Cuando el chulo del barrio se queda solo

Todos los chulos, los capos, los jefes de carteles, los asesinos a sueldo, los estafadores, los delincuentes, los carteristas, los defraudadores… todos ellos saben que tarde o temprano tendrán que comparecer ante un tribunal. Y, sin embargo, y, a pesar de ello, continúan hasta el final con sus actividades delictivas. Debe ser la propia inercia de la rutina diaria la que les lleva a actuar de esta forma tan ilógica e incongruente.

En el caso de los gobiernos, a esta inercia se añade el poder de sus ejércitos y de sus medios de comunicación para convencer al resto del barrio de que sus acciones son legales, justas e, incluso, encomiables. Ahí está Melanchthon calificando de pium et memorabile ad omnem posteritatem exemplum la orden de Calvino de quemar vivo a M. Servet. Son acuerdos entre chulos, entre capos… entre miserables.

El asunto de Irán cada vez se parece más al caso del teólogo español, y los nuevos Calvinos van a intentar, por todos los medios, que acabe en la hoguera –también alimentada con madera verde. Uno de los incendiarios actúa bajo el nombre de Washington Institute, una rama más de AIPAC (The American Israel Public Affairs Committee), y la leña que ha arrojado a la incipiente hoguera se ha transfigurado en un artículo publicado en su página oficial y en la web de al-Arabía.

El artículo en cuestión es un resumen de las conferencias que pronunciaron en la sede de dicho instituto el 27 de septiembre Suzanne Maloney (subdirectora del programa de política exterior en la Brookings Institution), Norman Roule (veterano de la CIA y asesor del “proyecto para contrarrestar el extremismo y unirse contra un Irán nuclearizado,” Counter Extremism Project and United Against Nuclear Iran) y Michael Singh (Lane-Swig Senior Fellow y director gerente),

Ya los conferenciantes forman un ramillete de amapolas envenenadas que despiden un seductor aroma de malévolas intenciones. No deja de ser cínico que un veterano de la CIA trabaje en un proyecto contra el extremismo. Brookings Institution, por otra parte, confiesa tener estrechas relaciones con Israel. ¡Menudo paquete! Y son estos “expertos” los que se erigen como garantes universales de la paz, la concordia y la justicia. Aparte del centro del infierno donde se encuentra el árbol del zaq-qum, no pensamos que haya lugares más tétricos y sórdidos que las sedes de este tipo de institutos e instituciones esparcidas por toda la geografía estadounidense. Veamos algunos de los puntos mencionados en estas conferencias.

   Las acciones de Irán en los últimos cuatro meses son la consecuencia predecible de la política de máxima presión ejercida por la administración Trump. Cuando el presidente abandonó el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) en mayo de 2018, muchos observadores hicieron predicciones catastróficas sobre la probable reacción de Irán. En el año siguiente a esa decisión, el régimen eligió actuar con relativa moderación, reflejando su deseo de ver cómo se desarrollaba la campaña de presión de los Estados Unidos, cómo respondía Europa y si las empresas cumplirían con las sanciones unilaterales.
   Teherán pronto descubrió que la política de presión era increíblemente efectiva, a pesar de la falta de apoyo de los aliados estadounidenses. Tuvo un impacto inmediato en la economía del país, y los iraníes de a pie se resintieron mucho más agudamente que con las sanciones anteriores. Las restricciones financieras incluso les han dificultado el acceso a alimentos y suministros médicos, artículos que están exentos de las sanciones estadounidenses.

 

Las acciones de Irán no eran ni son predecibles, ya que las predicciones catastróficas de muchos observadores –entre ellos la Casa Blanca– nunca se han cumplido e Irán no vive una situación de emergencia. Como afirma el artículo, Irán ha actuado con moderación, con sabiduría se podría añadir, a pesar de que tenía derecho a reaccionar de forma mucho más radical y ofensiva, ya que ellos pensaron que hacían un trato con caballeros, con gente de honor y respetabilidad, y no con cuatreros o pandillas salidas de los bajos fondos. Es a los Estados Unidos a quienes los firmantes deberían haber impuesto sanciones por romper un acuerdo que satisfacía a todos sin ofrecer ningún argumento de peso que justificase tan deshonrosa actitud.

