¿QUIÉN CON QUIÉN? – El secuestro judío

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Hay una serie de imágenes que nos han llegado en lo que va de año que parecen puestas en espejo.Quizás tengamos esta impresión por lo extremadamente contradictorias que resultan.

Según la ecuación que desde que se dio por terminada la segunda guerra mundial se ha propuesto al “mundo”, Estados Unidos sería el garante de la paz, de la justicia y de la libertad, todo ello ratificado por sus más incondicionales aliados –Europa, Japón, Canadá y Australia. Frente a este “eje del bien” se situaría el enemigo de la humanidad –La Unión Soviética, más tarde convertida en “simplemente Rusia”. No obstante, la ecuación ha debido sufrir algún tipo de desequilibrio en alguno de sus factores, pues las nuevas imágenes, los nuevos escenarios, muestran todo lo contrario.

En la votación de un acontecimiento que podríamos calificar de “crucial” como es el reconocimiento de Jerusalén como la capital de Israel y el subsecuente traslado de las embajadas de occidente de Tel Aviv a la nueva capital, Europa se ha situado en la misma banda que Rusia, y lo mismo ha hecho Japón, Canadá y Australia, con un rotundo “no” frente a un escuálido “sí” estadounidense que fue acompañado por unos cuantos “shitholecountries”.

Más tarde, en el injustificable y patético ataque a Siria, Estados Unidos no encontró más aliados que Gran Bretaña y Francia. Italia condenó el ataque y declaró abiertamente que “nunca desde suelo italiano saldrá un misil contra Siria”. Europa no apoyó el ataque y Alemania no participó en él, al igual que Rusia. Francia se “apunto al bombardeo” porque Macron no tiene ninguna política, ni exterior ni interior, y en estos casos siempre funciona el enardecimiento patriótico –“Somos una potencia militar. Formamos parte del club de los poderosos”. No obstante, algo debió ir mal, pues según el Ministerio de Defensa ruso todos los misiles salieron de la parte estadounidense y británica. Ha sido un verdadero desastre que alguien como Macron haya tomado la presidencia francesa en este vertiginoso escenario que estamos viviendo. Su inmadurez personal, política e intelectual está siendo un obstáculo para que el factor Francia juegue su papel correctamente en la ecuación de fuerzas que mueven la economía, la política y las guerras de hoy. Este hecho, empero, forma parte del plan de Allah –el Valor constante de la ecuación.

La tercera ocasión, más crucial aún que las dos anteriores, en la que toda Europa (Gran Bretaña incluida) se ha posicionado en la banda Rusa ha sido la ruptura por parte de Estados Unidos del acuerdo con Irán.

En este caso se ha visto todavía más claramente cómo la política exterior de Estados Unidos está totalmente secuestrada por Israel, pero también se ha visto que de forma natural Europa está más cerca de Rusia de lo que ellos mismos se podían imaginar –en tres asuntos graves y transcendentales de la política internacional, han coincidido con su “enemigo” en contra de su “aliado” y protector: La “gran américa”.

Aún se podría citar un cuarto caso en el que Europa prefiere a Rusia –el tema del gas. A pesar de las continuas arengas de Trump a los países europeos para que no se abastezcan del gas ruso, Alemania y varios países escandinavos ya han firmado un contrato para la construcción de un gaseoducto que recorra la Europa del norte y central (Austria hace 50 años que le compra el gas a Rusia y no piensa cambiar de proveedor).

Con la salida de Gran Bretaña, Europa se quita un aditamento cuya única función en la historia ha sido la de crear discordia y tensiones entre las potencias europeas. Si ahora eliminamos el eje franco-alemán, entre otras cosas porque no existe tal eje, y las naciones europeas empiezan a existir como bloques independientes unidos en una misma visión, Europa lograría ser el tercer bloque, algo que equilibraría mucho más la ecuación –a largo plazo, Gran Bretaña y Turquía van a ser los grandes perdedores. En cuanto al Golfo, lo más probable es que desaparezca completamente.

bashar

Sin embargo, esta ecuación siempre da error. Merkel acaba de pronunciarse al respecto, anunciando que Estados Unidos ya no puede seguir protegiendo a Europa y que son los países europeos los que deben asumir esta responsabilidad. Así mismo, ha propuesto acercarse a Rusia y a China y dejar de tomar como propios los conflictos americanos. Esta declaración, con todas sus connotaciones subliminares, no deja de ser un borrador de principios inalcanzables, como lo prueba el que ningún país europeo, Alemania incluida, se atreva a hablar con la lengua de la verdad, pues esa lengua exige estar en guerra con Estados Unidos y no solamente patalear en una rueda de prensa.

El presidente de Siria, Bashar al Assad, en cambio, ha hablado desde el principio de la crisis con total claridad sin utilizar ningún tipo de diplomacia encubridora. Valiéndose de la lengua de la verdad ha declarado que no tiene sentido sentarse a hablar con Trump, y ello por dos razones –la primera, porque Trump adolece de una aguda inmadurez psicológica que le hace aceptar un acuerdo hoy, para mañana romperlo sin ninguna explicación lógica. La segunda, porque en Estados Unidos no gobiernan los presidentes, sino el “deepstate” y, por lo tanto, es con él con el que hay que negociar. Al mismo tiempo, denunció a los actores y responsables de esta trágica comedia –Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, los países del Golfo y Turquía. Todos ellos dirigidos por Israel. Y todos ellos mecenas y fabricantes del terrorismo internacional. Nadie hasta ahora ha hablado así. Y aún dijo más: “Tendrán que rendir cuentas por lo que han hecho”. ¿Acaso se trata de una amenaza? Ante todo es una invitación a tomar consciencia de los millones de muertos que esta banda de forajidos ha causado, esos deepstates con sus agencias de inteligencia y sus multinacionales. El presidente Bashsar ha emitido el juicio que la ley internacional, en caso de haberla, tendría que haber emitido hace tiempo –hay culpables, responsables de todas estas masacres –Afganistán, la guerra provocada Iraq-Irán, Libia, Yemen, Siria…– y tienen nombres, los que el presidente Bashar, el único, ha denunciado, y tendrán que pagar por su fechorías.

Al mismo tiempo, puntualizó un error semántico del que se vale Trump y algunos de los “social media” al hablar de Siria como un “regime”, como algo ilegal, un poder tomado por asalto, ya que Siria no es un regime, sino una república con su presidente legítimo –Bashar al Assad. Sin embargo, puntualizó, Estados Unidos sí es un “regime” con un presidente que no controla el país y al que se está queriendo echar de la Casa Blanca desde antes incluso de que tomara oficialmente posesión del cargo.

Se creen seguros porque los informes que reciben del pentágono les confirman el enorme arsenal nuclear y convencional que aguarda en portentosos almacenes para ser utilizado contra el primero que se atreva a… pero ya son muchos los que se han atrevido. Por dos veces en menos de seis meses el deepstate ha enviado a Pompeo a Corea del Norte. La última con motivo de la ruptura del acuerdo con Irán.

Gran Bretaña, su perrito faldero desde los tiempos de Reagan, se ha quedado con el culo al aire –ni es ya Europa ni es América, y está perdiendo la Commonwealth.

Todavía sonríen mientras juegan al golf o fornican con actrices porno, pero como dijo Freud en una ocasión: “Quien camina en la oscuridad y silba, niega su miedo, pero no por ello ve más claro”.

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