¿Estás seguro de que fue así como ocurrió?

La historia de la ciencia habría sido muy diferente si en vez de estar ocupados con la telenovela darwiniana “El origen de las especies”, nos hubiéramos dedicado a leer los textos revelados, a compararlos y a sacar las conclusiones lógicas y coherentes que allí se encuentran encriptadas entre distorsiones geográficas e históricas.

En el relato de Adán y Eva que aparece en el Génesis vemos cómo se mezclan diferentes narraciones, superponiéndose unas sobre otras. En Génesis 2 se habla de la creación del hombre en tanto que ser vivo, conformado a imagen de Jehová. Este nombre ha ido desapareciendo de todas las nuevas versiones bíblicas, siendo substituido por términos como Dios, Señor o Padre, sin que ninguno de esos epítetos haga referencia al nombre propio del Creador.

Sin embargo, en Génesis 2:20, tras referirse una y otra vez a ese ser vivo como “el hombre” –insan en la versión árabe– se pasa a llamarle “adán” sin ninguna explicación al respecto, como si desde el principio se le hubiera dado ese nombre.

Y el escenario que se ha generado tras la creación de Adán es el de una Tierra en la que no hay otro humano aparte de él. En Génesis 2:23 Jehová crea a “la mujer” de una costilla de Adán y cuando éste despierta y la ve, la llama “varona” … “porque del varón fue tomada”. Mas ¿cómo podía tener este Adán, este primer hombre, el concepto de “varona” en contraposición al de “varón”? Sin embargo, la confusión no termina aquí. Tras referirse a ella como “la mujer” en repetidas ocasiones, obviando incluso el nombre de “varona”, en Génesis 3:20 leemos: “Y llamó Adán el nombre de su mujer Eva. Y así la llamó por cuanto ella era madre de todos los seres vivientes.” Todo ello nos hace pensar que se trata de dos entidades diferentes.

Mas antes de averiguar a quién están haciendo referencia estos nombres, deberemos responder a ciertas preguntas, como, por ejemplo, cuál fue el origen del hombre. ¿De qué material fue producido? La respuesta a esta pregunta no la encontraremos en el Génesis, sino en el Corán:

Cuando dijo tu Señor a los malaikah: «Voy a poner un sucesor en la Tierra.» (Corán, sura 2, aleya 30)

En la Tierra, pues, había un grupo de humanos –los bashar– que tras generar comunidades no lograron completar su configuración de forma óptima. Carecían de lenguaje conceptual y, por lo tanto, de fuad: el dispositivo que relaciona la consciencia con las capacidades cognitivas. Estos humanos no consiguieron comprender su posición en el universo, en la creación, ni tampoco buscaban relacionarse con su Creador. Por lo tanto, se hacía necesaria una actualización, una sucesión de estos bashar. Y es aquí donde aparecen los insan –los bashar actualizados– poseedores, ellos sí, de lenguaje conceptual y de fuad.

La siguiente pregunta será: ¿Cómo se produjeron los insan a partir de los bashar? La primera generación de bashar salió de la «madre tierra», pues no había ni humanos hombres ni humanos mujeres que pudieran reproducirse entre ellos. Toda la Tierra estará llena de semillas, de células madre, que en el tiempo previsto se irán activando por un agua de lluvia fecundadora, surgiendo de ellas plantas, animales y humanos. En la tierra se formarán úteros de lodo, recubiertos de barro y dentro de esas placentas se gestarán los primeros bashar. Esta primera generación, pues, surgirá por partenogénesis; y las siguientes por reproducción sexual.

