¿Qué significa ser humano?

Publicado en Human Origins

Homo Sapiens y Homo Neanderthalensis son especies diferentes, sin embargo, potencialmente entrecruzados entre sí. ¿Entonces, qué significa eso exactamente? Los humanos modernos y los neandertales vivieron en regiones separadas y evolucionaron a lo largo de linajes evolutivos distintos durante cientos de miles de años. Aun así, los neandertales siguen siendo nuestro pariente más cercano conocido actualmente. Debido a esa proximidad evolutiva, a pesar de ser reconocidos como especies diferentes, todavía es posible que miembros de nuestras dos especies intercambiaran información genética. Este intercambio de ADN se llama introgresión o mestizaje.

Cuando buscan evidencia de mestizaje, los científicos no buscan miles de millones de pares de bases. En cambio, hay regiones específicas de los genomas que se sabe que son muy variables en los humanos modernos junto con varios millones de polimorfismos de un solo nucleótido (SNP), donde la base dada en una única ubicación puede variar entre las personas. La diferencia entre el genoma total y estas regiones/sitios específicos puede generar cierta confusión. En términos del genoma total, los humanos y los chimpancés son similares entre un 98 y un 99%. Sin embargo, es posible que los individuos tengan hasta un 4% de ADN neandertal. Esa diferencia se explica porque el 4% del genoma altamente variable se hereda de una fuente neandertal, no el 4% de todo el genoma. Si uno observara el genoma humano moderno en su conjunto, al menos el 98-99% es el mismo, heredado de nuestro ancestro común con los neandertales.

Se sabe que los neandertales aportan entre el 1% y el 4% de los genomas de los humanos modernos no africanos, dependiendo de la región del mundo de la que provengan sus antepasados: y se ha descubierto que los humanos modernos que vivieron hace unos 40.000 años tenían hasta 6 -9% ADN neandertal (Fu et al., 2015). Debido a que los neandertales probablemente evolucionaron fuera de África (hasta la fecha no se han encontrado fósiles de neandertales en África), se pensó que no habría rastros del ADN neandertal en los humanos africanos modernos. Sin embargo, un estudio realizado en 2020 demostró que existe ADN neandertal en todos los Homo sapiens africanos (Chen at el., 2020). Este es un buen indicador de cómo funcionó la migración humana fuera de África: que el Homo sapiens no abandonó África en una o más dispersiones importantes, sino que hubo un flujo de genes de ida y vuelta a lo largo del tiempo que trajo el ADN neandertal a África.

La evidencia que tenemos del mestizaje entre neandertales y humanos modernos arroja luz sobre la expansión de los humanos modernos fuera de África. Estos nuevos descubrimientos refutan muchas hipótesis anteriores según las cuales los humanos anatómicamente modernos reemplazaron a los homínidos arcaicos, como los neandertales, sin ningún mestizaje. Sin embargo, incluso con cierto mestizaje entre humanos modernos y homínidos ahora extintos, la mayor parte de nuestro genoma todavía deriva de África.

Durante muchos años, la única evidencia de mestizaje entre humanos y neandertales existió dentro de los genes humanos modernos. Sin embargo, en 2016, los investigadores publicaron un nuevo conjunto de secuencias de ADN neandertal de la cueva de Altai en Siberia, así como de España y Croacia, que muestran evidencia de mestizaje entre humanos y neandertales que se remonta a hace 100.000 años, mucho más que muchas estimaciones anteriores. de la migración humana fuera de África (Kuhlwilm et al., 2016). Sus hallazgos son los primeros en mostrar el flujo de genes humanos hacia el genoma neandertal, a diferencia del ADN neandertal hacia el genoma humano. Estos datos nos dicen que no sólo los eventos de mestizaje entre humanos y neandertales fueron más frecuentes de lo que se pensaba anteriormente, sino también que una migración temprana de humanos abandonó África antes que la población que sobrevivió y dio origen a todos los humanos modernos no africanos contemporáneos.

