Hagan juego, señores… No va más
La buena suerte y la mala suerte son extremos de un mismo absurdo –la casualidad. Pensar que pudiera existir y materializarse este concepto significaría que aceptamos que puedan existir fenómenos desconectados de la red general de acontecimientos. La casualidad, en cuanto que una forma de hablar, es aceptable, pues no podemos seguir ni, mucho menos,… Leer más Hagan juego, señores… No va más