¿Cómo, entonces, surgen los insan de estos bashar? Tiene que haber un cambio en el método. También a esta pregunta encontramos respuesta en el Corán. No sabemos cómo fue producido Adam (Adán), mas en la siguiente aleya coránica se nos dice que nació de la misma forma que Isa (Jesús):

El caso de Isa ante Allah es como el de Adam –lo creó de tierra y después le dijo: “¡Sé!” Y fue. (Corán, sura 3, aleya 59)

Se trata de una aleya ciertamente enigmática. ¿Por qué se dice que Adam e Isa fueron creados de barro? Sabemos que Isa nació de Mariam –una mujer que lo tuvo nueve meses gestándose en su útero. Sin embargo, la célula madre de Mariam, su óvulo, no fue activado por el semen de ningún hombre, sino por el Ruh al-Quds (Yibril). Por lo tanto, su nacimiento fue también por partenogénesis, como el de los primeros bashar, solo que esta vez el útero no estaba en la tierra, sino en una mujer. Y ello fue necesario para producir una criatura, Isa, con cualidades y capacidades que ningún otro insan poseía. El Mesías tenía que hacer frente a toda la casta sacerdotal judía. Tenía que rectificar sus interpretaciones de la Torá y desvelar todo aquello que estaban ocultando a la gente.

Y de esa misma forma nació Adam. El óvulo de una mujer bashar fue activado por ese mismo Ruh al-Quds, de forma que la criatura que saldría de ese útero ya no sería un bashar, sino un insan –su actualización, su sucesor, su jalifa/califa. En tres ocasiones, pues, ha habido partenogénesis: la primera generación bashar; Adam; e Isa. El resto de los humanos lo ha hecho por medio de la reproducción sexual. Todo este proceso queda perfectamente descrito y explicado en las siguientes aleyas coránicas:

Todo lo ha creado de la mejor manera. Comenzó la creación del hombre –insan– del barro. Luego hizo que su descendencia se produjera a partir de una célula transportada en un agua salobre. Luego lo preparó e insufló en ello Su Ruh, y os dio el oído, la vista y el fuad. ¡Qué poco es lo que agradecéis! (Corán, sura 32, aleyas 7-9)

Ya hemos visto que la creación de los insan empieza con los bashar. Y la primera generación de estos humanos se produce por partenogénesis. No hay participación masculina. El útero en el que se gestarán los primeros humanos estará en la tierra, en el barro. Y la célula madre que hay en él será activada por un agua de lluvia fecundadora. Por lo tanto, la creación de los insan comienza en la tierra, en el barro, en el lodo –por partenogénesis. Después, las siguientes generaciones lo harán por reproducción sexual.

Mas ahora determinadas mujeres bashar van a ser fecundadas por el Ruh de Allah el Altísimo. Y de ellas surgirán los primeros insan, poseedores de fuad –humanos esta vez conscientes.

¿Nos sorprende, acaso, que haya sido así? ¿Nos resulta perturbador imaginar a los primeros humanos surgiendo de la tierra? Y, sin embargo, hasta hoy vemos cómo de una semilla despunta una diminuta planta que más tarde se convertirá en un frondoso árbol. Y cada día descubrimos nuevas especies que siguen reproduciéndose por partenogénesis

Id por la Tierra y ved cómo empezó la creación. (Corán, sura 29, aleya 20)

Seres vivos surgiendo de la tierra, de la «madre tierra», como así ha sido llamada por todas las comunidades humanas a lo largo de la historia, pues el hombre, a través del relato profético, siempre ha sabido que la primera madre de todos los seres vivos fue la tierra.

Es Allah Quien os ha producido de la tierra de la misma forma que ha producido las plantas. Luego os hará regresar a ella y de ella os hará salir de nuevo. (Corán, sura 71, aleyas 17-18)

Ya tenemos, pues, la identidad de esas dos mujeres que se citan en el Génesis –la llamada “varona” y la llamada “Eva”. Obviamente, la humanidad actual no ha podido surgir de un solo insan. Como ya hemos dicho, un número determinado de mujeres bashar fueron fecundadas por el Ruh del Altísimo. Y de ellas surgirán hombres y mujeres insan. Sin embargo, solo se menciona a Adam y a “varona”, pues son los primeros, los elegidos. También en el Corán se nos recuerda este hecho:

