EL TWITTER DE DONALD TRUMP – Trump acusa a China de su propia indigencia

envi definitivo

La crisis de los opioides pone a los Estados Unidos a la cola del Tercer Mundo.

Trump acusa a China de su propia indigencia.

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Puede que el siguiente tweet del presidente de los Estados Unidos, escrito después de la cumbre de los G20 en Argentina y tras la conversación que mantuvo allí con el presidente chino Xi Jinping, les resulte desconcertante a muchos lectores; puede que incluso incomprensible:


trump1Donald J. Trump @realDonaldTrump Una de las cosas más emocionantes de mi reunión con el presidente Xi de China es su promesa de criminalizar la venta del mortal Fentanilo que llega a los Estados Unidos. Ahora se va a considerar una “sustancia controlada”. Esto podría cambiar radicalmente lo que…
3:44 PM – 5 diciembre 2018
trump1 …se suele llamar la peor y más peligrosa sustancia adictiva y mortal de todas. El año pasado más de 77.000 personas murieron a causa del Fentanilo. Si China toma medidas enérgicas contra esta “droga del horror”, aplicando la pena de muerte para distribuidores y vendedores, ¡los resultados serán increíbles!
3:51 PM – 5 diciembre 2018

Teniendo mucho cuidado de no caer en la bien estudiada ambigüedad de la que se suelen servir los medios de comunicación, diremos que: El presidente Trump es un hipócrita, al menos eso parece a juzgar por sus afirmaciones en el medio social Twitter, al que es adicto. Argumentos tenemos para defender esta opinión.

En primer lugar la información básica para los que no han seguido lo último en narcóticos –problema que asola no solamente a los Estados Unidos: El Fentanilo es un opioide sintético que puede ser de 50 a 100 veces más fuerte que la morfina. Se usa como analgésico y, junto con otros medicamentos, como anestesia. Como droga recreativa su efecto dura entre una y dos horas. Parte del Fentanilo importado a los Estados Unidos, en muchos casos ilegalmente, proviene de China.

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Bolsas del Fentanilo incautadas en la oficina de correos del aeropuerto O’Hare de Chicago.

Actualmente los Estados Unidos sufren la “crisis” de los opioides que fue la causa de 49.000 de las 72.000 muertes por sobredosis en Estados Unidos en 2017. El presidente Trump habla en su tweet de 77.000 muertos, dando a entender que todas las víctimas han muerto a causa del Fentanilo.

Volvamos por un instante al pasado para mejor entender el presente e imaginarnos el siniestro futuro que le espera a Norteamérica; sobre todo porque el presidente Trump parece dar a entender que este fenómeno es algo nuevo, relacionado con la “amenaza china”,recién descubierta por sus servicios de inteligencia.

A finales de la última década del siglo pasado se estimaba que alrededor de 100 millones de norteamericanos, es decir, más de un tercio de la población total de los Estados Unidos, estaban afectados por algún tipo de dolor crónico. Este hecho llevó a una buena parte de las compañías farmacéuticas y al gobierno federal de ampliar el uso de opioides analgésicos. Organizaciones como la Comisión Conjunta comenzaron a presionar a los médicos por dar una respuesta más eficaz al dolor del paciente, refiriéndose al dolor como el quinto síntoma vital (siendo los otros cuatro –medición de la temperatura, presión arterial, ritmo respiratorio y ritmo cardiaco). Esto aumentó considerablemente el número cada vez mayor de opioides recetados por los servicios sanitarios del país. Entre 1991 y 2011 las recetas de analgésicos en los Estados Unidos se triplicaron; pasaron de 76 millones a 219 millones por año. A partir de 2016 se escribieron más de 289 millones de recetas de medicamentos opioides por año.El aumento en las prescripciones de opioides se vio influenciado por las garantías otorgadas a los médicos por las compañías farmacéuticas y los colegios médicos que afirmaban que el riesgo de adicción a los nuevos opioides era muy bajo. Durante este tiempo, las compañías farmacéuticas también comenzaron a promover el uso de opioides en pacientes con dolor no relacionado con el cáncer, a pesar de que faltaban datos sobre los riesgos y beneficios de tal uso. En 1999 el 86% de laspersonas que utilizaban opioides lo hacían para aliviar dolores no relacionados con el cáncer. Las comunidades donde los opioides estaban disponibles y prescritos de manera prácticamente libre fueron los primeros lugares en experimentar un mayor abuso y desviación de los opioides (la transferencia de opioides de la persona para la cual habían sido recetados a otros, lo cual es ilegal).

