La noche de los vivos murientes

Hay una sorprendente, e incluso se podría decir que alarmante, proliferación de películas sobre muertos vivientes y zombis, en las que se mezclan ambas entidades según una bien estudiada negligencia que les permite a los directores obviar, en muchos casos, el origen o la causa de esta delirante trasformación. Están ahí, devorando a los vivos, deambulando por campos y ciudades, pero nadie sabe, a ciencia cierta, de dónde han salido.

En este subgénero, que podríamos clasificar dentro de la filmografía del terror, con casi 70 años de insistentes producciones, podemos encontrar interesantes guiones, buenos directores y actores de primera línea que no esperabas encontrártelos luchando contra zombis –Brad Pitt, Jeremy Renner, Idris Elba y otros.

La primera película y el primer fracaso zombi se remonta a 1932. Se trata de la película titulada Zombie, de Kenneth Webb, basada en la novela The magic Island, de W. B. Seabrook, en la que el autor relata sus experiencias en Haití, su contacto con el folclore y las leyendas de esta isla llena de misterios, de magia negra y del vudú. No obstante, La obra de Webb fue retirada de cartel después de tan sólo 21 representaciones. El trabajo de Webb se montó sobre uno de los ritos recogidos por Seabrook mediante el cual un hechicero podía, supuestamente, revivir a los muertos y privarles de voluntad para hacerles trabajar a su servicio. No obstante, y a pesar de este primer tropiezo, en ese mismo año, 1932, los hermanos Víctor y Edward Halperin, dueños de una productora de cine, le encargan al guionista Garnett Weston el trabajo de utilizar las premisas de la obra de Webb en un nuevo guion cinematográfico. Así nacía la primera película de zombis de la historia, White Zombie. Sin embargo, este subgénero no lograba salir del cliché que Webb había impuesto a este tema.

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El primer intento europeo de producir una película de este género es italiano y viene de la mano de Giuseppe Vari bajo el título, Roma contro Roma. Sin embargo, tampoco Vari logra escapar de la imagen del malvado hechicero de Webb –en la guerra entre Roma y Armenia, el brujo Aderbab crea un ejército de fantasmas, haciendo uso de sus conocimientos de magia negra. El centurión romano Gaius será enviado por Roma para investigar el caso y enfrentarse a ellos. No obstante, no es un trabajo totalmente original. Se puede rastrear el origen de la obra de Vari hasta llegar a 1920, año en el que se estrena la película alemana Das Cabinet des Dr. Caligari (El gabinete del doctor Caligari ), una película muda de terror dirigida por Robert Wiene y escrita por Hans Janowitz y Carl Mayer –cuenta la historia de un loco hipnotizador que se sirve de un sonámbulo para cometer asesinatos.

En 1966 se estrenó otro clásico de zombis –creados y dominados por un villano: The plague of the Zombies, de John Gilling. Esta quizás será la última película producida bajo el cliché Webb. La nueva temática zombi con todas sus implicaciones y simbolismos hará su presentación en 1968 con la película Night of the living dead (La noche de los muertos vivientes), de George A. Romero. A partir de esta filmación, los muertos resucitarán, saldrán de las tumbas por alguna razón desconocida o quizás por un escape radioactivo, por algún experimento químico o por un virus –en realidad, la causa no importa, están ahí y hay que escapar de ellos.

¿Por qué casi desde el principio de la cinematografía se han producido este tipo de películas?

La inquietante pregunta aquí es ¿por qué casi desde el principio de la cinematografía se han producido este tipo de películas? Una razón podría ser la de que el miedo, el terror, cuando somos espectadores, nos produce, sobre todo a determinadas personas, una tremenda fascinación, ya que son otros los que tienen los problemas, son otros los que experimentan miedo, desesperación y angustia. Sin embargo, la causa principal hay que buscarla en el hecho de que, en la nafs del hombre, en la entidad viva e independiente que constituye la realidad del ser humano, está impreso el guión completo de la película existencial; y dentro de ese guión algunos de los elementos más importantes los constituyen la muerte, el resurgimiento post-mortem a la vida, el juicio, la sentencia final, el fuego, el paraíso y la posterior inmortalidad. Son conceptos grabados a fuego que no dejarán de expresarse, de una forma u otra, en la literatura, la filosofía o el cine. Son características intrínsecas a la existencia, que no han dejado de transmitirse a lo largo de la historia a través del relato profético.