Anteriormente mencionamos la falta de contribuciones genéticas de los neandertales al acervo genético del ADNmt humano moderno. Como hemos demostrado que se produjo un mestizaje entre neandertales y humanos, ¿por qué no encontraríamos su ADN en nuestro ADNmt además de nuestro ADN nuclear? Hay varias explicaciones potenciales para esto. Es posible que en algún momento hubo humanos modernos que poseyeron el ADNmt neandertal, pero que sus linajes se extinguieron. También es muy posible que los neandertales no contribuyeran al genoma del ADNmt en virtud de la naturaleza de la mezcla entre humanos y neandertales. Si bien sabemos que los humanos y los neandertales se reprodujeron, no tenemos forma de saber cuáles habrían sido los posibles contextos sociales o culturales para dicha reproducción.

Debido a que el ADNmt se transmite exclusivamente de madre a descendencia, si los varones neandertales fueran los únicos que contribuyeran al genoma humano, sus contribuciones no estarían presentes en la línea de ADNmt. También es posible que, si bien el mestizaje entre machos neandertales y hembras humanas podría haber producido descendencia fértil, el mestizaje entre hembras neandertales y machos humanos modernos podría no haber producido descendencia fértil, lo que significaría que el ADNmt neandertal no podría transmitirse. Finalmente, es posible que los humanos modernos sean portadores de al menos un linaje de ADNmt que los neandertales contribuyeron a nuestro genoma, pero que aún no hayamos secuenciado ese linaje ni en los humanos modernos ni en los neandertales. Cualquiera de estas explicaciones podría ser la base de la falta de ADNmt neandertal en las poblaciones humanas modernas.

Tres Bashar, tres Neanderthal –todavía desprovistos de consciencia

SONDAS: No intentemos averiguar lo que quieren decir las conclusiones de estos y otros estudios del ADN neandertal. Los paleontólogos están tan perdidos entre los genes como lo han estado entre los huesos que iban encontrando en cuevas de todo el mundo. Su base epistemológica es errónea y, por lo tanto, todo lo que construyan sobre ella también lo será –inevitablemente.

El primer error es el de la evolución. Mientras sigamos sosteniendo que hubo una primera célula de la que derivan todas las especies, al final del día no habrá quedado sobre la mesa otra cosa que textos llenos de tachaduras. Bien al contrario, todas las especies de seres vivos han surgido, cada una de ellas, de sus semillas correspondientes; si bien, esas semillas contienen ciertas características similares dependiendo de lo que se ha dado en llamar los “reinos”. Hay similitud entre las entidades del reino vegetal, como hay similitud entre las entidades del reino animal. Sin embargo, cada especie tiene su semilla y los elementos de una especie no pueden inter-cambiarse con los de otra. Entre las especies hay una barrera infranqueable.

El caso se complica cuando llegamos a los humanos. La evolución les obliga a derivarse de los animales, del mono –en última instancia; pero no logran encontrar los eslabones intermedios. ¿Cómo de ser un animal pasaron a ser entidades reflexivas y conscientes, erguidas, con manos de una sutileza más allá de toda ingeniería? Pero todavía hay un problema más acuciante. ¿Cómo de un grupo de chimpancés que habitaban en una zona geográfica determinada se llegó al Neandertal que encontramos por toda la Tierra? ¿No les choca este imposible? Y para arreglar el descosido rasgan la tela, y dicen que hubo un “flujo de ida y vuelta”. Es decir, los Neandertal, todavía criaturas no-humanas, “emigraban” –se desplazaban miles de kilómetros, atravesaban cordilleras, ríos, mares, océanos para… ¿Para?

Ni los animales ni los humanos emigran –obviamente. Las grandes emigraciones datan del tiempo del profeta Suleyman –Sargón el Grande, el rey Minos, Odín y Thor… hace ahora entre 5 y 6 mil años. ¿Cómo entonces encontramos Neandertales y cruces de Neandertales con Homo Sapiens en numerosas regiones de la Tierra?

