¿QUÉ LES ESPERA A LOS QUE RECHAZAN A DIOS?

Redacción de The Crisis Magazine

¿Cuándo fue la última vez que escuchaste una homilía sobre el infierno?

Jesús dejó en claro que el infierno es real y permanente. No se abstuvo de predicar sobre el infierno, aunque muchos de sus “seguidores” sí lo han hecho, especialmente en nuestro tiempo.

Por supuesto, uno de los engaños más deseados por el diablo es hacerte creer que él no existe y que el infierno no es real.

En las apasionantes páginas de su libro “La verdad sobre el infierno” (The Truth about Hell), Dan Burke y Patrick O’Hearn presentan las razones más comunes por las que las almas van al infierno (¡te sorprenderá!) y cómo cambiar tu vida para asegurarte de que estás luchando para ganarte el cielo.

En el momento de la muerte, experimentarás un juicio particular por parte de Dios y serás enviado al cielo, al purgatorio o al infierno. Tu misión en esta vida, por lo tanto, es orar, vivir y ayudar a otros a recibir la misericordia y la salvación que Dios ofrece para que puedas alcanzar la eternidad con Él en el Paraíso. Tu alma se conmoverá al descubrir:

• Doce cosas que Jesús dijo sobre el Infierno y otros pasajes bíblicos sobre este lugar atormentador

• Cómo el maligno tienta a las almas a dudar de la existencia del infierno y la posibilidad de la condenación

• Las enseñanzas de la Iglesia sobre el Infierno y la comprensión de varios doctores de la Iglesia al respecto

• Experiencias místicas de los santos con respecto al infierno y revelaciones en apariciones marianas

• Cinco maneras de alejarse de Satanás y abrir su corazón a la misericordia de Dios

• Oraciones, recursos espirituales y preguntas de reflexión que invitan a la reflexión para uso personal o grupal

Jesús ha preparado un lugar en la casa de Su Padre para Sus verdaderos hijos e hijas, pero no obliga a nadie a venir. En cambio, muchos han elegido y seguirán eligiendo la casa del horror de Satanás: un lugar de tortura, dolor, remordimiento y angustia sin fin por estar separados de Dios por la eternidad; un lugar que puede ser nuestro destino final si no nos arrepentimos y abrazamos el amor y la redención que ofrece nuestro Salvador.

Deje que estas páginas le convenzan de su compromiso de seguir a Jesús en esta vida para que pueda pasar la eternidad con Él en la próxima.

SONDAS: Es de celebrar que en las sociedades occidentales, mayoritariamente laicas, seculares, ateas en realidad; de un ateísmo negligente más que de un ateísmo reflexivo, siga habiendo comunidades de creyentes, en el caso de este artículo católicos, que siguen luchando por remontar la corriente que arrastra a sus conciudadanos al más profundo abismo de la inconsciencia, de la despreocupación por lo único que merece la pena preocuparse: la vida postmortem.

Sin embargo, hay elementos en el credo cristiano, aparte de la trinidad, que conforman una clara desviación de las enseñanzas del Nuevo Testamento:

En el momento de la muerte, experimentarás un juicio particular por parte de Dios y serás enviado al Cielo, al Purgatorio o al Infierno.

Después de la muerte no hay juicio, sino el locus que es consecuencia de nuestras acciones e intenciones en la vida de este mundo. Y son tres estos ámbitos postmortem:

-El de los creyentes sinceros. Estarán en un lugar placentero y sabrán que su destino final será el Paraíso. Y ello después de que, tras el Resurgimiento, se establezca el Juicio Final.

-Los que han luchado para apagar la luz del Altísimo y desviar a la gente del camino de rectitud. Estarán en un lugar de pesadumbre, en el que entenderán que su destino final será el Fuego.

-Los negligentes. Se despertarán aturdidos, conmocionados, el Día del Levantamiento. Para ellos habrá juicio. Se establecerá la Balanza y en ella se pesarán sus buenas y malas acciones; su creencia. Y será esa Balanza la que decida su suerte. Y tras el Juicio Final solo habrá Paraíso e Infierno -Jardín y Fuego. No habrá Purgatorio -un concepto que no existe ni en el Corán ni en el Nuevo Testamento. No existe Purgatorio ni existe reencarnación -destinos que se han fraguado al malinterpretar el escenario postmortem y el escenario tras el Día del Levantamiento.

Tu misión en esta vida, por lo tanto, es orar, vivir y ayudar a otros a recibir la misericordia y la salvación que Dios ofrece para que puedas alcanzar la eternidad con Él en el Paraíso.

Es posible que este párrafo adolezca de una mala forma de expresión, pues se habla de gozar del Paraíso en compañía de Dios, una forma demasiado antropomórfica de ver el asunto, pues en el Jardín, como en la vida de este mundo, nos acompañarán los Malaika, ya que en ambas realidades los necesitamos.

Las enseñanzas de la Iglesia sobre el Infierno y la comprensión de varios doctores de la Iglesia al respecto.

Se trata aquí de pasar por alto una flagrante y gravísima contradicción. Las enseñanzas de la Iglesia deben estar basadas en los libros revelados a los profetas y no puede haber contradicción entre sus palabras y lo que está escrito en esos libros.

Una comunidad cristiana no puede denominarse católica y argumentar que existe el Infierno como una realidad y como un destino para los que han ido fraguando su perdición ya en la vida de este mundo, pues el papa de Roma, Francisco, desmiente este postulado y afirma que el Infierno -en todo caso- es un estado y no un lugar:

Muchos han elegido y seguirán eligiendo la casa del horror de Satanás: un LUGAR de tortura, dolor, remordimiento y angustia sin fin…

Y eso mismo es lo que afirma el Corán -el Infierno como un lugar:

Este altercado teológico va acompañado y reforzado por una inexplicable compasión y aceptación de la homosexualidad y de los homosexuales hasta el punto de que el Vaticano pide comprensión y bendición para estos individuos. Y ello a pesar de que en la Biblia y en el Corán se tacha estas anomalías como aberraciones y abominaciones. ¿Cuál es, pues, la posición de los católicos, del papa, del Vaticano, de la curia romana con respecto al Infierno, a la homosexualidad, al transgenerismo, al sexo libre… que son, precisamente, los principios morales y sociales que predominan hoy en Occidente? ¿A quién siguen los cristianos, el propio papa? ¿Siguen las enseñanzas del Nuevo Testamento, de la Biblia? ¿O siguen la filosofía, la sociología o la política que marca Occidente? Y no hay aquí compromiso que valga, pues son caminos divergentes que se separan, más y más, el uno del otro sin que pueda haber puntos de intersección.

Experiencias místicas de los santos con respecto al infierno y revelaciones en apariciones marianas.

Si esas experiencias de las que habla el libro fueran reales, no inventadas, se trataría de sugestiones y de procesos producidos por una exacerbación cognitiva o debidas a estrictos ejercicios -no olvidemos que, si alguien corre durante un tiempo, sudará, sea o no creyente. En cuanto a las apariciones marianas: son infames montajes de la Iglesia con el fin de substituir la fe por la superstición y de esta forma ganarse la voluntad de los más débiles.

Jesús ha preparado un lugar en la casa de Su Padre para Sus verdaderos hijos e hijas…

El Corán se dirige a los cristianos en numerosos pasajes y les da en uno de ellos un buen consejo, que al mismo tiempo es una advertencia. Y las advertencias del Altísimo es mejor tenerlas en cuenta:

En otra aleya se les da la solución a su altercado ontológico: