¿Qué haría un showman en una isla desierta?

Joseph Goldstein, un judío metido a budista (nos preguntamos si todavía se le puede seguir denominando judío), acaba de escribir un libro que resume sus 40 años de meditación en búsqueda de la famosa y codiciada paz interior –Mindfulness: a Practical Guide to Awakening (Concentración: una guía práctica para el despertar).

Joseph es cofundador de Insight Meditation Society, en Barre, Massachusetts. IMS ofrece retiros de meditación budista en sus centros rurales de Massachusetts. Desde 1996 IMS ofrece un curso por correspondencia desarrollado por sus fundadores Joseph Goldstein y Sharon Salzberg titulado Insight Meditation que consiste en 12 casetes de audio y un cuaderno de ejercicios. Más tarde, el curso se ha ampliado, pasándose a llamar: Insight Meditation: An In-Depth Correspondence Course, con un CD que equivale a 24 casetes de audio y un cuaderno de ejercicios de 88 páginas.

Esta última noticia, el IMS, trivializa el asunto y le resta idealismo y espiritualidad al etéreo negocio de la meditación. Nunca, no obstante, se debe esperar demasiada dosis de liberalidad cuando se trata de un judío norteamericano.

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Goldstein lleva 40 años vendiendo un producto y reagrupando a sus seguidores en su mansión de Barre. Sin resultados para ellos, pues la meditación, de algún modo, es una forma de psicopatía que enardece aún más el estrés y la ansiedad que le son propios al hombre occidental de hoy. Desde la perspectiva chamánica, empero, el budismo tiene su lugar y su relevancia como medio de llegar a la inquietante conclusión de que yo soy dios, sin caer en la cuenta de que la consciencia y el impulso vital, no forman parte de mi nafs, no son “yo”, sino elementos del sistema operativo adheridos en un momento dado de nuestra gestación.

Como en el caso de los astrofísicos y de los biólogos, el budismo no logra llegar al origen. Hay un universo a nuestro alrededor observable y, en parte, tangible. Mas ¿cómo llegó a la existencia? ¿Quién lo originó? ¿Quién le dio forma? ¿Cómo surgió la vida en una Tierra inerte? Es el primer paso de la creación en el que está contenido su significado. Sin embargo, todos lo obvian, todos lo pasan por alto. Es como publicar una novela sin los primeros capítulos. No se entiende la trama. Hay un malestar continuo que nos acompaña en su lectura. Falta algo. También el budismo parte de algo ya existente y propone la mejor opción para no sufrir en ese universo dado, inexplicable él mismo. Sin embargo, esta posición budista resulta intolerable desde el punto de vista de la consciencia, elemento éste que constantemente intenta activar. ¿Y bien? Una vez activada lo primero que tendrá que resolver será el enigma de la existencia –¿qué hacemos aquí? La extrañeza de existir es lo primero que ilumina la consciencia y nuestras capacidades cognoscitivas van procesando los elementos del escenario existencial –¿por qué el hombre es la única entidad viva que sabe con absoluta certeza que va a morir?

Cuando decidimos jugar una partida de ajedrez, lo primero que debemos averiguar es la finalidad del juego. Alguien nos lo explica –hay que matar al rey contrario. Después nos enseña las reglas, los movimientos de las fichas, lo que se puede y lo que no se puede hacer. Nadie estaría interesado en iniciar una partida sin conocer el objetivo propio del juego y sus normas.

El budismo nos dice que movamos este peón un cuadro y después ese caballo, pero ¿qué sentido pueden tener estos movimientos si no conocemos el objetivo del juego? ¿Acaso puedo mover dos fichas al mismo tiempo? Si desconozco las leyes que rigen en el ajedrez, ¿cómo sabré qué hacer? ¿Cuándo, cómo…? ¿Por qué esta jugada es buena? ¿En qué sentido lo es? ¿Para lograr qué propósito?

Claramente vemos que antes de practicar el budismo deberíamos responder a estas dos preguntas: 1-¿Cómo se originó el universo a partir de nada? ¿Cómo se originó la existencia a partir de la no existencia? 2-¿Cuál es su finalidad, su razón de ser?

Si las respuestas que obtenemos son las correctas, las que, en realidad, todos sabemos, las que la cultura científica trata de encubrir con sus estrafalarias explicaciones e intrincadas fórmulas, quizás ya no haga falta preguntarle al budismo por la forma de organizar nuestras vidas.

Goldstein es un joker que necesita espectadores para saciar su sed de glorificación. Algunos la sacian en el mundo del espectáculo, otros, como Trump, en el mundo de la política, pero todos son jokers, todos necesitan la admiración de sus semejantes. Goldstein, como muchos otros, ha encontrado en el esoterismo oriental su forma de ser alguien. Detrás del silencio sepulcral que invade la sala de meditación, Joseph escucha los aplausos, saborea el triunfo, se extasía junto a los demás dioses que con él comparten lo que ha quedado del Olimpo.

Se trataba, en un principio, de acallar al ego, de someterlo, de anularlo, incluso, pero las prácticas budistas lo han engordado hasta el punto de necesitar el cuerpo de un elefante en el que poder sentirse cómodo. Curiosa ironía.

Sus seguidores, como él, buscan obtener poderes para conseguir poder, fama, notoriedad, admiración. Si Goldstein conociera la respuesta a esas dos preguntas, no se afanaría por acumular riquezas y honores, que el tiempo corroe y la muerte disipa.

Sin embargo, lo que más interesa a la Insight Meditation Society son los ingresos económicos, como una forma de mostrar al mundo el gran éxito de sus programas, la elevada cualificación de sus profesores y el poderoso impulso chamánico de su fundador –dinero, reconocimiento, glorificación… poder. Veámoslo en cifras.

El camino hacia el despertar: Retiro de meditación

Del 30 de enero al 7 de febrero de 2020

Benefactor: $2.000; Sustentador: $1.185; Medio: $910; Básico: $635; Becados: $350, $310, $265

¿Qué sucedería si dejásemos caer a Goldstein en paracaídas en una isla desierta? Una isla frondosa llena de exóticas frutas y de peces fáciles de pescar. No cabe duda de que sería un lugar ideal para sus retiros y sus meditaciones. Sin embargo, el escenario sería muy distinto del esperado –se volvería loco. El montaje Insight Meditation Society se habría desvanecido. Ahora estaría solo, sin espectadores, sin seguidores, sin admiradores, sin cuotas, sin lujo… sin poder.

¿Por qué somos tan irreflexivos? ¿Puede acaso ser el despertar de la consciencia una cuestión de dinero? ¿Podemos depositar nuestro destino post-mortem en manos de Goldstein y de tipos como él, de jokers? En cada fase existencial hay una guía de Quien las ha diseñado. Y fuera de esa guía está el extravío.

El sistema profético sufre constantemente los embistes del chamanismo, un sistema lleno de magia, de misterios, de secretos… de drogas, que intenta hacerse pasar por el sistema profético. Mas los libros chamánicos son obra de los hombres, mientras que los proféticos son revelaciones divinas descargadas sobre los profetas. No son iguales ni llevan al mismo fin.

Los profetas vivían de su trabajo y nada pedían por sus enseñanzas, mas los chamanes son jokers espirituales que reclaman lo que es del César y lo que es de Dios.

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