El término “tercermundista” ya está rodeando la antorcha de la Estatua de la Libertad

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A medida que los ricos continúan drenando el país, la pregunta ahora ya no es si los Estados Unidos dejarán de proporcionar a su gente un nivel de vida digno. Se trata más bien de saber la cantidad de personas que en el imparable e inevitable declive americano serán sacrificadas.

En Norteamérica, la nación más rica del mundo cuando se mide por el PIB bruto, los niños enferman al vivir junto a pozas de aguas residuales sin tratar. Este fue uno de los muchos hallazgos impactantes con los que se encontraron las Naciones Unidas a finales del año pasado, tras una investigación de dos semanas sobre las bolsas de pobreza extrema existentes en los Estados Unidos.

El informe de la ONU fue publicado en diciembre de 2017 por un equipo de investigadores que visitó California, Alabama, Georgia, Puerto Rico, Virginia Occidental y Washington DC.

“Estados Unidos es uno de los países más ricos, poderosos y tecnológicamente más innovadores del mundo; pero ni su riqueza ni su poder ni su tecnología se están utilizando para abordar la situación de extrema pobreza en la que continúan viviendo 40 millones de personas”, escribió Philip Alston, redactor especial de la ONU para asuntos de derechos humanos.”
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Blanco y arruinado: el colapso del capitalismo estadounidense

Así continua su análisis:

“Me reuní con muchas personas que apenas alcanzaban el nivel de supervivencia en Skid Row, en Los Ángeles. En una de las escenas altamente significativas, vi a un oficial de la policía de San Francisco diciéndole a un grupo de personas sin hogar que se fueran de ahí, pero al no tener respuesta cuando le preguntaron a dónde podían ir, el oficial se limitó a encogerse de hombros. He presenciado cómo miles de pobres reciben avisos de infracciones menores que parecen estar diseñados intencionalmente para originar deudas impagables, encarcelamiento y posterior reposición de las arcas municipales. He visto patios llenos de aguas residuales en Estados donde los gobiernos no consideran que las instalaciones sanitarias sean su responsabilidad. He visto personas que habían perdido todos los dientes porque la atención dental para adultos no está cubierta por la gran mayoría de los programas médicos disponibles para los más pobres. He escuchado sobre el aumento de las tasas de muerte y la destrucción familiar y comunal causada por los opioides, y me he reunido con personas en Puerto Rico que viven junto a una montaña de cenizas de carbón, completamente desprotegidas, que caen sobre ellas, provocando enfermedades, discapacidades y muertes”.
“Hemos visto patios llenos de aguas residuales en áreas pobres como el condado de Lowndes, Alabama, donde muchas personas no pueden costearse la instalación de fosas sépticas, lo que hace que las aguas residuales se acumulen en sus hogares. Estos residuos no tratados suponen un potencial para todo tipo de enfermedades. En Lowndes, ha proliferado el anquilostoma, una enfermedad parasitaria de los intestinos que se encuentra comúnmente en los países subdesarrollados más pobres del mundo.”

El descubrimiento de niveles de pobreza y enfermedad propios de países tercermundistas en el país más rico y poderoso del mundo, por sorprendente que parezca, es solo una parte de la historia. Los hallazgos de la ONU están en consonancia con la espiral descendente de Norteamérica.

