¡Eres un payaso!

A partir de ahora, los medios de comunicación occidentales comenzarán a desplegar su estrategia de desinformación, que consiste en crear un tsunami de noticias que terminen por saturar de datos, en su mayoría contradictorios o fuera de todo contexto, el acontecimiento en sí.

Los medios de comunicación occidentales tienen analistas políticos de salón que prosperan gracias a la ignorancia del público que los lee. En el caso del asesinato de Qassem Sulaimani, el asunto les viene grande y prefieren rebuscar en su biografía, en informaciones inciertas, en chismes… para desviar la atención de la gente sobre el verdadero quid de la cuestión.

El general Sulaimani era jefe de las fuerzas armadas iraníes y, por lo tanto, no actuaba por cuenta propia ni tenía un grupo armado privado suyo. Era un militar de alto rango de un país soberano reconocido por todos los países del mundo y por todas las organizaciones internacionales, como por ejemplo la ONU.

A la misma mesa de negociaciones a la que se sentó Irán para negociar el tema de proliferación de armas nucleares y control del enriquecimiento de uranio, se sentaron Estados Unidos, Francia, UK, Rusia y China… y llegaron a un acuerdo. Por lo tanto, no puede caber la menor duda sobre la legalidad del gobierno iraní, su irrecusable soberanía y el reconocimiento, por parte de la comunidad internacional, de la milenaria historia de este legendario país llena de triunfos y logros que, en muchos casos, ninguna otra comunidad humana ha logrado igualar. Según este estado de cosas, a todas luces innegable, ¿cómo se puede tachar de terrorista al jefe de las fuerzas armadas iraní? Hacerlo supondría calificar de terrorista al país entero, al país como tal. Pero, en este caso, ¿cómo se explica que se hayan sentado a negociar con él las mayores potencias internacionales y hayan llegado a un acuerdo satisfactorio para todos?

Este análisis incuestionable nos lleva a la devastadora conclusión de que la muerte del general iraní Sulaimani ha sido un asesinato en el más puro estilo de los cárteles colombianos, de Chicago y Nueva York.

Y este es el quid de la cuestión –vivimos en una comunidad “internacional” en la que un solo país, Estados Unidos, tiene licencia para matar y no hay ningún otro capaz de exigirle que muestre esa licencia. Las otras grandes potencias, China y Rusia, han pedido moderación. El resto de naciones ha corrido a esconderse debajo de alguna mesa camilla con brasero. ¡Patético! Pero hay causas, razones, actuaciones… que pueden explicar esta infamia que cada día se nos arroja a la cara.

Lo mínimo que podemos decir es que China y Rusia nos han defraudado. Ya no podemos seguir hablando de bloque emergente. Estos países han demostrado que no son la alternativa al triunvirato (USA-UK-Fr), a la política de facto judía. Ser la alternativa implica, necesariamente, aceptar el sacrificio de la guerra. Estados Unidos se presenta como garante del nuevo orden mundial a través de su participación en la segunda guerra mundial, luchando contra Alemania y Japón, perdiendo a decenas de miles de soldados y pagando la reconstrucción de Europa. ¿Acaso piensa Rusia que se puede liderar al mundo pidiendo moderación? Ahí está la guerra de Siria que Rusia no logra terminar y que, en numerosas ocasiones, ha sido el obstáculo “negociador” que ha impedido una rápida y definitiva victoria. Ahí está Israel atacando posiciones militares en territorio sirio e iraquí con el beneplácito de Putin. Ahí están desangrándose Libia y Yemen ante la total inactividad de Rusia y China, inactividad que alcanza a la propia Ucrania y Taiwán. Ahí está el golpe de estado en Bolivia contra su aliado Morales. También aquí hace falta moderación. Y un inadmisible y humillante alarde de moderación es el que mantuvo siempre Gorbachov en sus negociaciones con los Estados Unidos –lo dio todo a cambio de nada, y se hibernó en la “cálida” Alemania.

Sin embargo, hay más preguntas, inquietantes preguntas, que se deben hacer a Rusia y a China. La primera de ellas hace referencia al funcionamiento de los satélites, a los radares y a todos los sofisticados sistemas de vigilancia que poseen estas dos súper-potencias. ¿Cómo en medio de unas maniobras militares conjuntas con Irán no se pudo detectar el ataque al convoy de Sulaimani? ¿Para qué entonces existen? esos satélites que enfocan a un señor encendiéndose un cigarrillo? ¿Dónde está la eficacia de los sistemas de espionaje y vigilancia continuos? Recordamos que unos días antes del asesinato de Sulaimani Putin agradeció por teléfono a Trump cierta información sobre posibles ataques terroristas a posiciones rusas. ¿Acaso Putin no sabe que todo el terrorismo está fabricado por el triunvirato? ¡Qué malas mensajeras las palomas rusas! Hay más preguntas. Por ejemplo, ¿qué piensan hacer estas súper-potencias ante el asesinato de Sulaimani, ante unas tropas estadounidenses estacionadas en Iraq que no van a retirarse, ante las risotadas de los jokers del Pentágono y la Casa Blanca? ¿Cómo va a resolver Rusia el dilema Israel o Siria? ¿O todavía piensa que es posible cuadrar el círculo? ¿Cómo piensa luchar contra un contrincante que no acepta ninguna norma de combate? Norteamérica es uno –la Casa Blanca, el Pentágono, la CIA, el FBI, el pueblo… ¿Acaso se puede dialogar, firmar acuerdos con una sociedad de psicópatas mafiosos? Sólo cabe la lucha.

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Los primeros misiles desde Rusia, China y Corea del Norte deben explotar en Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Chicago…

Por otra parte, Irán ha cometido más de una imprudencia. La primera de ellas, establecer un acuerdo sobre energía nuclear con el triunvirato. No importa la forma que tomen las apariencias, USA, UK y Fr son tus enemigos y los enemigos de Allah el Altísimo. Ahí tienes el acuerdo, firmado y luego pisoteado, sanciones y ahora una incitación a la guerra. ¿Quién está a tu lado? Solamente Siria y la “moderación” de Rusia y China. Otra imprudencia ha sido llamar a Erdopgan. ¿De verdad crees que Turquía puede ser tu aliado contra USA? Turquía está en la OTAN, quiere estar en Europa y apoya incondicionalmente a Israel.

Una cosa es cierta –Irán está solo, el mundo está solo, esperando que el chulo le arroje de su propia casa.

La otra cosa cierta es que debe haber guerra y esta guerra debe comenzar en los Estados Unidos, los primeros misiles desde Rusia, China y Corea del Norte deben explotar en Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, Chicago… El pueblo norteamericano tendrá así la misma suerte que tuvieron los nativos de América –morir o arrojarse al Pacífico.

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