¿De qué elite habla Bezos cuando se refiere a los que se quedarán a vivir en la Tierra?

Cada día aparecen nuevas ideas, nuevos métodos, para llevar a cabo el plan de extinción humana. Hace falta un plan, pues no es fácil eliminar de un plumazo a, pongamos, 7000 millones de individuos.

El primer intento de justificar una auténtica masacre como condición sine qua non para llevar a cabo un próspero orden mundial, un drástico reinicio, fue el de supuestos ataques de extraterrestres. Cientos de películas nos advertían de esta posibilidad. Cada día aparecían artículos, fotos, comentarios de pilotos militares… acercándonos este fenómeno hasta el umbral mismo de la lógica y de la racionalidad científica.

También se pensó en las armas biológicas –un escape en algún laboratorio militar podría provocar una pandemia letal. O también se podía hacer creer que se tratara de un virus natural, no fabricado, que habría saltado al hombre ocasionándole trastornos que podían llegar incluso a producirle la muerte. Ahí tenemos a Hollywood inoculándonos este tipo de distopías y preparándonos para escenarios inverosímiles, pero creíbles si fueran presentados debidamente por una prensa cómplice.

Después surgió otra posibilidad, otra opción, más romántica por aquello de morir bajo la lluvia, y que resultaba la menos sospechosa de manipulación –las catástrofes naturales provocadas por el cambio climático. Esta opción tenía la ventaja de que era el propio ser humano el que se lo había buscado –sus agresiones carbónicas, sus desechos químicos, su insaciable tala de árboles y muchos otros altercados contra el equilibrio que siempre había reinado en la naturaleza, habrían originado terremotos imprevisibles, devastadoras tormentas, incendios inexplicables y una imparable subida del nivel de los océanos y sus apocalípticas inundaciones.

Cada una de estas opciones tenía, como era de esperar, sus ventajas y sus inconvenientes. Había que buscar algo que fuese más creíble a largo plazo por muy futurista que pareciese. Y en estas nos ha venido Bezos con una opción-resumen que englobaría y daría sentido a todas las demás –la Tierra se muere, se agota, sucumbe ante la previsible superpoblación que acabaría inevitablemente con los recursos naturales.

Ante este escenario dantesco la solución no podría ser otra que la de trasvasar a buena parte de la humanidad a las colonias que previamente se habrían ido construyendo en el espacio. Con una sofisticada tecnología se conseguiría abastecer de oxígeno a millones de colonos, se cambiaría la atmósfera después y surgirían Tierras como la nuestra por todas las galaxias. De esta forma, se preservaría nuestro planeta, en el que viviría una selectísima elite entre cascadas y jardines frutales.

Nada de esto es posible y Bezos lo sabe mejor que nadie. Mas si la prensa nos hace creer en los extraterrestres, nos hace obligatorias las mascarillas, nos convence para que nos vacunemos, nos confina, nos impide viajar… ¿por qué no iba hacernos creer dentro de un año o dos que ya hay colonias humanas en la Luna, en Marte y en alguna luna de Júpiter y que millones de ciudadanos ya están viviendo en ellas? Sería una inverificable forma de ir despoblando el planeta.

Por boca de Bezos el deep state ha puesto las cartas sobre la mesa y ha desvelado el objetivo final de su Reinicio. Nada nuevo en realidad; la misma historia de siempre –las elites en sus castillos y los siervos trabajando la tierra. Sin embargo, se ha dado cuenta de que hay demasiados siervos. Se han reproducido desordenadamente, originando en las sociedades humanas subversión, corrupción, anomalías, depredación y muchas otras actitudes inaceptables para los señores de los castillos.

La robótica, por su parte, ha hecho todavía más patente la necesidad de una drástica reducción del contingente humano –máquinas eficientes y sumisas que nunca enferman ni se angustian ni intentan dar un golpe de estado.

Alguien, no obstante, podría preguntar: ¿Dónde está la gente? Calles vacías y encharcadas, edificios a punto de derrumbarse, caminos escondidos por el follaje, torres eléctricas caídas… ¿Qué ha pasado aquí?

Podría haber numerosas respuestas:

-Un terremoto ha devastada toda esta zona.

-La subida de los océanos ha inundado buena parte de Europa.

-Numerosos incendios han abrasado California.

-Tormentas de barro han sepultado a Canadá.

-Extraños objetos voladores han acabado con la vida vegetal, animal y humana de buena parte de África.

-Millones de americanos viven ahora en las colonias de planetas terraformados.

O quizás no quedará nadie para hacer estas preguntas.

Aún existe otra posibilidad. ¿Acaso no se podría construir un espacio metaverso en vez simplemente de unas gafas? En este espacio habría una guerra que los hombres creerían que se trata de un escenario virtual y de esta forma se matarían unos a otros en la realidad. Los supervivientes nunca sabrían en qué tipo de realidad o de virtualidad estarían. Habrían quedado abandonados a su suerte, muertos en la virtualidad y sin ninguna realidad en la que poder vivir.

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