Allah escogió por su pureza a Adam, a Nuh, a la familia de Ibrahim y a la familia de Imran. (Corán, sura 3, aleya 33)

Adam es, pues, el imam de los insan, su líder. Y “varona” representa a las mujeres insan, de forma que al hablar de Adam y “varona”, “nuestros primeros padres”, se está haciendo referencia a todos los insan que entraron en el Jardín –los insan hombres y los insan mujeres. ¿Quién, pues, fue Eva? En el Génesis se nos revela tímidamente su identidad. Se nos dice que es “la madre de todos los seres vivientes”. Y aquí “seres vivientes” claramente significa los insan. Eva no es la madre de todos ellos, pero es la madre de su líder, del imam de los insan, la madre de Adam.

Sin embargo, en los primeros capítulos del Génesis se insiste en que no había en toda la Tierra, sino dos humanos insan –Adam y su mujer, un hecho éste incompatible con la biología, la moral y el propio sistema del Creador, pues a nivel reproductivo es imposible que la humanidad haya surgido de una sola pareja. Mas, como ya hemos dicho, hay otras implicaciones, pues ello significaría que la humanidad estaría basada en el incesto, algo que es irreconciliable con el método del Altísimo. En repetidas ocasiones se nos informa en el Corán de que la sunna, la forma de proceder de Allah, no cambia. Y de manera explícita el Corán nos advierte de que está tajantemente prohibido el matrimonio entre hermanos o entre hijos y sus progenitores. Por lo tanto, como ya hemos dicho, no fue una sola mujer bashar la que fue fecundada por el Ruh del Altísimo, sino varias; quizás muchas. Este dato no nos ha sido revelado.

La siguiente pregunta podría ser: ¿Cuándo, en qué circunstancias, estos insan se desprenden de sus madres bashar y entran en el Jardín, un lugar protegido en el sur de Arabia, en el actual Yemen? Ya hemos dicho que la sunna de Allah no cambia y, por lo tanto, estos recién nacidos insan deberán permanecer con sus madres hasta alcanzar una cierta edad, una cierta autonomía. Ahora, los malaikah reúnen a Adam y al grupo de insan, de los que él mismo es su líder.

¿Y no sería lógico preguntarnos ahora qué significa el nombre Adam? El término utilizado en español, Adán, no significa nada, pues es una palabra tomada del árabe y españolizada, pero la etimología de Adam nos explica ampliamente las características de este primer insan, de este imam de los insan.

Se trata de un sustantivo que deriva del verbo “adama” y que significa “patrón, plantilla, ejemplo, uno por medio del cual se conoce a los otros”. Y así es en efecto –Adam es nuestro modelo. Todos los hombres participamos de alguna forma de su naturaleza, de su forma física, de su carácter. Adam es el patrón de los insan.

Más aún, el término Adam hace referencia al color de su piel –“adami” significa “color de la tierra, marrón oscuro”, y éste es el color de la gente del Yemen y de otras partes de Arabia. Y ese color-patrón irá derivando hacia el negro y hacia el blanco, pasando por un sinfín de matices.

La historia de «nuestros primeros padres» no fue, pues, como nos la han contado. Adam, el primer insan, es gestado por una mujer bashar –Eva, cuyo óvulo fue activado por el Ruh del Altísimo. Y tras este primer nacimiento del insan vendrán otros, que más tarde serán reunidos y llevados al Jardín: un lugar protegido y exuberante en el sur de Arabia, en lo que fue llamado por los propios historiadores occidentales la Arabia Felix, la Arabia Feliz –paradisiaca.

