La ideología del “Destino Manifiesto” llega al estrecho de Kerch

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En la historia de los Estados Unidos hay un elemento que explica, mejor que nada, mejor que nadie, tanto el presente como el futuro, y no solamente el suyo, por desgracia. Hablamos del “destino manifiesto” –la supuesta inevitabilidad de la expansión territorial continua de los límites del territorio hacia el oeste hasta el Pacífico, e incluso más allá –al mundo entero. Más abajo vemos en un mapa del año 1775 las primeras Trece Colonias inglesas en el territorio de Norteamérica (en rojo), el punto de partida para los futuros Estados Unidos.

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El historiador William E. Weeks ha señalado que los defensores del Destino Manifiesto generalmente se refieren a tres temas clave:

  • La virtud del pueblo estadounidense y sus instituciones;
  • La misión de difundir estas instituciones, redimiendo y rehaciendo así el mundo a imagen de los Estados Unidos;
  • El destino otorgado por Dios al naciente pueblo estadounidense para llevar a cabo esta misión

En 1839 el periodista John L. O’Sullivan escribió un artículo en el que, si bien no utilizaba el término “Destino Manifiesto”, predecía un “destino divino” para los Estados Unidos “con el objetivo de establecer en la tierra la dignidad moral y la salvación del hombre”.Seis años más tarde, en 1845, O’Sullivan escribía otro ensayo titulado “Anexión” en la revista Revisión Democrática, en el que utilizaba por primera vez la expresión “Destino Manifiesto”. El segundo uso de esta expresión de O’Sullivan lo había convertido en poco tiempo en una idea extremadamente influyente. Citamos textualmente sus palabras:

“Y esa afirmación se debe al derecho de nuestro manifiesto destino a extenderse y poseer todo el continente que la Providencia nos ha otorgado para el desarrollo del gran experimento de la libertad y el autogobierno federado que se nos ha confiado.”

Los congresistas adoptaron rápidamente este término en sus debates sobre las tres cuestiones territoriales a las que se enfrentaban los Estados Unidos en 1845 y 1846: la anexión de Texas, la ocupación conjunta del Territorio de Oregón con Inglaterra y la continuación de la guerra con México. Aunque en el origenesta ideología era propuesta y defendida por los demócratas, en la década de 1890 se revivió como parte de la política republicana.

Ciento veinte años más tarde nos encontramos en el estrecho de Kerch, entre el Mar Negro y el de Azov. Es cierto que este estrecho se encuentra a varios miles de kilómetros de las ex-colonias inglesas, ahora los Estados Unidos, pero la distancia no supone ningún problema para el espíritu del “Destino Manifiesto”.

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Desde hace más de mil años Ucrania es parte importante de una convulsiva historia en la que han participado todos sus vecinos, aunque no solamente. A finales del siglo XX ganó finalmente la independencia después de largos periodos de dominación por parte de Polonia-Lituania, Rusia y más tarde la Unión Soviética. En el periodo de entre guerras había experimentado una breve independencia (1918-20), pero incluso entonces partes de Ucrania del oeste estaban bajo control de Polonia, Rumanía y Checoslovaquia. Más tarde formó parte de la Unión Soviética como República Socialista de Ucrania. El día 16 de julio 1990 Ucrania declaraba su independencia de la Unión Soviética, confirmándolo plenamente el día 1 diciembre de 1991. Volvió a llamarse Ucrania y junto con Rusia y Bielorrusia ayudó a establecer la Comunidad de Estados Independientes, en la que entraron 11 antiguas repúblicas soviéticas.Los miembros de la CEI se comprometieron a mantener sus fuerzas armadas y las antiguas armas nucleares soviéticas estacionadas en sus territorios bajo un solo comando unificado, además dela introducción de mecanismos de tipo mercado libre y propiedad privada en sus respectivas economías.

