En la guerra del Golfo, se rindieron cuentas hasta del último clavo, pero no de los muertos iraquíes. Por fin se cuenta su historia.

envi definitivo

iraq 1.png

John Pilger – Periodista de investigación y documentalista.

El reportero estadounidense Seymour Hersh está en guerra con el ejército estadounidense por haber acusado en el New Yorker a un general muy alabado, miembro del gabinete del presidente Clinton, quien ordenó a sus tropas disparar contra los iraquíes en retirada en la víspera del cese el fuego durante la guerra del Golfo en 1991. Barry McCaffrey, comandante de la 24ª División de Infantería, ha negado acusaciones tales como el ametrallamiento de 350 prisioneros iraquíes desarmados. “¿Por qué disparamos contra esas personas cuando no nos están disparando?” dice uno de sus hombres en una grabación citada por Hersh. “Es un asesinato”, dice otro.

Las acusaciones contra McCaffrey indican que era una manzana podrida. De hecho, el secreto que perdura de la guerra del Golfo es que no fue una guerra, sino un acto épico de homicidio. Se ha dedicado mucha propaganda a encubrir esta verdad y promover las llamadas armas inteligentes, como si la guerra finalmente se hubiera convertido en una ciencia. El bombardeo del búnker de Al-Amiriya en Bagdad en febrero de 1991, que incineró a 408 personas, en su mayoría mujeres y niños, fue un ejemplo de ello. En un principio se culpó a Saddam Hussein; se dijo que era una “instalación militar”.

Seis meses más tarde, el Columbia Journalism Review obtenía de la CNN y World Television News (WTN) los archivos del ataque sin editar. “Mostraban escenas de una verdadera carnicería”, escribió el periodista que las vio. “Los miembros del equipo de rescate se estaban derrumbando de dolor y vomitando a causa del hedor; se les caían de las manos cadáveres ennegrecidos”. Desconocido para los corresponsales “agrupados” en Arabia Saudita, menos del 7 por cien de las armas utilizadas en la guerra del Golfo eran “inteligentes”; la mayoría eran bombas anticuadas “convencionales”. El 70 por cien de las 88.500 toneladas que cayeron sobre Irak y Kuwait, el equivalente a más de siete bombas atómicas como las de Hiroshimas, cayeron en áreas pobladas.

terror 1.png

Mike Pompeo afirma que los Estados Unidos son una fuerza para el bien de Oriente Medio. ¡No exactamente!

Paul Roberts, uno de los pocos periodistas que escaparon del sistema de control, viajó con los beduinos. “Tuve la experiencia de asistir a un bombardeo en Camboya, pero no fue nada parecido…” dijo. “Hubo tres oleadas cada noche. Después de cada una de ellas había 20 minutos de un silencio; luego se empezaban a escuchar gritos de niños y adultos. [Los sobrevivientes] caminaban como zombies”. Esto nunca se publicó en los principales medios de comunicación, ni fue la evidencia abrumadora de que, como en Vietnam, y más tarde en Serbia y Kosovo, los civiles no fueron asesinados por error, sino atacados a propósito.

Mientras se negociaba el alto el fuego con Irak, las columnas de los iraquíes en retirada y los trabajadores extranjeros que habían quedado atrapados en Kuwait fueron atacados por aviones estadounidenses con base en portaaviones. Usaron bombas de racimo y napalm B, el tipo que se adhiere a la piel mientras continúa quemándose. Los pilotos que regresaban se jactaban de un “disparo de pavo”. Otros lo compararon con “matar peces en un barril”. Entre los camiones militares que huían se encontraban los viejos Toyotas, Volkswagens, motos. Las personas indefensas fueron atacadas mientras corrían para cubrirse.