Mas estos insan que entran en el Jardín son todavía niños. Van vestidos con la ropa de la pureza. No son conscientes de sus vergüenzas. No hay sexo en el Jardín. No hay bien ni mal. Todo les está permitido, excepto comer de “ese árbol”. ¿Por qué? ¿Qué tienen los frutos de ese árbol para que se les hayan prohibido a los insan? Precisamente –el sexo, el despertar de la consciencia, el poder elegir entre el bien y el mal. Son los frutos que activarán en la primera generación de los insan el sistema hormonal y con él el auto-reproche, el arrepentimiento, la percepción de haber hecho algo contrario a lo que es correcto, a lo que es natural, bueno.

El sexo implica, ante todo, la consciencia del bien y del mal. Ahora, pues, comienza la película, comienza la historia, comienza la última fase, la primordial, de esta creación. El hombre podrá volver al Jardín, pero esta vez por sus propios medios, a través de una continua toma de consciencia que le llevará a una profunda observación de todo lo que le rodea, a un minucioso análisis que le haga comprender el sistema causa-efecto sobre el que va montado el universo.

La siguiente generación de los insan, los que ya están fuera del Jardín –dentro de la película, dentro de la historia– ya no necesitarán comer de “ese árbol”, pues el sistema hormonal que producirá la adolescencia, la madurez, estará ya incorporado en sus organismos. De forma automática, al alcanzar la edad de 14, 15, 16 años… este sistema se activará por sí mismo.

¿Por qué, entonces, en el Génesis se insiste en que solo había en el Jardín dos humanos –varón y varona, hombre y hembra, Adán y Eva? ¿Por qué el Corán en algunas aleyas parece ratificar esta idea? ¿Se trata de un simbolismo que erróneamente se ha entendido de forma literal? Sin duda, que algo de eso hay. Ya hemos visto que Adam es el líder, el imam de los insan y, por lo tanto, solo se habla de él y con él. Y este hecho confundió a los escribas bíblicos, dando lugar a pasajes que claramente entran en el kufur –en el encubrimiento de la verdad. Y así llegamos al Génesis 4:1-2, donde se nos informa que Adán conoció a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín. Y dijo:

“Por voluntad de Jehová he adquirido varón. Después dio a luz a su hermano Abel.

Y Abel fue pastor de ovejas y Caín fue labrador de la tierra.”

Aquí tenemos, pues, a la primera humanidad: Adán, Eva, Caín y Abel. No son muchos y para colmo de males, en Génesis 4:8 se nos informa que Caín mató a su hermano Abel, dejando a la humanidad reducida a 3 –padre, madre, e hijo. Sin embargo, el escriba encargado del relato no tuvo en cuenta la continuación de la historia. Y así, en Génesis 4:14 escuchamos las lamentaciones de Caín:

He aquí me echas hoy de la Tierra y de tu presencia me esconderé, y seré errante

y extranjero en la Tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare me matará.

Un versículo inquietante si tenemos en cuenta que en la Tierra no había, aparte de su padre y de su madre, otro humano que él. ¿Quién, pues, podía matarle? Mas la confusión no termina aquí. Fijémonos en los versículos 16 y 17 del mismo capítulo 4:

Salió, pues, Caín de delante de Jehová y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.

(Edén/Aden sigue siendo hoy la ciudad portuaria más importante del Yemen.)

Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc.

¿De dónde salió esta mujer? ¿De qué tribu? ¿De qué comunidad si solo había tres humanos en la Tierra? Estos versículos claramente evidencian que el escenario no era el que se relata en Génesis 4. Ni tampoco fueron Caín y Abel hijos de Adam. Se trata de la interpolación de un suceso que ocurrirá milenios más tarde. Y así leemos en Génesis 5 unos versículos todavía más perturbadores:

Éste es el libro de las generaciones de Adán. El día en que creó Dios al hombre (ha desaparecido el nombre de Jehová), a semejanza de Dios lo hizo. Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados. Y vivió Adán 130 años y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamó su nombre Seth.

