HOMEOPATÍA – CIENCIA DE LA SALUD

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gránulos

A menudo cuando pensamos en Medicina, pensamos en un sistema curativo que nos proporciona un estado de salud mediante una herramienta, que habitualmente suele ser una sustancia, u otros procedimientos terapéuticos destinados a ese fin, pero pocos son los que reflexionan y reparan en el hecho de que la Medicina está íntimamente ligada a nuestra cosmovisión de la existencia, quiero decir, que nos curamos buscando los métodos terapéuticos que van a acorde a nuestra visión y posicionamiento en la vida. Esto que aparentemente puede parecer una cuestión baladí, no es así puesto que ello nos va determinar algo tan importante como nuestra salud y bienestar físico, psicológico y espiritual.

Decir, sostener, que la ciencia es algo aséptico y objetivo es un craso error que sólo mantienen quienes separan al hombre de su entorno universal y quieren hacer de él un robot obediente. Toda ciencia, incluida por supuesto la medicina, viene determinada por el paradigma preponderante de la época que le toca vivir al ser humano. En el caso que nos ocupa, la medicina occidental, viene determinada por el paradigma decimonónico cartesiano del siglo XIX y que aún perdura hasta nuestros días.

Todo cuanto existe en este universo viene determinado o conformado por lo que podríamos llamar un “sistema operativo” y un “sistema funcional”. Entender este mecanismo nos permitiría situar a la homeopatía en el contexto general de las ciencias y en particular de la medicina.

La pregunta pertinente sería, ¿le compete al hombre desentrañar, manipular y corregir el sistema operativo de la enfermedad opor el contrariole compete sólo trabajar en el orden funcional, allí donde se “expresa” la enfermedad mediante los síntomas?

Samuel Hahnemmann, médico alemán del siglo XVIII, descubridor del sistema o método de curación llamado homeopatía, nos da la respuesta en su libro “Organon de la medicina” parágrafo 6: “El observador exento de prejuicios, por grande que sea su poder de penetración o perspicacia, no puede notar en cada enfermedad individual nada más que los cambios en la salud del cuerpo y de la mente, que pueden ser percibidos por medio de los sentidos… este conjunto de signos perceptibles representa la enfermedad toda…”.En una nota a pie de página de este mismo parágrafo añade: “¿Qué es la enfermedad a los ojos del médico, sino lo que nuestros sentidos son capaces de conocer por medio de los fenómenos que presenta, puesto que no puede ver nunca al ser inmaterial o a la fuerza vital que produce la enfermedad?”Es obvio que para Hahnemann al médico solo le compete trabajar con el sistema funcional de la enfermedad, síntomas y signos, pues desentrañar el componente íntimo de la enfermedad permanecerá por siempre en el terreno del “ghaib”, lo que el Islam llama “el mundo más allá de lo evidente”, de la “shahada”. No sabemos a ciencia cierta que sabíaHahnemann del Islam, lo que sí sabemos es que conocía la lengua árabe, tal vez leyera aquel versículo del Corán que dice: “Les mostraremos Nuestros signos en el horizonte y en ellos mismos hasta que vean con claridad que es la verdad.” El Diseñador de este universo nos advierte que son los “signos” los que deben hacer reflexionar al hombre, ya que el sistema operativo solo le compete a Él.

En su aprendiz de brujo, el científico y el médico, que no tiene esta concepción,persiste una y otra vez en jugar a ser el “creador”, manipulando los resortes de la vida y la enfermedad.Sus resultados no pueden ser más patéticos –una medicina que no funciona; una medicina que provoca mutaciones aberrantes en su intento de modificar el código genético; una medicina que mata a millones de seres humanos cada año por efectos adversos y mortales de sus fármacos (tercera causa de muerte en los Estados Unidos); una medicina que colapsa los hospitales con una rémora de enfermos crónicos sostenidos por máquinas y artefactos que hacen del ser humano una caricatura grotesca; una medicina que se arroga falsamente ser la respuesta y la promesa de inmortalidad para el hombre.

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He aquí el éxito de la medicina occidental

Es más que probable que la homeopatía forme parte del acervo de ciencias que el hombre recibiera vía profética en sus orígenes y que por diversas circunstancias su conocimiento se fuera diluyendo con el discurrir del tiempo, pues ya Hipócrates apuntaba al método de los “similares” para el tratamiento de las enfermedades. Conforme el hombre se fue alejando de la visión profética de la existencia, fue ganando peso en su visión de la misma el sistema contrario, la visión fragmentada de la realidad existencial que iría afirmando el método alopático de la medicina, contemplando al hombre como un ente aislado de cuanto le rodea, sin comprensión alguna del universo en el que se halla inmerso. Esta visión iría dando lugar a la súper-especialización en todos los terrenos del conocimiento y por ende en la medicina misma. La súper-especialización es sinónimo de perder de vista la unidad de la existencia, como bien dice el dicho popular:“Que el árbol no te impida ver el bosque”. En este proceso se halla inmersa la medicina occidental la cual ha perdido totalmente el sentido unitario del hombre y de la vida, y pretende que llegando a conocer el misterio de aquella pudiera hacerse con el control de la vida y de la muerte, cual Prometeo moderno que pretende robar el fuego a los dioses. Aparecen de esta forma los “científicos”, de hecho los verdaderos “pseudo” científicos, que se arrogan para sí mismos el conocimiento de la vida y de la enfermedad.En verdad que la soberbia del hombre no tiene límites.

En las antípodas de esta visión se encuentra la homeopatía, la cual recoge la antorcha de la visión unitaria de la existencia y del ser humano para abordar y tratar las enfermedades del hombre. La homeopatía va a tratar con el “sistema funcional” del ser humano y se alejará del “sistema operativo” a la hora del abordaje terapéutico.

Es urgente que el hombre vuelva al origen, a su origen, en el que los conocimientos estaban integrados y tenían un sentido teleológico –de este sentido hablaremos en un próximo artículo desde esta misma web.

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