A) INTRODUCCIÓN

Hay una tendencia, hasta cierto punto lógica, a confundir el aspecto ejecutivo de la creación con el diseño y planificación de la misma. Sin embargo, son dos aspectos diferentes de una misma realidad –Allah el Altísimo.

Cuando decimos: “Todo viene de Allah” o “Allah lo ha hecho, lo ha creado” estamos hablando desde el nivel de poder, el cual pertenece exclusivamente a Allah el Altísimo. Sin embargo, cuando descendemos al nivel de ejecución, esas frases dejan de ser precisas, aunque en términos absolutas sean ciertas. Tenemos un claro ejemplo de ello en la siguiente aleya:

(17) No fuisteis vosotros quienes los matasteis, sino que fue Allah Quien los mató. Ni arrojabas tú cuando arrojabas, sino que era Allah Quien arrojaba. No lo hicimos, sino para agraciar
 a los creyentes con una prueba de la que salieran victoriosos. Allah está atento
a todo cuanto acontece en Su creación, y actúa según Su conocimiento.
Sura 8 – al Anfal

Si tomamos esta aleya literalmente, será Allah Quien haya arrojado y Quien haya matado. Sin embargo, esa habrá sido la realidad a nivel de poder. A nivel de ejecución, en cambio, Allah el Altísimo utilizará a Sus siervos para llevar a cabo esa acción. Lo vemos en esta misma aleya: No lo hicimos, sino para agraciar a los creyentes con una prueba de la que salieran victoriosos. Aquí el narrador, en primera persona del plural, nos da cuenta del suceso, poniéndose ellos –el Consejo Supremo y los maliakah– como los autores. Este vaivén –Allah, Nosotros– muestra claramente el paso del nivel de poder al nivel de ejecución.

Allah no ha elegido para esta creación el sistema de la varita mágica, sino el de causa-efecto aparentes (ver artículo XIII). Ello hace que los fenómenos que acontecen dentro de nuestro campo de percepción se acomoden a nuestra estructura lógica y racional. Hay cosas que nos sorprenden, nos maravillan, pero en ningún caso suponen un escándalo para la razón. Hay una continuidad y repetición constantes –cada día vemos el mismo paisaje, las mismas reacciones, la misma gente que va envejeciendo paulatinamente, los mismos ruidos producidos por los mismos objetos o elementos. Nunca cae lluvia de un cielo azul completamente despejado. Los árboles desprenden oxígeno durante el día y el agua hierve a 100oC. Es esta “rutina” la que hace que aceptemos la existencia, que podamos aprender y planificar –la creación está sintonizada con nuestras propias capacidades y características psicológicas.

No hablamos de cómo se desarrollan las cosas en el sistema operativo, ya que eso está fuera de nuestra cognición (ver artículo IX). Hablamos de cómo se desenvuelven en el sistema funcional que es el que nos atañe, el que percibimos y podemos comprender. En este sentido, el Qur-an forma parte del sistema funcional, es comprensible y expresa, todo él, el sistema con el que Allah el Altísimo ha creado la existencia y la mantiene.

La razón de este preámbulo es hacernos entender que en el sistema funcional y a nuestro nivel ontológico, Allah el Altísimo no actúa, no crea, no castiga, no protege… Todas estas acciones las realiza a través de Sus siervos –Yibril y Mikal (y otras entidades de elevado rango no mencionadas por su nombre en el Qur-an), los malaikah, Iblis y sus huestes, los insan y los yin, los animales, las plantas, así como los elementos sin nafs (viento, lluvia, rocas, volcanes…).

Por sorprendente que resulte la propuesta que acabamos de hacer, lo cierto es que cada día presenciamos esta realidad, este sistema. Cuando vamos al mercado, nos detenemos en un puesto de verduras y compramos un kilo de tomates. Antes de irnos con la mercancía debemos pagarle al tendero, de la misma forma que él ha pagado al distribuidor y éste al mayorista, quien a su vez ha pagado al agricultor. No acaba aquí la cadena causa-efecto. El agricultor tuvo que pagar las semillas, comprar herramientas, abonos, maquinaria… Y desde aquí se ramifican los actores hasta completar una red gigantesca de proveedores, mayoristas, fabricantes, distribuidores, transportistas… una red imposible de seguir. Y, sin embargo, tan sólo hemos apretado un botón –tomates. ¿Cómo de complicada será entonces la red completa del sistema económico de una sociedad dada? ¿Cuántas ramificaciones tendrá esa red cuando la asociemos a la red educativa, social, militar, política…? Algo realmente inimaginable. No obstante, esa red general que aglutina al resto de las redes específicas, ha sido creada y regulada por un sistema de leyes y de normas que emanan de un mismo organismo –el gobierno. Sin embargo, el presidente o el rey o el sultán… no han plantado los tomates, ni han conducido los camiones que los han transportado hasta los mercados, ni han regado los campos, ni han comprado las semillas. Todo se ha hecho por su mandato, pero sin sus manos.

Algo parecido ocurre en el Sistema Divino (ver artículo X). Los tomates han llegado al mercado, pero en ninguno de los procesos hemos visto la mano de Allah el Altísimo. Y, sin embargo, Él es la causa “real” de todo cuanto acontece en el universo.

Este hecho es el que prevalece igualmente en el Qur-an –se nos va hablando de estos actores, de los malaikah, de Yibril, del Consejo Supremo, de los Profetas, de los yin, de hombres determinados que han jugado un importante papel, positivo o negativo, en el devenir humano, como es el caso de Firaun. Es a los actores, a las terminales de la voluntad de Allah, a los que vemos o imaginamos.

(23) Somos Nosotros Quienes descargamos sobre ti el Qur-an gradualmente.
Sura 76 – al Insan

Esta aleya se está refiriendo al Consejo Supremo, que ha sido el encargado de organizar y preparar las aleyas para que, en este caso, Yibril pudiera transmitírselas al Profeta Muhammad (s.a.s):

(97) Di: “Quien sea enemigo de Yibril ha de saber que es él quien lo descarga
en tu corazón por la voluntad de Allah.
Sura 2 – al Baqarah

Sin embargo, la causa real de ese descargue es Allah el Altísimo (ver artículo XIII):

(174) Los que ocultan lo que Allah ha hecho descargar del Kitab y lo venden a bajo precio no ingerirán en sus vientres, sino fuego y el Día del Resurgimiento Allah no les hablará ni les purificará. Para ellos habrá un doloroso castigo.
Sura 2 – al Baqarah

En las tres aleyas se nos informa de que se ha descargado el Qur-an sobre el Profeta Muhammad (s.a.s), y al mismo tiempo se nos explica quién ha sido el actor a nivel de poder –Allah– y quiénes han sido los actores a nivel de ejecución –en la primera fase (preparación) el Consejo Supremo, y en la segunda fase (transvasación) Yibril. Aún habría que mencionar a un cuarto actor –el narrador, el portavoz del Consejo Supremo, el que nos cuenta el suceso.

Esta sería la base sobre la que se habría montado la estructura narrativa del Qur-an –nivel de poder y nivel de ejecución, y en cada uno de estos niveles, actores diferentes.

B) LOS ACTORES EN EL QUR-AN – LA EXPRESIÓN “TU SEÑOR”

En las siguientes aleyas tenemos un ejemplo de los niveles de actuación operando en el Sistema Divino:

(30) Cuando dijo tu Señor a los malaikah: Voy a poner un sucesor en la Tierra,” dijeron: “¿Vas a poner en ella a quien la corrompa y derrame sangre, siendo que nosotros declaramos Tu perfección y alabamos Tu pureza?” Dijo: “Yo sé lo que vosotros no sabéis.”
(31) Y enseñó a Adam todos los nombres. Luego los mostró a los malaikah y les dijo: “¡Informadme de los nombres de éstos si es verdad lo que decís!”
(32) Dijeron: “¡En verdad que eres perfecto en tus acciones y en tu comprensión! No sabemos más de lo que Tú nos has enseñado. Posees el conocimiento y la Hikmah.”
(33) Dijo: “¡Adam! Infórmales de sus nombres.” Cuando les hubo informado de sus nombres, exclamó: “¿No os dije que conocía lo oculto de los Cielos y de la Tierra, lo que evidenciáis y lo que habíais estado escondiendo?”
Sura 2 – al Baqarah

Los soldados de la guarnición que protege cierta localidad dentro de un reino cualquiera nunca han visto al Rey ni han oído su voz. La mayoría de ellos tampoco conoce personalmente al Gobernador de esa provincia. Dependiendo del grado que detenten, sólo tendrán relación con sus más inmediatos superiores. Sin embargo, hay una perfecta armonía en el reino. Las órdenes se transmiten siguiendo un sistema de poder –el Rey, el Consejo, los visires, los secretarios, los emisarios… hasta llegar al último rincón del dominio real. Más tarde, esas órdenes se irán materializando siguiendo un sistema de ejecución y vigilancia, de control y verificación. Si el insan ha organizado sus sociedades de esta forma, es porque así es en el Sistema Divino. Nuestro mundo es un reflejo del mundo celeste aunque haya una gran diferencia ontológica y de manifestación.

