I-PRIMERA APROXIMACIÓN

Allah el Altísimo nunca dejó de apoyar a Sus Profetas y Mensajeros con inspiraciones, sueños y visiones. Con ellos disipaba todas sus dudas y les afianzaba contra los constantes ataques de los idólatras y de los falsos creyentes. Mas nada de todo eso tiene que ver con los viajes fantásticos que se han ido filtrando y consolidando en la imaginería de los musulmanes en forma de ahadiz sahih –أحاديث صِحاح.

Aquí no se trata de que cada uno decida si cree que esos viajes los realizó el Profeta Muhammad (s.a.s) en su cuerpo de dunia, o si fueron visiones, sueños, sin que tuviera necesidad de desplazarse físicamente, ya que una u otra posición nos llevará a una comprensión muy diferente del sistema de creación de Allah.

No obstante, todas las indicaciones que tenemos en el Qur-an con respecto a este tipo de sucesos hacen referencia a visiones oníricas o ensoñaciones. A Ibrahim, por ejemplo, se le ordenó que degollase a su hijo en un sueño, y no era una inspiración banal, algo sin demasiada importancia. En la aleya 60 de la sura 17 – al Isra, se confirma este hecho:

(60) Recuerda cuando te dijimos: “Tu Señor tiene agarrados a los hombres –nas.” La visión رُءْيَا que te mostramos no fue, sino para probarles, al igual que el árbol maldito mencionado en el Qur-an. Los atemorizamos, pero ello no hizo, sino aumentar su impiedad.
Sura 17 – al Isra

El término utilizado aquí es ruyia رُءْيَا, y hace referencia a la visión del Profeta que se relata en las primeras aleyas de la sura 53 que citamos y analizamos en la segunda aproximación.

Resultan perturbadoras esas imágenes del Profeta (s.a.s) llamando a las puertas de los 7 cielos y siendo recibido por Ibrahim, Musa o Isa, sin que en ninguna transmisión se describan esos cielos ni la dicha de sus habitantes; sin que se diga qué vio ni qué signos recibió. Musa le recomienda que negocie con su Señor –suponemos que con Allah– para que le reduzca el número de las salawat, algo realmente fantasioso.

Es tiempo de que desarrollemos una visión real, no sacerdotal, del relato profético desde Adam hasta Muhammad (s.a.s).

Al comienzo de la sura 17 – al Isra (el propio Profeta la llamaba Isra-il) tenemos una breve descripción de un viaje:

(1) Libre está en Su perfección de toda contingencia Aquel que hizo viajar أَسْرَى a Su siervo una noche desde el Masyid al-Haram hasta el Masyid al-Aqsa –lugar cuyos alrededores hemos bendecido,
para mostrarle Nuestros signos. Él está atento a todo cuanto acontece en Su creación
y ve la intención que os mueve a actuar.
Sura 17 – al Isra

En primer lugar, toda esta sura está hablando de los Banu Isra-il y por ello el Profeta (s.a.s) la llamaba así, sura de Isra-il. Por lo tanto, parece lógico que el viaje que se menciona en la primera aleya tenga alguna relación con los Banu Isra-il.

Por otro lado, el término utilizado aquí para referirse al viaje es asra أَسْرَى, y de esa misma raíz es Isra-il, si retiramos el sufijo “il” que siempre hace referencia a Allah, Ilah, Él, y puede tomar las formas “el” o “al” aparte de “il” –Isma-il, Dani-el. Este hecho parece indicar que este viaje lo hizo Isra-il, desde Masyid al-Haram hasta Masyid al-Aqsa. El término Aqsa no hace referencia a “lo más alejado”, sino a “extremo”, de forma que la expresión “desde Masyid al-Haram hasta Masyid al-Aqsa” se podría entender como “de un extremo al otro”.

Ya hemos visto en detalle en el artículo XX que Masyid al-Haram es todo el Valle de Bakkah, donde se asentaron Ibrahim y su tío Lut. Al mismo tiempo, Masyid al-Aqsa se estaría refiriendo a Yemen, a la esquina suroeste de Arabia, el lugar donde comenzó la vida del insan, donde tuvo lugar el tufan de Nuh y donde se establecieron los primeros pueblos tras el diluvio –los ad, los Zamud y muchos otros (ver artículo XVII y esquemas 20 y 23).

mapa1

Por lo tanto, el viaje que realiza “este siervo” va desde Masyid al-Haram (Valle de Bakkah) hasta Masyid al-Aqsa (Yemen), de un extremo a otro del eje profético.

Y este es el término que se utiliza en la aleya en la que se le ordena a Lut que salga de noche con la gente de su casa:

(65) Sal de noche أَسرِ con tu familia y ve detrás de ellos, de modo que ninguno de vosotros vuelva la mirada atrás. E id a donde se os mande.
Sura 15 – al Hiyr

Lógicamente, no van a la deriva, no se trata solamente de escapar del castigo que al amanecer caerá sobre esa ciudad, sino de ir a un lugar concreto con una misión específica. Lut abandona el Valle de Bakkah y se dirige a Yemen, al otro extremo del eje profético, al inicio, al lugar donde dio comienzo la historia del insan.

