Con asombro y estupor leía hoy la siguiente noticia:
“El asesor espiritual del presidente Trump invitó al jeque EŞREF EFENDI como orador principal al Complejo del Capitolio de Washington D.C.
Una voz para la humanidad y la renovación espiritual:
Las giras del jeque Eşref Efendi, «El camino sufí hacia la humanidad», llevan su mensaje a través de los continentes, tendiendo puentes entre culturas y religiones, especialmente en regiones marcadas por el conflicto y la alienación. Desde Tierra Santa, recorriendo la Ruta de la Seda hasta Cachemira y la India, desde el hemisferio sur hasta América Latina y Canadá, promueve el diálogo, la compasión y la unidad.”
La noticia continúa, pero con un botón de muestra basta como dice el refrán
Tuve que leer la noticia dos o tres veces para cerciorarme de que lo que leía era correcto, que no se trataba de un error mío, una alucinación mía, un espejismo navideño, todo lo contrario, la notica era correcta y lo que relataba era totalmente correcto.
¿Cómo un musulmán, no ya un Shayj, un musulmán, o un ser humano con una mínima conciencia de la justicia, de la humanidad, de la empatía con el sufrimiento ajeno, puede dirigirse a la Casa de Shaytan (el Capitolio, la Casa Blanca,) en la tierra?, tengo que confesar que no salgo de mi asombro, a no ser que detrás de todo ello se urda un plan diabólico para destruir el Islam desde dentro como así creo que se trata.
¿Es que estos individuos no leen el Corán cuando dice que los musulmanes no tomen como aliados a judíos y cristianos, o cuando dice no dejarán de hostigaros hasta que sigáis su “millah”?
Me pregunto si este tipo de individuos pueden dormir por las noches o tendrán que recurrir a potentes somníferos para acallar los gritos de los palestinos, de los iraníes, de los libaneses, de los sudaneses, de los iraquíes, de los yemeníes, de los sirios, masacrados y asesinados, niños, ancianos, mujeres, bebes, por las bombas del demonio de Tramp y sus “asesores espirituales”, ¿podrán acallar sus conciencias, si es que la tienen, cuando contemplamos a huérfanos, amputados, familias destruidas, etc, etc, por Trump y sus “asesores espirituales”, o tendrán que ir a una sesión de Sama’ y de Dikr, amenizada por un poco de música, y danza extática alucinógena para “lavar” sus conciencias?.
En verdad que muchas tariqas sufíes son el caballo de Troya que Shaytan nos ha colocado por la puerta trasera, para que mientras hagamos Dikr y Sama’ no escuchemos los lamentos y gritos de auxilios de nuestros hermanos, pero nosotros mientras tanto estableceremos conferencias y mesas redondas con Shaytan por la “paz” y el diálogo interreligioso.
En verdad tenía razón Lenin cuando dijo que “la religión era el opio del pueblo”.
Salam