En las aleyas que acabamos de citar se nos muestra cómo se manifiesta el Sistema Divino de Transmisión y Ejecución cuando interactúa con el insan.

El Consejo Supremo al-malai al-a’la الْمَلإِ الأَعْلَى (37:8 y 38:69), por orden de Allah el Altísimo, comunica a ciertos malaikah a través de Yibril la decisión de crear una entidad que substituya al bashar –les está informando del proyecto insan (ver artículo XVII y apéndice G, apartado VI).

Este escenario, con numerosos actores en juego, provoca ipso facto infinidad de objeciones, ya que en la interpretación “oficial” del Qur-an no se hace distinción entre el nivel de poder y el nivel de ejecución –todo viene de Allah, excepto los tomates.

LA PRIMERA OBJECIÓN apunta al hecho de interpretar la expresión “tu Señor” como refiriéndose a Yibril en vez de a Allah el Altísimo. Sin embargo, la expresión “tu Señor” se utiliza en el Qur-an para referirse a tres entidades diferentes:

-Un insan:

(42) Entonces le dijo al que, en un principio, se iba a salvar: “Menciona mi nombre a tu señor.” Mas el shaytan hizo que se olvidara de ello y permaneció en la cárcel varios años.
Sura 12 – Yusuf

El contexto de esta aleya es la cárcel en la que está prisionero el Profeta Yusuf (a.s) y a la que acaban de entrar dos nuevos presos. Uno de ellos ha tenido un sueño y le ruega a Yusuf que se lo interprete. Después de hacerlo, Yusuf le pide al que se va a salvar que mencione su nombre a “tu señor”. Al no haber mayúsculas en árabe, la grafía del término rab رَبّ no varía en ningún caso.

-Yibril (ver artículo III, apartado B):

(21) Cuando la Tierra sea arrasada hasta quedar plana (22) y venga tu Señor y vengan los malaikah en filas y filas, (23) y se haga venir ese Día a yahannam –ese Día el hombre recordará. ¿Pero de qué le servirá entonces recordar?
Sura 89 – al Fayr

Allah no viene ni va. Es Su creación la que se mueve, la que actúa según Su voluntad. La siguiente aleya explica y delimita quién es “tu Señor”:

(38) El Día en el que el Ruh y los malaikah estén alineados en formación (en filas) nadie hablará excepto aquél a quien el Rahman autorice, y hablará con rectitud. (39) Ese será el Día de la Verdad. Así pues, quien quiera que busque refugio en su Señor.
Sura 78 – an Naba

Vemos en ambas suras la descripción de un mismo escenario y de unos mismos actores –el Ruh y los malaikah, “tu Señor” y los malaikah… en filas y filas, en formación. Al comparar estas dos suras podemos advertir claramente que el Ruh de la sura 78 equivale a “tu Señor” de la sura 89 –Yibril; en ambos casos van acompañados de los malaikah, miles de ellos, en filas y filas, en formación. Es la Hora y la vida de este mundo ha tocado a su fin. De manera similar está descrito este momento en el Nuevo Testamento:

…y verán al Hijo del Hombre (أبن الإنسان en el texto en árabe) viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta…

Mateo 24-30/31

-Allah el Altísimo:

(98) ¡Mas declara la total perfección de tu Señor más allá de toda contingencia,
alabándole y sé de los que se postran!
Sura 15 – al Hiyr

LA SEGUNDA OBJECIÓN viene de los atributos que los malaikah confieren a “tu Señor”:

وَنَحْنُ نُسَبِّحُ بِحَمْدِكَ وَنُقَدِّسُ لَكَ

…siendo que nosotros declaramos Tu perfección y alabamos Tu pureza

El término sabbaha سَبَّحَ, segunda forma del verbo sabaha سَبَحَ, significa estar libre de cualquier imperfección o impureza, y también magnificar, celebrar, alabar, glorificar… todos ellos atributos que, como en el caso de “señor”, pueden ser utilizados, según el contexto, para distintas entidades –“tal escritor ha sido muy alabado por su último libro”; “ha sido muy celebrado y alabado el discurso de tal congresista”; es muy común decir “estás en la gloria” o “vives en la gloria”. Al mismo tiempo, podemos utilizar estos atributos cuando nos dirigimos a Allah el Altísimo. Alguien podría preguntar: ¿Cómo es posible que un mismo atributo pueda ser utilizado para un insan y para el Todopoderoso? La explicación a este desconcertante fenómeno, pero, por otra parte, existente en todas las lenguas, viene del hecho de que lo humano, cualquier manifestación humana, es un reflejo del Sistema Divino. Nuestras sociedades son reflejos de “la Sociedad Divina, y también los atributos con los que nos calificamos entre nosotros los hemos tomado de los Atributos Divinos –Allah es karim y también a nivel humano decimos de alguien que es karim. Sin embargo, la generosidad y la nobleza en Allah son absolutas, objetivas, mientras que en el insan son relativas y subjetivas (es decir, a veces la generosidad se puede convertir en derroche).

El caso de Yibril, no obstante, no es el caso del insan, ya que Yibril es alabado en el Qur-an como una entidad inimaginable para el hombre:

(19) En verdad que es la palabra de un noble Mensajero, (20) dotado de fortaleza, junto al Dueño del Arsh firmemente asentado, (21) allí obedecido y digno de confianza. (22) Vuestro compañero no es ningún poseso. (23) Tened por cierto que lo vio en el claro horizonte.
Sura 81 – at Takwir
(1) ¡Por el germen cuando despunta! (2) Que vuestro compañero no está extraviado ni actúa por ignorancia. (3) Ni habla arbitrariamente. (4) No es, sino una revelación que se le inspira, (5) marcada por uno dotado de inmenso poder, (6) de gran intelecto, de sabio juicio y firmeza, asentado (7) sobre el horizonte más alto (última esfera). (8) Luego descendió
y se aproximó (9) hasta que estuvo muy cerca (10) e inspiró a Su siervo lo que le inspiró. (11) Comprendió su fuad con claridad lo que vio. (12) ¿Vais a discutir acaso, para crear duda,
sobre lo que vio? (13) Ya lo había visto en otro descenso (14) junto al sidrah,
en el límite extremo. (15) Junto a él está el Jardín de la Morada.
Sura 53 – an Naym

En el segundo texto, el de la sura 53, se refuerza la imagen de Yibril como una entidad superior, como el príncipe de los malaikah, a quien Allah el Altísimo ha puesto como Señor (regidor, ejecutor, organizador) de Su creación. En la aleya 10 se nos informa de que Yibril inspiró a su siervo, al Profeta Muhammad (s.a.s), y ello nos indica que Yibril puede ser “tu Señor”, quien te inspira, te enseña, te transmite el texto coránico. A lo largo de todas estas aleyas únicamente se habla de dos entidades –Yibril y Muhammad. No hay una tercera. El texto árabe explica, incluso desde el punto de vista gramatical, que el actor de las aleyas 8 y 9 es el mismo que el de la aleya 10:

 8ثُمَّ دَنَا فَتَدَلَّى

 9فَكَانَ قَابَ قَوْسَيْنِ أَوْ أَدْنَى

 10فَأَوْحَى إِلَى عَبْدِهِ مَا أَوْحَى

La aleya 9 comienza con la partícula fa ف y de la misma forma comienza la aleya 10. Esta partícula, cuando se usa como complemento de un antecedente en una misma secuencia, denota una conexión ininterrumpida entre dos acontecimientos, ideas o escenarios. Por ejemplo –تَزَوَّجَ فُلان فَوُلِدَ لَهُ Tal persona tomó esposa y, en conexión ininterrumpida con tal acto, le nació un niño. Es decir, se casó y esa misma noche su mujer quedó embarazada. El siguiente ejemplo expresa la misma idea –دَخَلْتُ البَصْرَةَ فَبَغْدادَ Entré en al-Basrah y, en conexión ininterrumpida con tal acto, entré en Bagdad. Es decir, no me quedé en esa localidad ni en el camino entre al-Basrah y Bagdad. De la misma forma, las tres aleyas (8, 9 y 10) están conectadas entre sí sin que haya interrupción entre las acciones que expresan –Luego descendió y se aproximó hasta que estuvo muy cerca e inspiró a Su siervo lo que le inspiró. Sólo hay dos actores –Yibril inspiró a su siervo, el Profeta Muhammad (s.a.s). Por supuesto que lo que le inspiró su Señor era un texto inscrito en el Kitab, marcado, seleccionado y enviado al Consejo Supremo hasta llegar a través de Yibril al fuad de Muhammad (s.a.s). Sin embargo, el actor, el ejecutor, fue Yibril.

