EL ÁRBOL DE LA VERDAD – Cuarta Rama

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Catolicismo versus protestantismo

LA MAL INTERPRETADA PREDESTINACIÓN

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Los protestantes (hugonotes) masacran a los católicos en Francia

Veamos el escenario desde otro ángulo diferente al de la guerra civil americana. Por ejemplo, ¿quién es el hombre blanco? Es la única comunidad humana que ha viajado 15.000 kilómetros para conquistar a otra comunidad humana, robarle sus tierras,diezmar su población, imponer su ley, sus valores y su religión. Mas…¿Qué valores? ¿Qué religión? Cuando los ingleses tomaron Australia se encontraron con la gran dificultad de contestar a estas dos preguntas a unos “aborígenes” que miraban desconcertados a sus fusiles. ¡Qué podían decir! Que el vicario apostólico de Dios era un rey adúltero que había decapitado al único hombre sensato de Inglaterra… Que tenían una dama descendiente del rey Arturo, ambos investidos reyes mágicamente por una espada caída del cielo o surgida de las aguas, pues en eso hay cierta discrepancia de opiniones, dueños absolutos de la Tierra y del universo visible y del universo probable… Los aborígenes les respondieron de forma lacónica: “Go to hell con vuestro vicario y vuestra dama”. Los ingleses se miraron unos a otros. No había duda. Aquella era la mejor respuesta que podían haber recibido –la justificación de la posterior masacre. Decidieron dejar unos pocos para llenar algún espacio en blanco en las páginas de la historia. También pensaron en los expertos del futuro –paleontólogos, arqueólogos y etnólogos… Todo un negocio. Pero aquí la pregunta es: “¿No tuvieron curiosidad por aprender sus lenguas, conocer sus creencias, sus técnicas, su forma de medir el tiempo…? ¿No les pareció interesante intercambiar sus productos?” Sin duda que en aquel entonces la balanza comercial se habría inclinado más hacia el lado aborigen que hacia el de los ingleses. ¡No! La menor curiosidad. En sus rostros de chacales se podía adivinar el nefasto final que les esperaba a sus presas. A los indios de América no les había ido mucho mejor que a sus hermanos de Sahul –nombre para Australia que aparece por primera vez en un mapa holandés del siglo XVII. Nadie sabe el origen de ese nombre porque los “sabios” occidentales son ignorantes, no saben lenguas, no tienen experiencia humana ni espiritual y todo lo reducen a su mediocridad. Sahul o Sahoel es un término árabe –sahel o sahal– que significa fácil y por extensión se utiliza para denominar una gran superficie de tierra plana, “fácil” porque no hay accidentes geográficos que nos impidan recorrerla. Es la palabra que todavía hoy se utiliza en muchos países árabes –por ejemplo en Siria– para describir este tipo de paisajes.

Primer punto, pues, ante aquel chocante y enigmático nombre cuyo origen y significado desconocen, deciden cambiarlo por el de Australia.

Segundo punto, en vista de que aún quedan aborígenes vivos, jóvenes ambiciosos inundan la segunda mitad del siglo XX de audaces estudios sobre la historia, costumbres, lenguas y religiones de los descendientes de los que fueran masacrados por los abuelos de los jóvenes ambiciosos. Se han graduado en sociología en algunas de las más prestigiosa universidades norteamericanas –posiblemente los lugares más opacos para que logre atravesar por ellos la luz del intelecto, de la consciencia y del espíritu… Pero son los que tienen las armas.

Tercer punto, y dado que tienen el respaldo de editoriales y distribuidoras internacionales, se lanzan a publicar sus interpretaciones como la versión definitiva de los hechos –pintan figuras inquietantes y anuncian que tras minuciosos análisis in situ no parece que haya la menor duda de que su religión se basa fundamentalmente en el hecho de que este universo haya surgido de “el sueño” –tjukurpao wapar–según sus transliteraciones. Estrictamente correcto –toda creación surge del sueño, de la consciencia. Toda creación es un despertar y su fin es una retracción o vuelta a la consciencia. Un vaivén cósmico que los aborígenes aprendieron del profeta Sulayman. Sus pinturas, las más extrañas, son representaciones de los yin que acompañaban al poderoso monarca y que para él trabajaban –había voladores, buceadores, rápidos como el rayo, fuertes como cíclopes.

No obstante, hubo cierta diferencia en el destino que sufrieron ambas comunidades indígenas, nativas de Sahul y de América –Cem Anáhuac. Se dio cuenta de esa diferencia el mejicano Octavio Paz, aunque nadie debió advertirlo a juzgar por el absoluto silencio que en publicaciones posteriores, comentarios o artículos ha prevalecido. Lo primero que observó OP fue la actitud general de exterminación que dominó la política británica y francesa en cuanto a la población nativa. La segunda observación fue la de que incluso cuando no los exterminaban, no se mezclaban con ellos excepto para fornicar. En el otro bando, el de los conquistadores españoles, la situación era diametralmente distinta –los indios eran salvajes en cuanto que no conocían la “santísima trinidad”. No habían oído hablar de María ni de Jesús y por lo tanto estaban condenados a arder en el fuego eterno del infierno. africa¡Había que salvarles! Y dieron comienzo a la misión evangélica más apabullante de la historia. Esa diferencia, no obstante, seguía llamando su atención. OP se dio cuenta de que la comunidad británica se diferenciaba radicalmente de la comunidad española en su opción religiosa –unos protestantes y otros católicos. Para los protestantes el éxito es la prueba de haber sido elegido o favorecido por Dios. El hecho de que a algunos les vayan bien los negocios, tengan hijos sanos, sean blancos… ya es indicativo de que forman parte de la elite designada por Dios para gobernar el mundo. Ser negro o indio, por el contrario, es ante todo una maldición, la marca del demonio. Son razas creadas para la esclavitud. En cierto sentido, son peores que los animales. Ninguna ideología les habría dado mejor carta blanca para actuar a sus anchas y tomar el territorio Cem Anáhuac en el nombre del Todopoderoso. Los católicos, notó OP, no veían en el éxito ningún buen augurio, ya que este mundo era un valle de lágrimas al que se había venido a sufrir y a servir al rey. Tampoco aceptaban que alguien hubiera nacido con la marca de satanás. Su repulsa a la predestinación protestante les llevó a una colonización espiritual más que territorial. Habrá que suponer que hubo de todo –miedo, convicción, ignorancia, perplejidad… Pero lo cierto es que esa india zorra y perra de los británicos era vista ahora por los españoles como una virgen pura cuando se dirigía al altar con un ramo de flores que colocaba a los pies de María. Aquella insólita imagen era la irrefutable prueba de la divinidad de Jesús y de la perfección y universalidad del catolicismo. El resultado final también es muy diferente –indios, mulatos y mestizos llenan las calles de Caracas, de Bogotá o de La Paz. Ni un solo vestigio de ellos en Sidney, Chicago o San Francisco. Esa es parte de la ideología judía: “¿Quién pecó, él o sus padres?” Dulzura también de nunca contestar.

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