A medida que los primeros esfuerzos para disminuir la prescripción de opioides comenzaban a surtir efecto, lo que hizo que los opioides recetados fueran más difíciles de obtener, la demanda se dirigió a la heroína, un opioide ilegal barato, ampliamente disponible y potente. En consecuencia, en el año 2010 se registró un rápido aumento de muertes por abuso de heroína, ya que su consumo se extendió a todas las edades, a ambos sexos y a la mayoría de los grupos socioeconómicos. Entre 2002 y 2013 las muertes por sobredosis relacionadas con la heroína aumentaron en un 286%, y aproximadamente el 80% de los usuarios de heroína admitieron haber abusado de los opioides recetados antes de recurrir a la heroína. La heroína se inyecta, lo que pone a los usuarios en riesgo de contraer enfermedades por contagio, como el VIH/SIDA, las hepatitis B y C, las infecciones de piel y otras no menos graves.

La tercera fase de la epidemia comenzó en 2013 con un aumento de fallecimientos relacionados con los opioides sintéticos como el Fentanilo.

En el informe publicado en “El control de substancias nocivas”, los Doctores en Farmacia (PharmD) y Especialistas Certificados en Información sobre substancias nocivas Lindsy Liu, Diana N. Pei y Pela Soto afirman:

Los intentos de cambiar los patrones de prescripción de opioides han fallado principalmente a causa de la intervención indirecta de la industria farmacéutica y sus grupos de presión. Estas prácticas incluyen: intentos de paralizar las medidas para restringir la prescripción excesiva de opioides, esfuerzos por socavar las pautas de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, e intentos de paralizar las demandas legales contra los médicos y las compañías farmacéuticas. Los investigadores descubrieron que la oposición a seguir las pautas de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades era significativamente más común entre las organizaciones que recibían fondos de los fabricantes de opioides. Una investigación realizada por el Comité del Senado de Estados Unidos sobre Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales detalla los lazos financieros que existen entre los fabricantes de opioides, los grupos de presión y las sociedades profesionales de médicos. El informe expone que estas entidades gastan millones de dólares enlanzar mensajes y promover líneas de actuación que favorezcan los intereses de la industria farmacéutica.

Resumiendo:

Los opioides constituyen una clase de analgésicos sintéticos que parecen similaresa otros opiáceos, como la morfina y la heroína derivadas del opio. La potencia y la disponibilidad de estas sustancias, a pesar de su alto riesgo de adicción y el peligro de muerte que supone una sobredosis de esta substancia, contribuyen a su popularidad como tratamientos médicos y como drogas recreativas. Debido a sus efectos sedantes en la parte del cerebro que regula la respiración, los opioides en dosis altas presentan el efecto letal de una aguda depresión respiratoria,ocasionando, finalmente, la muerte.La sobredosis en la ingestión de drogas se ha convertido en la principal causa de mortandaden los estadounidenses menores de 50 años, constituyendo los opioides los dos tercios de esas muertes. En 2016 la crisis hizo disminuir la esperanza de vida de los norteamericanos por segundo año consecutivo. Existe una fuerte connivencia con objetivos de lucro entre los productores, grupos de presión y profesionales de la medicina.

La Casa Blanca declaró el 20 de noviembre de 2017 que solo en 2015 la epidemia de opioides costó a los Estados Unidos alrededor de 504 mil millones de dólares.

Ha llegado la hora de dar nombres comerciales a los fármacos más recetados: Oxy Contin, Percocet, Vicodin, Norco, siendo el primero de ellos el más conocido y consumido.

