El “pin” de la discordia

Se asemeja el tema del “pin parental” a la caza de Evo Morales. Nos preguntamos ¿qué ha hecho el ex presidente de Bolivia para merecer esta suerte? Después de años de trabajar para su gente, de elevar el nivel de vida y la dignidad de su pueblo, se le monta un golpe de estado militar, se le expulsa del país y, ahora, se le acusa de terrorista. Obviamente, hay una agenda detrás de estos inauditos sucesos. Y asimismo parece que la haya en el caso del “pin parental”. También aquí nos preguntamos ¿qué crimen se quiere perpetrar al proponer “la chapa familia”? ¿Por qué nos irrita de una manera tan desproporcionada? Quizás porque se ha sustituido el concepto “derecho educativo” por el concepto “imposición educativa”. Lo que se está prohibiendo al atacar al pin parental es el derecho a elegir.

Los que defienden esta iniciativa no pretenden cambiar el currículo nacional ni suspender las actividades extra curriculares, simplemente exigen que se proteja el derecho parental a instruir a sus hijos en temas morales, éticos o religiosos.

Sin embargo, la virulenta reacción de los grupos leftistas representados, fundamentalmente, por el PSOE y Unidas, indica que uno de los puntos básicos de la agenda es la retirada y posterior usurpación de la patria potestas –el estado educa, forma, programa e impide que los padres decidan la forma de vida familiar que deba prevalecer en sus casas. Este ha sido el objetivo de los grandes proyectos de control de masas desarrollados por el fascismo alemán e italiano y por el comunismo soviético –la única función del esposo es introducir su semen en la vagina de su esposa, y la única función de su esposa es la de procrear… y nada más. El resto de funciones será asunto exclusivo de las instituciones estatales. Este intolerable sistema ha quedado obsoleto ante las nuevas técnicas de programación y adoctrinamiento que está imponiendo la democracia de partidos.

¿Qué facultades especiales les capacita a estos “profesionales” para formar a las nuevas generaciones? ¿Acaso no los conocemos? ¿Podemos dejar en sus manos algo tan delicado como es la educación integral de nuestros hijos, su percepción de la afectividad, de la sexualidad y de sus anomalías? ¿Puede un joven al que todavía no se le permite beber alcohol ni comprar cigarrillos decidir si continúa con su género o lo cambia?

La educación no académica, la verdadera educación, no tiene nada que ver con informaciones, noticias o datos.

La educación no académica, la verdadera educación, no tiene nada que ver con informaciones, noticias o datos. Es una trasvasación de fitrah a fitrah, de corazón a corazón, de intelecto a intelecto. No puede haber clases educativas. Los padres no dan clases a sus hijos. Simplemente, viven con ellos. Y en su forma de vivir están implícitos todos los valores morales, éticos y religiosos que conforman su cosmogonía familiar.

Vivimos en un tiempo en el que todos los gobiernos del mundo ejercen un mismo control de masas, una misma programación y un mismo adoctrinamiento. Es un único paquete que incluye la liga LGTBI, la evolución, la cosmogonía NASA, el cambio climático, el materialismo y la uniformidad ideológica. Los padres no pueden hacer nada para sacar a sus hijos del tornado que los devora, pues es su derecho el creer en todo eso. Y derecho, en su nueva acepción, significa obligación. “Nuestros hijos tienen derecho a ir a la escuela” se ha trastocado en “vuestros hijos tienen que ir a la escuela obligatoriamente”. Mas “el derecho a una vivienda digna” no se substituye por “el gobierno tienen la obligación de proveer a todos los españoles con una vivienda digna”. En este caso se trata de un enunciado general no vinculante, como en el caso del derecho al trabajo.

La patria potestas de los padres solamente se aplica a su obligación de alimentar y vestir a sus hijos –el resto, todo, le incumbe únicamente al estado. ¿1984? ¿Los Gulag? ¿Experimentos nacis?

A finales de 2017, el Papa Francisco matizó el tema afirmando que “los padres son custodios y no propietarios de sus hijos”. Debió añadir “sólo los estados somos propietarios de vuestros hijos”. No hay de qué extrañarse. Ya hemos observado en numerosas ocasiones la evidente inclinación de Paco por la agenda judeo-leftista del partido democrático estadounidense. Mas ¿qué significa entonces el término “custodio”? ¿Puede haber dos custodios al mismo tiempo, uno con el poder de legislar y otro sin él? Si los padres son los custodios de sus hijos, ¿cómo es que se les niega la posibilidad de diseñar su educación y de elegir de qué aspectos ideológicos quieren que participen sus hijos?

En el estado de Nueva York se acaba de aprobar una ley, Up Till Birth (Hasta el nacimiento), que permite abortar en cualquier momento del embarazo, incluso hasta el mismo día del alumbramiento. ¿Se echará alguien las manos a la cabeza? ¿Por qué habría de hacerlo? Si los médicos, mayoritariamente, están dispuestos a amputarle a un niño los genitales y convertirlo en niña, ¿por qué no iban a practicar un aborto a una mujer en su octavo mes de embarazo? Son estos legisladores los que están programando la “formación” de nuestros hijos. ¿Por qué se lo permitimos? ¿Somos acaso custodios custodiados? Apoyan el aborto incluso de las niñas de 16 años sin necesidad del permiso paterno, pero ¿dónde viven esas mocosas, de dónde comen, con qué dinero se compran la ropa…? Apoyan el aborto sin límite de tiempo; apoyan el matrimonio entre individuos del mismo sexo; apoyan que niños de 11 años, y más jóvenes aún, cambien de género… pero impiden que los padres puedan intervenir en la educación-formación de sus hijos; otorgan a estos menores la capacidad de elegir asuntos tan graves como abortar o sufrir un largo y perturbador proceso hasta lograr un artificial cambio de género, pero llaman “barbarie” si los custodios deciden que sus hijos no asistan a determinadas actividades extra escolares. ¿Hay en todo esto algún tipo de correlación, de coherencia?

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Algunos de los diseñadores de la formación de nuestros hijos

La pregunta que surge ahora es: ¿Quién debe legislar? ¿Podemos dejar que sea la subjetividad humana la que legisle? La creación no se debe tocar, pues ha sido creada de la mejor manera posible en todos sus aspectos. Si cambiamos algo o lo trastocamos, lo empeoraremos necesariamente. Por lo tanto, debe ser la objetividad divina la que legisle. Ya ha legislado. Mas los adoradores del becerro de oro han “decretado” que la religión, los libros revelados… todo el sistema profético, es superstición, engaño, y está basado en principios anti-científicos. Roma ha hablado. Y, sin embargo, no hay una sola ley en el Qur-an de la que no nos beneficiáramos hoy y la que no denunciara la barbarie de la subjetividad humana.

El pin parental no resolverá el problema de la sociedad española, pues el daño que se ha producido en su tejido es ya irreversible.

El pin parental no resolverá el problema de la sociedad española, pues el daño que se ha producido en su tejido es ya irreversible. No soluciona la podredumbre el limpiar un metro cuadrado de tierra en un estercolero. Sin embargo, sigue habiendo “solución individual” si logramos un aislamiento suficiente, una desconexión social y el continuo trazo de nuevas fronteras. De esta forma estaremos en el mundo sin ser del mundo.

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