La autorrealización no desemboca en el éxito social

Nos ha tocado vivir en unos tiempos en los que ya no existe la privacidad. Todo es público; todo es exterior, galería, pasarela, sesiones fotográficas, programas televisivos. Cantamos, bailamos, nos desnudamos… enfrente del público, de un público desconocido que aplaude o abuchea. Respondemos a preguntas que intentan poner al desnudo nuestro mundo más íntimo. Es el éxito social el que nos lo exige. Al otro lado de la fama, nos esperan 14 horas diarias de trabajo, viajes rápidos de fin de semana a Nueva York o Tokio, reuniones, convenciones, traiciones, trabajos sucios…

En un comentario de Scott Barry Kaufman se alude a esta misma idea. Hay una clara separación entre la autorrealización y el mero éxito social:

Abraham Maslow dejó muy claro que la autorrealización no es lo mismo que los logros sociales. De hecho, muchas personas pueden conseguir una buena dosis de fama en sus vidas; pueden aparecer en la portada de revistas, pueden tener todos los premios, todo un estante lleno de trofeos que disfrutan mostrándolos y, sin embargo,sentirse profundamente insatisfechos.

Lo primero que veríamos al entrar en la casa de uno de estos “famosos” sería un rincón, en algún lugar visible, con botellas de whisky, vodka o ginebra. Y lo primero, también, que haría este famoso al llegar a casa sería servirse una copa de alguna de estas bebidas. Acaba de abordarle la hora de la verdad, la hora de encontrarse consigo mismo –necesita echarse un trago, encender la televisión, fumar un poco de marihuana. Su aturdida consciencia aún logra proyectar en su memoria el devastador hecho de que nada de lo que hace le incumbe realmente. Siente esa molesta sensación de estar fuera de lugar.

La fama se convierte en un fin en sí mismo, sobrepasando, incluso, al individuo que la consigue. Hay insatisfacción porque no encontramos una verdadera relación con ella. Hay insatisfacción porque no hay seguridad de poder mantenerla. Es un bien psicológico del que, normalmente, disfrutan los otros –muchos artistas han muerto en la más absoluta pobreza o el anonimato, y ahora alguien se hace rico con sus producciones “artísticas”.

La autorrealización, en cambio, significa adecuar nuestras potencialidades e inclinaciones a un fin, a un objetivo, superior –ser medios del Creador para implementar Su plan. Mas para ello, necesitamos fluir dentro de la Órbita Divina, formar parte activa de la trama existencial, comprenderla.

El éxito social nos mantiene entretenidos entre momentos de exaltación egotista y momentos de estrés y depresión –y en ello se nos va la vida. Mas no podremos reaccionar ante esta corriente de obnubilación que nos arrastra hacia el océano del olvido si no ascendemos por encima de ella, por encima de las modas culturales y de una concepción materialista de la existencia.

Debemos sentirnos parte de un proyecto transcendente. Mas no se anuncia este proyecto en los medios de comunicación o en algún programa televisivo de máxima audiencia. Es un proyecto imperceptible para el ojo ciego, para el oído sordo, para un intelecto desconectado de la consciencia. Es un proyecto clandestino que no se exhibe, que no se despliega, que no se muestra en los lugares públicos. Y, sin embargo, es este proyecto el que sostiene esta creación; es su actualización lo que da vida a un universo inerte.

Volviendo a los comentarios de S. B. Kaufman:

La autorrealización es un proceso. Es una forma de constante desarrollo con idas y venidas, con avances y retrocesos. Es un constante devenir. Eso es lo que hacemos durante nuestra estancia en el mundo, devenir.

Devenir es ser utilizado en cuanto que medio y es utilizar los recursos que hay en nuestra configuración existencial. Así debemos entender, en parte, el significado de esta aleya coránica:

(16)Juro por la admonición y quien la escucha,
(17)por la noche y su carga,
(18)por la Luna y por cómo se ha ordenado su trayectoria,
(19)que no habéis cesado de pasar de una condición a otra
Qur-an 84 – al Inshiqaq

Es decir, no habéis dejado de devenir, de transformaros, de actualizar vuestras potencialidades. Mas para ello, hace falta dirigir todas nuestras capacidades hacia un mismo objetivo que esté afinado con ellas. Si no hay armonía, habrá enfermedad, habrá infección. Habremos perdido el sentido de la vida –habrá desconexión con la Órbita Divina. Mas si hay conexión, habrá autorrealización, habrá satisfacción, plenitud… pues formaremos parte de la trama, seremos protagonistas, constructores… estaremos construyendo el escenario de la siguiente fase… con plena consciencia de ello. Es así como logramos establecer y afianzar la verdadera individualidad, el hecho único de existir en este devenir que sólo puede ser el mío. Por lo tanto, la autorrealización es lo contrario de la moda, de la uniformidad, de la aniquilación de lo que es exclusivamente mío, de lo público. Es una vuelta al interior, a la privacidad, a la sonrisa de la certitud.

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