Última fase –no hay argumentos. La ley se impone por consenso policial.

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Analicemos el caso de un joven español que ha decidido comenzar los prestigiosos, costosísimos, difíciles e interminables estudios de medicina. Sus primeros pasos en la facultad son pasos indecisos, pasos de veneración y respeto –es allí donde va a adquirir uno de los conocimientos más sublimes que le ha sido dado al hombre conocer. Está dispuesto a sacrificarlo todo por conseguirlo. Memoriza miles de nombres, de dosis farmacológicas; observa detenidamente ejemplos de radiografías y aprende a deducir en ellas posibles tumores o cualquier otra anomalía; realiza comprobaciones de sangre en los laboratorios de la facultad… pero pasados los primeros años de euforia y con una base suficiente como para activar su capacidad analítica y otras capacidades cognoscitivas propias del ser humano, comienza a vislumbrar que el sistema médico sobre el que va a basar su posterior práctica con los enfermos no es el sistema compacto que élse imaginó en un principio. Le inquieta, por ejemplo, la desmembración del cuerpo que conlleva la especialización: “El cuerpo humano es una unidad indivisible. Lo comprobamos a cada instante –un simple quemazo en la mano nos puede hacer vomitar, cambiar nuestro humor y afectar al estado general del cuerpo. ¿Qué diremos entonces de una infección dental?”

La sincera intención con la que ha iniciado sus estudios le lleva a indagar en los principios sobre los que se basan otros sistemas médicos alternativos. Lo primero que constata en esos sistemas, nuevos para él, de los que ningún profesor de la facultad ha hecho nunca mención alguna de su existencia, es la tremenda economía de datos que contrasta con la enorme cantidad de materia inútil que conforma los programas curriculares de cualquier facultad de medicina de España o de cualquier otro país occidental: ¡Cuántas horas perdidas y cuánta energía malgastada!

Tras un breve recorrido por las llamadas medicinas alternativas descubre otra característica que les es propia a todas ellas y que a él le parece crucial –el ser humano es una complejísima entidad en la que todos sus elementos están indisolublemente unidos e interactúan entre sí. Esta idea llama poderosamente su atención y decide seguir investigando mientras continúa con sus estudios de medicina hacia los que cada día es más crítico. Sin embargo, algo ha cambiado en su estructura crítica –ahora tiene otros sistemas médicos con los que comparar sus estudios “oficiales”.

Pronto descubre otro principio básico de las medicinas alternativas –la enfermedad se expresa, pero no se muestra; por mucho que tiremos del hilo de los síntomas, nunca daremos con el ovillo. Este sorprendente descubrimiento le lleva al concepto de sistema operativo y sistema funcional –en todos los instrumentos, en todos los aparatos, en todos los elementos de la creación funcionan estos dos sistemas. El sistema operativo es el que permite que algo funcione, mientras que el sistema funcional es el que nos ofrece los medios para activar esas funciones. En un ordenador, por ejemplo, el sistema funcional está compuesto por una pantalla, un teclado y un ratón, que son elementos hard (tienen forma, peso y consistencia), así como por los programas que son elementos soft (no son algo tangible). Con estos dos tipos de elementos nos servimos de las capacidades del ordenador –podemos escribir textos, diseñar o visionar imágenes. Sin embargo, para que esto sea posible, es necesario que el ordenador tenga un sistema operativo, imposible de comprender para el usuario, que le haga funcionar. En el caso médico, la enfermedad es un principio operativo, cuya realidad se expresa, pero no se muestra; mientras que los síntomas son principios funcionales –se muestran, los vemos y los entendemos (fiebre, vómitos, dolor de cabeza…). Los síntomas, su conjunto, nos llevan a deducir la medicina apropiada, pero ni sabemos que es lo que los ha provocado (una proliferación desmesurada de plaquetas en sangre sigue siendo un síntoma, no la enfermedad) ni sabemos cómo ha actuado la medicina que los ha suprimido.