No resultó fácil. La situación en los territorios de la antigua Unión Soviética se había complicado más de la cuenta. Aparte del problema de las armas nucleares, había que lidiar con los movimientos separatistas, como el de la república autónoma de Osetia del Sur, que declaró su independencia de Georgia en 2008. A su vez Georgia anunció su retirada del CEI en agosto del 2009 –todo esto bajo la atenta mirada y continua intromisión de la Unión Europea y de la NATO.Después del primer sobresalto causado sobre todo por la suerte del arsenal nuclear de la antigua Unión Soviética, en 2004 la Unión Europea admitió como miembros suyos a 10 países – República Checa, Estonia, Hungría, Latía, Lituania, Malta, Chipre, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia; excepto Malta y Chipre, todos ellos antiguas repúblicas o países “comunistas”. Bulgaria y Rumania seguirían sus pasos en 2007. Ninguno de estos países estaba cualificadopara tanrepentina afiliación. De hecho, hubo tensiones dentro de la Unión por los problemas de “acomodación” de tan elevado número de nuevos miembros, cuatro veces mayor que los miembros fundadores. Sin embargo, la perspectiva de aumento numéricode nuevas naciones de la NATO lo justificaba todo y era suficiente como para resolver cualquier tipo de dificultades que pudieran surgir.

Mientras Rusia se reponía del cataclismo ocasionado por la disolución de la Unión Soviética, Occidente se mostraba protector y condescendiente. Promovía inversiones, cooperaba, ayudaba. En mayo de 1997, por ejemplo, el Rey de España Juan Carlos I visita Moscú junto con 100 empresarios españoles, a los que anima a “arriesgarse” e invertir en Rusia; en esa misma visita se reúne con Boris Yeltsin. En Occidente se esperaba que Rusia se convirtiera finalmente en un país satélite más, fácilmente controlable. Pero no ha sido así. Rusia ha optado por la soberana, y ese ha sido su mayor “crimen”.

Es importante recalcar que Ucrania no es meramente una antigua república soviética. Por su situación geográfica, historia y composición étnica formaba, más que cualquier otra república, parte de Rusia, sobre todo los territorios al este del Dniéper.

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A las dificultades de siempre se añadía la complicada situación en el Mar Negro y el de Azov (que solamente comparten Ucrania y Rusia, y por supuesto Crimea, con su historia todavía más compleja, pero con una población predominantemente rusa, que en 2014 votó a favor de la secesión y su entrada en la Federación de Rusia.

Ucrania, mientras tanto, se debatía entre los que apoyaban a Occidente y los que querían mantener fuertes lazos de cooperación con Rusia. No debería sorprendernos que Rusia, cuya seguridad e intereses estratégicos estaban en juego (la flota rusa del Mar Negro tenía su base en el puerto de Sebastopol), apoyase a los que abogaban por seguir una política de acercamiento con su gobierno. Occidente a su vez apoyaba el enfrentamiento entre los pro-rusos y los pro-occidentales como medio de debilitar y hostigar a Rusia. Además, en esta ya por sí misma difícil situación política de la Europa post-soviética, la Ucrania independiente se enfrentaba a una encrucijada económica. El país estaba siendo estirado en dos direcciones, y se le increpó a que eligiera entre el dilema de una alineación más cercana con la Unión Europea o con Rusia.

Un cambio en la constitución ucraniana en octubre de 1990 permitió que los partidos políticos nacientes fueran reconocidos oficialmente. Sin embargo, muchos partidos emergentes en este procesocarecían de bases organizativas sólidas y plataformas coherentes, y los partidos minoritariostendían a unirse en el parlamento formando bloques.El Movimiento Popular Nacionalista de Ucrania, de centro derecha, o Rukh, fundado en 1989, jugó un papel fundamental en la campaña por la independencia de Ucrania, pero luego perdió fuerza. La CPU, Partido Comunista Ucraniano, que se reformó en 1993 después de que se eliminara la prohibición en 1991 de la CPU de la era soviética, mantenía el apoyo, principalmente de los sectores industrializados y étnicamente rusos del este de Ucrania, y entre los votantes de mayor edad. Varios otros partidos, como el Partido Socialista de Ucrania y el Partido Socialdemócrata de Ucrania, han tenido orientaciones socialistas, si no marxistas-leninistas. Durante la presidencia de Kuchma, pro-ruso (1994-2005), se unieron varios partidos de oposición. Estos partidos apoyaron la llamada Revolución Naranja de 2004, una serie de protestas masivas que ayudaron a llevar a Viktor Yushchenko a la presidencia en 2005. El más importante de estos partidos pro-occidentales fue “Nuestra Ucrania” de Yushchenko (conocido desde 2007 como “Nuestra Ucrania–Autodefensa de la Gente”), habiendo adoptado el naranja como su color distintivo; y el bloque homónimo de Yulia Tymoshenko, líder del partido La Patria. Viktor Yanukovich, quien sucedió a Yushchenko como presidente en 2010, encabezó el popular Partido de las Regiones, que apoyaba vínculos más fuertes con Rusia. Entre los partidos que obligaron a Yanukovich a abandonar el poder en 2014 estaban La Patria, la Alianza Democrática Ucraniana para las Reformas (UDAR) de Vitali Klitschko y el partido ultranacionalista Svoboda (Libertad).

