La destrucción de la realidad

ARTÍCULOS DEL EXTRARRADIO

PaulCraigRoberts.org

He escrito varios artículos sobre el terrible error que la humanidad ha cometido al adentrarse en la revolución digital y la IA que de ella surgió, recibiendo escasa respuesta. Y, sin embargo, estos desastrosos avances se están institucionalizando en todas las sociedades. Conllevan el fin de la autonomía, la independencia, el control, la verdad objetiva, la libertad y la conciencia de la realidad humanas. La revolución digital condena a los humanos a vivir en una realidad creada para ellos por quienes controlan las bases de datos y, por ende, la realidad misma.

Las empresas de IA ya trabajan para crear la creencia de que un programa informático, un chatbot, es una persona real. Ahora se puede tener un holograma de los padres o de algún otro familiar o amigo fallecido para que nos aconseje y nos acompañe en los desafíos de la vida. La aplicación 2wai permite cargar imágenes de un ser querido que luego se convierten en un avatar de IA con el que se puede mantener una relación tras su muerte. La transición de la vida humana de la realidad objetiva a la realidad creada por la IA es a lo que se refieren los escritores de ciencia ficción, que ya no escriben ficción, cuando describen un mundo donde quienes controlan la narrativa dominan. Los humanos están ahora atrapados en una realidad artificial. Todavía existe una realidad real, pero, como en Matrix, los humanos no vivimos en ella.

Me pregunto si, al comprender la amenaza mortal que representa la IA, la gente exterminaría a todos los relacionados con ella y la revolución digital antes de que la humanidad se extinga. Una persona que vive en una realidad artificial es una persona exterminada. Una persona que vive en una realidad creada artificialmente ya no es un ser humano capaz de pensamiento objetivo. Dado que este es nuestro destino, ya no importa si una guerra nuclear mundial aniquila a la especie humana. Ya está siendo aniquilada por la IA y la revolución digital. Caitlin Johnstone nos lo explica en su artículo “Las empresas de IA están animando a los usuarios a creer que los chatbots son personas, y es increíblemente inquietante” (AI Companies Are Encouraging Users To Believe Chatbots Are People, And It’s Insanely Creepy). Como dice Peter Koenig, debemos regresar inmediatamente al sistema analógico antes de dejar de existir (“El gulag digital es la guillotina para una humanidad soberana” (The Digital Gulag Is the Guillotine for a Sovereign Humanity).

Pero no se nos permitirá, y no parece que estemos dispuestos a hacerlo. En lugar de resistir, los humanos entran voluntariamente en la existencia artificial. Una mujer japonesa de 32 años participó en una ceremonia nupcial con un chatbot de inteligencia artificial que ella misma desarrolló utilizando la plataforma ChatGPT de OpenAI, convirtiéndose así en la primera persona en casarse con una creación artificial.

SONDAS: A modo de ilustración, empezaremos por resumir la película “Virtual Revolution” (también conocida como “2047: Virtual Revolution”) dirigida y escrita por Guy-Roger Duvert, ambientada en un París distópico, prácticamente vacío. Fue estrenada en 2016 y pasó -inexplicablemente- desapercibida.

Más del 75% de la población, conocida como los Conectados, pasa la mayor parte de su vida dentro de los mundos virtuales en Internet (llamados universos). El mundo está dominado por unas pocas corporaciones, y los políticos se complacen en mantener a las masas dóciles mediante estos juegos y la activa participación en el mundo virtual. Aunque la película no lo muestra, se puede inferir que son las corporaciones las que distribuyen alimentos a la población en general. La esperanza de vida es de 40 años.

Tras la muerte de 148 jugadores en un ataque con virus informático perpetrado por el grupo terrorista Nigromantes, Dina, agente de la Corporación Synternis, contrata al agente secreto Nash para rastrear y eliminar a los atacantes. Nash es un híbrido. La mitad del tiempo pasa en línea; el resto, en el mundo real. A nivel personal, está atormentado por la muerte de Helena, su gran amor, en un ataque con virus años atrás. Nash recluta a un hacker, Morel, hermano de Helena, para piratear las cámaras de seguridad de los servidores de la Interpol. Synternis encubre el ataque para evitar cualquier implicación de la Interpol.

Nash se infiltra en una célula de los Nigromantes tomando el control del avatar en línea de uno de sus miembros. Allí descubre que el objetivo de los Nigromantes es liberar a la gente de la realidad virtual. Los intentos de hackeo de Morel atraen la atención de la Interpol, que le intimida, y Nash es emboscado en su apartamento por Camylle, líder de los Nigromantes. Camylle le revela que la Corporación Synternis es responsable de la muerte de Helena, ya que fueron los primeros en desarrollar el virus capaz de matar a los jugadores en línea. Camylle le pide ayuda a Nash para liberar a todos inyectando el virus en un servidor de la sede de Synternis. Este virus desactivaría sistemáticamente todos los universos, obligando a la gente a enfrentarse al mundo real. Nash reflexiona sobre si es prudente forzar la libertad a una población reacia a ello, pero antes de que puedan desactivar los servidores, una turba enfurecida lincha a los nigromantes, exterminando a todos ellos.

Dina rompe toda relación entre Synternis y Nash. También le asegura que fue engañado. Según ella, el virus que mató a Helena fue lanzado por los Nigromantes, y Helena era una infiltrada que trabajaba para Synternis desde dentro. Nash no sabe qué versión creer. Para escapar de sus dolorosos recuerdos, Nash se convierte en uno de los Conectados y usa el dinero ganado como agente para añadir funciones y comodidades a su avatar virtual. Razona que, dado que su cerebro no distingue entre lo real y lo virtual, la vida en línea es tan buena como la real.

