La ingestión indiscriminada de noticias altera el nivel de consciencia y anula la memoria

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Hani Naqshabandi.

No es extraño que cada día la gente tenga diferentes ideas, creencias y puntos de vista. Hay un continuo flujo de noticias que nos llegan constantemente, por diversos canales, todas diferentes, inconexas, sin un contexto coherente que les dé un sentido. Todos los días llegan nuevos flujos de información que nos hacen olvidar los de ayer, los de hace unas horas. Es una peculiar gastronomía. Llegan los platos a la mesa a tal velocidad, que apenas da tiempo de probarlos, menos aún de comerlos. Mas no es a una mesa a donde llegan, sino a una cinta sin fin. Tan pronto como son depositados en ella comienzan a moverse hasta que desaparecen. Resulta imposible recordad la comida que los llenaba. Son imágenes fugaces, destellos distorsionados. No se trata, pues, de una gran comilona, sino de un ayuno persistente, de una mesa vacía, de una consciencia vacía, de una memoria vacía.

En esta situación de absoluta inconsistencia no parece que sea difícil cambiar las creencias, las ideas o los apegos de la gente –no hay nada fijo, nada estable, ninguna base sobre la que organizar las noticias. No hay tiempo para comprobar su veracidad. La cinta sin fin corre con una estudiada inevitabilidad y nunca se detiene.

No hay comida en nuestros estómagos, sólo aromas que se mezclan y se alteran. Sólo imágenes distorsionadas que ocupan nuestra memoria y se amontonan.

No hay tiempo para juzgar la importancia de una noticia. No se puede separar, individualizar. Son flujos torrenciales que llegan y que resultan imposibles de organizar, de clasificar, de ordenar según un criterio analítico.

El hombre de hoy se ha convertido en un consumidor de noticias que no puede digerir. Vive en una continua indigestión. Cada día sufre un reinicio –00000– que borra la memoria, la vacía, transformándole en un artilugio programado, que cada vez realiza menos funciones.

Si no detiene el flujo de noticias que llega a su consciencia, la robotización afectará cada vez a más zonas de su estructura humana.

Las puertas de los sentidos deben estar bien controladas y protegidas de estos flujos.

La confusión puede desaparecer si el hombre logra desarrollar la concentración, facultad ésta necesaria para fomentar una estricta vigilancia, de forma que los guardianes de la consciencia puedan discriminar lo que entra en ella y lo que sale de ella.

Las noticias de última hora, los nuevos videos colgados en YouTube, las nuevas imágenes etiquetadas en Facebook y el estado diario de whatsapp, son comidas de difícil digestión para el estómago de la consciencia.

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Cuando se sienta ante el ordenador y abre sitios de noticias, su página de Facebook o nuevos videos YouTube, ¿qué espera encontrar el hombre de hoy? Siempre es el mismo juego, las mismas reglas, los mismos elementos, las mismas entidades. Sin duda que espera la gran noticia –encontrados poblamientos humanos bajo el hielo de la Antártida; contacto con extraterrestres; próximos viajes a Marte; ciertos virus están produciendo mutantes en varias localidades de California… Se aburre. Su vida no tiene sentido y espera encontrar en las noticias alguna que se lo dé.

Esa gran noticia existe, pero no la encontrará el hombre de hoy en los periódicos elitistas, en la información que circula en los mainstream o en los videos sensacionalistas. Necesitamos desconectarnos de todos estos canales, cerrar las puertas de entrada, proteger la pantalla de la consciencia de imágenes indeseables que distorsionan la realidad.

La Gran Noticia es que hay un Creador y tiene un plan para nosotros, un viaje mucho más excitante que los que nos propone la NASA. Y de la misma forma que para realizar esos viajes interplanetarios prometidos hace falta entrenamiento, también para el viaje post-mortem necesitamos estar en forma, concentrados en los ejercicios espirituales, en el estudio de los textos revelados. Necesitamos reflexionar sobre el funcionamiento de la existencia, comprender sus medios y sus objetivos.

Debemos volver a la compañía, a estar con los seres humanos y no con sonidos virtuales, con imágenes virtuales, con pixeles.

Es urgente desatrancar la puerta de la casa Arkam de Makkah donde el Profeta Muhammad (s.a.s) se reunía clandestinamente con los primeros compañeros y les explicaba el sentido de que haya un solo Dios, la muerte, el juicio, el jardín y el fuego. Les recitaba la Gran Noticia. No hay otra. Todo lo demás son trucos del “embaucador” para tenernos entretenidos mientras se nos va la vida.


(9) El día en que el cielo se agite conmocionado, (10) y rueden las montañas. (11) ¡Ay ese día para los que hayan forjado embustes! (12) Esos que pasaban el tiempo inmersos en asuntos banales.
Qur-an 52 – at Tur

Comentarios

One comment on “La ingestión indiscriminada de noticias altera el nivel de consciencia y anula la memoria”
  1. Pep.. dice:

    Apasionado artículo, que nos muestra que en el caos esta implícita la solución definitiva. Gracias

    Le gusta a 1 persona

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