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Leemos en este anuncio: “OxyContin te sube el ánimo”, jugando con la palabra high que hace referencia a “la subida que produce la droga”.

OxyContin es fabricado y distribuido por la empresa farmacéutica llamada Purdue, comprada a principios de 1950 por Arthur Sackler, junto con sus hermanos Raymond y Mortimer. Arthur Sackler, un psiquiatra, coleccionista de arte y filántropo estadounidense,es bien conocido por sus agresivas campañas de marketing, ahora muy imitadas por todas las empresas. Las estrategias de este tipo le ayudaron a Sacklera convertir el Valium en el primer medicamento cuyas ventas superaron los 100 millones de dólares. Arthur Sackler murió (1987) antes de que la empresa cambiase de nombre –ahora se llama PurduePharma– y pusiese en el mercado su producto-estrella llamado OxyContin. Sus hermanos Mortimer y Raymond, sin embargo, vivieron para ver con sus propios ojos el éxito comercial de este analgésico. En 1996 los beneficios que Purdue obtuvo de las ventas de OxyContin fueron de 48 millones de dólares. En 2001 llegaron a 1.5 billones de dólares, mientras que la fortuna personal de la familia rozaba los 13 billones. PurduePharma financiaba y distribuía desde los años 1990 materiales de promoción que minimizaban los riesgos que suponía el uso de opioides con tal éxito que en 2015 la FDA (Food and DrugAssociation) lo aprobaba para niños de 11 a 16 años.

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Cada día más de 1.700 jóvenes comienzan a abusar de medicamentos recetados.

Hoy, PurduePharma se enfrenta a denuncias por daños y perjuicios presentadas por los fiscales generales de 26 estados y a otras 400 presentadas por ciudades y condados de todo el país. La empresa Purdue, actualmente controlada por dos ramas de la familia, con sede en Connecticut, y con un brazo en el Reino Unido que opera bajo el nombre de Mundipharmay desarrolla otros mercados para opioides, niega cualquier “malicia” en medio del litigio actual.

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Legisladores de Nevada demandan a Purdue.

En octubre de 2016 la CNN.com escribía por medio de la pluma de Sonia Moghe: “Historia de los opioides: Desde la ‘droga milagro’ a la epidemia de sobredosis”.

Sin embargo, el 22 de mayo de 2018 el periódico TheGuardian afirmaba en el artículo titulado “Rudy Giuliani acaba de lograr un acuerdo para que el fabricante de OxyContin continúe la venta de este fármaco responsable de una buena parte de las muertes por opioides”:

El gobierno de los Estados Unidos perdió la oportunidad de frenar las ventas de la droga que impulsó la epidemia de opioides cuando logró la única condena penal contra el fabricante de OxyContin hace una década.
PurduePharma contrató a mediados de la década de 2000 a Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York y ahora abogado de Donald Trump, para atajar una investigación federal sobre la comercialización por parte de la compañía del poderoso analgésico, causa principal de una epidemia que, según se estima, ha podido cobrarse al menos 300.000 vidas. Si bien Giuliani no pudo evitar la condena penal por las declaraciones fraudulentas de Purdue en cuanto a la seguridad y eficacia de OxyContin, pudo llegar a un acuerdo con el gobierno federal para conseguir que Purdue siguiese con el negocio. De lo contrario, Purdue habría perdido a una gran parte del mercado evaluado en billones. El ex alcalde de Nueva York también logró un acuerdo que restringió en gran medida el procesamiento de la compañía farmacéutica y mantuvo a sus altos ejecutivos fuera de prisión.

Todo ello nos lleva a aumentar el grado de malicia e hipocresía con el que Trump ha dado a entender que China está orquestando en los Estados Unidos la crisis de los opioides.