Los que trabajan para el señor de “esas tierras” son sus siervos, y él mismo es siervo de los encargados de ejecutar las órdenes inscritas en el Kitab, quienes a su vez son siervos del Señor de todos los dominios.

Volvamos a la aleya que nos ocupa y en la que los malaikah vierten ciertos atributos que dirigen a “tu Señor”:

وَنَحْنُ نُسَبِّحُ بِحَمْدِكَ وَنُقَدِّسُ لَكَ

…siendo que nosotros declaramos Tu perfección y alabamos Tu pureza

El término hamd حَمْد deriva del verbo حَمَدَ y significa alabar, elogiar, reconocer la pureza y la perfección de algo o de alguien. Todos estos atributos que utilizamos cotidianamente en nuestras lenguas cobran, por supuesto, una especial significación cuando son referidos a Yibril.

No debemos olvidar que los nombres del Profeta (s.a.s) Muhammad محمد, Mahmud  محمودy Ahmad أحمد significan el locus en el que se reúnen las alabanzas, y también el más alabado –Ahmad. Estos deberían ser nombres de Allah el Altísimo. Sin embargo, los hombres alabamos y ensalzamos las cualidades humanas del Profeta (s.a.s) y lo mismo hacen los malaikah (Allah y Sus malaikah alaban al profeta. ¡Creyentes! Alabadle y saludadle con un saludo de paz. 33:56). Las palabras son las mismas, pero el contexto en el que las expresamos y las entidades a las que las dirigimos son distintos.

Otra expresión que utilizan los malaikah en esta aleya refiriéndose a Yibril es wa nuqaddisu laka وَنُقَدِّسُ لَكَ. La forma nuqaddisu es la primera persona del plural, nosotros, del presente del verbo qaddasa  قَدَّسَ, segunda forma del verbo qadasa قَدَسَ, que significa lo santificó a él o a eso, lo consagró, lo ha declarado libre de toda impureza o imperfección o libre de toda maldad. Sin embargo, con la preposición la ل la acción se realiza para un tercero. Así, la expresión qaddasa lahu قَدَّسَ لَهُ significaría suplicó para que aquel recibiera una bendición. Por tanto, la frase laudatoria: وَنَحْنُ نُسَبِّحُ بِحَمْدِكَ وَنُقَدِّسُ لَكَ se podría traducir de la siguiente manera: “Alabamos tu pureza y ensalzamos tu perfección libre de toda maldad, y suplicamos para que recibas toda clase de bendiciones”.

Sin embargo, algunos gramáticos consideran que en la expresión qaddasa lahu قَدَّسَ لَهُ la preposición la ل puede ser redundante y en este caso significaría lo mismo que qaddasahu قَدَّسَهُ lo consideró sagrado o santo. Según los diccionarios existen las dos posibilidades, mas si tenemos en cuenta que en la frase citada se utiliza la estructura en la que el pronombre va unido al sustantivo bihamdika بِحَمْدِكَ, parece lógico que se siguiera esa misma estructura con el verbo qaddasa sin añadir la partícula la ل –nuqaddisuka نُقَدِّسُكَ. Por lo tanto, si se utiliza esta partícula es porque se quiere transmitir la idea de que los malaikah suplican por su Señor a su Señor. Más aún, la forma bihamdika بِحَمْدِكَ es contracción de las formas alhamdu laka الحَمدُ لَكَ y hamidina laka حامِدينَ لَكَ. En ambos casos la forma bihamdika بِحَمْدِكَ lleva implícita la preposición la ل. Este hecho reforzaría nuestra interpretación de que en la expresión nuqaddisu laka وَنُقَدِّسُ لَك la preposición la ل no es redundante e implica una súplica para terceros –mientras que nosotros suplicamos para que recibas toda clase de bendiciones.

No obstante, en cualquiera de los dos casos es apropiado refiriéndose a Yibril, ya que en la primera acepción Yibril, como el resto de las entidades racionales que habitan en este universo, necesita de las súplicas de los demás, como una forma de alabanza y de reconocimiento. Por ello, los malaikah suplican a Allah el Altísimo que le bendiga y le honre. Cuando pedimos que Allah otorgue al profeta Muhammad (s.a.s) la más alta estación en Ajirah (Mantente despierto parte de la noche como un acto de adoración voluntario para ti. Pudiera ser que tu Señor te resucitase en una estación en la que fueras ensalzado 17:79), no lo hacemos porque dudemos de que sea digno de ella, sino, bien al contrario, porque tenemos plena convicción de que nadie mejor que él para recibir tal honor. Nadie pide honores para quien no los merece. Por otra parte, si consideramos que en la expresión nuqaddisu laka وَنُقَدِّسُ لَك la preposición la ل no es redundante, sino que indica que los malaikah suplican por su Señor, “tu Señor” no podría ser Allah al Altísimo, ya que nadie suplica por Quien tiene todo el poder sobre toda Su creación.

En cuanto a la segunda acepción, Yibril es Ruh al-Qudus. El propio Qur-an, Allah, lo declara puro, sagrado, santo. Por lo tanto, es una entidad sagrada, santa, pura. Sin embargo, cuando aplicamos estos atributos a Allah el Altísimo, adquieren otra significación, ya que en Su caso hacen referencia a la objetividad absoluta, algo que no podemos concebir a nivel humano.

LA TERCERA OBJECIÓN puede hacer referencia al hecho de que los malaikah le llamen “el conocedor”, “el sabio” ‘alim, hakim إِنَّكَ أَنتَ الْعَلِيمُ الْحَكِيمُ. Sin embargo, no hay nada extraño ni inapropiado en otorgar estos calificativos a Yibril. De nuevo, son palabras que pueden utilizarse, dependiendo del contexto, para diferentes entidades. Muchos árabes llaman así a Platón –al Hakim. Y esta utilización sí que es extemporánea, ya que al-Hakim sólo puede ser Allah el Altísimo o ciertas entidades como Yibril, Mikal y otras a las que el Todopoderoso les ha dado el conocimiento y la Hikmah más elevados.

LA CUARTA OBJECIÓN se puede deber a la frase que pronuncian los malaikah: “No sabemos más de lo que Tú nos has enseñado”. El sentido de la expresión, si la dirigimos a Yibril desde el nivel de ejecución, es correcto. Yibril también es su Señor –él ha creado a esas entidades por mandato de Allah el Altísimo, les ha asignado sus funciones y les ha enseñado todo aquello que necesitan para llevarlas a cabo con exactitud. A un soldado le enseña la instrucción un cabo o un sargento, no un general. La creación de Allah el Altísimo está organizada según rangos y grados –no hay igualdad, sino justicia.

A nivel de poder Allah el Altísimo es el único Actor. Sin embargo, a nivel de manifestación son los miembros de Su sistema de ejecución los actores, los ejecutores. En las siguientes aleyas podemos apreciar claramente este sistema:

(23) Somos Nosotros los que vivificamos y hacemos morir.
Somos Nosotros los que continuamos.
(24) Conocemos a los que hubo antes de vosotros y a los que vendrán después.
Sura 15 – al Hiyr

Es el portavoz del Consejo Supremo, del sistema de ejecución, el que habla. Las siguientes aleyas explican quién “somos Nosotros”:

(30) Sobre los que dicen: “Mi Señor es Allah,” y obran con rectitud, descienden los malaikah y les anuncian: “No temáis ni os apesadumbréis, antes bien alegraos por la buena nueva del Jardín que se os ha prometido. (31) Os hemos acompañado en la vida de este mundo y os acompañaremos en Ajirah, donde tendréis todo cuanto deseéis, y todo cuanto pidáis.
Sura 41 – Fussilat

La utilización de la primera persona del plural no hace referencia al plural mayestático o de majestad (invento de los rabinos judíos para encubrir la identidad del que habla, incluso la identidad de Allah). Allah es “YO”, es “EL YO” o es “ÉL” cuando es mencionado por terceros. No se esconde. El plural es utilizado únicamente por los miembros del sistema de ejecución. Mucho menos cabría pensar que ese “nosotros” coránico se refiera al plural de modestia –decimos “nosotros” para no darnos demasiada importancia (sobre todo en ensayos).