El declive de Norteamérica

“Pasar un tiempo en Europa occidental, como he hecho en los últimos meses, ofrece una perspectiva más grave aún sobre el declive de los Estados Unidos. En la mayoría de los países europeos, como Alemania, por ejemplo, el transporte público funciona de manera eficiente y existe una red sanitaria bastante completa. Si bien la falta de vivienda es un problema también en Europa, no es tan acuciante como en los Estados Unidos y, por lo general, parece estar asociada con la adicción. En general, las personas en Europa son mucho más sanas y felices; la vivienda, los alimentos y la educación superior son asequibles a una gran mayoría, y las personas no pasan todo su tiempo trabajando; pueden tomar vacaciones y disfrutar de la vida de una manera que una buena parte de los estadounidenses no puede hacer. Las europeas suelen tener derecho a una larga baja por maternidad remunerada, mientras que en los Estados Unidos las mujeres se ven obligadas a regresar al trabajo en tan solo dos semanas.
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Según predicciones 130.000 niños sin hogar no tendrán comida
en las casas de caridad estas Navidades.
Mientras tanto, el sistema de metro de Nueva York se está deteriorando debido a la falta de inversiones y a la corrupción. El verano pasado, un tren se detuvo, dejando a los pasajeros en la oscuridad de un túnel sin aire acondicionado durante una hora. “A medida que el calor de los cuerpos amontonados empañaba las ventanas, los pasajeros golpeaban las paredes y arañaban las puertas en una escena de horror transportada a la vida real”, informó el New York Times. En Washington DC, la capital de la nación, el Metro siempre llega tarde y es poco fiable, ya que los incendios de trenes se producen con frecuencia, mientras que los trenes de Amtrak experimentan rutinarios descarrilamientos. Estos son solo algunos ejemplos del deterioro que está afectando a la infraestructura estadounidense en general. La lista continúa: los puentes se están desmoronando, las escuelas están cerradas. En Baltimore, decenas de escuelas no tenían calefacción a pesar de que las bajas temperaturas de este invierno batían el récord de últimos años. En lo único que el gobierno de los Estados Unidos parece estar interesado en invertir es en las prisiones y en guerras.”
“En América, los viejos devoran a los jóvenes. La juventud estadounidense se enfrenta a una deuda estudiantil de 1.4 billones de dólares. Pero no pensemos que los ancianos están mejor cuidados en los Estados Unidos. Ellos tampoco están atendidos. En los países europeos, las personas tienen derecho a pensiones y pueden jubilarse cómodamente. En los Estados Unidos, son muchos los que tienen que trabajar hasta que mueren, ya que las pensiones, cuando las hay, no son suficientes para vivir y los seguros no cubren todas sus necesidades médicas. 45.000 personas mueren cada año por falta de atención sanitaria.
Y luego está el tema del agua. Hay más de 3.000 condados en los Estados Unidos cuyos suministros de agua tienen niveles de plomo más altos que en Flint, Michigan, y no se está haciendo nada sustancial para abordar el problema.”

La desigualdad en las sociedades occidentales

“Todo esto está ocurriendo en una nación donde la desigualdad continúa aumentando. Hay condados a unas pocas millas de distancia entre sí, con una diferencia en la esperanza de vida de 20 años.
Los investigadores dicen que esta diferencia en la esperanza de vida, tan alta como 20.1 años entre los condados ricos y pobres, se asemeja a la diferencia observada entre los países subdesarrollados y los países ricos. En otras palabras, hay poblaciones y bolsas urbanas en los Estados Unidos que tienen las mismas características que los países del tercer mundo. Parece que EE. UU., de muchas maneras, después de haber destruido otras partes del planeta, se ha vuelto hacia dentro y está sacrificado a sus ciudadanos más vulnerables en el altar del capitalismo.
Bernie Sanders mencionó este problema durante su candidatura presidencial, y señaló a menudo en sus discursos la diferencia dramática en la esperanza de vida entre el condado de McDowell, Virginia Occidental, donde la gente vive aproximadamente 64 años de media, y Fairfax, Virginia, a tan sólo 6 horas de distancia, donde la esperanza de vida llega a los 82 años de media.”
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La gran brecha: la vida en el condado de McDowell. Hay una tremenda desigualdad en los Estados Unidos hoy. El desempleo es demasiado alto, los salarios y los ingresos son demasiado bajos, millones de estadounidenses están luchando por encontrar atención médica asequible…
“Quizás nada de todo esto debería sorprendernos en un país donde los ricos se están haciendo más ricos, los pobres se vuelven más pobres y la clase media está colapsando, con la mayoría de los estadounidenses tratando de sobrevivir a una ruina financiera.
Todos los imperios caen, después de todo. Y Donald Trump está acelerando el proceso. Su plan de impuestos republicano fue un regalo masivo para los ricos. Incluso incluía un recorte de impuestos especial para los propietarios de aviones privados.
Los Estados Unidos tiene las tasas más altas de pobreza y mortalidad infantil del mundo desarrollado, pero la preocupación de la clase política norteamericana se centra en ofrecer mejores condiciones a los propietarios de avionetas.”