Cuando Lut llega a Yemen, se instala en Misr, donde se le da el sobrenombre de Isra-il, “el que ha viajado por Allah”, y a los que le acompañan se les denominará “los Banu Isra-il”, “la gente que va con Lut”, “la gente que le sigue”.

Ibrahim e Ismail se quedan en el Valle de Bakkah, en el Masyid al-Haram, donde mantendrán el Tawhid hasta la llegada del sello de la Profecía, Muhammad (s.a.s). Mientras tanto, se lanza otra línea profética. La historia se va a centrar ahora en Misr y en los Banu Isra-il.

II-SEGUNDA APROXIMACIÓN

En las siguientes aleyas se relatan visiones del Profeta Muhammad (s.a.s) sin especificar si esas visiones tomaron, en algún momento, la forma de viaje o si involucraron desplazamientos físicos. No obstante, en la aleya que hemos mencionado al comienzo de la primera aproximación se indica claramente que fue una visión – ruyia رُءْيَا:

(1) ¡Por el germen cuando despunta! (2) Que vuestro compañero no está extraviado ni actúa por ignorancia. (3) Ni habla arbitrariamente. (4) No es, sino una revelación que se le inspira وحيٌ يُوحَى, (5) marcada por uno dotado de inmenso poder عَلَّمَهُ شَدِيدُ الْقُوَى, (6) de gran intelecto, de sabio juicio y firmeza مِرَّةٍ, asentado فَاسْتَوَى (7) sobre el horizonte más alto. (8) Luego descendió y se aproximó فَتَدَلَّى (9) hasta que estuvo muy cerca فَكَانَ قَابَ قَوْسَيْنِ أَوْ أَدْنَى  (10) E inspiró a Su siervo lo que le inspiró. (11) Comprendió su fuad con claridad lo que vio. (12) ¿Vais a discutir acaso, para crear duda, sobre lo que vio? (13) Ya lo había visto en otro descenso (14) junto al sidrah, en el límite extremo. (15) Junto a él está el jardín de la morada. (16) Cubrió al sidrah lo que lo cubrió. (17) No se apartó la mirada ni se excedió.(18) Vio algunos de los mayores signos de su Señor.
Sura 53 – an Nayam

En las primeras 4 aleyas se afirma al Profeta Muhammad (s.a.s) y se anuncia que lo que recibe en forma de aleyas es una revelación que se le inspira. Viene del Señor de todos los dominios y la descarga Yibril sobre el corazón (consciencia, intelecto, memoria) del Profeta Muhammad (s.a.s). No es algo que él se invente ni es el producto de una anomalía psíquica.

En las siguientes aleyas se habla de Yibril y se nos lo presentan como una entidad superior en cuanto a su proximidad con Allah el Altísimo. Estas aleyas van conectadas con las de la sura 81 – at Takwir:

(19) En verdad que es la palabra de un noble Mensajero, (20) dotado de fortaleza, junto al Dueño del Arsh firmemente asentado, (21) allí obedecido y digno de confianza. (22) Vuestro compañero no es ningún poseso. (23) Tened por cierto que le vio en el claro horizonte.
Sura 81 – at Takwir

Vemos, pues, que se está hablando del mismo suceso. No se trata de un viaje físico –¿a dónde podrían ir nuestros cuerpos de dunia?– sino de una visión, de una inspiración. La aleya 10 se sigue refiriendo a Yibril, ya que esta suprema entidad es la encargada de transmitir y descargar los mensajes divinos (ver artículos III y XXII). La aleya 7 de la sura 53 se corresponde con la aleya 20 de la sura 81. De la misma forma, la aleya 23 de la sura 81 se corresponde con las aleyas 8 y 9 de la sura 53.

Por otra parte, la aleya 13 nos informa que esta es la segunda vez que tiene una visión de este tipo en la que se le presenta Yibril en una manifestación comprensible para el ser humano.

En cuanto a las discrepancias entre los comentadores del Qur-an sobre quién inspiro al Profeta (s.a.s) en la aleya 10, es fútil, ya que la inspiración viene de Allah el Altísimo, pero su ejecución se produce a través de alguno de Sus siervos, en este caso Yibril. Podemos decir que Yibril inspiró al Profeta (s.a.s) por orden de Allah. Por otro lado, no debe escandalizarnos el hecho de que el narrador, en otra posible interpretación de la aleya, denomine a Muhammad (s.a.s) siervo de Yibril, ya que, a nivel de dunia, todos somos siervos de Yibril, pues él es el Señor de este dominio, él lo dirige y él tiene a su mando a numerosos malaikah (ver artículos V y XXI).

Por lo tanto, podemos concluir que no hubo dos viajes, sino dos visiones, dos visiones proféticas.