Serbia, candidato a ser miembro de la UE acusa a Occidente de hipocresía

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El presidente del país ha preguntado por qué Occidente apoya la integridad territorial de Ucrania pero no la de Serbia.

Redacción de RT News

El presidente serbio, Aleksandar Vucic, ha dicho que «se le revuelven las tripas» cuando escucha a los países occidentales hablar sobre su respeto por la integridad territorial de Ucrania, al mismo tiempo que insisten en la independencia de la región separatista serbia de Kosovo.

Durante una transmisión del domingo en el canal Prva TV, Vucic afirmó que no había principios en la política internacional moderna y acusó a Occidente de doble rasero e hipocresía cuando se trata de los conflictos de Ucrania y Kosovo. Serbia es candidata a la adhesión a la UE.

Belgrado no reconoce la auto-declaración de independencia de Kosovo de 2008 y considera que Kosovo es una provincia serbia. Casi 100 países, incluidos los Estados Unidos, pero no Rusia, han reconocido la independencia de la región.

“Se me revuelven las tripas cuando escucho sobre los principios y el respeto a la integridad territorial. Ellos (los países occidentales) nos piden que respetemos la integridad de alguien, ¿y la nuestra?”

Dado que el G7 prometió que nunca aceptaría la violación de la integridad territorial de Ucrania, el gobierno serbio seguirá insistiendo en el mismo principio para su propio país, argumentó Vucic. “Para que Serbia renuncie a su integridad, solo puede suceder con un arma en la frente, y no a nosotros sino a nuestros hijos”, enfatizó.

El líder serbio también se preguntaba por qué, si Rusia realmente está cometiendo crímenes de guerra en Ucrania, la OTAN no la bombardea como lo hizo en Yugoslavia en 1999.

El presidente ruso, Vladimir Putin, dijo el mes pasado que la decisión de Moscú de reconocer a las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk se basó en el precedente de Kosovo.

Rusia atacó a su estado vecino a fines de febrero, luego de que Ucrania no implementara los términos de los acuerdos de Minsk, firmados por primera vez en 2014, y el eventual reconocimiento de Moscú de las repúblicas de Donbass de Donetsk y Lugansk. Los protocolos negociados por Alemania y Francia fueron diseñados para otorgar a las regiones separatistas un estatus especial dentro del estado ucraniano.

Desde entonces, el Kremlin ha exigido que Ucrania se declare oficialmente como un país neutral que nunca se unirá al bloque militar de la OTAN liderado por Estados Unidos. Kiev insiste en que la ofensiva rusa no fue provocada en absoluto y ha negado las afirmaciones de que planeaba retomar las dos repúblicas por la fuerza.

Belgrado ha adoptado una postura neutral en relación con el conflicto, con Vucic prometiendo castigar a los serbios que intentan luchar en cualquiera de los lados.

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SONDAS: Las naciones que intentan conseguir una soberanía real, en la práctica, se encuentran siempre en la situación de haber entrado en un callejón sin salida o en la de estar entre la espada y la pared o la de hallarse entre el fuego y el abismo. Es decir, no hay salida, no hay soberanía. Y ello porque estos países quieren los mismo que sus “protectores” y, por lo tanto, su “soberanía” no puede ser, sino una prolongación de la soberanía de sus amos.

El caso de Serbia es altamente significativo, pues tras acusar a la Unión Europea de hipocresía, hasta el punto de que a Vucic “se le revuelven las tripas”, haciendo de tripas corazón, Serbia es candidata a formar parte de la Unión Europea. ¿Se trata de una contradicción? Más que eso. Se trata de un imposible –una posición que va en contra de los principios mismos del país. Y por eso se le revuelven las tripas a Vucic; porque tiene que entrar en un club de hipócritas; tiene que asociarse a una banda de forajidos que trabaja para el cacique de la región; algo abominable, sin duda, algo vomitivo, algo que repugnaría al cerebro más frío y a un corazón sin escrúpulos.

Mas tiene que hacerlo; tiene que entrar en ese club, aunque se le revuelvan las tripas, pues Vucic no tiene otra cosa que ofrecerle a su pueblo. No entrar en Europa significaría vagar por el espacio infinito, perderse en sus tinieblas. Sin embargo, podría cambiar esa situación si en vez de, simplemente, exigir que Kosovo siga perteneciendo a Serbia, Serbia se “kosovizase”, se islamizase, y entonces ya no necesitaría formar parte de la Unión Europea, sino que antes bien adquiriría una verdadera soberanía.

Islam significa independencia y transcendencia –las dos fuerzas que nos hacen caminar por el camino de rectitud, sin hipocresía.