Cuando el sol salga por el Oeste

Las guerras siempre son de dos tipos –las de conquista y las de liberación. Se trata, pues, de una dialéctica constante de sustitución, un vals en el que uno de los elementos hace girar al otro, una espiral. Esta vez, sin embargo, la estrategia ha consistido en generar un agujero negro que vaya engullendo a toda la humanidad a través de la fascinación, la fuerza o la manipulación genética –una guerra sin enemigos, con un solo bando.

La fascinación de la tecnología ya ha hecho su trabajo –el mundo entero está fascinado, poseído por su magia arrebatadora. Solo cabe esperar más artilugios fascinantes. Por otra parte, el uso de la fuerza es más complicado y únicamente surte efecto cuando se aplica a las masas, pues estas no lo perciben como opresión, sino como protección –lo estamos viendo con el uso de mascarillas, el distanciamiento social, el confinamiento… Los medios de comunicación bastan para este fin. En cuanto a la manipulación genética, parece ser que esta vez, aparte de los alimentos, las medicinas, el estrés… se utilizarán las vacunas (no hemos hecho más que empezar); unas matarán y otras modificarán nuestra configuración genética, volviéndonos inofensivos, participativos, afinados con ciertas consignas.

Mas como los agujeros negros no existen, quizás sea más acertado usar el término “quiste” –no en cuanto que un ámbito en el que penetramos, sino en cuanto que un ámbito que nos envuelve y nos separa de la realidad.

Puede que alguien se quede fuera, pero solo momentáneamente, pues el quiste irá devorando todo el espacio exterior.

El diputado Contreras ha perdido su cuenta de Twitter tras declarar que “un hombre no puede quedarse embarazado”. Tan solo por 12 horas. Una medida bochornosa, pero eficaz, que ha dado mucho que hablar –nos están acostumbrando a la nueva cultura de no provocar debates. Aquí, carece de relevancia quién tenga razón, la veracidad y coherencia de aquello que declaramos. Se trata de no contradecir al otro, de no crear oposición, de seguir la corriente cultural dominante.

Vamos a vivir en un mundo bueno, sin críticas, sin vituperios, sin reproches. Se acabaron los contrarios –hombre-mujer, demócratas-republicanos… Todo debe quedar dentro del quiste… unificado en un último grito ¡aleluya!

Cada ciudadano recibirá su cheque mensual en forma de puntos. Podrá ir comprobando su devenir financiero en la pantalla digital. Se acabaron los binomios arbitrarios –siquiatra-enfermo mental, violador-violada… ¿Acaso no necesita el médico al paciente como éste lo necesita a aquel? ¿Por qué entonces los enfermos deben pagar a los doctores? ¿Dónde está la igualdad, la justicia? En nuestro nuevo mundo nadie pagará a nadie –todos recibirán su cheque digital. Ya no habrá violaciones, pues el sexo habrá dejado der ser el medio reproductivo por excelencia. Se habrán acabado los estereotipos corporales –la gordura es bella, la escualidez es bella… ¡Fuera modas! La moda discrimina, la diferenciación discrimina –pústulas nadando en las viscosas aguas del quiste universal.

En cuanto a los rebeldes e inadaptados, la fuerza y las vacunas se encargarán de ellos. No puede haber paz cuando hay discrepancias.

Apple anunció a principios de esta semana que Antonio García Martínez, un exgerente de producto de Facebook que fue contratado para desarrollar su negocio de publicidad, ya no estaba en la empresa. Martínez, quien se unió al gigante tecnológico en abril, se convirtió en el objetivo de una petición interna de despido que afirmaba que su libro de 2016 Chaos Monkeys contenía “declaraciones misóginas” y pasajes “racistas”. La petición fue firmada por más de 2.000 empleados de Apple.

Son noticias pasajeras que ninguna memoria retiene. Las urgencias cotidianas nos impiden analizar el texto, enlazarlo con el cierre de la cuenta Twitter del diputado español Contreras, con la detención de una inglesa por filmar un hospital casi vacío del que se había dicho que estaba colapsando debido al ingente número de enfermos Covid, con los mensajes contradictorios de Fauci… Cosas de la prensa que no nos incumben. Después, siempre es demasiado tarde. Todas las perlas deben quedar ensartadas en el mismo hilo, dentro del quiste.

El Sol empieza desviarse de su trayectoria y pronto saldrá por el Oeste.

¿Pudo haber sido de otra manera el final de los tiempos? No, no pudo haber sido de otra manera, pero hay culpables, responsables, patrocinadores, encubridores… que tendrán que rendir cuentas ante un tribunal imposible de sobornar. Seremos nosotros mismos quienes nos juzguemos al contemplar nuestras acciones y la intención que nos movió a ello.

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