¡Ave Caesar!

El día 14 de enero leíamos en “Politico” el siguiente titular:

LA JEFA DE LA DIPLOMACIA DE LA UE, KÁLAS: «LOS PROBLEMAS DEL MUNDO INDICAN QUE ES HORA DE DARSE A LA BEBIDA» (EU chief diplomat Kallas: World’s woes mean it’s time to start drinking)

Resumen del contenido del artículo:

Kálas indicó a los líderes de los grupos políticos del Parlamento Europeo que, si bien ella no es una gran bebedora, éste podría ser el momento de agarrarse a la botella, dados los acontecimientos que se están produciendo en todo el mundo, según dos personas presentes en la sala. Sus palabras coincidieron aproximadamente con la reunión de los ministros de Asuntos Exteriores de Groenlandia y Dinamarca con el vicepresidente estadounidense, J. D. Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio, para tratar las amenazas de Donald Trump de apoderarse de la isla ártica.

Káya Kálas, ciudadana de Estonia (1,335,276 habitantes) representa a la Unión Europea (450.000.000 de habitantes), siendo su principal credencial para tal cargo su visceral odio hacia Rusia y hacia todo lo que se puede describir con el adjetivo “ruso”. Así que entendemos su perplejidad y su ánimo de ahogarla -la perplejidad- en la bebida, ya que la Unión Europea se ha quedado sin su narrativa oficial; es decir, sin la razón de ser. Cómo, si no, puede explicar la jefa de la diplomacia europea a Europa que un aliado, miembro de la OTAN, amenaza a otro aliado, miembro de la OTAN, con invasión “a la rusa”. Y, para colmo, el emperador ha anunciado formalmente, es decir con su propia boca, que ya basta de máscaras e incluso de mascarillas; que el teatro Kabuki se ha terminado y que en lo que a él respecta, de ahora en adelante piensa ir por el mundo anexionando, secuestrando y mandando sus ejércitos contra cualquiera que ose decir algo que no sea Ave Caesar, añadiendo a modo de ilustración que le importa un bledo lo que diga Ursula, la NATO y la Reina Madre; que él no necesita aliados, necesita vasallos, lacayos y satélites.

Inesperadamente (para Káya, sobre todo), la pose moral de la Unión Europea ha quedado totalmente al descubierto, dejando por primera vez cristalinamente claro que sus elevados valores, sus pretensiones y su propia existencia no han sido otra cosa que una torpe puesta en escena.

No es pues de extrañar que la clase política de la Unión, que siempre se ha tomado a sí misma en serio, ha entrado en un frenesí colectivo:

ESPAÑA Y OTROS SEIS GRANDES PAÍSES EUROPEOS DEFIENDEN A GROENLANDIA Y DINAMARCA ANTE LAS AMENAZAS DE EEUU (El Diario, 6 de enero)

Siete Gobiernos europeos se han pronunciado después de que un asesor de Donald Trump haya afirmado que “nadie va a luchar militarmente contra EEUU por el futuro de Groenlandia”, mientras la Casa Blanca insiste en que usar al ejército “es siempre una opción”.

DINAMARCA TRANSMITE A MONCLOA QUE “VA A SER MUY DIFÍCIL” EVITAR QUE TRUMP SE QUEDE GROENLANDIA (El Mundo, 14 de enero):

«Desde el Gobierno de la primera ministra socialdemócrata Mette Frederiksen se han puesto en contacto con el Ejecutivo español para analizar la situación y compartir sus planes», escribe el medio. Además de pedir ayuda y reclamar determinación, los daneses han transmitido que «va a ser muy difícil» evitar que Trump consume su operación de colonización de la isla, y que están «aterrados» con la idea de chocar con Estados Unidos. En este sentido, los interlocutores daneses sugirieron que el intento de Donald Trump por hacerse con Groenlandia sienta un «precedente» que interpela directamente a España. «Si pensamos en la lógica MAGA, ¿por qué Groenlandia ahora sí y Ceuta en el futuro no? ¿O Melilla? ¿Qué pasará si Trump necesita satisfacer a su socio estratégico marroquí, que es el clavo del abanico de la estrategia de Estados Unidos e Israel para influir en el mundo musulmán? O, ya puestos, ¿qué pasa si Trump necesita Canarias como base para competir mejor con China y Rusia en el continente africano?», detalla el periódico.