El siguiente paso ha sido hacer creer a una población mundial –la cual no sigue los acontecimientos día a día, no reflexiona sobre lo que lee y prefiere que alguien le interprete los movimientos políticos– que ha sido Irán el que ha provocado, de alguna forma, la ruptura del acuerdo, con el objetivo de poder, así, enriquecer grandes cantidades de uranio con el que fabricar bombas atómicas –a todas luces se trata de una amenaza para la seguridad del planeta Tierra. Una cantinela que nos resulta familiar, que debería resultarnos familiar, aunque gracias al olvido sistemático al que es sometido el ciudadano de a pie, el votante, con los continuos tsunamis informativos, la gran mayoría empieza a creérselo.

No es cierto que Teherán esperase nada honesto por parte de Estados Unidos, pero sí que confiaba en sus socios europeos, en Rusia y en China. Sin embargo, uno a uno, todos ellos han claudicado ante el chulo yanqui. Esa era la estrategia final de los Estados Unidos. Las buenas relaciones políticas y sobre todo económicas entre Irán y buena parte de los países europeos, Rusia y China, ponían en peligro la supremacía norteamericana e israelí en Oriente Medio. No era difícil imaginar un fuerte eje irano-iraquí-sirio respaldado por Rusia y China, que podría romper definitivamente las relaciones turco-estadounidenses en favor de este eje y de Rusia. No cabe duda de que la nueva geografía política de Oriente Medio daría, así, un giro copernicano, un giro que, solo de imaginárselo, les producía a los chulos mareo y desmayo.

En cuanto a la dificultad que sufren los iranís para acceder a los alimentos y a las medicinas, nos cuesta trabajo imaginar a qué pueda ser debida si estos productos están exentos de las sanciones estadounidenses.

Al darse cuenta de que no podría resistir una máxima presión indefinidamente, el régimen sintió la necesidad de cambiar la perspectiva de la administración Trump e inyectar un sentido de urgencia en torno a este tema en la comunidad internacional. Para ello, recurrió a una táctica que le ha servido bien en el pasado: si te golpean, devuelve el golpe con más fuerza.

 

No deja de ser altamente paradójico que sean los Estados Unidos los que utilicen el término “régimen” para referirse a los gobiernos de terceros países con los que tienen algún problema –normalmente quieren arrebatarles buena parte de su riqueza. Y decimos que es paradójico porque un gobierno que ha lanzado dos bombas atómicas sobre dos ciudades habitadas; que sembró Tokio de napalm; que no ha dejado de promover guerras como las de Iraq, Afganistán, Siria, Libia o Yemen; que probó armas devastadoras en Vietnam y ahora tiene abiertos numerosos frentes como Venezuela, Corea del Norte, Siria e Irán; que tiene 17 agencias de inteligencia declaradas, entre ellas la CIA, dedicadas a espiar, a reclutar agitadores dentro de terceros países, a asesinar opositores o gente molesta… debería evitar este tipo de cinismo, pues en muchos casos se está volviendo contra él.

Irán, por otra parte, no ha recurrido a ninguna táctica. Su política ha sido clara desde el principio, y abierta, expresada en multitud de ocasiones sin variarla un ápice. Primero pidió al resto de países firmantes del acuerdo que se mantuvieran fieles al mismo y firmes frente a la vergonzosa actitud de la administración Trump. Al ver que ninguno de ellos tomaba una posición práctica de apoyo, decidió seguir con su programa nuclear anterior a lo pactado con ellos. A continuación, los Estados Unidos y sus aliados, UK entre ellos, comenzaron a enviar barcos de guerra, portaaviones, fragatas, submarinos y tropas al estrecho de Ormuz. Había que proteger el tráfico marino que Irán amenazaba –le acusaban, con el objetivo de justificar aquel irracional despliegue de fuerzas, de haber atacado a varios petroleros. Y lo hicieron sin pruebas, como ha sido siempre su táctica –acusar, pues ellos son jueces y parte en todos los conflictos.