El escenario, ahora más claro, que sugiere el texto citado sería el siguiente:

El narrador, portavoz del Consejo Supremo (ver artículo III, apartado B), nos informa de un acontecimiento –se va a actualizar al bashar y se va a dar comienzo al proyecto insan. En estilo directo, el narrador nos da cuenta de un diálogo entre “tu Señor” y un grupo de malaikah (ver apéndice K). Es una discusión en la que los malaikah rebaten la decisión del Consejo Supremo transmitida a estos por Yibril. No obstante, el argumento de Yibril es más sólido y contundente que el suyo y los malaikah reconocen su errónea posición –no es simplemente un “de acuerdo, como tú digas”, sino que hay un reconocimiento de que Yibril y, por ende, el Consejo Supremo no son entidades como ellos. Son los íntimos de Allah, en quienes se manifiestan Su poder, Su sabiduría y Su majestad. ¿Podemos acaso imaginar la inteligencia de Quien ha diseñado y creado un mosquito? Este insecto “insignificante”, casi invisible, es un laboratorio volante que puede analizar en segundos las zonas de máxima temperatura en el cuerpo humano, sus índices de azúcar y la mayor o menor debilidad de su sistema inmunológico. Los laboratorios más avanzados de cuantos ha montado el hombre tardarían días en obtener esos resultados. Y ello sin contar con el hecho de que cada día se descubren nuevas funciones de esta maravilla voladora. El simple acto de diseñar y crear un mosquito es suficiente para sobrecogernos ante el poder creador de Allah el Altísimo. ¿Qué diremos si ahora nos dirigimos a Su creación visible, funcional? ¿Qué pasaría si se manifestase Su poder y Su gloria en toda su extensión? ¿Qué habitante de los cielos o de la Tierra lo podría soportar?

En homeopatía se utilizan venenos muy potentes de plantas, de hongos, de serpientes, de arañas y escorpiones. Si los tomásemos directamente, moriríamos. Por ello, se deben diluir y tratar convenientemente hasta convertirlos en medicina. De la misma forma, el Sistema Divino se diluye y se trata de forma que podamos relacionarnos con él sin quedar destruidos. Al observar todo aquello que nos rodea –los insectos, los animales, las plantas, los ciclos vitales, a nosotros mismos– podemos imaginar lo inimaginable, podemos hacernos una idea de lo inconmensurable del Sistema Divino, de sus entidades, de sus atributos. Y sin embargo, Yibril es obedecido por las entidades del Arsh, tiene proximidad con el Dueño del Arsh, goza de Su confianza.

LA QUINTA OBJECIÓN hace referencia a las palabras que Yibril dirige a los malaikah: ¿No os dije que conocía lo oculto غَيْب de los cielos y de la Tierra, lo que evidenciáis y lo que habíais estado escondiendo?”. Esta objeción podría tener, en una primera lectura, suficiente peso argumental como para desechar la posibilidad de que “tu Señor” fuese Yibril. Sin embargo, en el siguiente análisis veremos que es, precisamente, la prueba de todo lo contrario.

Sólo Allah conoce los Ghaib, todos los Ghaib:

(109) El Día en el que Allah reúna a los Mensajeros y les pregunte: “¿Qué respuesta recibisteis?” Dirán: “No tenemos noticia de ese asunto. Sólo Tú conoces los Ghuyub.”
Sura 5 – al Maidah

يَوْمَ يَجْمَعُ اللَّهُ الرُّسُلَ فَيَقُولُ مَاذَا أُجِبْتُمْ قَالُواْ لاَ عِلْمَ لَنَا إِنَّكَ أَنتَ عَلاَّمُ الْغُيُوبِ

El término utilizado aquí es Ghuyub الْغُيُوبِ, plural de Ghaib غَيْب, ya que en la creación de Allah hay muchos Ghaib, hay muchos aspectos, capas, elementos que hacen funcionar Su creación desde el sistema operativo. Ha habido Profetas que han recibido conocimiento y visión de algunos de ellos, pero sólo Allah el Altísimo los conoce todos. Únicamente Allah conoce cuándo se establecerá la Hora, qué entidades podrán interceder por otros, quiénes permanecerán cuando se sople en el cuerno, cuánto durarán los cielos y la Tierra en el vaivén eterno (ver esquema 11 y artículo XV). Yibril conoce algunos de esos Ghaib, pero no todos, ya que Yibril ha sido creado por Allah y no puede participar plenamente de Su naturaleza, ni transportar en su consciencia todos los elementos de la creación.

Por otra parte, resulta difícil imaginar que este diálogo haya tenido lugar entre Allah el Altísimo y los malaikah, que sea Él quien hable así con esas entidades. ¿Acaso pueden los malaikah dudar por un instante del conocimiento absoluto del Todopoderoso? ¿Acaso debe ser Allah quien trate de convencerles con argumentos de Su poder y de Su sabiduría? Obviamente, no. Este diálogo tiene lugar entre entidades muy diferentes en rango, pero similares en cuanto a la especie general a la que pertenecen –malaikah. En el Consejo Supremo hay discusión: (No tengo conocimiento de lo que se discute en el Consejo Supremo 38:69), pero no entre Allah el Altísimo y cualquier otra entidad.

Un diálogo cualquiera puede resultar extemporáneo dependiendo de las entidades que dialogan. Tenemos un ejemplo de ello en la conversación que supuestamente mantuvieron Jesús (Isa) y Pedro. En Mateo 16:16, cuando Isa pregunta a sus discípulos quién piensan que es él, Pedro le responde que él es el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Siguiendo este mismo texto y en el versículo 19 Jesús (Isa) le dice a Pedro que le dará las llaves del Cielo. Así, pues, Isa es para Pedro el hijo de Dios, Dios mismo, y Pedro detenta para Isa tan alto rango que le da las llaves del Cielo. Sin embargo, en este mismo contexto, pero en Marcos (8:32-33), Pedro reprende a Isa (a Dios, según él) e Isa le dice a Pedro “¡Quítate de delante de mí, Satanás!” Es posible que este diálogo, mencionado en Marcos, tuviera lugar, pero no entre estas dos entidades (“Dios” y el mejor de los creyentes). Incluso si Isa fuese tratado en este evangelio como el Mesías, este diálogo seguiría siendo altamente perturbador. Sin duda que ha habido un cambio de personajes. Si ahora substituimos Isa por Pablo, el diálogo se tornará plausible y acorde con la gran diatriba que existió entre ambos personajes (Pedro censuraba, precisamente, que Pablo atribuyese a Isa una naturaleza divina). En el siguiente versículo vemos el conflicto que siempre hubo entre Pedro y Pablo a causa del deseo de este último de que los creyentes se pasaran a su bando, al nuevo credo que estaba predicando entre los discípulos de Isa –cualquier oportunidad que se le presente será buena para desacreditar a Pedro:

Cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: «Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizarse?

Galatas 2:14

Por otro lado, en la aleya 33 se nos informa en estilo directo (Yibril continúa hablando con los malaikah) del secreto deseo que anidaba en los corazones de los malaikah. Querían ser ellos quienes substituyeran a los bashar y organizasen la vida en dunia –el mismo deseo que albergaban los yin (ver apéndice K). No se les ha explicado completamente el proyecto insan y por ello piensan que quizás podrían ser ellos los jalifah, los sucesores. Poco a poco irán entendiendo la magnitud y la envergadura de tal proyecto (la razón última de esta creación). Lo importante aquí es el hecho de que los malaikah deseen, razonen, analicen, pero no se rebelen (ver apéndice K).

Al mismo tiempo, esta aleya nos explica el principal argumento del Consejo Supremo para iniciar, por voluntad de Allah el Altísimo y siguiendo Su plan, el proyecto insan –“conoce todos los nombres” (posee lenguaje conceptual y alberga en su estructura genética todas las posibilidades, desde las contenidas en la célula primigenia hasta las del bashar, incluidas las que le son propias). Ahora los malaikah entienden que, aunque este nuevo bashar, el insan, su actualización, parece ser igual al anterior, es, de facto, muy diferente. A través de ese lenguaje conceptual que se le ha dado y el fuad, podrá ahora interconectar la consciencia, el input y las capacidades cognoscitivas (ver artículos VI y VII y esquema 10).