PAÍSES EUROPEOS ENVÍAN MÁS TROPAS A GROENLANDIA ANTE LA ESCALADA DE AMENAZAS DE ANEXIÓN POR PARTE DE TRUMP (CNN, 15 de enero)

A lo que Washington ha respondido por medio de la boquilla que es Karoline Leavitt, la portavoz de la Casa Blanca y miembro del culto Trump: «No creo que las tropas europeas influyan en el proceso de toma de decisiones del presidente, ni tampoco en absoluto en su objetivo de adquirir Groenlandia.”

¿Cuál de los dos, la UE o la EU, dará su brazo a torcer? A que no lo adivinas…

La democracia, la autodeterminación, Estados Unidos como el faro de la libertad, una luz para todas las naciones… y todos los demás “valores” de la “civilización occidental” se acaban por arte de magia norteamericana de reducir oficialmente a tres únicas premisas fundamentales: el poder de las armas, la ley de la selva y el dinero:

CÓMO UN MULTIMILLONARIO CON INTERESES EN GROENLANDIA ANIMÓ A TRUMP A ADQUIRIR ESTE TERRITORIO (How a billionaire with interests in Greenland encouraged Trump to acquire the territory,

(The Guardian, 15 de enero)

Ronald Lauder, amigo del presidente estadounidense y el primero en proponer la expansión en el Ártico, ahora está haciendo negocios en la isla.

Como era de esperar, el movimiento MAGA también está de capa caída, sufriendo problemas casi idénticos a los que tiene la jefa de la diplomacia europea -su adorado y venerable líder ha dado un giro de 180 grados sin que nadie sepa cómo explicarlo de manera que suene medianamente satisfactoria, ya que no están seguros si bastará con decir Ave Caesar teniendo en cuenta el bajo nivel de conocimientos lingüísticos de la base electoral del nuevo emperador. De momento, han publicado la foto del emperador con su añorada medalla del Premio Nobel de la Paz que le ha entregado la siempre accesible María Corina durante le audiencia especial que tuvo lugar en la Casa Blanca el día 15 de enero. Los medios noruegos lo han descrito como algo vergonzoso, patético, inaudito, irrespetuoso, absurdo, sin sentido… a nosotros nos parece meramente cómico. Juzgando por la foto, ambos protagonistas no podrían estar más de acuerdo.

Occidente no se ha vuelto contra sus propios valores, como afirman algunos. Occidente nunca ha tenido valores. Mejor dicho, siempre ha tenido los valores que ahora pregona su jefe, pero ha camuflado muy bien esta carencia con pretensiones, escenificaciones y la ley de doble rasero… hasta que Trump fue iniciado (finalmente) en el mundo imperial y las echó todas por tierra de una patada. Ahora va a gobernar -sin ambages, con claridad y franqueza- por la fuerza y el poder. Las consecuencias pueden ser devastadoras.

En 2022, cuando comenzó la Operación Especial de Rusia en Ucrania, los líderes occidentales eran muy conscientes de su «brecha» democrática, de su falta tanto de autoridad moral como de cohesión. La “guerra en Ucrania” pareció brindarles una causa en torno a la cual agrupar a sus cada vez más alborotados miembros. Muchos europeos se sintieron atraídos por esa causa -sin analizar lo que realmente implicaba. Ucrania parecía llenar un vacío en la legitimidad de la UE. Rusia, según sus ideólogos y propagandistas el “enemigo “común,” se convirtió en el agente aglutinador. Los líderes de la UE estaban seguros de que, con ellos en la cabeza, con la discreta CIA en la retaguardia y la robusta NATO reforzando los flancos, una derrota humillante y rápida de Putin sería cuestión de tirar y hecho. Obviamente, estaban equivocados, como lo estaban equivocados Napoleón y Hitler en su tiempo. Tampoco tienen respuesta a la situación actual ni la menor idea de cómo solucionarla. Y dado que no han sacado ninguna conclusión del discurso de Vance pronunciado durante la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero de 2025, lo único que hacen es enturbiar más las aguas ya por sí bastante turbias y cada vez más irritar a Trump. Inevitablemente, ha cundido el pánico. Macron, Meloni e incluso Merz (quien por fin ha entendido por qué sus aliados le volaron el Nord Stream 2) ya han comentado más o menos claramente que hace falta establecer canales de comunicación con Putin.

Tanto Trump como Vance odian a Europa, Inglaterra incluida. Ambos han advertido repetidamente que Europa se enfrenta a un «borrón de civilización» y Trump afirma sin pestañear que está considerando usar la fuerza militar contra Dinamarca para apoderarse de Groenlandia. El mero hecho de decirlo en voz alta cambia por completo la configuración del tablero. Europa ha quedado al descubierto… pero de momento sigue fingiendo…

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