Nuestro joven estudiante comienza a entender los puntos débiles en los prolegómenos de la llamada “medicina oficial” –“nosotros actuamos exactamente al revés, queremos descubrir la enfermedad, penetrar en el sistema operativo del cuerpo humano, en vez de atenernos, exclusivamente, a los síntomas.”

El siguiente paso que da nuestro estudiante es el de preguntarse: “¿Entonces qué es la enfermedad?” No obstante, después de formularse esta pregunta, cae en la cuenta de que quizás debería preguntarse primero ¿qué es la vida? La respuesta la encuentra en el Organon of Medicine de Samuel Hahnemann, último adalid de la milenaria corriente homeopática –hay una energía, una fuerza, un impulso, un aliento, que hace que una determinada organización de elementos muertos, inertes, cobre vida. Todo en el universo que nos envuelve está muerto, es materia muerta. Sin embargo, está diseñada y originada de tal forma, que es capaz de recibir esa energía vital. Si unimos dos cables de cobre a un dispositivo cualquiera, éste no se activará, pero si ahora hacemos pasar por esos cables una corriente eléctrica, el dispositivo se pondrá en marcha, ya que el cobre es capaz de recibir electricidad y conducirla hasta el punto deseado. Si, por el contrario, hacemos pasar esa corriente eléctrica a través de dos hilos de plástico, no se producirá ningún efecto, ya que este material no es conductor de la electricidad, no puede recibirla, interactuar con ella. Por lo tanto, la materia a partir de la cual se ha originado este universo es muy especial, única, inimitable, ya que es capaz de recibir la vida, el impulso vital y conducirlo a todos los átomos y moléculas de la creación.

Esta energía vital es la encargada de vivificar a la materia muerta que conforma nuestro cuerpo y de activar sus funciones, creando así un equilibrio y una armonía perfectos entre todos sus elementos. Esta situación de equilibrio y armonía es la que produce el estado de salud. Cuando este equilibrio se rompe y se des-armoniza la relación entre los elementos del cuerpo, pasamos al estado de enfermedad.

Por lo tanto, la función de la medicina será la de restaurar el equilibrio perdido, la armonía interactiva entre todos los elementos de nuestra nafs, de nuestra entidad humana.

Nuestro estudiante va entiendo cada vez mejor los principios básicos de la medicina –la enfermedad, la salud, la energía vital. Más aún, va comprendiendo que no todo es visible, que no todo es material ni existe en un mismo plano de realidad. ¿Dónde está la vida? ¿Podemos verla al mirar por el más potente microscopio electrónico? La vida se expresa a través de síntomas –la persona respira, se mueve, actúa… y en razón de esos síntomas deducimos que está viva. Lo mismo sucede con la muerte y con la enfermedad. Son fenómenos inmateriales que actúan en nuestro mundo, en nuestros cuerpos, desde una realidad ontológica distinta. Fenómenos que se expresan produciendo síntomas, que a su vez actúan como sensores que nos indican que algo va mal, que la armonía reinante en el estado de salud se está desequilibrando, que la energía vital no fluye adecuadamente y vamos a pasar al estado de enfermedad.

Ha terminado los últimos exámenes y dentro de un mes o dos recibirá su flamante título de medicina. Sin embargo, ya no será ese título el punto final de la historia. Ha decidido seguir indagando enla homeopatía, hacer de este sistema médico su especialización. Comienzan, pues, los viajes. Su primer destino será Alemania, cuna del último afloramiento homeopático. Allí asistirá a seminarios y cursos especializados. De Alemania partirá rumbo a Grecia, donde desde hace unos años se viene desarrollando una corriente homeopática entre tradicional e innovadora. Su siguiente destino será Méjico, uno de los centros homeopáticos más importantes del mundo. En sus planes iniciales también estaba la India, uno de los lugares donde mejor se practica la homeopatía, ya que hay hospitales que utilizan exclusivamenteeste sistema médico para tratar a sus pacientes y en los que el especialista puede observar diariamente las variaciones de los estados en los enfermos. No obstante, su situación económica le impide realizar más viajes y decide regresar a España.