El texto continúa con las siguientes aleyas clarificando y ampliando el escenario que hemos descrito:

(34) Y cuando dijimos a los malaikah: “¡Servid a Adam!” Todos aceptaron servirle,
salvo Iblis, que renegó de lo que se le pedía que hiciera, se llenó de soberbia
y fue de los encubridores. (35) Dijimos: “¡Adam! Habita tú y tu grupo
en el Jardín y comed de lo que hay en él a
vuestro antojo, mas no os acerquéis a este árbol, pues seríais de los transgresores.”
(36) Mas el shaytan les indujo a hacerlo para así sacarles del estado en el que se encontraban. Dijimos: “¡Salid todos de aquí! Unos seréis enemigos de otros. Tendréis en la tierra una morada y todo aquello de lo que tengáis menester para vivir por un tiempo.”
(37) Luego Adam recibió palabras de su Señor,
Quien le aceptó de nuevo –el Indulgente, el Compasivo.
(38) Dijimos: “¡Salid todos de él! Y tened por seguro que os llegará de mí la guía –quienes la sigan no tendrán nada que temer ni habrá nada que les cause pesadumbre.
Sura 2 – al Baqarah

El estilo ha cambiado. Ahora el narrador habla en estilo directo y en primera persona del plural. Este cambio es sólo aparente, ya que nos está indicando que ha sido siempre el Consejo Supremo, Yibril, quienes han hablado con los malaikah del proyecto insan: Y cuando dijimos a los malaikah: “¡Servid a Adam!”.

Sin embargo, en este cambio de estilo hay una crucial indicación para entender el funcionamiento del Sistema Divino –Y cuando dijimos a los malaikah “servid a Adam”. El término “dijimos” no se está refiriendo aquí al hecho de articular y pronunciar palabras, de hablar, de decir, sino de ordenar, de mandar, de haber decidido –Y cuando dijimos a los malaikah “servid a Adam” significa, en realidad, “Y cuando se hubo decidido, ordenamos a los malaikah “servid a Adam” (desconocemos el lenguaje de los miembros del Sistema Divino de Transmisión y Ejecución –ver referencia F9). El proyecto insan necesita el apoyo de los malaikah y de los yin (ver artículo I, apartado 8). Yibril ha hablado con ellos y les ha mostrado por qué será el insan el sustituto del bashar. Los malaikah, por su parte, han entendido y aceptado esta nueva situación (no hay rebeldía en ellos). Hace falta ahora pasar a la acción. El Consejo Supremo da la primera orden –Y cuando dijimos a los malaikah “servid a Adam”.

Por otra parte, la expresión “Y cuando” es una indicación de que ya antes el Consejo Supremo había hablado y había dado órdenes a los malaikah, indica una sucesión de acontecimientos. En efecto, por medio de Yibril se les da a conocer un esbozo del proyecto insan, se les argumenta, se les muestra quién es Adam y el deseo que albergan en su interior. Después de haber citado las aleyas coránicas en las que se describen ciertos rasgos de Yibril y su posición con respecto al Dueño del Arsh, quizás convendría aclarar aquí que Yibril no es simplemente un Mensajero que toma una secuencia del texto general y la lleva de un lugar a otro. Muy al contrario, Yibril es uno de los “purificados”, tiene acceso al Kitab, al Lauh Mahfudh, y es obedecido en las más altas esferas de poder. Muy probablemente Mikal esté bajo sus órdenes. Yibril es el enlace entre la Órbita Divina y la humana, entre el Cielo y la Tierra.

Al mismo tiempo, en esta misma aleya se nos informa de que Iblis, que era de los yin (ver artículo I, apartado 8), se negó a formar parte del proyecto insan, se negó a servirle y a ayudarle. ¿Quién son los actores en este escenario? El Consejo Supremo ha recibido una orden de Allah el Altísimo –hacer los preparativos para que se pueda llevar a cabo este proyecto. Por su parte, Yibril ha transmitido a los malaikah, si bien no de forma completa, sus nuevas funciones. A continuación, el Consejo Supremo ha dado la orden a los malaikah y a los yin, a través de Yibril, de que sirvan a Adam, a los insan. Todos han aceptado, excepto Iblis (quizás se hayan unido a él otros yin). Por lo tanto, en el escenario que se ha originado tenemos a los malaikah y a los yin, entre ellos Iblis, asignados al proyecto insan, y tenemos a Yibril manteniendo la tensión entre el nivel de poder y el nivel de ejecución. De todo ello podemos extraer la siguiente norma –cuando el narrador habla en primera persona del plural hace siempre referencia al Consejo Supremo.

En la aleya 35 se vuelve a utilizar el mismo estilo –Dijimos: “¡Adam! Habita tú y tu grupo en el jardín”. Es una orden del Consejo Supremo expresada a través de Yibril (quien está con los malaikah y los yin custodios del Jardín). El término “dijimos” es plural, pero la orden es recibida en singular –obviamente no hay coro.

En la aleya 38 el Consejo Supremo les ordena salir del Jardín por medio de Yibril y de los malaikah encargados del proyecto insan –nadie debe quedar en aquel lugar: Dijimos: “¡Salid todos de él! Y tened por seguro que os llegará de mí la guía –quienes la sigan no tendrán nada que temer ni habrá nada que les cause pesadumbre. Es una misma entidad, un mismo actor el que habla. El término “dijimos” significa “ordenamos”; hace referencia al Consejo Supremo, pero es Yibril quien habla y quien ejecuta la orden de expulsión –resultado de una larga cadena: Allah, Kitab, marcado de secuencia, Consejo Supremo, Yibril, malaikah, interacción con el insan. A continuación, se manifiestan los registros de reconciliación: Y tened por seguro que os llegará de mí la guía –quienes la sigan no tendrán nada que temer ni habrá nada que les cause pesadumbre. Y también: Luego Adam recibió palabras de su Señor, Quien le aceptó de nuevo –el Indulgente, el Compasivo. No sabemos cómo se manifestó la reconciliación, pero sin duda que fue Yibril quien le transmitió a Adam lo que Allah el Altísimo quiso que le transmitiera. No obstante, la gran noticia es que se va a establecer la guía, el sistema profético, y el encargado de tal encomienda será Yibril y sus malaikah –el registro “la guía para el insan”, inscrito en el Kitab por orden de Allah el Altísimo, será traída a los hombres por Yibril a través de los Profetas.

En el texto árabe se dice فَإِمَّا يَأْتِيَنَّكُم مِّنِّي هُدًى. En primer lugar, tenemos la forma verbal يَأْتِيَنَّكُم que hace las veces de subjuntivo (المضارع المجزوم) y va reforzado su significado con la forma enfática (fuerte) anna نَّ –sin duda que os llegará, os ha de llegar con toda seguridad. No es una estructura de condicional (si…) ni opcional (o…o). La guía llegará al insan con toda certeza y vendrá de “mí”, vendrá “a través de mí”, minni مِنِّي y eso es lo que conforma el sistema profético –Kitab-Mensajero-Profeta. Es un malak quien le pide a Muhammad que lea en la cueva de Hira; es Yibril quien pone en su corazón el texto coránico; son tres mil malaikah quienes ayudan a los creyentes en la batalla de Badr –registros del Kitab ejecutándose en la creación a través del Sistema Divino de Transmisión y Ejecución (ver esquemas 10 y 19)).

C) OTROS TEXTOS EN REFERENCIA A LA EXPRESIÓN “TU SEÑOR”

Las siguientes aleyas nos ofrecen una clara imagen del Sistema Divino de Transmisión y de Ejecución:

(23) Somos Nosotros los que vivificamos y hacemos morir.
Somos Nosotros los que continuamos.
(24) Conocemos a los que hubo antes de vosotros y a los que vendrán después.
(25) Tu Señor los reunirá –el Sabio, el que Actúa según Su Conocimiento.
(26) Hemos creado al hombre –insan– a partir de un molde de arcilla seca
extraída de una masa de lodo.
(27) Ya antes habíamos creado a los yin de un fuego del samum.
(28) Y cuando dijo tu Señor a los malaikah: “Voy a crear a un humano –bashar
a partir de un molde de arcilla seca extraída de una masa de lodo.
(29) Cuando lo haya preparado y haya insuflado dentro de eso mi Ruh,
servidle y apoyadle en todo aquello que se os ordene.
(30) Todos los malaikah aceptaron la tarea que se les encomendaba,
(31) excepto Iblis que se negó a estar entre ellos.
(32) Dijo: “¡Iblis! ¿Por qué no estás con los que han aceptado servirle?”
(33) Replicó: “No serviré a un humano –bashar– al que has creado a partir
de un molde de arcilla seca extraída de una masa de lodo.”
Sura 15 – al Hiyr

Desde la aleya 23 hasta la 27, tenemos una clara imagen de que es el Consejo Supremo por boca de su portavoz el que habla –primera persona del plural. Todas las órdenes, tanto operativas como de manifestación, son registros inscritos en sus correspondientes Kitab en Lauha Mahfudh –las secuencias se marcan, se copian, se traducen. Sin embargo, en el sistema de ejecución la cadena es diferente –las secuencias se discuten, se eligen, se organizan, se transmiten (ver artículos IV, V y XV y esquemas 10 y 19).