La historia de la familia Sackler y su imperio farmacéutico con el opioide-estrella OxyContin a la cabeza es un buen ejemplo de cómo funciona el sistema occidental, sobre todo estadounidense, a nivel legal, médico, político y financiero; y sobre todo cómo se enlazan todos estos niveles en uno –el de hacer dinero a toda costa, incluido el pasar por encima de cientos de miles de cadáveres de sus propios conciudadanos. Puede que ahora, cuando el clamor parece difícil de acallar y cuando cada vez es más difícil esconder a los muertos, se mande a la cárcel a algún miembro de la muy filantrópica familia Sackler. Sin embargo, el negocio tiene que seguir, y por lo tanto va a seguir. Como prueba de lo que acabamos de decir citemos el siguiente párrafo del reportaje titulado “La crisis de opioides pone de manifiesto que hacen falta más opioides: FDA aprueba un opioide 10 veces más fuerte que Fentanilo” (RussiaToday, 3 noviembre 2018):

La FDA (Food and Drug Administrarion) ha aprobado el lanzamiento de un nuevo medicamento opioide 1000 veces más potente que la morfina, a pesar de la crisis de opioides que actualmente está matando a más estadounidenses que una guerra.
La agencia se ha puesto de parte de su Panel de Asesoría Anestésica y Analgésica, que votó 10-3 para aprobar Dsuvia, una píldora sublingual a base de Sufentanilo, en contra de la recomendación de su presidente. Con 5-10 veces la fuerza del Fentanilo, el Sufentanilo es 500-1000 veces más fuerte que la morfina, y supuestamente se administrará solamente para tratar el dolor agudo bajo supervisión médica.
El Fentanilo se administra únicamente con receta, sin embargo, una gran cantidad de este medicamento se fabrica en laboratorios ilegales o se desvía a la calle, donde regularmente mata a los adictos a los opioides que ni siquiera saben lo que están consumiendo.
Dsuvia responde a una “necesidad no satisfecha”, dice la Dra. Pamela Palmer, directora médica de AcelRx, la empresa que fabrica el medicamento, “ya que debido a que la droga se disuelve bajo la lengua, proporciona un alivio rápido sin el uso de una inyección”.
Sin embargo, merece la pena apuntar la discrepancia que existe entre la realidad (la aplicación oral de Dsuvia) y su presentación por parte de AcelRx como un medicamente administrado bajo la supervisión médica –que consiste en administrar inyecciones por parte del personal competente (médico o enfermera). En relativamente pocas situaciones Dsuvia supera el riesgo de introducir en el mercado un narcótico nuevo y potente en una población ya saturada de drogas.
En la financiación de la investigación que produjo Dsuvia participó El Departamento de Defensa, con la esperanza de que pudiera reemplazar a la morfina en el campo de batalla debido, precisamente, a su facilidad de administración. AcelRx calcula su ganancia en 1.1 mil millones en ventas anuales y espera tener su producto en las estanterías de los hospitales a principios de 2019.
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Tableta y aplicador Dsuvia © AcelRx

Puede que el presidente Xi acepte,a petición del presidente Trump, colgar a todos los fabricantes y traficantes del Fentanilo que encuentre en China, pero de qué le servirá tal medida a la sociedad norteamericana, una sociedad adicta a cientos de drogas, una sociedad condenada a morir de sobredosis. Los traficantes de drogas van a encontrar otros medios de distribución y los adictos otros medios de conseguirlas.

A la hipocresía y malicia de Trump habría que añadir un sórdido cinismo:


trump1Donald J. Trump @realDonaldTrump Es indignante que la venenosa heroína sintética, el fentanilo, proveniente de China,inunde el sistema postal de los Estados Unidos. Podemos, y debemos, TERMINAR ESTO AHORA! El Senado debe aprobar el STOP ACT para DETENER firmemente a este veneno; para que dejede matar a nuestros hijos y de destruir nuestro país. ¡No más demora! 7:14 PM – 20 agosto 2018

Una vez más el indignado presidente Trump intenta encubrir a los verdaderos responsables y diluir las verdaderas responsabilidades, utilizando la bien conocida estrategia del chivo expiatorio –China en este caso; e intenta hacerlo de manera enérgica (¡No más demora!) y a la vez patriótica(para que deje de matar a nuestros hijos y de destruir nuestro país) –matando así varios pájaros de un tweet, cara a las siguientes elecciones, claro está. Y ¿dónde estaba él, y todos los demás grandes de los negocios norteamericanos, durante los últimos 30 años? ¿Dónde estaban todas las instituciones que deberían vigilar y controlar la salud pública del país? ¿Dónde estaba Clinton cuando todo empezaba? ¿Dónde estaba George W. Bush durante los 8 años siguientes? ¿Dónde Obama, durante 8 años más? ¿Por qué es ahora, 30 años después, cuando empiezan a sonar las campanas?