Por ello, de alguna manera, Choca que haya tan escasas referencias bíblicas a la geografía post-mortem –ninguna en el AT y tres en el NT que se repiten en los 4 evangelios–  en comparación con el Qur-an en cuyo texto se repite la noción de Ajirah, de la Otra vida, en prácticamente todas las páginas.

En el AT, como ya hemos apuntado, no existen referencias a la resurrección, excepto este esotérico versículo que encontramos en el libro de Job (14:14):

Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?

Todos los días de mi edad esperaré,

hasta que venga mi liberación.

Esta inusitada y perturbadora ausencia es el resultado de la manipulación del texto bíblico a manos de los primeros escribas, de los redactores de la Biblia Septuaginta y, finalmente, de los masoretas, los encargados de vocalizar los escritos testamentarios durante el periodo comprendido entre los siglos VII y X de nuestra era –en pleno apogeo del Islam.

(91) Pregúntales quién entonces hizo descargar el Kitab con el que vino Musa –luz y guía para los hombres. Lo transcribís en pergaminos, algunos de los cuales mostráis, pero la mayor parte de ellos los ocultáis.
Qur-an 6 – al An’am

Los judíos no quieren que la gente piense en la Otra Vida…

Esta desaparición, esta ocultación de los versículos de la Taurah que hablan de la resurrección en Ajirah se debe a que los judíos no quieren que la gente piense en la Otra Vida, que recuerde esa parte de la película existencial, pues ello, quizás, les haría abandonar la fiesta del becerro y preocuparse más por la fase post-mortem.

En el NT han quedado algunos versículos que mencionan el resurgimiento y Ajirah:

Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios. Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.  Mateo 22:29-30

No obstante, el escenario que se describe en estos versículos es erróneo, no forma parte del texto revelado a Isa, el Inyil, ni de ninguna otra transmisión profética. Los hombres en Ajirah no serán como los ángeles, sino como eran en la Tierra, aunque con otra configuración genética que les permita vivir en las condiciones propias del Jardín. Allí disfrutarán de sus esposas creyentes y de las hurís (bellísimas mujeres creadas especialmente para el Jardín), de una comida deliciosa y de exóticas bebidas que nunca antes habían saboreado.

Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos. Mateo 27:50-53

También en estos versículos hay errores en cuanto a la comprensión de las leyes que rigen las diferentes fases existenciales –los muertos no pueden volver a este mundo, a la Tierra. Hay una barrera, barsaj, infranqueable. Ellos continúan el viaje post-mortem. Su vehículo, su cuerpo, el soporte sobre el que va montado su nafs, ha sido abandonado en la tierra, se ha separado de él para siempre. En Ajirah, ese cuerpo resurgirá con otra configuración genética –la que sea adecuada para la nueva situación que se habrá originado.

(60) En Nuestro plan está el que la muerte sea para vosotros un destino común, y no podréis evitar (61) que os transformemos, y os originemos en una forma y un estado que no conocéis. (62) Siempre habéis tenido conocimiento de cómo fuisteis producidos la primera vez –¿es que ya lo habéis olvidado y por ello os desentendéis?
Qur-an 56 – al Waqiah

*

Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar,pero te será recompensado en la resurrección de los justos. Lucas 14:13-14

En estos versículos se hace referencia al juicio, a la balanza, en la que se pesarán las buenas y malas acciones de cada uno.

(6) Ese Día los hombres saldrán por separado para ver sus obras. (7) Quien haya hecho el peso de un átomo de bien, lo verá; (8) y quien haya hecho el peso de un átomo de mal, lo verá.
Qur-an 99 – az Zalzalah

*

Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Juan 11:23-24

En este diálogo entre Isa y Marta no queda claro dónde será el resurgimiento, si en esta vida o en Ajirah.

Como vemos, tampoco en el NT la vida post-mortem reviste una gran importancia, ni se explica de forma inequívoca cómo y dónde tendrá lugar, sobre todo, teniendo en cuenta la ausencia total de este concepto en el AT.

