Ortodoxia – Heterodoxia judía. Un nuevo truco de prestidigitación. Carta abierta a Ben Shapiro

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Manifestantes muestran una bandera con todas las opciones de género en una protesta contra las políticas transgénero de la administración Trump, frente al Ayuntamiento de la ciudad de Nueva York, 24 de octubre de 2018.

La plataforma National Review publicó el 27 de noviembre de 2018 un artículo de Ben Shapiro titulado “Las consecuencias en el mundo real de someterse al espíritu del transgenerismo” (The Real-World Consequences of Submitting to the Transgender Zeitgeist), en el que analiza las dificultades a las que se expone una sociedad que ciegamente incita a un trastorno mental llamado disforia de género. Ilustra su punto de vista con los acontecimientos que tuvieron lugar en un gimnasio solo para mujeres en el que un hombre que se sentía mujer reclamaba su derecho a utilizar las instalaciones, tal y como se lo contó un conocido suyo. Afirma que las consecuencias más apremiantes de hacer la transición al otro género podrían manifestarse en “reescribir las operaciones mercantiles, los currículos escolares, las bases de tratamiento médico, las reglas de censura e incluso la custodia de los hijos”. La pregunta básica aquí, según él, es: “¿Puede la percepción subjetiva triunfar sobre la observación objetiva? En otras palabras, ¿es suficiente que un hombre diga que es una mujer para que sea legal y socialmente aceptado, y tratado como tal?”

Tanto el tema como el enfoque nos inducen a abordar abiertamente al autor.

¿Estás ahí, Ben?

No vamos a andarnos con rodeos –estamos totalmente de acuerdo con tus puntos de vista con respecto al problema de la disforia de género y sus consecuencias. El hecho de que alguien piense que es Napoleón y espere ser tratado como un emperador no significa que la gente se vaya a dejar engañar; ni significa que deban expresar su profunda simpatía y decir: “Por supuesto. ¡Hágase el tratamiento de reasignación napoleónica, ya que en su ser más profundo anida Napoleón, y quedará usted de maravilla cuando salga!”¿No deberíamos tratar de convencer a ese individuo de que está completamente equivocado y, en caso de que fracasásemos, pedir ayuda a un terapeuta profesional? Nadie en su sano juicio aguantaría vivir y tratar a diario con un Napoleón de este tipo.

Como pareces señalar, no hay asignación de género, y por lo tanto no puede haber reasignación de género, ya que el género ES biológico; es decir, se basa en una observación objetiva de médicos o comadronas presentes al nacer el individuo, por no mencionar la observación diaria de los padres de la criatura. En los casos en los que el sexo biológico es ambiguo al nacer, tendremos que referirnos a patologías, y esa, es otra historia. También señalas, muy acertadamente, que deben tenerse en cuenta las repercusiones de esta disforia en las relaciones sociales y sus innumerables interacciones.

Como probablemente sabrás, un médico llamado Harry Benjamin creó en 1978 una asociación profesional interdisciplinaria con el objetivo de mejorar la comprensión de las identidades de género y de estandarizar el tratamiento de las personas transexuales y transgénero. Él la llamó Harry Benjamin International Gender Disphoria Association. En 1979, publicó las primeras normas de atención para el tratamiento de la disforia de género, llamadas “Normas de atención de Harry Benjamin para los trastornos de identidad de género”. De esta manera, en lugar de ayudar a las personas a salir de esa esquizofrenia sexual y a deshacerse de su problema, se les dijo cómo hacer la transición al sexo opuesto y se les ofreció ayuda clínica. Inmediatamente después, surgió un ejército de activistas que insistían en que este problema particular de salud no debería llamarse “desorden”, sino más bien “disconformidad”. En 2007, la asociación cambió oficialmente su nombre por el de Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénera (WPATH) en un esfuerzo por desviar la atención de las enfermedades mentales y promocionar, en cambio, la salud y el bienestar (!) Y tanto lo promovieron que lograron justo lo contrario. Ahora mismo, multitud de personas sumergidas en la más angustiosa confusión, la mayoría de ellas adolescentes e incluso niños, han comenzado la transición al sexo opuesto, incluso sin el consentimiento de los padres. Hemos llegado al punto en el que podríamos calificar este fenómenos de manía o moda, si no fuera por el hecho de que se está convirtiendo en una verdadera tragedia, tanto individual como social, ya que no hay forma real de que un hombre devenga mujer, ni una mujer hombre. Sin embargo, no para todos es una tragedia –ahí está ese grupo de profesionales deshonestos y corruptos que se están haciendo de oro.