A los pocos días asiste a un congreso sobre medicinas alternativas y allí se encuentra con un antiguo compañero de carrera. Éste ha optado por la acupuntura y su elección le ha llevado al origen, a la fuente de donde ha manado uno de los sistemas médicos más antiguos de la humanidad –China.

Según se van contando sus experiencias y sus hallazgos, se van dando cuenta de que el principio básico de ambos sistemas es el mismo. Ambos sistemas hablan de la energía vital, del impulso vital que anima nuestro cuerpo. El mismo concepto de enfermedad–una energía vital desequilibrada o una fuerza vital detenida. El mismo concepto de salud –restaurar la armonía o permitir que fluya la energía vital. Ambos amigos se dan cuenta de que sus sistemas médicos descansan sobre los mismos principios.

Todo parece indicar que este encuentro no ha sido fortuito. Casi al mismo tiempo, se ilumina en sus consciencias un mismo escenario: “¿Por qué no abrir un consultorio en el que confluyan ambos sistemas –los mismos principios con diferentes remedios?” Con la misma determinación con la que un día decidieron abandonar la carretera general para seguir caminos alternativos, deciden ahora unir sus esfuerzos en una misma dirección.

Sin embargo, en los cuarteles generales de los consorcios farmacéuticos hay agitación. También en los centros de manipulación sociológica la hay –es urgente desconectar a la gente de las tradiciones, de la historia, del pasado. El hombre de hoy debe asemejarse a un tipo de androide al que cada día se somete a un estricto “reinicio”. Y cada día debe ir al supermercado a hacer la compra y de camino a casa debe comprar las medicinas prescritas en su farmacia favorita. Esta es la sana rutina que se ha programado para el hombre de hoy –nadie debe obviarla.

Unos meses más tarde, junto a una puerta de hierro con cristales de colores, se puede apreciar un elegante rótulo en el que se anuncia: “Clínica acupun-homeopática. La cura inteligente”. Los pacientes van llegando y todos expresan las mismas quejas: “Vengo a ustedes porque estoy harto de tomar pastillas que lo único que hacen es destrozarme el estómago.”

La medicina oficial no funciona. El tecnicismo también ha llegado a las consultas médicas. Encima de la mesa hay un ordenador; sin mirar al paciente, extiende la mano para que ponga en ella los últimos análisis de sangre y orina; los mira con profesionalidad; obliga al paciente a guardar silencio, pues nada de lo que diga podrá cambiar el veredicto, tampoco el fármaco. La medicina oficial ha caído en manos de las industrias farmacéuticas y serán los visitadores médicos quienes tengan la última palabra en cada caso.

Un año más tarde, llega a la consulta una notificación del Ministerio de Sanidad. Es un texto amenazante. Ha declarado la guerra a las pseudomedicinas, pseudoterapias y pseudociencias. Una guerra sin cuartel que afectará especialmente a la homeopatía y a la acupuntura como mejores ejemplos de pseudoprácticas anómalas. Al mismo tiempo, se cita a declarar ante el Tribunal de Delitos Públicos a los responsables o administradores de la clínica “La cura inteligente” el día tal y tal y tal.

Ambos especialistas deciden acudir a declarar ante el TDP con la intención de aclarar este asunto de una vez por todas. La sala semicircularde sesiones del edificiorectangular, sede del TDP, con techo cónico, está a rebosar. Nuestros amigos se encuentran de pie frente a un atril de madera de cuya plataforma superior despunta un finísimo micrófono de color negro. Al otro lado de la sala se encuentran los miembros del tribunal propiamente dicho acomodados tras una mesa construida con maderas nobles de color avellana. No hay demasiados preámbulos, pues el asunto no parece que agrade a nadie.