No así en el Qur-an, en cuyo texto hay una doble insistencia –existe Ajirah y es fundamental creer en ella y, por otra parte, el hombre niega categóricamente que vaya a resucitar. Y ello, por una errónea identificación de la nafs humana con el cuerpo de dunia, de este mundo. Esta perversa identificación le lleva a concluir que cuando muere el cuerpo, muere también la nafs, y todo termina, lo cual entra en contradicción con su ardiente deseo de inmortalidad. Esta destructiva dialéctica es la que genera en el hombre el miedo a la muerte y el enfermizo deseo de permanecer en la Tierra, en este universo, a toda costa. La realidad, en cambio, es muy diferente –nuestra identidad es la nafs, lo que, de forma imperfecta e incompleta, se podría traducir por el “ego” o por el “sí mismo”, y esta nafs debe recorrer todas las fases existenciales hasta llegar a la morada final, en el fuego o en el Jardín. Durante este recorrido, la nafs irá tomando los cuerpos, los soportes, que le sean propios y adecuados. Estos cuerpos se cambian, se destruyen, se descomponen… pero la nafs humana permanece inmortal.

(19) …no habéis cesado de pasar de una condición a otra.

Qur-an 84 – al Inshiqaq

En las siguientes aleyas coránicas se describe parte del proceso post-mortem. Se sonará en el cuerno y saldrán los muertos de la tierra; saldrán desconcertados, confusos, como zombis, sin saber dónde están, sin comprender qué ha sucedido. Tras esta primera conmoción, sin embargo, poco a poco irán recuperando la consciencia y con ella la memoria.

(68) Se soplará en el cuerno y caerán fulminados todos cuantos haya en los Cielos y en la Tierra, salvo quien así haya decidido Su voluntad. Luego, se soplará en él una vez más y se levantarán expectantes.
Qur-an 39 – az Zumar

*

(51) Se soplará en el cuerno y saldrán entonces de las tumbas presurosos a comparecer ante su Señor. (52) Dirán: “¡Ay de nosotros! ¿Quién nos ha levantado de nuestros lechos? Esto es lo que había prometido el Rahman. Los Enviados decían la verdad.”
Qur-an 36 – Ya Sin

Aquí vemos una primera extrapolación –el resurgimiento en la filmografía zombi no tiene lugar en Ajirah, sino en esta vida, en la Tierra. Este cambio geográfico se debe a que el hombre duda de que haya otro mundo tras la muerte. Se ha identificado con el cuerpo y ve cómo los cadáveres se descomponen hasta reducirse a polvo, a tierra. Incluso hay creyentes que aceptan la existencia de un Creador, pero no de Ajirah. En las películas de Hollywood los muertos resurgen a la vida en este mundo, en dunia, y aquí adquieren la inmortalidad mientras tengan carne para comer y nadie les destruya el cerebro.

(35) ¿Acaso lo que os promete es que una vez hayáis muerto y seáis tierra y huesos carcomidos volveréis a la vida? (36) ¡Qué absurdo! ¡De ninguna forma ocurrirá eso que se os promete! (37) No hay más vida que la de este mundo. Habremos de morir, aunque ahora estemos vivos, y no seremos resucitados. (38) No es más que un hombre que ha inventado una mentira sobre Allah. No vamos a creerle.”
Qur-an 23 – al Muminun

Otro elemento que se elimina o, al menos, no se explica su funcionamiento es el destino que van a correr los muertos vivientes. No todos se encuentran en el mismo estado –a unos les falta un brazo, o una pierna, o las dos; otros no tienen cara o abdomen; otros, en cambio, están enteros, con algunas cicatrices; a unos los matan y otros logran sobrevivir e incluso comunicarse con los vivos, enamorarse, recuerdan su vida pasada. Parece, pues, que ha habido una selección, que unos se han salvado y otros van a morir o a mantenerse en una situación lamentable, en una especie de infierno. Pero estas diferencias se presentan como los avatares propios del destino, y no como la consecuencia de sus acciones cuando estaban vivos. En algunas películas se nota una referencia a la reencarnación –morir y volver a la vida, una y otra vez hasta alcanzar la realización espiritual, pero, como en el caso de los zombis, muy pocos son los que aseguran recordar escenas del pasado, imágenes como destellos. Se trata, en última instancia, de eliminar el concepto “juicio” en el escenario post-mortem