Por lo tanto, es el sistema de ejecución, la cadena de ejecución, Consejo Supremo, Yibril, malaikah, el que vivifica y hace morir. El siguiente texto coránico nos muestra de manera explícita el vaivén entre el nivel de poder y el de ejecución:

(259) O en aquel que pasó por un pueblo devastado y dijo: “¿Cómo los devolverá Allah a la vida después de haber estado muertos?” Entonces Allah le hizo morir
y así lo dejó cien años. Después lo resucitó. Dijo: “¿Cuánto tiempo te has mantenido en ese estado?” Dijo: “He debido estar un día o parte de un día.” Dijo: “En absoluto.
Has permanecido cien años, pero mira cómo tu comida y tu bebida no se han echado a perder, y mira tu asno. Todo ello lo hemos hecho para que seas un signo para la gente –nas.
Mira cómo reanimamos de nuevo los huesos y los revestimos de carne.” Cuando se le aclaró el asunto, exclamó: “Ahora veo que Allah tiene poder sobre todas las cosas.”
Sura 2 – al Baqarah

En este escenario tenemos dos actores –uno indeterminado (aquel que pasó por un pueblo devastado) y otro el representante del Consejo Supremo, del sistema de ejecución (quizás Yibril u otra entidad de los malaikah). El narrador introduce el escenario en el que va a tener lugar la acción (un hombre atraviesa un pueblo devastado). Después nos informa que Allah le hizo morir –se habla de Allah en tercera persona del singular. No es Allah el que habla, el que nos relata la historia. Después lo resucitó –nivel de poder, ordenó que se le matara y después que se le resucitara. A continuación, el narrador introduce un diálogo en estilo directo, permitiendo que sean los actores los que hablen –habla “el que pasó…” con el enviado del Consejo Supremo. De ningún modo podemos pensar que se trate de Allah el Altísimo –ningún mortal puede verle ni hablar con el Todopoderoso directamente (si Allah se manifestase, el universo entero se desintegraría). Cuando termina el diálogo entre estos dos actores, el narrador vuelve al estilo indirecto y enseguida pasa a informarnos en estilo directo de la última reflexión que hace “aquel que pasó…” –“Ahora veo que Allah tiene poder sobre todas las cosas.” De nuevo, se habla de Allah en tercera persona del singular –se lo dice a la entidad-malaikah con la que ha mantenido el diálogo anterior. Así funciona el Sistema de Transmisión y Ejecución establecido por Allah el Altísimo.

En las siguientes aleyas tenemos un ejemplo muy parecido al anterior:

(260) Cuando dijo Ibrahim: “¡Señor! Muéstrame cómo devuelves a la vida lo que estaba muerto.” Dijo: “¿Acaso no crees?” Respondió: “Por supuesto que sí, pero quiero
con ello sosegar mi corazón.” Dijo: “Toma cuatro pájaros, córtalos y, a continuación, pon una parte de ellos en cada colina y luego llámalos. Vendrán a ti presurosos.
Y sabe que Allah es el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría.”
Sura 2 – al Baqarah

De nuevo estamos ante un diálogo que sólo es posible entre dos entidades que puedan ontológicamente relacionarse entre sí. Por lo tanto, no es admisible suponer que este diálogo haya tenido lugar entre Allah el Altísimo e Ibrahim (ver artículo III, apartado G). Podemos imaginar dos escenarios posibles. En el primero escenario Ibrahim hace una súplica al Todopoderoso pidiéndole que le muestre, de alguna forma, cómo devuelve la vida a lo muerto. Esa súplica es respondida a través de un malak o del mismo Yibril. En el segundo escenario hay un encuentro entre Ibrahim y Yibril, y aquel le pide que le explique este proceso. No obstante, en ninguno de estos dos escenarios entra en juego directamente Allah el Altísimo, sino las entidades ejecutoras.

Son estas entidades “celestes”, los malaikah, los enviados del Consejo Supremo… los que actúan. Conocen la creación, pues han estado allí desde el principio y en ella seguirán hasta el final –Os hemos acompañado en la vida de este mundo y os acompañaremos en Ajirah 41:31. Nos conocen y conocen a los yin, pues son ellos los que nos han creado –Hemos creado al hombre –insan– a partir de un molde de arcilla seca extraída de una masa de lodo. Ya antes habíamos creado a los yin de un fuego del samum. Estas dos aleyas explican la siguiente, explican quién es “tu Señor” –cuando tu Señor dijo a los malaikah: “Voy a crear a un humano –bashar– a partir de un molde de arcilla seca extraída de una masa de lodo. El término árabe utilizado aquí para crear es jaliqun خالِقٌ, del verbo jalaqa خَلَقَ, que significa creador y está en la forma indeterminada sustantivada –uno que va a crear. A su vez, esta aleya complementa y explica la aleya 30 de la sura 2 –Cuando dijo tu Señor a los malaikah: Voy a poner un sucesor en la Tierra”. La expresión “voy a poner” utiliza en árabe el término ya’ilun جاعِلٌ. En los dos casos se trata de la misma forma –participio activo (إسمُ الفاعِلِ) sustantivado. Ambas aleyas hacen referencia a la misma acción y al mismo tiempo de ejecución –en la sura 2 se enfatiza el hecho de substituir al bashar, de poner a otro en su lugar; mientras que en la sura 15 se nos informa de que ese substituto tiene que ser creado, ya que no existe, no es contemporáneo del bashar.

 Vemos asimismo la similitud en significado y estructura narrativa –Cuando dijo tu Señor a los malaikah…  Esta estructura contrasta con la de la aleya 25 –Tu Señor los reunirá –el Sabio, el que Actúa Según Su Conocimiento. En este caso, el portavoz nos informa de lo que hará “tu Señor”. No hay diálogo en estilo directo, pues “tu Señor” aquí es Allah el Altísimo y Él no habla con nadie, se habla de Él, se dice lo que hará o es el narrador quien introduce en estilo directo Su discurso.

Por lo tanto, la secuencia queda explicada por la interacción entre ambas suras –Somos Nosotros los que vivificamos y hacemos morir. El Consejo Supremo, Yibril, los malaikahHemos creado al hombre –insan– a partir de un molde de arcilla seca extraída de una masa de lodo. Ya antes habíamos creado a los yin de un fuego del samum. Aquí la expresión “hemos creado al hombre, insan” hace referencia al origen, al comienzo de la especie humana, al bashar, salido de la tierra (ver artículo XVII). No sólo vivifican estas entidades a la tierra yerma, a las plantas…, sino también al insan y a los yin –son ellos los ejecutores. Ahora es tiempo de substituir al basharCuando dijo tu Señor a los malaikah: Voy a poner un sucesor en la Tierra”.

En la sura 25 el narrador intercala una frase explicativa que amplía el significado de la aleya anterior, y menciona la expresión “tu Señor” refiriéndose a Allah el Altísimo. Veamos, pues, la secuencia completa relacionando todas estas aleyas con las del apartado B:

1–Y cuando dijo tu Señor a los malaikah: “Voy a crear a un humano –bashar– a partir de un molde de arcilla seca extraída de una masa de lodo. (15:28)

2–Cuando dijo tu Señor a los malaikah: Voy a poner un sucesor en la Tierra.” (2:30)

3–Cuando lo haya preparado y haya insuflado dentro de eso mi Ruh, servidle y apoyadle en todo aquello que se os ordene. (15:29)

4–Somos Nosotros los que vivificamos y hacemos morir. (15:23)

5–Hemos creado al hombre –insan– a partir de un molde de arcilla seca extraída de una masa de lodo. Ya antes habíamos creado a los yin de un fuego del samum. (15:26-27)

En el apartado 1 Yibril informa a los malaikah (a los asignados a dunia) del primer prototipo dentro del proyecto insan –el bashar.

En el apartado 2 se les informa de que ha pasado el tiempo decretado en el Kitab por Allah el Altísimo y se va a actualizar a este bashar, se va a crear su versión definitiva –el insan.

En el apartado 3 se les informa del proceso que va a sufrir el bashar hasta devenir insan.

En los apartados 4 y 5 se nos informa a nosotros de quiénes van a ser los encargados de llevar a cabo el proyecto insan completo –los ejecutores, los encargados del sistema de ejecución: Consejo Supremo, Yibril, malaikah … “Somos nosotros”, “Hemos creado”.

En las dos últimas aleyas del texto coránico citado el narrador nos informa del diálogo entre el representante del Consejo Supremo, el enlace, el interconector entre el Kitab y dunia –Yibril– e Iblis, que era de los yin. Resulta altamente perturbador imaginar que este diálogo pudo haber tenido lugar entre Allah el Altísimo e Iblis. Alguien puede hablar mal del Rey, pero nunca lo haría en su presencia. Iblis puede quejarse a Yibril de esa decisión y de la nueva situación que se ha creado, pero nunca al Rahman –son entidades que no se pueden comparar ni relacionar directamente entre sí.