Lo que en un principio se presentaba como la lucha por los derechos de los gay, ahora se ha convertido en una guerra por los derechos de los gay, lesbianas, bisexuales, transgéneros, dudosos, pan-sexuales, binarios, andróginos y asexuales (GLBTDPBAA).

Sin embargo, ante este problema, de mayor gravedad que el que provocó la ira de Allah en los tiempos de Lut, prefieres pasar por alto las causas que lo han originado. No quieres coger el toro por los cuernos, y simplemente te dedicas a mencionar los síntomas sin identificar la enfermedad. Esta actitud puede deberse a la influencia que la comunidad de judíos ortodoxos, a la que declaras pertenecer, ejerce sobre ti, o quizás simplemente se deba a que hay condiciones para que a uno se le publique, y ya se sabe –publicar o perecer. Esta actitud te puede ayudar a ganarte bien la vida, pero no ayudará a que la sociedad se alivie de estas anomalías ni a que perciba el trasfondo del problema. Y el trasfondo del problema es este:

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Dance Around the Golden Calf (danza alrededor del becerro de oro), Emil Nolde, 1910.

Comienzas tu artículo diciendo que perteneces a una congregación de judíos ortodoxos y que escuchaste en la sinagoga la historia de un gimnasio que era solo para mujeres y del que solicitaba ser miembro un hombre que declaraba sentirse mujer. Como judío ortodoxo, deberías ser mucho más claro en cuanto al tema en cuestión, afirmando que choca violentamente con las creencias judías ortodoxas y que por lo tanto el transgenerismo debe ser rechazado, denunciado y procesado. Permíteme recordarte lo que dice la Biblia acerca de otra disforia común, a saber, la homosexualidad:


“No debes acostarte con un hombre como con una mujer. Es una abominación”. (Levítico 18, versículo 22)

Y, sin embargo, son los judíos quienes llevan milenios tratando de organizar las sociedades humanas de forma que todas estas anomalías pasen a ser “la normalidad”. La constante ambigüedad que utilizas en tu artículo refleja la actitud de quien corre con la liebre y caza con los perros. En realidad, es un intento de aplacar a ambos bandos: el de tu congregación ortodoxa y el de los heterodoxos “reformadores” que nunca han pisado una sinagoga, pero que viven de su identidad judía. Si este es el caso, como probablemente lo es, podría significar que todos estáis navegando en el mismo barco, bautizado antes de zarpar con el eufemístico nombre de Los Estados Unidos de América y que se mueve con el combustible que el armador compra con vuestros impuestos.

Ten en cuenta que “América” ​​no se ha “descubierto”, ya que siempre se supo que existía. Simplemente se perdió de la memoria colectiva. Un día, la elite judía, que la había mantenido en el montón de recuerdos que guardaba en el “arca”, decidió salir a buscarla, y la razón de esa premura se debía a su necesidad innata de adorar al becerro de oro. La vieja Europa se había vuelto demasiado pequeña para sus desaforados planes. Más no sólo se había quedado pequeña –se había vuelto demasiado provincial, demasiado estrecha, demasiado fanática, demasiado parroquial, demasiado conservadora, demasiado ortodoxa… querían un nuevo comienzo. Un nuevo libro sin pasado, sin historia. Libertad absoluta, libertad de quien ha perdido la memoria. El Paraíso en la Tierra. Es decir, un mundo sin limitaciones; sin otras leyes que las suyas, las necesarias para hacer que la cosa funcione, pero sin influir en sus vidas ni en sus búsquedas del placer.

Hablamos de los tiempos ilustrados por Nolde: unos tiempos sin profetas; sin conversaciones aburridas; sin reprimendas; sin mandamientos; sin sharia. Unos tiempos de rebelión, de culto a los ídolos y de libertinaje. Así nació el Nuevo Mundo, el mundo en el que vives. No todos se dan cuenta de que la verdadera Jerusalén está instalada en Manhattan y Hollywood, cincuenta a cincuenta, y te guste o no, no hay nada en el medio, y si lo hay, no cuenta. Por lo tanto, ni Woody Allen ni los Rothschild ni los grandes productores de Hollywood han considerado nunca mudarse a Israel, pues ya están en el verdadero, en el que cada día se celebran fiestas en honor al becerro, y sois vosotros, los judíos “ortodoxos” los que lo habéis llevado en procesión por todo el mundo, y en todo el mundo habéis dejado una réplica de hojalata.

