeudarse, conceder un préstamo
recompensar a alguien por sus acciones
ejercer autoridad sobre alguien
superarse a sí mismo
obligar a alguien hacer lo que le disgusta
ser dueño de algo, tener autoridad sobre algo
ser juzgado/rendir cuentas
Como vemos incluso esa breve descripción transmite las principales ideas del Islam y explica por qué es incorrecto traducir “dīn” por “religión”. O mantener que Islam es una “religión”.
El Dīn, además, es un PRÉSTAMO que hemos recibido del Creador y que tendremos que devolver en Ájirah… intacto, sin retoques; al igual que la vida, nuestra propia, que es un préstamo que nos ha concedido Allah y que pagamos con la muerte. Dudamos si EŞREF EFENDI pueda de manera satisfactoria hacerlo porque bajo todas las palabras “bonitas” del sufismo se esconde la idea del “diálogo de religiones”, algo que va en contra de todo lo transmitido por el Corán.
La mera idea de la existencia de tres “religiones monoteístas” es un monumental disparate porque implica la existencia de un Dios Único, pero de múltiples “religiones” y diferentes maneras de adorarle. Más aún, admitir que una de ellas, el “judaísmo”, es el origen de las otras dos, algo que oímos o leemos con frecuencia, es una idea aún más estrafalaria. El hecho de que en la Biblia no encontramos ni “judaísmo” ni “cristianismo” apoya esta afirmación. Son las palabras inventadas por las castas sacerdotales, escribas, rabinos o padres de la Iglesia, y muy posteriores a los “tiempos bíblicos”.
El Din ante Allah es Islam.
(Corán, sura 3, aleya 19)
Y lo mismo transmiten, y aun aclaran, 3:85, 9:32, 39:22, 48:28, 61:7-9. Y la palabra “islam” si aparece en el Corán. Es un sustantivo que significa, básicamente, SUMISIÓN.
Si leemos atentamente estas aleyas, caeremos en la cuenta de cuán alejados estamos de la objetividad divina, de cómo nuestra subjetividad, nuestro qarin, nos ha sacado de la rectitud, de la comprensión, y nos conduce sonriente a un lejano extravío. La pregunta aquí es ¿por qué los amamos si ellos no nos aman? La respuesta, inquietante, sólo puede ser una –amamos lo que ellos aman, pero lo que a nosotros se nos ha prohibido. Cuando nos sentamos en su misma mesa, en sus mismos concilios, cuando aceptamos sus invitaciones… es como si, por osmosis, participásemos de su eucaristía –alcohol, cerdo, tabaco, adulterio, coches de lujo… dunia. Eso es lo que queremos –el paraíso en dunia.
Se sientan con los musulmanes, pero nunca citan en sus libros el Corán, ni ponen al Profeta Muhammad como ejemplo, y ello porque sólo nosotros creemos en todo el Kitab, en todas las aleyas que se han ido descargando sobre los Profetas a lo largo de la historia. Tenemos la verdad sin falsificaciones, sin añadidos ni omisiones, sin cambios de nombres, sin manipulaciones, y todo eso lo echamos en la mesa de los diálogos de religiones y lo mezclamos con sus barajas de tarot, sus crucifijos, su trinidad y sus mantras chamánicos.
Islam está basado en taqwa y en una fe inquebrantable en Ajirah. Taqwa implica no solamente “temor de Allah”, sino -y quizás, sobre todo- una autodisciplina consciente y deliberada. Y alguien que no solamente apoya, sino que además promueve el diálogo de “religiones” carece en algún grado tanto de uno como del otro.