El texto no tiene desperdicio, al menos en tanto que modelo de confusión, encubrimiento e ignorancia por parte de los escribas. Ahora, en el versículo 3 se nos dice que a todos ellos los llamó Adán. Podemos entender este embrollo, pues como ya hemos dicho anteriormente, había numerosos insan en el Jardín, pero Adam era su imam, su líder. Y al decir Adam, nos estamos refiriendo a todos ellos.

Y en el versículo 3 desaparecen como por arte de magia Caín y Abel, y el hijo de Adam pasa a ser Set. Ya hemos dicho que Caín y Abel son una interpolación de un suceso muy posterior. La genealogía de Adán empieza, pues, con Set. E incluso en ella hay superposición de los descendientes del supuesto Caín y del supuesto Set. Ya hemos visto que Caín engendró a Enoc. Y en los siguientes versículos los descendientes de Enoc serán: Irad, Mehujael, Metusael, Lamec… Si ahora nos dirigimos a los descendientes de Set, supuestamente el verdadero primer hijo de Adán, nos encontramos con que éstos fueron: Enós, Cinán, Mahalaleel, Jared, Enoc, Matusalén.

Vemos, pues, una superposición de los descendientes de Caín sobre los descendientes de Set. Los mismos nombres con pequeñas variaciones, lógicas si tenemos en cuenta que han pasado por diferentes lenguas hasta llegar a las Biblias actuales. Toda esta sucesión de incoherencias lo que deja entrever es el escenario de un Jardín con numerosos insan –hombres y hembras– siendo su líder, su imam, el insan Adam. Y los que salen expulsados del Jardín para entrar de lleno en la historia son los mismos que habían entrado en él, pues como ya hemos dicho, en el Jardín no había sexo. Todavía no habían llegado estos insan a la adolescencia:

Y tú, Adam, habita con tu grupo (sauyuka – زَوجُكَ) en el Jardín y comed de donde queráis, pero no os acerquéis a este árbol, pues os perderíais, víctimas de vuestra rebeldía. Mas el shaytan les susurró hasta que fueron conscientes de sus vergüenzas. Dijo: “La única razón de que vuestro Señor os haya prohibido este árbol es evitar que seáis malaikah o que alcancéis la inmortalidad.” Y les juró: “Creedme, sólo quiero guiaros a lo que es mejor para vosotros.” Les sedujo con engaños, y una vez hubieron probado del árbol, se les hicieron patentes sus partes pudendas y comenzaron a fabricarse un vestido con hojas del Jardín. (Corán, sura 7, aleyas 19-22)

¿Por qué entonces parece apoyar el Corán la incoherente visión bíblica del Génesis, al utilizar la palabra sauyun – زَوْجٌ – en repetidas aleyas: “habita tú y sauyuka – زَوْجُكَ en el Jardín”?

La clave para entender el verdadero significado de estas aleyas la encontramos en la propia palabra sauyun -زَوْجٌ , que puede utilizarse indistintamente en sentido masculino o femenino, si bien la forma propiamente femenina es sauya زَوْجَةٌ, y el plural أَزْوَاجًا, que significa –algo que es igual a otra cosa, lo mismo, de su misma naturaleza, la pareja de algo, su par, su semejante, lo que se asocia a algo… y por extensión se le da el significado de esposo, esposa. Sin embargo, éste no es el caso cuando analizamos estas aleyas coránicas.

La escena que podríamos contemplar si nos situásemos dentro del Jardín, sería la de Adam entrando en él junto con su sauyun –زَوْجٌ, es decir junto el resto de los insan, el grupo de humanos que son como él, que no son bashar, sino su actualización, sus sucesores. Y ese grupo de insan que entra en el Jardín con Adam, con su líder, con su imam, son su pareja, son iguales a él, del mismo tipo, de su misma naturaleza… insan.

Por lo tanto, la expresión “habita tú y sauyuka – زَوْجُكَ – en el Jardín” la deberemos traducir por “habita tú y tu grupo en el Jardín”.

