Más de 70 dirigentes mundiales conmemoran en París el centenario del final de la I Guerra Mundial

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Rtve – informativos 24 horas, 11 noviembre 2018

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Se podría decir, eliminando todo eufemismo, que ha habido una reunión de capos en París para celebrar el asesinato de casi 50 millones de seres humanos, sin que hubiera para ello la menor razón que lo justificase, fuera de las propias maquinaciones del milenario deepstate.

Ha sido un encuentro contra-natura, intempestivo y fuera de tono. Hay muchas razones para ello. Una de ellas es la de que no ha habido, estrictamente hablando, dos guerras mundiales. La llamada primera guerra mundial no se terminó en 1918, sino en 1945. Alemania no ha sido vencida militarmente, sino por la clase política y el propio Kaiser Guillermo II. El general Ludendorff, jefe del Estado Mayor alemán al final de la guerra, comprende la gran dificultad que supondría vencer de forma total y pide que se abran las negociaciones para un armisticio; pero cuando se da cuenta de las severas condiciones que los aliados exigen para un definitivo alto el fuego, Ludendorff insiste en que la guerra debe continuar. Sin embargo, la rendición la han negociado los políticos y será un político y no un militar quien firme el armisticio por parte de Alemania. Ludendorff no cejará hasta su muerte de proclamar que al ejército alemán “le han clavado un puñal por la espalda”. Los historiadores occidentales hablarán de la “leyenda Ludendorff”, pero algo de verdad debe haber en esa “leyenda”, pues cuando Hitler invade Europa, lo hace sin que ninguna de las naciones “vencedoras” en la Primera Guerra Mundial oponga la menorresistencia. En efecto, eran ellas las que se estaban reconstruyendo; habían sido ellas las derrotadas.

Otra razón no menos espinosa es la de que no había peor momento para reunir a las familias más poderosas de la mafia internacional. En este tipo de acontecimientos deben estar las cosas claras, debe estar claro que se celebra y los motivos de dicha celebración –ninguna de estas dos condiciones se han cumplido este 11 de noviembre en París. Ha sido un cóctel “molotov” en toda regla. En esta ocasión se debería haber celebrado la hermandad y alianza entre los lobos que se devoraron hace 80 años: “Hoy, hemos aprendido la lección que tan cara nos costó en vidas y bienes. Hoy, no hay más enemigo que el cambio climático, los meteoritos y los accidentes de tráfico.” De ser realidad, este podría haber sido el discurso, pero nada más lejos del verdadero escenario –Europa contra los Estados Unidos, su aliado; Estados Unidos amenazando a Europa, su ancestro; Europa contra Rusia; Europa con Rusia contra Estados Unidos; Rusia con China a favor de Corea del Norte; Estados Unidos contra Irán; Europa con Irán contra Estados Unidos; Europa contra Europa en el conflicto sirio.

Muy probablemente todos pensasen: “¡Qué demonios hago aquí con esta banda de forajidos!”

Macron, debido a su estatura moral, intelectual y política, organizó una fiesta de cumpleaños amenizada con visitas a cementerios. Se pararon frente a la tumba del soldado desconocido –eufemismo de “muerto para nada”. Estaban todos compungidos: “De saber sus nombres podríamos pasarles a sus viudas o a sus madres una pensión vitalicia.” “¡Qué menos!” Demasiado tarde. La tierra, no obstante, lo ha cubierto todo; la tierra y el tiempo. La NASA así lo declara en su nuevo lema: “Forma parte del futuro, no del pasado”. ¿Y qué de malo tiene el pasado si son ciertas las proezas que se dice que se realizaron? ¿Qué de malo tiene el pasado si sus muertos han servido para construir un mundo mejor? Silencio de los muertos y silencio de los vivos, víctimas y verdugos guardan silencio. En verdad que es agua pasada.

Otra razón, esta vez desalentadora, es la presencia del presidente Putin en la cena en la que las raposas se comían los hígados de Khashoggi y preparaban más sanciones contra Rusia y contra China, contra Corea del Norte y contra Irán… Cena de buitres. ¿Acaso quiere Vladimir formar parte del club Winston –Paris-London-New York? En ese caso, mejor sería que abandonase Siria, Crimea y Afganistán, y echase una solicitud de trabajo –en ese club siempre necesitan personal de mantenimiento. Pero no, lo que sucede es que no son verdaderos enemigos:

(14) Cuando se encuentran con los que creen, declaran: “Creemos,” pero cuando están a solas con sus shayatin, dicen: “Tened por seguro que somos de los vuestros. Tan sólo nos estábamos burlando.” Qur-an 2 – al Baqarah

El materialismo les une, la rebeldía, el deseo de ser dioses. Mejor le sería a Putin no asistir nunca más a esas cenas, a esas fiestas de cumpleaños.

La calcomanía que más nos preocupa, sin embargo, es AngelaMerkel. No es feliz. Hay en su rostro una mueca de amargura, de desilusión, de angustia. Es lo que les sucede a los que tocan fondo, a los que logran materializar todas sus aspiraciones. “¿Y ahoraqué? ¿A qué se reduce entonces la existencia? ¿Cuál es su objetivo final? ¿Ser presidenta de una ‘gran potencia’? ¿Amasar fortunas?” Son preguntas retóricas y a la vez son las preguntas que de forma brutal contestó Kant. Toda su filosofía podría resumirse en la inquietante proposición… “Si no hay una recompensa final, no podemos exigir a la gente que sea moralmente buena”. También Kant está enterrado en la tumba del soldado desconocido. Oídos sordos, fiesta de cumpleaños.

Y sin embargo, en esa proposición se encuentra encerrado el quid de la cuestión. ¿Acaso no derivan todos los males que acechan al hombre de hacer caso omiso de tan sabio aforismo? Si no hay recompensa, no hay moralidad ni hay sentido.

¿Puede acaso todo este derroche de belleza y perfección acabar en el momento en el que exhale mi último aliento? ¿Nada más? ¿Volver a la nada de la que surgí? Extraño ciclo, ciclo vicioso.

Tampoco Trump es feliz. También él ha tocado fondo –es rico y presidente de los Estados Unidos. Sin embargo, no siente el absurdo, como Angela, de su desangelado ánimo. Su infantil personalidad le impide llegar a la desesperación. No obstante, se arrepiente, cada noche se arrepiente de haber dado tan funesto paso: “¡Por qué demonios me habré metido en política! Cuando era simplemente rico, después de una cena como esta, me tiraba a dos o tres tías como dos o tres trenes. Ahora me tengo que joder porque soy presidente. ¡Maldita sea!” A lo mejor por eso no fue al cementerio de los caídos, apaños presidenciales, limusina negra. Hay a quienes los protege el diablo para que sigan manteniendo vivo el fuego.

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