De hecho, todo se reduce a la perversa creencia que persiste en la idea de que es posible construir el Paraíso aquí, en la Tierra. La mayoría de los judíos así lo cree, y ¿qué es el paraíso, sino un lugar donde haces lo que tus deseos te dictan? Mas hacer lo que uno quiere, seguir ciegamente su subjetividad, siempre implica corrupción y falta de escrúpulos; mas si la corrupción y la falta de escrúpulos hacen dinero, entonces hay que promoverlas y santificarlas, y luego exportarlas al mundo entero. Para que esto funcione, hay que protegerlo de cualquiera que intente denunciarlo, tildándole de fanático o fundamentalista –musulmán; Hollywood se encargará de estigmatizarlos, y los medios de comunicación, y las plataformas sociales. Por eso no te atreves a denunciarlo, y eliges andarte por las ramas; pretendes estar diciendo algo cuando de hecho, evades el núcleo del asunto.

En tu artículo citas: “Twitter anunció esta semana que buscará la forma de prohibir el uso de esta plataforma a aquellos que –utilizan el nombre y el género anteriores de los transgéneros”. Un buen ejemplo de activistas manos a la obra. Te obligan a respetar la autodefinición subjetiva o te excluyen de su plataforma. En otras palabras, conceden a los jóvenes de 15 años el derecho a ser subjetivos y, al mismo tiempo, privan a los adultos de ese mismo privilegio.

Todo comenzó con las concesiones a los gays, y de ahí hemos pasado ahora a los derechos de los GLBTDPBAA. Y no se va a detener aquí la cosa, pues una vez que se abre la cerca, se acaba el control. No existe algo así como “demasiado lejos”, ¿recuerdas?

En la primavera de 2016, estábamos leyendo acerca de una madre británica que había admitido que mantenía relaciones incestuosas con su hijo biológico, al que había tenido de muy joven, siendo estudiante, y lo había dado en adopción. Los activistas GLBTDPBAA la defendían y hablaban de “atracción sexual genética”, ASG para ser más breves.

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Cuando crezcan sus hijos las anomalías GLBTDPBAA serán la nueva normalidad reinante.

Lo último que escuchamos fue que Ben, de 32 años, dejó a su esposa y se mudó con su madre de 52 años a Michigan, donde esperan formar una familia y casarse. ¿Y por qué no, después de todo? Están siendo subjetivos, siguiendo sus sentimientos, ¿no es así? Ya no se trata de los derechos de estos u otros disfóricos. Se trata de cambiar la creación de Allah, de sustituirla por la que los adoradores del becerro han ido diseñando a lo largo de los milenios.

El ímpetu por pertenecer a una de estas letras GLBTDPBAA es otra prueba más de la imposibilidad del hombre de ser objetivo. Al ritmo actual, dentro de 20 años, cuando estés listo para presentar tu candidatura a la presidencia, la mayoría de las personas, al menos en tu país, serán GLBTDPBAA (en el caso de que la humanidad todavía exista). ¿Puede una sociedad de este tipo sobrevivir? Obviamente no. ¿Qué hacer entonces?

Dado que el hombre solo puede ser subjetivo y dado que la razón puede justificar cualquiera tipo de anomalías aberrantes, tenemos una necesidad urgente de beber de la fuente de la objetividad. Y sólo hay una fuente de objetividad: la de nuestro Creador. Solo Él (ten en cuenta el pronombre) puede discriminar entre lo que es correcto y lo que es incorrecto, así como enseñarnos el camino para tener éxito en el Más Allá, que es el único éxito por el que vale la pena luchar. Por lo tanto, lee detenidamente la siguiente cita y reflexiona sobre tus verdaderas creencias.


(11) Cuando se les dice: “No sembréis la corrupción en la Tierra,” responden: “Somos nosotros los que ponemos paz en ella y enderezamos lo que está torcido.” (12) ¿Acaso no son ellos los verdaderos corruptores, aunque no se den cuenta? (13) Y cuando se les dice: “Creed como cree la gente –nas,” dicen: “¿Habremos de creer como creen los necios?” ¿Acaso no son ellos los verdaderos necios, aunque no lo perciban? (14) Cuando se encuentran con los que creen, declaran: “Creemos,” pero cuando están a solas con sus shayatin, dicen: “Tened por seguro que somos de los vuestros. Tan sólo nos estábamos burlando.” (15) Es Allah Quien se burla de ellos y acrecienta su rebeldía, haciéndoles vagar errantes como si estuvieran ciegos.
Qur-an 2 – al Baqarah

Como ves, HEMOS ELEGIDO ser seres humanos ortodoxos –nas; y, por lo tanto, seguimos las instrucciones del Creador, y el Corán es Su última instrucción. No habrá otra. Su lectura es la única forma de adherirnos a la objetividad. Ningún otro subterfugio funcionará.

No vendas los signos de Allah a bajo precio. Di la verdad o calla, pero no la utilices para promover una ambigua interpretación de la realidad. Reflexiona sobre tus verdaderas creencias y asegúrate de que no mereces el infierno –antes de que la muerte te llegue a la garganta.

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