En enero de 2010 se enfrentaron en la primera ronda de elecciones presidenciales Viktor Yanukovych, de fuertes inclinaciones pro-rusas, Yulia Tymoshenko, una mujer de negocios billonaria convertida en entidad política, yViktor Yushchenko –pro-occidental. Yushchenko, con tan sólo el 5 por cien de votos, fue eliminado, y una segunda vuelta entre Yanukovych y Tymoshenko se llevó a cabo el 7 de febrero de 2010. Yanukovych obtuvo una estrecha victoria al conseguir el 48.95 por cien devotos,contra el 45.47 por cien de Tymoshenko. Aunque los observadores internacionales consideraron que el resultado de las elecciones era justa, Tymoshenko negó la validez de los resultados, y su bloque parlamentario se negó a asistir a la ceremonia de inauguración de Yanukovych el 25 de febrero de 2010.

Viktor Yanukovych nunca había negado sus sentimientos pro-rusos y Vladimir Putin le consideraba su aliado. Sin embargo, en la cumbre de la UE en Vilna, Lituania, del 28 al 29 de noviembre 2013, el gobierno ucraniano acordó tentativamente firmardosacuerdoscon la Unión Europea –“Acuerdo de Asociación” y del“Libre Profundo y Completo Comercio” con la UE.Los acuerdos abrirían el mercado europeo a la industria ucraniana, de hecho soviética, encaminando a Ucrania hacia la entrada en la Unión y acto seguido en la NATO –como en el caso de los demás países ex-comunistas. Como era de esperar el gobierno ruso se oponía. En el último  momento, después de la reunión con Putin, Yanukovych decidió no firmar aquellos acuerdos. La percepción de que estaba tratando de establecer vínculos más fuertes con Rusia se fortaleció aún más después de que Yanukovych aceptara de Rusia un crédito de 15 billones de dólares, que incluía precios de gas más baratos, con el objetivo de ayudar a impulsar la vacilante economía ucraniana. Su decisiónprovocó indignación dentro de la Unión Europea y un movimiento de protesta que sería rápidamente secuestrado y utilizado para realizar un golpe de estado respaldado por Occidente, diseñado para llevar al poder a un gobierno pro-occidental.En la tarde del 21 de noviembre de 2013, los manifestantes pro-occidentales comenzaron a acudir a la plaza Maidan de Kiev, portando pancartas y agitando banderas de la UE. La llamada protesta de Maidan alcanzó su punto álgido a mediados de febrero 2014, cuando unos francotiradores abrieron fuego tanto contra los manifestantes como contralos agentes de policía que se enfrentaban con ellos en las calles. Las protestas se extendieron al este de Ucrania, tradicionalmente el baluarte de Yanukovych, y la violencia en el Maidan se intensificó dramáticamente.

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En los enfrentamientos con la policía y las fuerzas de seguridad murieron en ambos bandos más de 70 personas. Se derrumbaba así la administración de Yanukovych y el 22 de febrero el parlamento optópor destituirle. El presidente respondió denunciando la acción como un golpe de Estado y huyendo de la capital. El 28 de febrero Yanukovych reapareció en Rostov-na-Donu, Rusia, donde pronunció un discurso en el que denunciaba a los miembros del gobierno ucraniano en funciones como fascistas y afirmaba que aún era el presidente de Ucrania. El primer ministro ucraniano, Arseniy Yatsenyuk, acusó a Yanukovych y sus asociados de malversar más de70 billones en activos estatales y de transferir los fondos a bancos extranjeros. Yanukovich negó tajantemente la existencia de cuentas extranjeras.