SEDE DEL TDP

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Sí, parece un templo masónico

PRESIDENTE DEL TRIBUNAL PT-Les haré una pregunta, una sola, pues es lo único que nos interesa aclarar: ¿En base a qué conocimiento practican ustedes la homeopatía y la acupuntura respectivamente?

NUESTRO AMIGO NA-En base a haber completado los estudios de medicina; en base a haber estudiado homeopatía durante los dos últimos años de la carrera; en base a haber pasado otros dos años estudiando esta ciencia médica con grandes especialistas de Alemania, Grecia y Méjico; en base a haber leído y analizado la mayor parte de la literatura homeopática, y en base a haber escaneado toda esa información a través de mis propias capacidades cognoscitivas. Pero también yo, si me lo permite, tengo una pregunta, una sola, pues es lo único que me interesa aclarar: ¿En base a qué conocimiento se arrogan el derecho de juzgarnos?

PT-No les estamos juzgando, Sr. Pit…

NA-¿Entonces qué hacemos aquí?

MIEMBRO DEL TRIBUNAL MT-Sr. Pit… queremos saber en qué basa su práctica médica al haber elegido la homeopatía en vez de aplicar las enseñanzas que recibió durante los 6 años de su carrera.

NA-Pretenden que responda a una cuestión cuyo contenido ustedes mismos desconocen. ¿Acaso han estudiado la materia médica confeccionada durante los últimos 300 años por los mejores especialistas europeos y americanos? ¿Cuántas horas han dedicado al estudio de los principios en los que se basa la homeopatía? ¿Cuánta literatura sobre los cambios en la estructura del agua han revisado?

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MT-No es este nuestro cometido. Hay un método científico, un sistema científico, al que la homeopatía no se atiene, no respeta sus principios irreductibles. Cuando observamos al microscopio un medicamento homeopático del tipo CH 30 a base de fósforo, no encontramos una sola molécula de esta substancia. Lo que le están dando al paciente es agua con azúcar.

NA-Ustedes hablan así porque desconocen una buena parte de la realidad, de los fenómenos. Desconocen cómo interactúa la energía en determinados medios con determinadas substancias. Hace más de cien años que se estudia la estructura del agua. En su magnífico trabajo: “La Estructura del Agua Líquida; Nuevos Puntos de Vista de la Investigación de Materiales; Potencial Relevancia para la Homeopatía”, publicado en abril del 2009 en IndianJournal of Research in Homoeopathy, Rustum Roy, W.A. Tiller, Iris Bell y M. R. Hoover, reconocidos especialistas en bioquímica y biofísica, llegan a importantes conclusiones que, sin proponérselo, sin serel objetivo de su estudio, sirven para explicar su asombro cuando al mirar por el microscopio no encuentra ninguna molécula de la pretendida substancia.

MT-Señor Pit… esto no es un simposio sobre homeopatía.

NA-Si ustedes me piden que pruebe que la homeopatía es un sistema médico tan digno como cualquier otro y cuando intento presentar las pruebas me lo prohíben, entonces creo que no merece la pena que sigamos.

PT-Continúe.

(El público aplaude)

NA-Permítame entonces citar algunos párrafos de este trabajo:

“Este artículo no trata de ninguna manera ni tiene ninguna relación con la eficacia clínica de los remedios homeopáticos. Sin embargo, sí demuele definitivamente la objeción contra la homeopatía cuando se basa en la afirmación totalmente incorrecta de que, dado que no haydiferencia en la composición delmedicamento y el agua pura utilizada, no puede haberdiferencias entre ellos. En este sentido vamos a demostrar la insostenibilidad de este supuesto contra el paradigma central de la ciencia de los materiales que afirma que es la estructura (no la composición) lo que (en gran medida) controla las propiedades, y las estructuras se pueden cambiar fácilmente en fases inorgánicas sin ningún cambio en la composición.”