El Corán se vale de este término para referirse a esposo y esposa, pero también a grupos iguales. La siguiente aleya es un ejemplo del primer caso:

¡Vosotros que creéis! Entre vuestras esposas (asway أَزْوَاجًا ) e hijos los hay que son vuestros enemigos, guardaos de ellos. (Corán, sura 64, aleya 14)

Para el segundo caso mencionamos varias aleyas coránicas:

No te fijes en los bienes mundanos que hemos concedido a algunos grupos asway أَزْوَاجًا de entre ellos y que no te muevan a compasión. Antes bien, se condescendiente con los creyentes. (Corán, sura 15, aleya 88)

لاَ تَمُدَّنَّ عَيْنَيْكَ إِلَى مَا مَتَّعْنَا بِهِ أَزْوَاجًا مِّنْهُمْ وَلاَ تَحْزَنْ عَلَيْهِمْ وَاخْفِضْ جَنَاحَكَ لِلْمُؤْمِنِينَ

Y no te fijes en los bienes que hemos concedido a algunos grupos asway أَزْوَاجًا de entre ellos, como esplendor de la vida de este mundo para de esta forma ponerlos a prueba. La provisión de tu Señor es mejor y no se acaba. (Corán, sura 20, aleya 131)

وَلا تَمُدَّنَّ عَيْنَيْكَ إِلَى مَا مَتَّعْنَا بِهِ أَزْوَاجًا مِّنْهُمْ زَهْرَةَ الْحَيَاةِ الدُّنْيَا لِنَفْتِنَهُمْ فِيهِ وَرِزْقُ رَبِّكَ خَيْرٌ وَأَبْقَى

¡Juntad a los infames, a los de su grupo asway أَزْوَاجهم y a los que daban poder aparte de Allah! Allanadles el camino al yahim. (Corán, sura 37, aleya 22-23)

احْشُرُوا الَّذِينَ ظَلَمُوا وَأَزْوَاجَهُمْ وَمَا كَانُوا يَعْبُدُونَ

y otros castigos como esos aswayأَزْوَاجً (Corán, sura 38, aleya 58)

وَآخَرُ مِن شَكْلِهِ أَزْوَاجٌ

Este es el Día de la Distinción cuya realidad negabais. ¡Juntad a los infames, a los de su grupo أَزْوَاجهم y a los que daban poder aparte de Allah! Allanadles el camino al yahim. (Corán, sura 37, aleya 21-23)

هَذَا يَوْمُ الْفَصْلِ الَّذِي كُنتُمْ بِهِ تُكَذِّبُونَ احْشُرُوا الَّذِينَ ظَلَمُوا وَأَزْوَاجَهُمْ وَمَا كَانُوا يَعْبُدُونَ

مِن دُونِ اللَّهِ فَاهْدُوهُمْ إِلَى صِرَاطِ الْجَحِيمِ

Es cierto que en la mayoría de los casos en los que se habla de Adam y su pareja se utiliza la forma dual:

Dijimos: “¡Oh Adam! Habita tú y tu grupo en el Jardín y comed (kula (كُلا de lo que hay en él a vuestro antojo, pero no os acerquéis (la taqraba ولا تَقْرَبَا) a este árbol, pues seríais de los transgresores.” (Corán, sura 2, aleya 35)

وَقُلْنَا يَا آدَمُ اسْكُنْ أَنتَ وَزَوْجُكَ الْجَنَّةَ وَكُلاَ مِنْهَا رَغَدًا حَيْثُ شِئْتُمَا وَلاَ تَقْرَبَا

هَذِهِ الشَّجَرَةَ فَتَكُونَا مِنَ الظَّالِمِينَ

Esta forma dual se utiliza para referirse a Adam y su pareja (grupo) mientras están en el jardín, ya que Adam es el imam de los insan, su emir, su dirigente –es el primer insan y de él y de sus descendientes saldrán todos los Profetas:

Allah escogió por su pureza a Adam, a Nuh, a la familia de Ibrahim y a la familia de Imran por encima de todos los demás. (Corán, sura 3, aleya 33)

Allah el Altísimo lo ha escogido a él y por ello, en el Jardín hay una pareja –Adam y su grupo, los que son como él, los insan. Sin embargo, una vez que se les ordena abandonar aquel lugar paradisiaco, se rompe esa relación y ahora cada insan deberá buscar su pareja (esposa) de entre los insan. Ha desaparecido el conjunto, la pareja Adam y su grupo de insan. Cada uno tendrá que vivir ahora por separado, formar sus familias, buscar el sustento y tratar de sobrevivir en un medio hostil donde la provisión ya no se obtendrá sin esfuerzo:

Mas el shaytan les indujo (dual) a hacerlo para así sacarles (dual) del estado en el que se encontraban (dual). Dijimos: “¡Salid! (plural) Unos seréis enemigos de otros (plural). Tendréis (plural) en la tierra una morada y todo aquello de lo que tengáis menester para vivir por un tiempo.” (Corán, sura 2, aleya 36)

فَأَزَلَّهُمَا الشَّيْطَانُ عَنْهَا فَأَخْرَجَهُمَا مِمَّا كَانَا فِيهِ وَقُلْنَا اهْبِطُواْ بَعْضُكُمْ لِبَعْضٍ

عَدُوٌّ وَلَكُمْ فِي الأَرْضِ مُسْتَقَرٌّ وَمَتَاعٌ إِلَى حِينٍ

Algunos comentaristas argumentan que aquí el plural “salid” hace referencia a Adam, su pareja (en el sentido esposa) y shaytan. Sin embargo, tal inferencia no se sostiene de ningún modo. En primer lugar, la expresión –Dijimos: “¡Salid! Unos seréis enemigos de otros– no hace, obviamente, referencia a tres individuos. ¿Cómo tres podrían ser enemigos unos de otros? Esta expresión hace referencia a muchos, a la primera sociedad de insan fuera del Jardín.

En segundo lugar, shaytan no es una entidad real, sino el susurro con el que Iblis ha penetrado en los insan. No está presente como Adam y su grupo –es la interiorización de Iblis en forma de susurro, ya que a Iblis no se le ha permitido entrar en el Jardín. Por lo tanto, no quedarían, sino Adam y su pareja (en el sentido de esposa) para ser enemigos unos de otros. Si, por el contrario, “su pareja” significa el grupo de insan que le acompañó en el Jardín, la aleya recobra todo su sentido –los hombres son enemigos unos de otros desde el principio.

La utilización del dual para referirse a un conjunto formado por una cosa y varias es frecuente en el Corán –forma parte de su estilo:

Quien ha creado los Cielos y la Tierra y lo que entre ambos بَيْنَهُمَا hay en seis días. (Corán, sura 25, aleya 59)

الَّذِي خَلَقَ السَّمَاوَاتِ وَالأَرْضَ وَمَا بَيْنَهُمَا فِي سِتَّةِ أَيَّامٍ

La expresión “Cielos y Tierra” denota un concepto plural, un conjunto compuesto por un elemento singular (Tierra) y otro plural (Cielos). Sin embargo, se utiliza el dual, ya que “Cielos” es tomado como un solo elemento, en singular, aunque implique idea de plural. De la misma forma que en el caso de Adam –Adam es un elemento singular y “otros insan” (zauyah -زوجة) es un elemento plural. Sin embargo, “otros insan” es tomado como un solo elemento, como un conjunto y, por lo tanto, en singular, haciendo dual con Adam.

La conclusión a la que podemos llegar después de este análisis es la de que no hay Eva (una sola mujer insan) en el Jardín, sino numerosos hombres y mujeres insan.

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