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Estamos de acuerdo con el paulatino deterioro social que se está viviendo en Norteamérica descrito por Rania Khalek en su artículo: “Declive estadounidense: pozas abiertas de aguas residuales sin tratar en el país más rico del mundo”, que acabamos de citar íntegramente. Sin embargo, Rania, como el resto de los “analistas” sociopolíticos, nos describe una imagen que todos vemos cada día y obvia, en cambio, el enunciar las causas, no las inmediatas –falta de inversiones, corrupción, diseño político para ricos– sino las verdaderas, las estructurales, las anomalías con las que se ha construido “el sistema”.

América representaba para los europeos judeo-anglo-masones del siglo XVII una tierra inmensa, rica y fácil de vaciar, en la que poder construir, finalmente, el paraíso terrenal –es decir, el paraíso del vicio, del lujo más excéntrico y de la esclavitud. Así veían ellos el paraíso y así lo siguen viendo ahora –con un becerro de oro en el centro.

Esa elite judeo-anglo-masona, rodeada ahora de esclavos proletarios, de esclavos profesionales y de esclavos investigadores, se ha asegurado sus lujosas y bien protegidas zonas residenciales, sus restringidos clubs en los que satisfacer sus más extravagantes fantasías sexuales (se muestra muy bien este fenómeno en la última película de Stanley Kubrick, With eyes wide open), sus restaurantes privados, sus rutas privadas… Para esa elite trabajan todos los presidentes del mundo, los jueces, los fiscales, los parlamentos… todo gira entorno a sus necesidades, a sus deseos y a sus órdenes mundiales. Como dijo Trump cuando se le preguntó sobre la deuda externa norteamericana: “Cuando estalle, yo ya no estaré aquí”. Cada generación de esa elite calcula el asunto de la misma manera que Trump –“En los 40 años que me quedan de vida, seguirá habiendo aire puro en alguna zona del planeta.”

En Europa la situación es la misma, pues esa entidad se ha construido sobre las mismas bases que América, por la misma elite judeo-anglo-masona. El hecho de que el mosaico europeo esté formado por diminutos países enriquecidos en base a la explotación de terceros, de los que adquirieron gratuitamente su mano de obra, sus materias primas, su oro, sus piedras preciosas, el control de sus recursos… les está permitiendo mantenerse a flote, pero no por mucho tiempo –la cuenta atrás ya ha comenzado.

Para satisfacer el bienestar de esa elite y sus fantasías, se ha tenido que desmontar el sistema sobre el que Allah el Altísimo había basado Su creación, implantando sociedades tecnológicas, cuyos métodos artificiales de súper-producción, distribución y transporte; sus sistemas de sanidad y educación; sus medios para mantener el orden… van en contra de los que le son propios al ser humano. Los principios epistemológicos han dado carta de reconocimiento al más burdo materialismo, generando sociedades enfermas que siguen manteniendo el sistema con ayuda de las drogas y a las que se instiga a trabajar sin descanso con la amenaza de miseria que pende sobre sus cabezas como la irreductible espada de Damocles.

No basta, pues, con enunciar los síntomas –hay que proveer al enfermo con la medicina apropiada.

El camino que se abre ante nuestros pies no lleva a ningún sitio. No se trata de cambiar de coche cada tres años, de ser más ricos, de poder acariciar el muro que rodea el paraíso de la elite dominante, de comer sus migajas. Se trata de abandonar su retórica materialista y de organizarse en pequeñas y compactas sociedades paralelas en las que eliminar lo superfluo, las modas, el consumo, el estrés, el deseo de inmortalidad en este mundo… y entender que la felicidad en esta vida sólo se obtiene con la compañía de los justos, de los rectamente guiados.


(103) Manteneos firmemente unidos en el compromiso que habéis adquirido con Allah, y no os dividáis. Recordad la bendición que Allah os ha acordado al unir vuestros corazones, siendo, como erais, enemigos. Por Su gracia, os habéis convertido en hermanos, y os ha salvado de caer en un abismo de fuego. Así clarifica Allah Sus aleyas para que de esta forma podáis guiaros (104) y para que seáis una comunidad que llame al bien, ordene lo que es razonable y prohíba la iniquidad. Esos son los que saldrán victoriosos.
Qur-an 3 – ali ‘Imran

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