barcos1.png

En ambas fotos se trata del mismo barco, si bien se aprecia claramente que el lugar en el que estaba colocada la mina es diferente, hay 0.5 X de diferencia (2X en la foto de la izquierda y 2.5 X en la foto de la derecha)

En cuanto a la táctica que menciona Maloney, es la primera vez que la escuchamos. Hemos oído: “Quien golpea primero golpea dos veces”, pero no pensamos que exista algo así como “si te golpean, golpea más fuerte.” Quizás exista en el lenguaje de los capos. La prueba de ello es que Irán golpeó a los Estados Unidos derribándole un drone que había entrado en su territorio, y éstos no respondieron derribándoles 5 drones o hundiéndole una fragata. Más aún, según “sus evidencias” Irán ha atacado a ARAMCO y de nuevo USA no ha golpeado más fuerte destruyendo las refinerías de Irán. El primer refrán es más certero y lógico –Irán ha golpeado el primero y ha dejado K.O a su oponente.

Siria, Irán, Corea del Norte, Venezuela… son pequeños países, insignificantes, pero han desafiado al chulo y éste dice que quiere hablar con ellos de acuerdos…

Todo esto nos lleva a la conclusión de que se ha acabado el tiempo de las fake politics y ha llegado el tiempo de las real politics. Nadie escucha ya esos discursos demagogos, falsos, apañados, sin más argumentos que poseer armas de destrucción masiva. Sin embargo, hay armas hoy más poderosas que las suyas, ejércitos, sistemas, razones. El chulo está solo. Nadie le teme, nadie le escucha. Siria, Irán, Corea del Norte, Venezuela… son pequeños países, insignificantes, pero han desafiado al chulo y éste dice que quiere hablar con ellos de acuerdos, de pactos, que quiere sentarse a la mesa de negociaciones. Mas de qué puede hablar un mafioso, un delincuente, un asesino… qué puede ofrecer a sus vecinos de barrio.

El aumento de las tensiones ha valido la pena para Teherán. La comunidad internacional ha sido mucho más receptiva a los funcionarios iraníes que buscan aliviar los problemas financieros del país. Y si bien las partes europeas en el JCPOA están de acuerdo en que las acciones de Teherán son completamente inaceptables, cada vez están más abiertas en cuanto a exigir a los Estados Unidos que provea a Irán con las debidas compensaciones. Incluso han tomado importantes iniciativas: después de los ataques iniciales contra objetivos del Golfo, por ejemplo, Francia prometió una línea de crédito de $15 mil millones a Teherán, y el canciller alemán se reunió con el presidente Hassan Rouhani, confiriéndole legitimidad al régimen.

 

Ya hemos dicho que el chulo está solo. El mundo ha resultado ser mucho más grande y armonioso de lo que la chulería norteamericana nos quería hacer creer. Hay muchas posibilidades, amplios mercados, amistosos acuerdos, inteligencia, iniciativas. Claro que el canciller alemán se ha reunido con Rouhani y le ha conferido legitimidad a su gobierno. Es el régimen USA el que está en entredicho.

   Lo que Irán quiere es acceso continuo al sistema financiero internacional. Es probable que continúe en su camino de escalada hasta que obtenga lo que quiere, cambiando constantemente su libro de jugadas en el proceso. Una semana atacará a un petrolero; a la siguiente violará el JCPOA al instalar sistemas de centrifugado de mayor eficacia; y así sucesivamente. Estas tácticas cambiantes complicarán los esfuerzos de Washington para responder.
   Por ahora, Estados Unidos claramente ha perdido el impacto disuasorio que tuvo en Irán, y este seguirá siendo el caso hasta que decida hacerle pagar por las últimas acciones de Teherán. Los vehículos financieros han sido muy efectivos para exprimir la economía iraní, pero aún no han demostrado que puedan cambiar la agenda del régimen. Para lograrlo, Washington necesita implementar una serie de medidas a través de un marco diplomático integral que describa la visión de la administración para el futuro político de Irán.

