Es hora de hacer recuento

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El vicepresidente norteamericano, Mike Pence, declaró en la conferencia anual de CUFI, Cristianos Unidos Para Israel (quizás se sientan más unidos al saber que no crucificaron a Isa ni le mataron):

“Estados Unidos no busca la guerra con Irán, pero no retrocederá.”

Tampoco la buscaron con Vietnam, con Corea, con Camboya, con Iraq, con Siria, con Afganistán… y tampoco retrocedieron, simplemente abandonaron a sus soldados heridos, muertos y hechos prisioneros en el campo de batalla a merced de sus enemigos. Sabemos de qué está hablando Pence y lo que significa el estrado desde el que lo ha dicho.

Sin embargo, es hora de hacer recuento, pues su mejor carta siempre ha sido el olvido, hacer olvidar al mundo su corta, pero sangrienta historia. Ya nadie se acuerda de nada. Todo ha quedado grabado en los celuloides hollywoodenses –películas entre divertidas y emocionantes. Siempre los mismos héroes, héroes ficticios, héroes virtuales. Así se ha olvidado el genocidio de los nativos de América, su guerra civil, el continuo linchamiento de negros, su apartheid promovido por el Ku-Klus-Klan.

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¿Cómo puede una niña disfrutar de este espectáculo? Puede, es una norteamericana.

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Todos sonrientes, divertidos… hombres, mujeres y niños. Esta es la base humana sobre la que se han levantado los Estados Unidos.

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Estados Unidos quiere la paz y dignificar al hombre.

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El ejército norteamericano es sin duda un ejemplo para el mundo de coraje y honor.

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No se encontrarán cárceles secretas o centros de tortura en los que no ondee la bandera norteamericana.

¿Por qué mostramos estas viejas imágenes, ya olvidadas? Porque son actuales.

Esta misma infamia sigue pasando en decenas de países, en sus cárceles, a manos de los mismos soldados sonrientes de las fotos, descendientes de los linchadores. La misma gente, la misma barbarie, sigue funcionando gracias al olvido, al reinicio constante de nuestra memoria histórica.

Ahora Pence dice que USA no quiere la guerra con Irán. ¿De qué guerra está hablando? Da la sensación de que hay un conflicto irano-estadounidense que la administración Trump no quiere. Así se presentan las noticias y así se reinicia una vez más nuestra memoria, esta vez, inmediata.

En 2015 Rusia, China, Francia, UK y los Estados Unidos, llegaron a un acuerdo con Irán sobre el control de su producción de uranio enriquecido. Todos ellos firmaron dicho acuerdo, que se mantendría en vigor mientras no se violaran las cláusulas en él estipuladas. A pesar de ello, en 2018, y de forma unilateral, US abandonó el tratado sin ofrecer la más mínima explicación al respecto y sin argumentar su retirada frente a las críticas del resto de países firmantes –dos de los cuales son sus más incondicionales aliados.

El asunto podía haber quedado ahí sin que ello hubiera supuesto mayor transcendencia. Sin embargo, ese repentino e injustificado “salirse” del deal implicaba volver a las sanciones que ahora iban a afectar al resto de países firmantes –ninguno de ellos podría a partir de la ruptura comprar un solo galón de petróleo a Irán ni podrían tener ningún tipo de joint ventures con aquel país, que ahora se presentaba al mundo como el único responsable de que se hubiera roto el acuerdo.

A pesar de las protestas por parte de los países firmantes del tratado con Irán, Estados Unidos no hacía otra cosa que imponer cada día nuevas sanciones, al tiempo que los medios de comunicación norteamericanos, los hijos de los linchadores, presentaban a Irán como un peligro para Oriente Medio y quizás para el resto del mundo –se hablaba de su armamento, de sus misiles, de sus amenazas nunca pronunciadas y de su terrorista guardia revolucionaria. Israel echaba más leña al fuego y declaraba estar lista para atacar a Irán sin que nadie les hubiese amenazado ni viniese a cuento de nada tales declaraciones. En medio de este clima de belicosidad en el que Estados Unidos presentaba a la comunidad “internacional” sus enemigos ficticios sin ofrecer pruebas por motivos de “seguridad nacional” y sus espurios peligros de un ataque nuclear, empiezan a llegar al estrecho de Ormuz barcos de guerra, portaaviones, tropas y bombarderos con el objetivo de proteger a los barcos-tanque del Golfo… ¿A protegerles de quién?

Pence advierte a Irán que su compasión hacia las posibles víctimas que se habrían producido en caso de que USA hubiera respondido militarmente al derriba de uno de sus drones, no quiere decir que hayan retrocedido. Pero eso es precisamente lo que quiere decir. El ejército estadounidense está preparado para luchar contra civiles, preferentemente mujeres y niños, pero no contra soldados de verdad, expertos guerreros bien pertrechados y dispuestos a morir y a matar por su nación milenaria y los valores del Islam. El primer intento de violar el espacio aéreo iraní resultó en un completo fracaso y el estado mayor de la nación persa advirtió a Trump que fueron ellos los compasivos, pues al lado del drone iba un bombardero con 35 militares abordo, que habrían podido derriban con la misma facilidad con la que derribaron el drone.

¿Mas quién son estos sicópatas que siempre que hablan parece que están bajo los efectos de alguna droga o hechizo? ¿Quién es Pence, Trump, Clinton, Mueller…?

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¿Enemigos electorales? / Así lucen hoy los hijos de los linchadores.