Desconocidos para los periodistas “agrupados”, en los últimos dos días antes del alto el fuego (cuando supuestamente ocurrieron las atrocidades de McCaffrey), se emplearon excavadoras blindadas estadounidenses, principalmente de noche, enterrando vivos a los iraquíes en sus trincheras, incluidos los heridos. Seis meses más tarde, New York Newsday reveló que tres brigadas de la Primera División de Infantería Mecanizada, “utilizaron quitanieves montados en tanques y removedores de tierra de combate para enterrar a miles de soldados iraquíes, algunos de ellos todavía vivos, en más de 100 km de trincheras”. Un comandante de brigada, el coronel Anthony Moreno, dijo: “Por lo que sé, podríamos haber matado a miles”. Las únicas imágenes de estos acontecimientos mostradas en la televisión británica se utilizaron de forma fugaz como telón de fondo durante el recordatorio de los corresponsales caídos en el programa cultural de la BBC The Late Show.

La política del comandante en jefe estadounidense, el general Norman Schwarzkopf, era que los muertos iraquíes no debían ser contados. Uno de sus oficiales de alto rango se jactó: “Esta es la primera guerra en los tiempos modernos donde cada destornillador, cada clavo, se tiene en cuenta”. En cuanto a los seres humanos, agregó, “no creo que nadie vaya a poder contar con precisión los muertos iraquíes”.

La muerte de nueve militares británicos, todos ellos asesinados por “fuego amigo” estadounidense, preocupó a los medios británicos. Un editorial en The Independent se regocijó por “bajas milagrosamente insignificantes”. En los Estados Unidos, hubo algún intento de decir la verdad. Sin embargo, esto se limitó a muy pocos periódicos, como el New York Newsday con su destacado periodista Knute Royce, y publicaciones independientes como la revista Z, que publica Noam Chomsky.

Poco antes de la Navidad de 1991, el Medical Educational Trust de Londres publicó un estudio exhaustivo sobre las víctimas. Hasta un cuarto de millón de hombres, mujeres y niños fueron asesinados o murieron como resultado directo del ataque liderado por Estados Unidos en Irak e inmediatamente después. Como prueba ante el Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento, las principales agencias internacionales de socorro informaron que 1,8 millones de personas se habían quedado sin hogar y que la electricidad, el agua, las aguas residuales, las comunicaciones, la salud, la agricultura y la infraestructura industrial de Iraq habían sido “destruidas sustancialmente”, produciendo “condiciones de hambruna y epidemias”.

La mayor parte de esta información no fue hecha pública, o bien fue alterada. En la guerra más encubierta de la historia, nadie se enteró de nada. No es sorprendente que, en los años transcurridos desde entonces, la muerte de medio millón de niños como resultado de un embargo económico liderado por Estados Unidos y Gran Bretaña, así como el continuo bombardeo de áreas pobladas en Irak no sean noticia. “La idea de que el estado está castigando a tanta gente inocente”, escribió Arthur Miller, “es intolerable. Y, por lo tanto, la evidencia debe ser negada desde dentro”.

usa1.png

comillasLa guerra de Bush y Blair en Irak fue la llave que abrió las puertas del actual infierno en Siria.

No obstante, todo este juego periodístico de críticas contra el sistema no debe alejarnos de la verdad de los hechos ni ocultar la trama estratégica con la que se mueve occidente. Después de la primera guerra de Iraq (1991) y tras destaparse las verdaderas razones que habían llevado a Estados Unidos y a UK a lanzarse a esa aventura bélica, junto con el “montaje Kuwait”, comenzaron a aparecer libros, artículos (el de John Pilger es del año 2000) y videos que denunciaban masacres, asesinato de periodistas, ejecuciones masivas de civiles y un largo y desolador etcétera. Mas la pregunta es ¿por qué tardaron tanto en denunciar una guerra que desde el principio era claramente injusta, una guerra de invasión y saqueo? ¿Por qué esos libros y artículos no aparecieron antes de que comenzara el ataque USA-UK? ¿Por qué tras el fiasco de 1991 se lanzaron estos mismos países de nuevo contra Iraq alegando que S. Husein tenía armas de destrucción masiva? Estamos ante lo que podríamos llamar “el síndrome bailando con lobos”. La primera impresión que recibimos al ver esta ignominiosa película es la de que Hollywood se ha rasgado las vestiduras y está dispuesto a decir la verdad, a contar la verdadera historia de los “pieles rojas”. Frente a unos desalmados e ignorantes soldados yanquis, se nos presentan unos indios buenos, casi santos, muy preocupados por sus familias, graves, poseedores de grandes valores. Esta primera impresión consigue lavar la cara histórica de Norteamérica –podemos llegar a ser malvados; sin duda que hemos cometido “errores”… pero al final mostramos la verdad por muy dura que resulte para nuestra consciencia. Después aparecen en escena dos personajes, los verdaderos protagonistas, que son blancos, anglosajones y protestantes, que se sitúan por encima del bien y del mal, por encima de sus degenerados compatriotas y de los “ingenuos” pieles rojas –es tanto su coraje, su honestidad, su espíritu de sacrificio, su lealtad… que nada ni nadie puede igualarse a ellos. Esta es la última y definitiva impresión que queda en los espectadores –hay gente malvada en los Estados Unidos como en cualquier otra parte del mundo, pero en ningún otro lugar existe gente tan excelsa como la que representan Kevin Costner y Mary McDonnell, dos actores-estrellas en el momento de realizarse la película. Ahora no sólo Hollywood está salvado, sino América entera. Es la misma situación que vemos en la “prensa libre” norteamericana.