Si se me permite una sucinta explicación diré que lo que se está expresando aquí es algo muy importante para la “ciencia”, algo transcendental –el agua no es ese simple elemento que todos conocemos y utilizamos en miles de procesos cotidianos. No, es algo increíblemente más complejo y escurridizo. La composición puede no variar, pero la estructura del agua, sí. En el medicamento homeopático de potencia CH superior a 13 ya no hay presencia de la substancia que se añadió al principio de la operación y, por lo tanto, en apariencia parece que el líquido que ha resultado del proceso homeopático no es diferente del agua pura. Esta proposición es cierta en cuanto a la composición –ambos líquidos tienen la misma, agua, pero no en cuanto a la estructura, esta ha cambiado y por ende han cambiado las propiedades del agua –ahora es un líquido curativo, un medicamento.

MT-Eso son estudios teóricos que quizás un día se pueda confirmar su veracidad o, por el contrario, rechazarla.

NA-No, en absoluto son estudios teóricos. Hace más de 100 años que se está analizando este fenómeno y comprobándolo en cientos de experimentos. Permítanme citar otro párrafo del artículo:

“Las principales conclusiones de este documento se refieren únicamente a la plausibilidad de la acción biológica de los remedios de agua ultradiluida, basados en algunas observaciones muy antiguas (por ejemplo, en homeopatía) y otras muy nuevas (por ejemplo, metales y nano burbujas) que han sido rechazadas arbitrariamente o por ignorancia de la literatura existente sobre la investigación de materiales y sus bases teóricas. Esto constituye un excelente ejemplo del error muy común de rechazar los nuevos descubrimientos científicos,utilizando la ausencia de evidencia como evidencia de ausencia.”

Nuevas investigaciones afirman que, así mismo, la vibración puede alterar la estructura del agua. La acción de introducir una substancia en agua y diluirla 100 veces, 1000 veces, 10000 veces mientras se agita, ocasionará un cambio en su estructura. Su composición será la misma, H2O, pero sus propiedades habrán cambiado. Que no sepamos por qué se producen esos fenómenos no significa que sea “científico” negarlos. Estos investigadores así lo afirman:

“Este documento reúne una amplia gama de observaciones dispares sobre el agua (y otros líquidos que comparten uno o más parámetros estructurales o de unión) para respaldar el caso de que el agua puede cambiar sus propiedades y, por lo tanto, su estructura con bastante facilidad en formas no lineales,sin que se produzca ningún cambio en la composición.”

Quizás en unas cuantas décadas podamos afirmar con toda seguridad que el agua es el origen de toda la materia, que, de alguna forma, todas las estructuras que encontramos en la naturaleza, en el cosmos, son derivaciones del agua. Ya se han descubierto las primeras evidencias. Permítanme citar un párrafo más:

Veamos ahora las estrechas relaciones cristalográficas estructurales entre la sílice y el agua, tal y como lo notaron Bernal y Fowleren 1933. Ya entonces asumieron la existencia de tres “nano-regiones” con estructuras análogas al cuarzo SiO2 y al tridimita SiO2. Weyl y Marboe y muchos otros han desarrollado estas afinidades estructurales entre soluciones en H2O y SiO2. Desconocido para la mayoría de los lectores preocupados por los efectos biológicos, el agua ordinaria forma vidrio (no cristalino) con bastante facilidad, por ejemplo con emulsiones vertidas en líquido N2. Desafortunadamente, muchos artículos recientes sobre vidrio-H2O parecen haberse perdido la enorme literatura sobre el SiO2, que en formas cristalinas y vítreas es muy similar al agua.

No podemos cerrar la carpeta científica con la escasísima data de la que disponemos hoy en todos los campos.

(Silencio sepulcral en la sala)

PT-Se abre un receso hasta las 7 de la tarde de hoy.

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Nuestros amigos están satisfechos con el desarrollo del juicio o presentación pública de alegaciones, como han preferido llamar a esta sesión los del TDP.

Como estaba previsto, la sala se ha abierto al público unos minutos antes de las 7.Nadie ha faltado a la cita. La sentencia del Tribunal, si bien no es vinculante judicialmente hablando, supondrá un hito en el procedimiento a seguir en cuanto a emisión de leyes de este género. La gente quiere argumentos, no decisiones policiales, decisiones que se imponen por la fuerza.