Tanto los artículos de Paul Craig Roberts, de Caitlin Johnstone o de Peter Koening, como la película, hablan de la degradación del ser humano y de la substitución de la “realidad” por la virtualidad… y de todo lo que supone tal proceso. Roberts se queja, discretamente, de haber recibido “poca respuesta” a sus planteamientos. Caitlin Johnstone comenta las críticas que ha recibido por hablar mal de la IA.

Recordemos que el término “virtual” se refiere a algo no está físicamente presente, pero que existe de manera digital o simulada. Por otro lado, ¿qué es, exactamente, lo que llamamos “real”? Todos sabemos que lo “real” deja de estar físicamente presente cuando nos dormimos, ya que entonces no tenemos ninguna noción de él.

Allah se lleva las Nafs cuando les llega la muerte y a las que no mueren durante el sueño. Retiene aquéllas cuya muerte ha decretado y envía a las otras hasta un plazo fijado. Realmente en eso hay signos para la gente que reflexiona. (Corán, sura 39, aleya 42

También sabemos que lo “real” es, según la ciencia, un enjambre de átomos que, a su vez, están llenas de partículas subatómicas… y así ad inifnitum. ¿Será, acaso, alguna otra forma, mucho más sofisticada, de lo virtual? ¿Una portentosa simulación? Preguntas de este tipo se vuelven inevitables. No estamos en el terreno del existencialismo como doctrina, pero sí en la reflexión sobre la existencia, la nuestra incluida.

En la película la IA lleva a la gente hacia un cambio radical del estilo de vida -el estilo de vida que mata, como si fuera una droga de potencia incalculable. A pesar de eso los Conectados están dispuestos a todo, asesinato incluido, para seguir recibiéndola. Por lo tanto, en vez de agradecer a los “liberadores” y unirse a ellos -los eliminan de manera brutal, con sus propias manos. ¿Por qué?

El funcionamiento de la existencia está organizado en base a una carrera que termina con la muerte y cuyo resultado final se manifestará en la vida de Ájirah, la vida post mortem. Hay dos tipos de corredores: los que han participado en la verdadera carrera y los que han participado en una falsa carrera. El primer grupo es el de los creyentes. Serán ellos los “afortunados”, los que recibirán el máximo galardón, el Jardín- a nivel que le corresponda a cada uno de ellos.

Sin embargo, cuando hablamos de la IA, de sus acérrimos promotores y no menos acérrimos seguidores, hablamos de los que habrán participado en una falsa carrera. En Ájirah estarán entre los perdedores. Ni siquiera han entrado en la verdadera carrera. Ni siquiera se lo han planteado. Su meta era un abismo, una vía muerta, un enorme taller de desguace. No era esa la carrera. Esos son los que han arruinado su destino en Ájirah. Esos son los que estaban en un lejano extravío. Buscaban riqueza, poder, placer… pensando que todo ello les haría inmortales y que sus apocalípticos búnkeres de lujo les protegerían de la ira de Allah.

Dondequiera que estéis os atrapará la muerte, aún si estuvierais en imponentes torreones. (Corán, sura 4, aleya 78)

La vida de Dunia, de este mundo, es una carrera en la que cada corredor pugna por llegar al Jardín, y no podemos cambiar esta configuración existencial. Quien baje la guardia, quien ralentice el paso, quien se siente a descansar, irá perdiendo puestos y correrá el peligro de perder de vista la meta y de quedarse perdido por el camino. Y el peor destino les espera a los que han participado en la carrera falsa; en la carrera por Dunia.

Como vemos en numerosas aleyas del Corán, la noción de carrera, de competición, de pugna, va siempre asociada a la recompensa que les espera a los vencedores. No es, pues, una carrera sin sentido, vana, en la que no se distingue a los primeros de los últimos. Es una carrera premiada con el más alto galardón –dicha, felicidad, conocimiento y honor.

A los negligentes, los obnubilados, los arrogantes… no les gusta este concepto. Prefieren una forma más democrática e igualitaria de zanjar los asuntos. Quieren auto convencerse de que Allah el Altísimo no puede ir contra los derechos humanos, a pesar de que cada día se enfrentan al hecho de que toda actividad en la vida de Dunia está sujeta a la competitividad, al premio y al castigo. Desde los primeros años en la escuela debemos enfrentarnos a los exámenes y evaluaciones, al éxito y al fracaso, a las oposiciones, a las entrevistas eliminatorias, a los juicios, a las sentencias… Hay cárceles y hay lugares paradisíacos en los que pasar unas buenas vacaciones si nuestra carrera por Dunia nos ha colocado en una buena posición social y económica.

Por lo tanto, “la carrera” es la configuración básica existencial, y lo primero que debemos decidir es en qué carrera queremos participar. Las carreras por ganar Dunia y sus placeres, acaban siempre en fracaso, en desilusión, en frustración, en decepción. Sin embargo, son las que más participantes aglutinan aun siendo pistas dirigidas a la perdición. Si, por el contrario, hemos decidido entrar en la carrera por Ájirah, deberemos tener en cuenta de que se trata de una carrera sin paradas, sin descansos, sin entretenimientos. Una carrera que dura hasta que exhalamos el último aliento. Es cuando nos enfrentamos a la verdadera realidad.

Al final habéis venido a Nosotros, uno a uno, como os creamos la primera vez. Habéis dejado atrás todo lo que os dimos en la vida del mundo. No vemos que haya con vosotros ningún intercesor, ésos que afirmabais que tenían el mismo poder que Allah. El vínculo ficticio que os unía se ha roto, y esa ficción que pretendíais que era un poder os ha extraviado. (Corán, sura 6, aleya 94)

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