El Peñón de Gibraltar, una vergüenza que solo nos provoca encogernos de hombros

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EL PAÍS – 16 de julio 2019
Washington eligió a Londres como socio en la operación secreta para capturar al superpetrolero iraní ‘Grace 1’

No hay nada en esta noticia de lo que debamos sorprendernos. El “ninguneo” absoluto en el que vive España es agua pasada que todavía mueve molino, aquel contra el que arremetió Don Quijote sin demasiado éxito. Quedó derrotado porque fue un combate contra natura, absurdo, tan absurdo como hacerle la respiración artificial a un cadáver que lleva 100 años muerto.

Pero no, no es eso. El asunto es todavía más grave –es una maldición. La que cayó sobre “la piel de toro” cuando la sombra de la cruz que entraba por el norte, obligaba a la refulgente luz de la media Luna a desvanecerse por el sur. Volvía la ignorancia y la barbarie a apoderarse de Al-Ándalus –ignorancia y barbarie que pronto borrarían las huellas de un tiempo en el que no había otros Soles en el mundo del conocimiento que el de los Omeyas del este y del oeste.

La sombra de la cruz se iba deformando mientras avanzaba, hasta transformarse en la silueta de un cuchillo que pronto se llenaría de sangre, de la sangre que la ignorancia y la barbarie exigían derramar, degollando a las mejores mentes de Europa, a los hombres más lúcidos de todas las épocas.

Aquellas matanzas se llevaron a cabo por nada y para nada. Es así como actúa la ignorancia y la barbarie, las que obligan a los jóvenes españoles a correr delante de los toros, pero les dicen cuando se disponen a luchar: “No entréis en combate con los británicos, pues pereceríais.” ¡Maldígalos el Creador y maldígalos los ángeles y los hombres! ¡Qué poco es lo que razonan! ¿Acaso no entienden que tomar algo sin luchar es un robo? ¿Acaso son incapaces de inferir que es la lucha la que purifica nuestros actos, la que les confiere dignidad y justifica la sangre que se haya podido verter? Pero los hijos de los cruzados prefieren robar mientras dialogan en las humillantes mesas de negociaciones. Prefieren la cobardía del robo a la nobleza del combate. “¿Y si nos vencen?” Así hablan los conejos cuando oyen un ruido cerca de su madriguera. ¿Es que no han visto que la verdadera derrota es vivir en una continua humillación? El Imperio del Sol Naciente se alumbra ahora con bombillas Philips ¿No habría merecido la pena seguir el combate hasta vencer o hundirse en las apacibles aguas del Pacífico? ¿Es sólo una cuestión económica la dignidad del ser humano? ¿Acaso basta con aumentar la renta per cápita para sentir que es lluvia y no saliva lo que nos humedece el rostro?

Hace diez días, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní convocó al embajador español en Teherán, Eduardo López Busquets, para quejarse por la captura del petrolero Grace 1, cargado con 2,1 millones de barriles de petróleo iraní, el pasado día 4 en el estrecho de Gibraltar.

El diplomático tuvo que explicar a sus sorprendidos interlocutores que, aunque se trata de aguas territoriales españolas, el Reino Unido las reivindica como suyas y actuó sin contar con España, como si tuviera plena soberanía sobre las mismas.

¿Necesitamos a un ministro de exteriores así? ¿Es que no recapacita sobre lo que está diciendo? ¿Por qué España no las revindica como suyas y actúa en consecuencia? No puede. Son conejos que sólo quieren mejorar su condición de vida –con un fraude aquí, un saqueo allá, un robo “legal” acullá. Se han instalado en el poder y no tienen más honor que el de celebrar la buena marcha de los “negocios” con mujeres pagadas. No pueden conquistar el Peñón ni pueden conquistar a una mujer si no es comprándola.

¿Hemos desistido de tomar lo que es nuestro? ¿Para qué entonces seguimos con esa retórica de euforia nacionalista? ¿Por qué no se desvinculó España del referéndum de 2002? Porque España optó por la súplica: “¿Qué os parece si compartimos la soberanía de Gibraltar como buenos hermanos?” Los lobos dijeron: “¿Por qué no? Consultemos al pueblo para ver qué opina. El sentimiento que GB siente por los principios inalienables de la democracia nos arrastra en todas nuestras actuaciones… como todo el mundo sabe.”

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Referendum 2002 / Referendum 1967

El Referéndum sobre la soberanía de Gibraltar de 2002 se realizó el 7 de noviembre de 2002 por el Gobierno de Gibraltar con el fin de conocer el apoyo popular a la propuesta de compartir la soberanía del territorio entre España y el Reino Unido. El resultado fue un rechazo masivo de la propuesta.

¿Por qué seguimos permitiendo que estos raterillos, que van de escándalo en escándalo, dispongan de nuestro honor y de nuestra dignidad y nos humillen una y otra vez? Quizás los términos “honor” y “dignidad” os parezcan evocar conceptos trasnochados que se han eliminado del lenguaje de internet, de Facebook… ¿Por qué no salís de ese matrix satánico y empezáis a diseñar nuevas estrategias? ¿Por qué seguís votando y dándoles vuestra riqueza transmutada ahora en impuestos para que sigan invirtiendo en sus negocios? ¿Qué os pasa? ¿Estáis muertos, paralizados? ¿Sólo cuando os llega un tsunami os echáis a correr? La que se os avecina es una catástrofe mayor que un tsunami, si supierais.

A lo mejor seguís pensando que la sombra de la cruz os protege, os hace participar de la gloria europea y os redime del pasado, de un pasado tintado de “arabismo”. Os han hecho temer esa palabra y desear congratularos con los judíos, los aliados y amigos de Estados Unidos, los mismos Estados que nos han robado la soberanía de las aguas gibraltareñas y se la han dado a uno de los miembros del triunvirato, del mismo triunvirato que animaba a los cruzados a apagar la luz de los dos Soles, del mismo triunvirato que ha sumergido al mundo en las tinieblas de la ignorancia y de la barbarie, de la barbarie del vicio y de la autodestrucción.

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España ha aceptado las sanciones contra Irán, nación ésta que ha reconocido nuestra soberanía sobre las aguas gibraltareñas, para apoyar las resoluciones de USA que ha pisoteado nuestro derecho a gobernarlas. ¿Es que no nos han dejado ni siquiera el honor del esclavo, sólo el del perro callejero al que todo el mundo da patadas? No importa. Es verano y las fiestas populares están por doquier. ¿Qué es lo que celebramos? Hemos claudicado y disfrutamos del buen tiempo mientras nos llevan al matadero. Incluso los corderos caminan con temor y sobriedad cuando son conducidos al degüello.

¿Qué gobierno nos liberará de este yugo? Aún no ha nacido, o quizás esté muerto, pudriéndose en el vientre de alguna puta.

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