Cuatro años después siguen emergiendo datos nuevos de este complicado entramado económico y político. Rick Gates, el socio comercial de Paul Manafort, ex presidente de la campaña de Trump, testificó por segunda vez en el juicio por delitos financieros de Manafort, revelando que el ex presidente de la campaña de Trump había trabajado  para ayudar a Ucrania a acercarse más a la Unión Europea.

Las elecciones presidenciales se llevaron a cabo el 25 de mayo de 2014, terminando en la elección de Petro Poroshenko como Presidente de Ucrania. Originalmente programadas para el 29 de marzo de 2015, la fecha se cambió después de la revolución ucraniana de 2014. Poroshenko ganó las elecciones con el 54.7% de los votos, lo suficiente para no necesitar más de una ronda. Hoy, a tres meses de las elecciones del 2019, le apoya, según las últimas encuestas,el 8 por cien de votantes. La acción de su gobierno en el Estrecho de Kerch tiene que ver, muy probablemente, con su baja popularidad y el plan de presentarse ante los votantes como el único salvador de Ucrania de las malvadas agresiones de Rusia.

El día 25 de noviembrede 2018 Moscú desplegó activos navales y aéreos en el estrecho de Kerch después de que dos cañoneros y un remolcador cruzaran la frontera marítima, navegando hacia el Estrecho de Kerch, la única entrada al Mar de Azov. Rusia detuvo a los barcos debido a la falta de respuesta a una demanda legal de detenerse. El Servicio Ruso de Seguridad Federal por su parte ha declarado que el incidente solo podría ser descrito como una “provocación” orquestada por Kiev. Los tres barcos ucranianos y sus tripulaciones fueron detenidos y escoltados al puerto de Kerch. No hubo muertos ni heridos. Según las primeras investigaciones entre los miembros de las tripulaciones se encontraban dos agentes del servicio de inteligencia ucraniano. Según los investigadores también los diarios de navegación de los tres barcos detenidos contienen datos que apuntan a una provocación. Como era de esperar Occidente levantó el grito al cielo y más allá del cielo, según parece las ondas del grito occidental fueron registradas incluso por la sonda japonesa Hayabusa 2, a punto de hacer contacto con el asteroide Ryugu. Veamos muy brevemente lo que ocurrió después.

26 noviembre: El parlamento ucraniano aprueba el decreto de Poroshenko de implementar la ley marcial en algunas regiones del país a lo largo de la frontera con Rusia, así como a lo largo de la costa del Mar Negro y el Mar de Azov durante 30 días (el presidente pedía 60 días); exige la devolución de los barcos y de las tripulaciones; pone al ejército ucraniano en alerta de combate; en la zona del Mar Negro entra un avión espía estadounidense.

28 noviembre: Rusia instala una batería de los S-400 en el Estrecho de Kerch; Kremlin declara que ha sido una provocación con fines políticos; Berlín anuncia que el incidente no va a cambiar la posición de Alemania con respecto a la construcción del gasoducto Nord Stream 2; Proshenko instiga a la NATO a enviar barcos de guerra al Mar Negro.

29 noviembre: Kremlin anuncia que sigue con las investigaciones –según afirman algunos países occidentales sabían con antelación que se iba a producir este incidente; el gobierno ruso ve este suceso como una clara provocación por parte del presidente ucraniano dadas sus dificultades en las elecciones de marzo; el presidente Trump cancela la reunión con Putin en Buenos Aires debido a la posición rusa (los barcos y las tripulaciones siguen detenidos).

30 noviembre: NATO se compromete a vigilar la zona del Mar Negro; según las opiniones de algunos observadores los neo-conservadores anti-rusos en los Estados Unidos han orquestado el incidente para impedir el encuentro entre Trump y Putin.

1 diciembre: una diputada del Parlamento Europeo (de Letonia) prepara la resolución en contra de la construcción del gaseoducto Nord Stream 2; el ex-ministro de asuntos exteriores alemán Sigma Gabriel describe el incidente como un intento de Kiev de involucrar a Alemania en una guerra por Ucrania.

3 diciembre: Rusia finaliza el cierre del espacio aéreo en el estrecho; se reanuda la navegación.