 

Cómo alguien que se auto proclama “experto” habla de esta manera: “Irán quiere tener acceso continuo al sistema financiero internacional.” Por supuesto que quiere tener acceso al mercado mundial y a los sistemas internacionales de financiación. Lo que tiene que explicar Maloney es por qué se le niega ese acceso. Muestren las pruebas, las evidencias, de esos ataques iranís a petroleros. ¿Nos quiere hacer creer Maloney que si Irán hubiese atacado a barcos en el estrecho de Ormuz y hubiese lanzado sus poderosos drones contra Arabia Saudita la comunidad internacional, y ellos los primeros, se habrían quedado de brazos cruzados diciendo bla, bla, bla en sus medios de comunicación? La misma táctica de acusar a un país sin más evidencias que su propia acusación es la que utiliza Norman Roule: En medio de todas las críticas, la administración Trump ha sido en gran medida consistente en su política, es decir, se niega a levantar las sanciones hasta que Teherán cambie su comportamiento. ¿Qué comportamiento se supone que tiene que cambiar Teherán? ¿No es acaso la administración norteamericana la que tiene que cambiar drásticamente su comportamiento mafioso y volver al acuerdo JCPOA? Y continúa Roule con la táctica de involucrar a todos los ciudadanos del mundo en su misma opinión: Nadie duda de que Irán sea responsable de una larga lista de violaciones internacionales. Cómo se puede decir algo así y no dar, al mismo tiempo, un solo ejemplo de esas violaciones. En primer lugar, no puede haber de facto ley internacional mientras exista un chulo que la anule siempre que vaya contra sus intereses o sus actuaciones. En segundo lugar, mientras se mantenga el veto y un club restringido dirija el Consejo Permanente de Seguridad, la “ley internacional” no puede ser vinculante para naciones soberanas. ¿Ha sido esa ley la que ha permitido la “primavera árabe”, la que ha permitido que Estados Unidos, Francia y UK reclutasen, armasen y entrenasen a las organizaciones terroristas que campan a sus anchas en Libia, Siria o Yemen?

Por su parte, Michael Singh nos sorprende con la siguiente declaración entre ingenua y totalmente fuera del encuadre del tema: Irán está tratando de separar a Estados Unidos de sus aliados y, finalmente, expulsarlo por completo de la región. Son más bien los Estados Unidos los que están trabajando duro para que sus aliados se conviertan en sus más acérrimos enemigos –insultos, exigencia de la puesta al día de las cuotas de la OTAN, guerra comercial, sanciones a cientos de productos europeos, acusaciones infundadas… Cualquier país preferiría tratar con Irán, Rusia o China antes que con los Estados Unidos –como dijo el presidente sirio Bashar al-Assad: “Norteamérica toma todo y no da nada.” No hemos encontrado hasta ahora mejor descripción de la “táctica” estadounidense. Por otra parte, ¿qué demonios hacen los Estados Unidos en Oriente Medio? Por supuesto que tienen que largarse de allí, y cuando lo hagan, desaparecerán todos los problemas, todos los conflictos y podrán esos países, comenzar a desarrollarse, a prosperar y a vivir en una estable y continuada paz. Nada de todo eso puede existir cuando es un chulo el que gobierna el barrio.

Mas este chulo se está quedando solo y los otros capos se han llevado sus negocios a otros barrios. Solo le queda la vía diplomática, pero una vez que han sonado los tambores de guerra poco pueden hacer ya los pingüinos con smoking.

Tendréis que luchar o preparar con Hollywood una nueva y ensalzadora película, algo así como: “Rambo en Teherán”.

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