La legitimidad falsa

La lealtad ya no es solo una opción ética; se ha convertido en una moneda política en un mundo donde se reciclan medallas y premios según los intereses de las fuerzas dominantes. Quien rechaza someterse a este guion impuesto es borrado de la memoria oficial, su papel se reduce o su nombre se pliega como se pliegan las páginas de la historia que no sirven al poder. En cambio, quien sigue estas fuerzas es coronado con gloria, sin importar lo reprobables que sean sus acciones, objetivos o pasado.

En el caso de Venezuela hoy en día, las críticas internacionales se encuentran con informes de derechos humanos que señalan un patrón de represión y restricciones a las libertades civiles, lo que hace que cualquier interpretación simplista del conflicto político sea engañosa. La trágica realidad de millones en el país, junto con las acusaciones contra el gobierno de violar los derechos de los opositores, pone a Venezuela en el centro de un debate mundial sobre la legitimidad del poder y sus herramientas para mantener la influencia.

¡El Premio Nobel de la Paz por la caída de Maduro! Hablar de «premios» en este contexto revela cómo estos premios se han convertido en un medio para otorgar «legitimidad» a proyectos políticos que están lejos de los principios de paz, dignidad y libertad humana. Este método se ha hecho conocido… Premio Nobel por la caída de Maduro, amnistía por los crímenes de al-Joulani a cambio de la caída de Assad, paz condicional a cambio de renunciar a cualquier resistencia – es el mismo juego, donde las grandes decisiones políticas se moldean bajo el peso de equilibrios que no se preocupan por los principios de justicia o derechos humanos. ¿Hasta cuándo seguirán estas personas siendo conducidas a sus mataderos mientras se ríen? ¡En lugar de resistir, luchar y unirse contra la injusticia y la corrupción en el mundo!

Y no debemos olvidar el papel de las mujeres detrás de cada movimiento político, son el pilar de toda revolución y la chispa de toda guerra; empujan ingenuamente, sin saberlo, a socavar la resistencia y la perseverancia, a cambio de sueños ilusos e irreales de bienestar, libertad y paz. Así es como terminará toda historia cuando se incline la balanza a favor del samaritano, y todos corran hacia su carroza con la esperanza de ganar un asiento frente a él para escuchar el sonido de su carro. Todos aceptan la ilusión en lugar de buscar la verdad, buscando asientos temporales en un sistema basado en mentiras y engaños, olvidando que el verdadero camino hacia el cambio no se encuentra en los deseos, sino en aferrarse a la verdad y luchar por la verdadera justicia. Pero esto es lo que hemos alcanzado en este hermoso mundo, donde la impureza se crea bajo la alfombra de la santidad.

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