(69) Brillará la Tierra con la Luz de su Señor. Se colocará el Kitab. Se hará venir a los Profetas y a los que sean testigos. Se juzgará entre ellos con la verdad, y no sufrirán injusticia alguna.
Qur-an 39 – az Zumar

Vemos, pues, una imposibilidad del hombre moderno de pasar al otro lado. No quiere morir, prefiere renacer en este mundo, aunque sea sin piernas, sin memoria, sólo comer y deambular. De alguna forma, es lo que nos ofrecen los modernos hospitales con sus unidades de cuidados intensivos –una vida zombi, esta vez sin movimiento y, a veces, sin consciencia. Es lo que nos ofrecen las sociedades occidentales, comer y deambular sin un rumbo preciso, sin un sentido claro, sin un objetivo transcendente –atados a los móviles, como los esclavos estaban atados a sus cadenas.

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Otra extrapolación de los escenarios coránicos es la no separación entre los condenados al fuego y los bienaventurados. En estas películas todos están juntos, los zombis, los muertos vivientes, y los humanos vivos, lo que provoca una mutua persecución, a la vez que proyecta la imagen de que para sobrevivir hay que eliminar a los que suponen un peligro o pueden agotar nuestras provisiones, el aire, el agua. La barbarie que las potencias occidentales han cometido y siguen cometiendo en el mundo, sus guerras de pillaje, sus genocidios, su esclavismo… tiene su raíz en la eliminación de Ajirah. Si todo tiene que pasar en este mundo, si no hay otro, entonces será imposible evitar la guerra, la dominación y la opresión de unos sobre otros, de zombis contra vivos y de vivos contra zombis. En cambio, si los muertos resucitan en Ajirah, si los zombis están separados de los humanos vivos, no hará falta que luchen unos contra otros –cada uno vivirá en su dominio, el que le pertenezca, el que se haya ganado.

(44) Los que estén en el Jardín llamarán a los que estén en el fuego: “Hemos encontrado verídico todo aquello que nos había prometido nuestro Señor. ¿Habéis encontrado verídico lo que os prometió vuestro Señor?” Responderán: “Sí.” Y una voz proclamará entre ellos: “¡Que la maldición de Allah caiga sobre los infames!” (45) Esos que apartan del camino de Allah deseando que sea tortuoso y encubren la realidad de Ajirah. (46) Entre ambos grupos habrá una separación, y sobre la parte más elevada de la separación habrá unos que la recorrerán y que reconocerán a cada uno de ellos por su semblante. Cuando llamen a la gente del Jardín, les dirán: “Paz con vosotros.” Aún no habrán entrado en él, pero ya lo desearán ardientemente. (47) Cuando éstos vuelvan la mirada a la gente del fuego, dirán: “¡Señor nuestro, no nos juntes con los infames!” (48) Los que estén en la parte más elevada de la separación llamarán a unos hombres a los que habrán reconocido por su semblante y les preguntarán: “¿Os ha servido de algo todo lo que acumulasteis y el que fuerais soberbios? (50) Y suplicará la gente del fuego a la gente del Jardín: “¡Derramad sobre nosotros un poco de agua o algo con lo que Allah os provee!” Responderán: “Allah ha prohibido ambas cosas a los encubridores.”
Qur-an 7 – al ‘Araf

Una de las cosas que más llaman nuestra atención es el hecho de que Hollywood nunca haya producido películas sobre la resurrección en Ajirah, sobre el Juicio Final o sobre la última morada. La razón de ello es la misma que ha hecho desaparecer el término “resurrección” del AT –la repulsa judía a este concepto, a cualquier referencia a una vida fuera de la vida de este mundo. Y, sin embargo, la proliferación de este tipo de películas habría cambiado radicalmente las sociedades occidentales. Les habría acercado esta ineludible y transcendental realidad a su vida cotidiana. Pero quizás ya sea tarde para este cambio cinematográfico. Seguirán produciendo películas sobre zombis que oculten el verdadero escenario de la resurrección.

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