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Trump con el billonario Epstein acusado de tráfico sexual / Trump con Robert Kraft acusado de tráfico sexual

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Todos forman parte del mismo club

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El príncipe Andrew también estaba triste. ¿Qué le pasaba al príncipe Andrew que estaba triste? Epstein tenía la cura

Veamos la trama sobre la que va colgado Occidente, sus linchamientos, sus guerras “no deseadas”, su civilización, sus altos valores… su cinismo.

El primer eslabón de la cadena es el billonario Jeffrey Epstein, cuya fortuna, como todas las fortunas, es de dudosa procedencia, si bien ha sabido rodearse de hombres poderosos del mundo de la política y las finanzas, lo que le ha permitido mantenerse a flote y capear los temporales que regularmente han azotado las playas de su isla Little Saint James, en el Caribe. No obstante, en 2005 fue acusado de varios delitos relacionados con abuso sexual de menores, que podían haberle costado hasta 40 años de cárcel. Su abogado negoció con el fiscal del distrito sur de Florida, Alexander Acosta (en la actualidad ocupa el cargo de secretario del Ministerio de Comercio), y Epstein se declaró culpable de un par de delitos insignificantes a cambio de que se cerrara la investigación y se anularan los otros delitos, que eran los que llevaban la carga más pesada. El FBI accedió a ello y dio por terminado el caso. Por aquel entonces, el jefe del FBI era un tal Mueller, el mismo Mueller al que se le encargó en 2017 que redactase un informe sobre la posible intromisión de Moscú en las elecciones presidenciales norteamericanas de 2016. Como era de esperar, el informe exculpó a Trump de toda conexión con Rusia. Epstein fue condenado a 13 meses con permiso de trabajo, lo que le permitía abandonar la prisión 12 horas al día, 6 días a la semana, para acudir a su oficina. En los años anteriores a su detención, Epstein había ido creando una red de prostitución de menores con base en sus mansiones de Nueva York, Florida y de su isla Little Saint James, de la que participaba una buena parte de la clase política y financiera del país, como el entonces presidente norteamericano Bill Clinton, su esposa Hilary Clinton y Donald Trump, así como personalidades y mandatarios extranjeros entre los que se contaba el príncipe Andrew, conde de York. Durante los siguientes años no dejaron de aparecer víctimas que demandaban a Epstein por haberlas obligado a tener relaciones sexuales con él y con sus poderosos amigos cuando todavía no habían cumplido los 18 años. No obstante, como en 2005, los jueces, sistemáticamente, desestimaban las denuncias por falta de evidencias.

El poder de Epstein se apoyaba en el soborno y en el chantaje. Su inmensa fortuna le permitía comprar a quien hiciera falta o mostrarle las fotos y las filmaciones de cuando se divertía en sus orgias con menores. De esta forma fue vadeando las corrientes legales hasta llegar al fatídico año 2019. El deep state había decidido eliminar a Trump como candidato a la presidencia de los Estados Unidos en las elecciones de 2020, y la última carta que le quedaba era la de su relación con Epstein y su participación en las orgias que este organizaba para sus amigos y clientes. Los Clinton ya no le servían y siempre es reconfortante sacrificar al chivo expiatorio de turno y mostrar así el alto grado de justicia que, a pesar de todo, sigue imperando en USA. En efecto, el 6 de julio de 2019 Epstein es detenido en un aeropuerto de Nueva Jersey y su casa es registrada minuciosamente por agentes del FBI. Incautan cientos de fotos y filmaciones en las que se ven a esos poderosos hombres de “bien” participando en sus orgías. Aparecen, al mismo tiempo, denuncias de más de 30 mujeres jóvenes que alegan haber sido esclavas sexuales de Epstein cuando todavía eran menores de edad.

Sin embargo, no es el desenlace final de todo este embrollo lo que nos interesa. Poco nos importa la suerte que puedan correr semejantes corruptos. Lo realmente insufrible es contemplar cada día cómo estos shithole people se atreven a decirle a Irán lo que puede y lo que no puede hacer con sus recursos, con su inteligencia y con su tecnología; cómo se atreven estos shithole people a pedir a Corea del Norte que se desnuclearice; cómo se atreven estos shithole people a decidir quién debe gobernar en Venezuela; cómo se atreven estos shithole people a llamar carnicero al respetable presidente sirio Bashar al Assad mientras ellos se congratulan con Bin Salman y se divierten recordando la carnicería que montaron en el consulado saudita en Estambul.

¿Podemos seguir siendo aliados de un país gobernado por esta clase de individuos que carecen de respeto por sus propias familias, por la vida humana y por las demás naciones? ¿Debemos sufrir la humillación de tener en nuestro territorio a sus soldados, los soldados de Vietnam, de Iraq, de Afganistán… los descendientes de los linchadores? ¿Son esas las imágenes que deben permanecer en nuestra memoria? Es hora de tomar las riendas de nuestro destino y las de nuestro país. No podemos seguir siendo mudos testigos de esta barbarie, de esta infamia. ¿Acaso no es hora de buscar aliados que todavía guarden en sus sociedades la dignidad y la creencia, la honestidad y la confianza? Sí, es hora, es hora pasada de aliarnos con los falsos shithole countries y romper las alianzas anti-natura con los verdaderos shithole countries.

(11) Cuando se les dice: “No sembréis la corrupción en la Tierra,” responden: “Somos nosotros los que ponemos paz en ella y enderezamos lo que está torcido.” (12) ¿Acaso no son ellos los verdaderos corruptores, aunque no se den cuenta?
Sura 2 – al Baqarah

*

(188) No cuentes con que podrán refugiarse del castigo los que se alegran por el mal que han hecho y les gusta que se les alabe por el bien que no han hecho. Para ellos habrá un doloroso castigo.
Sura 3 – ali ‘Imran

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