Los grandes fabricantes estadounidenses (de lo que sea) tienen que hacer dinero. Si se trata de maquinas de guerra, el gobierno federal promoverá guerras. Si se trata de opioides, el gobierno federal hará tratos para que la Gran Farma pueda fabricarlos. Y si se trata de tener que asesinar a alguien, el gobierno federal mirará a otro lado. En el siguiente tweet podemos leer lo que decía el presidente Trump 6 semanas después del asesinato de Yamal Khashoggi, del que el mundo occidental acusaba a Saudí Arabia:


trump1Donald J. Trump @realDonaldTrump Los precios del petróleo están bajando. ¡Genial! Como un gran recorte de impuestos para América y el mundo. ¡Disfrutad! 54 dólares ahora, antes 82. ¡Gracias a Arabia Saudita, pero vamos a bajar aún más! 2:49 PM – 21 noviembre 2018

No sabemos lo que nos pasa y eso es lo que nos pasa, que no sabemos lo que nos pasa (Ortega y Gasset)

Así son los negocios en Norteamérica, en occidente; así son sus sacrosantas instituciones, la FDA incluida, están para protegerlos –así es el sistema. Aquí damos con el corazón mismo del último credo sociológico desarrollado por el hombre blanco anglosajón, el credo que ha originado sociedades inhumanas: la ganancia y la eficacia equivalen a la verdad.

La única solución está en que la gente no necesite y, por lo tanto, no consuma drogas. Sin embargo, la situación es justo la contraria –cada vez hay más gente que las necesita y cada vez hay más gente que necesita más.

La ecuación no es complicada de plantearse, pero sí de resolverse –el paulatino abandono del sistema profético tiene como consecuencia un considerable aumento de depresión y angustia, lo que hace que se incremente incontroladamente el consumo de drogas, los opioides, por ejemplo.

El repentino desarrollo de la tecnología hizo creer a las sociedades occidentales que podían pasar del Más Allá. Parecía incontestable el pronto establecimiento de la inmortalidad, los viajes interestelares, la exploración de la apasionante geografía cerebral… todo ello unido a una absoluta libertad más allá de cualquier libertinaje hasta entonces imaginado. En verdad que había perspectivas de un radiante futuro. Sin embargo, las promesas de shaytan son siempre engañosas. Hoy, todo ese montaje se ha derrumbado ante nuestros ojos, y las ruinas de aquellos sueños apenas cubren los cuerpos descuartizados por sobredosis, suicidios, crímenes y efectos secundarios.

El error de cálculo también es sencillo de teorizar, pero difícil de aceptar –la vida de este mundo no tiene ningún sentido, pues al final del camino nos espera la muerte, y ese final anula cualquier objetivo. El sentido de nuestras vidas habrá que buscarlo en el ámbito del Más Allá donde habrá juicio, donde habrá felicidad y rostros luminosos, donde habrá llanto y crujir de dientes.

La orfandad metafísica a la que nosotros mismos nos hemos arrojado tiene su precio –la autodestrucción. Las sociedades occidentales han dejado de procrear y la angustia de una vida sin sentido les obliga a drogarse, a morir de sobredosis mientras alguien les susurra al oído –esto no es el final, cuando cierres los ojos y exhales el último aliento te reencarnarás o devendrás agua, polvo estelar u hoja perenne en algún bosque encantado. ¡Qué mal susurro y qué mal destino!


(13) Y cuando se les dice: “Creed como cree la gente –nas,” dicen: “¿Habremos de creer como creen los necios?” ¿Acaso no son ellos los verdaderos necios, aunque no lo perciban?
Corán 2 – al Baqarah

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