Tras la segunda guerra contra Iraq (2003) y la puesta al desnudo de su vergonzosa realidad, aparece, entre otros, un libro de David Edwards y David Cromwell (ambos miembros del grupo Media Lens) titulado Guardians of Power, the Myth of the Liberal Media (Los guardianes del poder, el mito de la prensa liberal), en el que arremeten contra el gobierno estadounidense, contra la CIA y otras agencias de inteligencia, contra la prensa y, en general, contra los medios de comunicación. El libro fue publicado en 2006 ¿demasiado tarde? Justo en su momento. Iraq está devastado, sus incontables riquezas documentales saqueadas, sus tesoros milenarios robados (muchas de sus antiquísimas alfombras y otras reliquias del pasado ya estarán en el Museo Británico) y millones de iraquís asesinados de la forma más inhumana. Ahora, pues, es tiempo de desarrollar el síndrome “bailando con lobos”, es tiempo de criticar, de denunciar a los Estados Unidos desde los Estados Unidos, es tiempo de que sean los norteamericanos los héroes finales de la historia –en USA puede haber injusticia, se pueden cometer errores, pero al final la verdad sale triunfante gracias a la prensa libre y a los íntegros y valerosos periodistas que irán tan lejos como haga falta para mostrarla al mundo.

Mas la realidad es muy diferente. Todos sabíamos que S. Husein no poseía armas de destrucción masiva. Los inspectores enviados por las Naciones Unidas confirmaron que Iraq había sido desarmado en un 90-95% ya desde el año 1998. Pero toda esta información no fue utilizada por los medios para detener la invasión. Hubo silencio, guerra después, destrucción, genocidio, para al final lavar la sangre con virulentas denuncias. Habrá que esperar unos cuantos años más hasta que la prensa y los medios anglosajones denuncien los horrores de Siria que ellos han originado. De momento se ha impuesto el mismo silencio que en Iraq y está habiendo la misma destrucción.

usa 2

comillasEl terrorismo nunca se detendrá hasta que no se entiendan sus orígenes y patrocinio.

Recordaremos a los 408 seres humanos incinerados en Amiriyah, porque no es una anécdota del pasado –sigue ocurriendo cada día, en Iraq, en Afganistán, en Siria, en Palestina, en Venezuela… Nuestro olvido nos haría cómplices, como cómplices nos hace nuestra indiferencia hacía todas estas masacres.
Occidente, UK y USA, han creado el matrix más atroz y exterminador de cuantos se han originado a lo largo de la historia para encubrir la realidad. Salgamos de este matrix, salgamos de todos los matrix, de todos los encubrimientos… salgamos a la luz de la verdad.

(32) Ese es Allah, vuestro Señor, y esa es la verdad. ¿Y qué hay más allá de la verdad, sino el extravío? Sin embargo, la verdad os repele.
Qur-an 10 – Yunus

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s