La secuencia es muy diferente de la que nos han transmitido los paleontólogos. Los seres humanos, como el resto de los seres vivos, surgieron de su propia semilla; surgieron de la tierra. Eran los Bashar. Estas semillas se encontraban esparcidas por toda la Tierra. Mas solamente lograron salir y sobrevivir aquellos Bashar cuyas semillas se encontraban en lugares cálidos o templados, con agua y vegetación. Sin embargo, estos primeros humanos carecían de lenguaje conceptual y no lograban transcender su entorno. Había pensamiento en ellos, pero no reflexión y, por lo tanto, sufrieron una “actualización” de la que surgieron los Insan –los hombres completos, las entidades conscientes, reflexivas.

Así pues, a cabo de un tiempo nos encontraremos con 3 categorías de seres humanos: los Bashar, los Insan y los Bashar-Insan. Los Insan no surgieron de una semilla, pues no es una especie nueva, diferente. Es la actualización de los Bashar, y, por lo tanto, tuvieron un centro –un único lugar donde se produjo esa actualización, ocupando una zona geográfica que podemos situar en el sur de Arabia, en el actual Yemen, las montañas del Asir y su contrapartida africana, ambas zonas hoy separadas por el Mar Rojo y casi unidas –todavía– por el estrecho al-Mandeb.

Y durante mucho tiempo permanecieron en esa región y algunas zonas adyacentes. Sin embargo, el proyecto INSAN del Altísimo quería separar a este hombre completo, actualizado, del Bashar. De ahí, la historia del Paraíso terrenal. Esos primeros Insan fueron conducidos a un lugar idóneo por su clima y la gran abundancia de frutas y vegetales silvestres. Sin embargo, y tras su expulsión del “jardín”, comenzaron a relacionarse con los Bashar.

Esta unión, indeseable en cierta medida, introdujo elementos “bashar” tanto en el físico como en la psicología de los Insan, lo cual produjo corrupción, violencia y olvido de su origen. El Diluvio, el Tufan, intentó acabar con este estado de cosas, de modo que solo quedaran en toda esa zona los Insan. Sin embargo, en la nave de Nuh quedaron algunos elementos Bashar-Insan, lo cual, y tras el fin del Tufan, motivó que se reprodujesen sociedades parecidas a las que había antes del Diluvio.

Milenios más tarde, el profeta Suleyman, al que se le había concedido el control de los vientos y el sometimiento de los Yin, pudo recorrer la Tierra y dejar por toda ella construcciones megalíticas y portentosas que esas criaturas, inteligentes y conscientes como los hombres, edificaron para él. Hasta este momento histórico, en la mayor parte de la Tierra solo había Bashar, pues los Insan y los Bashar-Insan permanecían alrededor del Centro, donde se había producido la actualización de los Bashar. Y es ahora cuando empieza la historia propiamente dicha para la mayor parte de las zonas terrestres. Ello nos lleva a comprender que los Neandertal, los Bashar, no eran una especie diferente de la del Homo Sapiens, Insan.

Una mejor terminología para diferenciar a los Bashar de los Insan; a los Neandertal de los Homo Sapiens, sería la de Homo Sapiens y Homo Conscius –los seres humanos pensantes y los seres humanos conscientes, reflexivos. En este sentido podemos, por ejemplo, entender que Descartes era un Bashar –cogito ergo sum. Él veía en el pensamiento la cumbre de la evolución a la que habían llegado los seres humanos. Sin embargo, el pensamiento está por debajo de la consciencia, ya que este dispositivo activa la reflexión. Y es en este punto en el que el hombre se convierte en el observador del universo. Se observa, observando.

Tenemos, pues, que transcender el pensamiento –el “cogito”– para situarnos en la consciencia.