PT-Antes de escuchar la sentencia ¿Tienen algo que añadir a sus declaraciones?

NA-No, nada. Hemos expuesto nuestra posición a la luz de las más recientes investigaciones en el campo de la medicina y especialmente de la homeopatía.

PT-En ese caso, paso a la lectura de nuestro comunicado:

“Con pleno consenso de los miembros de este Tribunal dictaminamos que el Sr. Pit… y el Sr. Rod… pueden y deben seguir practicando en su clínica privada la homeopatía y la acupuntura; deben seguir investigando y revisando la nueva literatura científica que se escriba a este respecto. Su formación científica es indiscutible como así lo es su interés por encontrar los caminos más eficaces para librar a la humanidad del sufrimiento, del dolor y de cualquier otra incapacidad física o psíquica, ya que la salud es libertad.

No debemos cerrar “la carpeta” científica, pues, en ese caso, estaríamos en guerra abierta contra la ciencia.

Por otra parte, la ciencia no es patrimonio exclusivo de nadie, de ningún individuo ni de ninguna comunidad humana. Debemos colaborar entre todos en vez de tratar de eliminar al otro para que nuestras ideas sean las que prevalezcan. Es un trabajo inútil, pues nunca la verdad sucumbirá ante la falsedad.

Reconocer que ante todo “no sabemos” es la mejor forma de aproximarnos a esa anhelada verdad. Ningún gobierno debe arrogarse el poder de dirigir artificialmente, a través de leyes que ellos mismos promulgan, el curso de la ciencia hacia sus propios territorios, pues la ciencia no tiene nacionalidad ni bandera ni dueño.

Hoy, unos jóvenes médicos, llenos de entusiasmo y tras realizar costosísimos viajes llenos de peligros y sacrificios, nos ofrecen una “alternativa”, y nada debe impedir que los ciudadanos de cualquier país del mundo puedan elegirla como la suya propia.

Hoy, desde este Tribunal, hemos apostado por la libertad, por las alternativas, que nunca deberán ser eliminadas por la fuerza, sino por argumentos serenos y cualificados. Es hora de que los jueces dejen de ser parte en los conflictos que juzgan.

Y que esta deliberación, con estos mismos términos, conste en acta.”

La respuesta del Ministerio de Sanidad no se hizo esperar. Estas eran las declaraciones de la Ministra a una cadena de televisión hawaiana:

“No me cabe la menor duda de que el TDP se ha dejado influenciar por ciertas modas naturistas que hoy circulan por doquier y que tienen detrás fundaciones multimillonarias de dudosa filiación –ha sucumbido a sus presiones. Aquí no hay más argumentos que los científicos, basados en evidencias o en evidencias predecibles, que es lo mismo para el caso que nos ocupa. El gobierno es una cúpula protectora, y todo aquel que se posicione fuera de esa estructura luminosa, se estará posicionando fuera de la ley y de la razón.”

Cuando Ibrahim confrontó a su pueblo con el absurdo de adorar estatuillas que ellos mismos se habían fabricado, su pueblo se encontró con la embarazosa situación de no tener argumentos con los que rebatirle. Dudaron, movieron la cabeza de arriba abajo y después llegaron a la conclusión a la que siempre llegan los tiranos: “Quemadle”.

(30)¿Es que no ven los encubridores que los cielos y la Tierra estaban cosidos y los hemos separado? ¿Y que hemos producido del agua todo lo que tiene vida? ¿No van a creer? Qur-an 21 – al Anbiya

Comentarios

One comment on “Última fase –no hay argumentos. La ley se impone por consenso policial.”
  1. Uzman dice:

    Esa sede del TDP parece un templo masónico, uno más de los tantos de los que dispone la gobernanza mundial satánica desde los cuales se esparcen sus nocivos influjos.

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