El líder de Crimea, Sergei Aksonov, declaró: “Estoy seguro de que los padrinos occidentales del régimen de Kiev están detrás de esta provocación: no parece una mera coincidencia que los políticos europeos y estadounidenses hayan estado tan preocupados por la situación en el Mar de Azov en los últimos meses”.

El presidente del comité internacional del parlamento de la Federación de Rusia, el parlamentario Konstantin Kosachev, señaló que “ha sido una idea absolutamente sin sentido desde el punto de vista militar. Pero, lamentablemente, es una idea bastante rentable desde el punto de vista político. Tanto la OTAN como la Unión Europea están decididos a defender a los provocadores de Kiev, a toda costa”.

El presidente ruso, Vladimir Putin, comentó: “Ucrania se libraría de toda condena incluso si se pusiera a comer bebés.”.

El incidente del Estrecho de Kerch es un buen ejemplo del funcionamiento de la doctrina del “Destino Manifiesto”. Es cierto que hoy no se utiliza esta denominación, pero sí se sigue aplicando. La doctrina de cambio de regímenes a la que está obligado el gobierno estadounidense, es meramente otra cara del destino manifiesto. El gobierno estadounidense declara abiertamente y sin ambages que tiene el deber de derrocar a este o a aquel “régimen”, normalmente refiriéndose a Siria e Irán, por el bien de la humanidad. Antes había tenido la obligación de derrocar al régimen de Saddam Husein y al de Gaddafi en Libia, con el resultado de millones de muertos en todo Oriente Medio y una destrucción no vista desde el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki. Para conseguir estos fines el muy democrático gobierno estadounidense instiga guerras civiles, arma a terroristas, bombardea sin piedad y soborna a gobiernos enteros, enmascarándolo como ayudas económicas. Condona a asesinatos vulgares (caso Khashoggi) y genocidios (caso Irak) si hace falta. Y sigue insistiendo que en el caso de los Estados Unidos, es un derecho divino, y el resto de países no tienen siquiera el derecho a defenderse ya que en ese supuesto se convertirían en insurgentes o terroristas.

Está muy equivocado el actual presidente de Ucrania pensando que Occidente mantendrá su apoyo por amor a Ucrania y a la libertad. Que estudie bien la ideología del Destino Manifiesto y, como una consecuencia más de ella, del “Movimiento de Todo México”.Después de la guerra con México de 1848 se estableció en los Estados Unidos el plan de anexionarse todo el territorio de aquel país. Sin embargo, tenía sus inconvenientes, como por ejemplo los mencionados por John C. Calhoun, teórico político y séptimo vicepresidente de los Estados Unidos, en su discurso del 4 de enero de 1848. Calhoun dijo:

“…tener a México como provincia o incorporarla a la Unión no habría tenido precedentes en ningún momento de nuestra historia. Hemos conquistado muchas de las tribus de indios vecinos, pero nunca pensamos en someterlos a la sujeción, o de incorporarlos a nuestra Unión. Se han dejado como un pueblo independiente. Más de la mitad de su población son indios puros y, con mucho, la mayor parte de ellos es de sangre mezclada. Protesto contra la incorporación de un pueblo así. El nuestro es el gobierno del hombre blanco. La gran desgracia de lo que antes era Hispanoamérica, se remonta al error fatal de colocar a la raza de color en igualdad con el blanco.”

(Citamos directamente del artículo sobre la conquista de América de Arturo Escorza Pedraza)

Los Estados Unidos, horrorizados por la idea de admitir gente morena en su país, decidieron anexionarse ​​solo los territorios poco poblados, hasta Río Grande, y otorgar la residencia, con renuencia a la ciudadanía estadounidense, a los mexicanos que vivían en estos territorios (alrededor de 100,000). Sin embargo, entre 1929 y 1936, el gobierno estadounidense deportó a la mayoría de sus descendientes. Las cifras hablan de entre 500,000 y 2 millones, de los cuales, más del 60% eran ciudadanos estadounidenses, nacidos en el país.

Que el presidente Poroshenko no se haga ilusiones. Cuando Calhoun habla del “hombre blanco”, habla del hombre blanco, anglo-sajón y protestante, en este orden. Si bien es cierto que el presidente Poroshenko reúne la primera condición, fracasa irremisiblemente en las otras dos restantes.

Cuestión de tiempo, señor presidente, como ya ha visto en el caso de los deportados a México.

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