En el siguiente texto coránico tenemos una referencia a Allah el Altísimo y a “tu Señor”:

(67) Recordad cuando dijo Musa a su gente: “Allah os manda que sacrifiquéis una vaca.” Respondieron: “¿Nos tomas a burla?” Dijo: “Me refugio en Allah de hablar a la ligera.”
(68) Dijeron: “Pide a tu Señor que nos aclare cómo ha de ser.” Respondió: “Dice que no sea una vaca de edad avanzada ni tampoco muy joven, sino de mediana edad.
¡Así pues, haced lo que se os ordena!”
Sura 2 – al Baqarah

También en este caso el contexto está claro. Obviamente, Musa no habla con Allah de modo que le vaya transmitiendo las dudas de los Banu Isra-il y el Altísimo le vaya dando las especificaciones precisas sobre la vaca. Musa habla con Yibril o quizás con un malak enviado por Yibril. Sin embargo, Musa comienza su misión desde el nivel de poder: “Allah os manda…”. En el siguiente diálogo, en cambio, se pasa al nivel de ejecución y se dice: “Pide a tu Señor…”. Es decir, a Yibril o al malak que actúa de intermediario, con el que sí puedes hablar.

Tenemos otro ejemplo de esta misma estructura narrativa en la siguiente aleya:

(124) Después de que su Señor pusiera a prueba a Ibrahim con órdenes que éste cumplió plenamente, dijo: “Voy a hacer de ti un imam para la gente –nas.” Dijo: “¿También de mis descendientes?” Dijo: “Mi encomienda no atañe a los infames.”
Sura 2 – al Baqarah

Una de las indicaciones de que no es Allah el Altísimo el que habla directamente la encontramos en la ausencia de diálogo, ya que el Altísimo no conversa con el insan:

(51) No es propio de Allah hablar a ningún humano –bashar– si no es inspirándole o desde detrás de una separación o enviando un Mensajero que transmita aquello que se les inspira
conforme a Su voluntad. Él es el Elevado, el Sabio.
Sura 42 – ash Shura

De nuevo, es el diálogo o la ausencia de diálogo lo que nos índica quiénes son los actores de la secuencia que se relata:

(143) Cuando Musa vino a Nuestra cita y le habló su Señor, dijo: “¡Señor mío! Haz que Te pueda ver.” Le dijo: “No Me verás, pero mira a la montaña y si se mantiene firme en su lugar entonces Me verás.” Y cuando su Señor se manifestó a la montaña, quedó destruida por completo y Musa cayó fulminado. Cuando recobró el conocimiento, exclamó: “¡Gloria a Ti!
Acepta mi arrepentimiento. Soy el primero en creer.”
Sura 7 – al ‘Araf

En esta aleya hay diálogo y, por lo tanto, no tiene lugar entre Musa y Allah el Altísimo, sino entre Musa y Yibril. En cambio, en la siguiente aleya no hay diálogo, sino inspiración y, por lo tanto, es Allah el Altísimo Quien inspira a Musa esas palabras:

(144) Dijo: “¡Musa! Te he elegido de entre los hombres –nas– para que transmitas Mis mensajes y escuches Mi palabra, así pues, toma lo que te he dado y sé de los agradecidos.”
Sura 7 – al ‘Araf

Todo emana del Todopoderoso, pues nada existe fuera de Su consciencia, pero Su voluntad se ejecuta a través de un sistema muy parecido a los sistemas humanos de poder –las órdenes contenidas en el Kitab se descargan sobre el CS quien las organiza para que puedan ser ejecutadas. Allah ha decidido en Su plan poner a prueba a Ibrahim, pero los ejecutores de ese registro serán Yibril y sus huestes según lo acordado con el CS. La frase –“Voy a hacer de ti un imam para la gente –nas.” Quiere decir –“Te voy a preparar y proteger para que puedas cumplir el plan de Allah según el cual vas a ser un imam para la gente.” Ibrahim, por su parte, quiere saber más, quiere tener más información –“¿También de mis descendientes?” Se establece un diálogo, pues Ibrahim no habla con el Altísimo, sino con Yibril, su Señor, el que va a hacer posible que se materialice la voluntad de Allah –“Mi encomienda no atañe a los infames.” Yibril no ha decidido motu proprio hacer de Ibrahim un imam –es lo que se le ha encomendado, su misión, el ejecutor de un registro, de una orden. La frase en árabe لاَ يَنَالُ عَهْدِي الظَّالِمِينَ utiliza el término ‘ahdi عَهْدِي, del verbo ‘ahada, que significa –mandato, orden, mandamiento, como en el hadiz –عَهْدى أن لا آخُذَ من راضِعٍ شَيْئًا –se me ha prescrito como algo obligatorio no tomar nada de quien está mamando. Yibril tiene una encomienda –hacer de Ibrahim un imam y de comunicarle que el imamato no es hereditario, sino algo prescrito para los que actúan con rectitud. Esa es su encomienda.

D) LOS ACTORES EN EL QUR-AN – INTERCALACIÓN DEL DISCURSO DE ALLAH ENTRE LOS TEXTOS NARRADOS EN PRIMERA PERSONA DEL PLURAL POR EL PORTAVOZ DEL CONSEJO SUPREMO

¿Quiénes son los actores en el Qur-an? Este, sin duda, es el punto crucial a la hora de entender correctamente el texto coránico y el Sistema Divino de transmisión. Sin embargo, siempre habrá objeciones a cualquier interpretación que no se corresponda con la oficial, con la akadémica. Es un riesgo inevitable. Mas quizás sea nuestra aversión por los sistemas sacerdotales lo que nos anime a correr dicho riesgo.

Las siguientes aleyas conforman un texto en el que se muestran otras estructuras narrativas del Qur-an:

(40) “¡Banu Isra-il! Recordad los favores con los que os he agraciado, y cumplid el compromiso que hicisteis Conmigo, que Yo cumpliré el que hice con vosotros. Temed Mi ira
(41) y creed en lo que hago descargar, confirmando lo que ya teníais. No seáis los primeros en encubrirlo ni vendáis mis signos a bajo precio. Tomad en serio Mis advertencias.”
(42) No revistáis la verdad de falsedad ni la ocultéis a sabiendas de lo que hacéis.
(43) Estableced la salah, entregad la zakah e inclinaos con los que se inclinan.
(44) ¿Es que ordenáis a los hombres –nas– la virtud mientras vosotros mismos os olvidáis de practicarla, aun a pesar de que recitáis el Kitab? ¿Es que no vais a razonar?
(45) Resistid y haced de la salah vuestra fortaleza,
pues a los humildes no les resulta una carga
(46) –esos que creen en el encuentro con su Señor y que con toda certeza
a Él habrán de volver.
(47) “¡Banu Isra-il! Recordad los favores con los que os he agraciado,
y que os haya preferido para una misión que no he encomendado a nadie demás.”
(48) Tomad en serio el Día en el que ninguna nafs recibirá la recompensa o
el castigo de otra ni se aceptará intercesión alguna. Nadie podrá pagar
el rescate de ningún otro ni tendrá en quien apoyarse.
(49) Recordad cuando os salvamos de la gente de Firaun que os imponían un terrible
castigo, degollando a vuestros hijos y dejando con vida a vuestras mujeres.
En ello tuvisteis una dura prueba de vuestro Señor.
(50) Separamos para vosotros el mar y os salvamos, ahogando
a la gente de Firaun ante vuestros propios ojos.
Sura 2 – al Baqarah

En las aleyas 40 y 41 se intercala un texto que viene del nivel de poder. El narrador desaparece y habla la primera persona del singular, habla “Yo”, habla Allah el Altísimo. Se ha intercalado este texto sin ningún protocolo, sin ninguna frase introductoria (ver artículo III, apartados J y K), y ello es una indicación de que las interpolaciones entre aleyas o dentro de una misma aleya cuando son discursos de Allah el Altísimo van sin protocolo o los anuncia directamente el narrador (ver artículo III, apartado T), pero nunca forman parte de la frase en primera persona del plural enunciada por el narrador (como es el caso de la aleya antes citada: Dijimos: “¡Salid todos de él! Y tened por seguro que os llegará de mí la guía –quienes la sigan no tendrán nada que temer ni habrá nada que les cause pesadumbre. Es la misma frase, la misma idea y el mismo actor). En este caso se habla de un compromiso entre el Todopoderoso y los Banu Isra-il. No se habla del compromiso en sí, pues pertenece al pasado. Se les dice a los Banu Isra-il que recuerden, que rememoren el compromiso que hicieron con su Señor. Sin embargo, a nivel de ejecución fue Yibril y sus malaikah quienes hicieron que se materializase el registro inscrito en el Kitab: “Compromiso entre Allah y los Bani Isra-il”. Si decidiéramos que el actor en este crucial acontecimiento hubiese sido Allah el Altísimo, habría que preguntarse ¿cómo se llevó a cabo dicho compromiso? ¿Descendió el Todopoderoso de los Cielos y se sentó con los Banu Isra-il? ¿Firmaron un documento y se dieron la mano? ¿Habló Allah con voz de trueno? Cualquier escenario que imaginemos carecerá de sentido. Será una escena demasiado antropomórfica e imposible ontológicamente hablando. Ese compromiso está registrado en el Kitab (ver artículo XIV) y, siguiendo el Sistema Divino de Transmisión, ha llegado al Consejo Supremo, a Yibril y a los malaikah asignados al proyecto insan. La ejecución de este registro pudo haber tenido lugar entre representantes de los Banu Isra-il y algunos malaikah o Yibril (asumiendo forma humana) o incluso otros hombres de los Banu Isra-il investidos de autoridad y a los que Yibril les habría inspirado las bases del acuerdo.

