La foto de despedida: No habrá más G7

Esta última reunión del G7 ha sido fundamentalmente femenina. Melania parece haber elegido Canadá para su último retiro post-presidencial, vestida de rojo y dispuesta a “Volver a empezar”, ahora con la experiencia que da haber sido la primera dama y la última mona de los Estados Unidos –emigrante ilegal eslava. Hay cosas que no se olvidan ni se perdonan. A veces por envidia y a veces por esa manía de la legalidad que los cuatreros suelen exigen a la gente honrada. Por su parte, Brigitte parece horrorizada ante semejante alarde de infidelidad por parte de Melania. Quizás ya se haya olvidado de cuando secuestró a un muchacho de quince años, dejando a un marido y dos hijos en la cuneta. El tiempo lo cura todo. En cuanto a Merkel, tiene todas las pintas de un coronel retirado, que ya no tiene quien le escriba.

Trump, entre resignado y barrido por un devastador tsunami de celos, se conforma con agarrar con pasión la mano de su joven y atractiva esposa –aquel idilio con vistas a conseguir la green card no podía durar mucho más. Macron, anclado en los quince, sonríe feliz mientras los chalecos amarillos pasean sus retratos, 128, puestos del revés.

No podía ser de otra manera. Las reuniones del G7 se han convertido en un mero evento social en el que cada uno se busca la vida sentimental como puede e intenta conseguir otros cuatros años de presidencia para terminar de juntar la fortunilla que le permita visitar la isla de Epstein.

Sin embargo, aún queda una pregunta mucho más inquietante que todas esas escenas de cortesanos: ¿Por qué no ha venido Angela con su esposo Joachim a tan importante reunión? La respuesta puede ser aniquiladora: En el subconsciente de cada europeo anida la clara idea de que una mujer no debería ser presidenta. Si Merkel hubiera aparecido con su consorte, nadie habría sabido dónde meterse, dónde ocultar su vergüenza –Merkel y el pelele de su marido. Se habría tenido que quedar fuera de la sala de reuniones, con Melania y Brigitte, esperando a que terminasen las sesiones del día. Algo no funciona en todo este tinglado democrático.

Los miembros del G7 no son los protagonistas del complicado escenario político internacional. Son extras bien pagados sin voz ni voto. El propio Trump confesó, en otro alarde de inoportunidad, que en cinco temas importante se ha mencionado repetidamente el nombre de Putin y de Rusia –se ha mencionado el nombre de uno de los protagonistas. Obviamente, también se habrá mencionado el de Xi, el de Kim Jong-un, el de Rouhani, el de Erdogan y, muy probablemente, el de Bashar. Estos nombres son los que forman el verdadero G, el G6. No incluimos a Modi, pues tras el hollywoodense lanzamiento hacia la Luna de no se sabe bien qué módulo, está claro que ha pasado a engrosar las filas de los farsantes.

No obstante, las reuniones, a todas luces intempestivas, de Macron con Zarif y Modi con Trump, muestran que el G7, fuera de unos cuantos cócteles y besuqueos, no tiene otra función que la de mantener las apariencias. ¿Acaso hay alguien a quien le importen?

La verdadera política se desarrolla en Oriente Medio y en el Pacífico, y esa política la manejan en exclusiva: Irán, Siria y Hezbollah, por una parte, y China, Corea del Norte y Rusia, por otra –Japón y Corea del Sur son meros protectorados de Estados Unidos que esperan recibir órdenes. En vano esperan estas colonias –Estados Unidos no sabe qué hacer, han perdido la tecnología para ir a la Luna y el botón rojo. Sus mujeres se besan hasta con los camareros y los asesores se terminan el canard a l’orange que se han dejado los comensales presidenciales. He ahí el gran trabajo del G7.

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Los verdaderos protagonistas han sido Zarif y Modi, gracias, entre otras cosas, a los S-400 rusos.

El G7 2019 ha puesto de manifiesto, una vez más, la desintegración de toda la estructura sobre la que se ha levantado Occidente –una malsana estructura de papel que no ha soportado el peso de las naciones que, desde la aparición del ser humano, han sido las verdaderas protagonistas, las verdaderas portadoras del conocimiento primigenio contenido en el relato profético.

Morirán de hambre y de sed. Sufrirán su propia violencia. Serán víctimas de su asoladora ignorancia. Deambularán como zombis por las vastas praderas de una tierra usurpada, esperando que un hacha sesgue por fin sus vidas.


(137) Id por la Tierra y ved cual fue el final de los que alteraron la verdad.

Qur-an 3 – ali ‘Imran

Es hora de reconstruir nuestras vidas al margen de estos actores de tercera: ¡Huelga de votos caídos!

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