Por otra parte, en la aleya 41 se dice –y creed en lo que hago descargar. El término árabe utilizado aquí es anzaltu أنزلتُ, la forma IV del verbo nazala نَزَلَ, y que significa hacer descargar; se habla, pues, desde el nivel de poder –no “descarga” (ejecución), sino que hace que se “descargue”. Sin embargo, cuando se habla de Yibril –Di: “Quien sea enemigo de Yibril ha de saber que es él quien lo descarga en tu corazón por la voluntad de Allah– se utiliza la forma II نَزَّلَ del verbo nazala نَزَلَ, que significa descargar sin que falte nada y paulatinamente. Así, pues, la frase –y creed en lo que hago descargar– forma parte del discurso interpolado de Allah el Altísimo.

Los encargados de la ejecución de cualquier registro siempre son Sus criaturas, las más adecuadas dependiendo del suceso que vaya a manifestarse, del tiempo y de la situación. El Altísimo nunca es actor directo. Actúa siempre a través de Su creación.

De la aleya 42 a la 46 vuelve a ser el narrador quien habla. Tenemos la indicación de ello en la aleya 46 –esos que creen en el encuentro con su Señor y que con toda certeza a Él habrán de volver. No es el discurso de Allah el Altísimo, sino del narrador que habla de Él en tercera persona del singular.

En la aleya 47 se intercala otro discurso del Rahman para el que no ha habido, como en el caso de las aleyas 40 y 41, protocolo ni ha sido introducido por el narrador.

En las aleyas 49 y 50 aparece de nuevo el narrador que nos informa de algunas noticias en primera persona del plural –Recordad cuando os salvamos de la gente de Firaun que os imponían un terrible castigo, degollando a vuestros hijos y dejando con vida a vuestras mujeres. En ello tuvisteis una dura prueba de vuestro Señor. Ya ha terminado el discurso de Allah el Altísimo que se había intercalado. De nuevo es el Consejo Supremo el que habla a través de su portavoz, a través del narrador. Nos informa, a nivel de ejecución, de las acciones que realizaron por orden y voluntad del Todopoderoso –Separamos para vosotros el mar y os salvamos, ahogando a la gente de Firaun ante vuestros propios ojos. Este cambio de estilo viene explicitado por el paso del singular al plural, del “Yo” a “Nosotros”, y también por la constante referencia al Altísimo en tercera persona del singular como una forma de alertarnos de que es el narrador el que vuelve a informar –En ello tuvisteis una dura prueba de vuestro Señor.

Este vaivén entre los textos del narrador y las interpolaciones del Todopoderoso nos recuerda a la estructura cinematográfica con sus cortes y montajes, sus escenas retrospectivas y sus flashes (ver artículo II).

Esta misma estructura es la que se muestra en las siguientes aleyas:

(121) Los que recibieron el Kitab y lo recitan sin cambiar nada, son los que creen en él.
 Mas quienes lo utilizan para encubrir con él la verdad, esos son los que están perdidos.
(122) “¡Banu Isra-il! Recordad los favores con los que os he agraciado y que os haya preferido para una misión que no he encomendado a nadie más.”
(123) Temed un Día en el que nadie será recompensado o castigado por lo que haya hecho otro, ni se le aceptará ningún rescate ni intercesión, ni tendrá en quien apoyarse.
Sura 2 – al Baqarah

La aleya 122 es una interpolación entre la 121 y 123, en la que se introduce en primera persona del singular un texto del Altísimo en estilo directo. No hay protocolo introductorio.

A partir de todo lo expuesto hasta aquí podemos establecer una norma narrativa general del Qur-an –El narrador habla en primera persona del plural (ver artículo III, apartado C); informa de acontecimientos en estilo indirecto (ver artículo III, apartado A) o introduce un escenario y permite que sean los actores los que hablen en estilo directo (ver artículo III, apartado C). Cuando no habla el narrador, habla “Yo”, “Mí”, “de Mí”. En este caso se habrá intercalado el discurso de Allah el Altísimo –puede haber protocolo (frase o palabra introductoria) o puede intercalarse el discurso directamente sin anunciarlo de ninguna manera (ver artículo III, apartados J y K).

Otra indicación de que se trata del discurso del Todopoderoso y no el del narrador es el hecho de que no haya diálogo –ya sea que Allah se dirija a alguien en concreto (por ejemplo, a los Banu Isra-il) o que hable en general, nunca hay diálogo, ya que Allah el Altísimo no “habla” con ningún insan directamente.

(51) No es propio de Allah hablar a ningún humano –bashar– si no es inspirándole o desde detrás de una separación o enviando un Mensajero que transmita aquello que
se les inspira conforme a Su voluntad. Él es el elevado, el Sabio.
Sura 42 – ash Shura

En la siguiente aleya vemos claramente expresada la idea de que el término “Señor” no siempre designa a Allah Todopoderoso:

(131) Cuando su Señor le dijo: “¡Sométete!” Dijo: “Me someto al Señor de Todos los Dominios.”
Sura 2 – al Baqarah

Lo primero que observamos al leer esta aleya es que se trata de un diálogo y, por lo tanto, no puede ser entre Ibrahim y Allah el Altísimo, como ya hemos visto en este mismo artículo en los apartados anteriores –no puede establecerse un diálogo entre dos entidades ontológicamente diferentes, de la misma forma que un personaje no puede hablar directamente con el escritor. En segundo lugar, la respuesta de Ibrahim, claramente, se dirige a Yibril, quien le ha ordenado que se someta (seguramente en el escenario real el diálogo fue mucho más prolongado y rico en revelaciones). Ibrahim le responde afirmativamente y añade a quién se somete, haciendo referencia a un tercero –Allah, el Señor de todos los dominios.

E) A QUÉ SE REFIERE LA EXPRESIÓN: “NUESTROS SIGNOS”

Todo viene de Allah el Altísimo, pero a nivel de ejecución Su Mano actúa a través de Sus criaturas, a través de Su creación:

(39) Que sepan los encubridores, los que niegan la veracidad de Nuestros signos,
que estarán en el fuego, y en él penarán para siempre.
Sura 2 – al Baqarah

La expresión “Nuestros signos” tiene dos niveles de interpretación. A nivel de poder se refiere a los signos del Todopoderoso, los que Él ha predestinado para cada asunto, los que están registrados en el Kitab. Sin embargo, a nivel de ejecución son los signos que el Consejo Supremo hará que se manifiesten en el tiempo y lugar establecidos.

(15) Los Ad se ensoberbecieron, sin ninguna razón para ello. Decían: “¿Quién puede haber más fuerte que nosotros?” ¿Es que no veían que Allah, El que los había creado,
era más fuerte que ellos? Renegaron de Nuestros signos. (16) Entonces
enviamos contra ellos un viento huracanado
Sura 41 – Fussilat

Aquí el narrador nos informa de un acontecimiento, de lo que sucedió con los Ad y cómo se llenaron de soberbia. Después habla de Allah el Altísimo en tercera persona, habla de “Él”, no es Allah Quien habla, no es Allah Quien nos cuenta la historia de los Ad. A continuación, el narrador pasa a primera persona del plural, nosotros, se incluye, como portavoz, en el Consejo Supremo y habla de “Nuestros signos”, ya que son los malaikah por orden del Consejo Supremo y a través de Yibril y de Mikal los que hacen que caiga agua del cielo, los que mueven las nubes y dirigen los vientos. Son ellos los que hacen que tiemble la tierra o llueva fuego –son ellos los que castigan.

(17) En cuanto a los Zamud los guiamos al camino de rectitud, pero ellos prefirieron la ceguera a la guía y los fulminamos con el rayo, un castigo degradante, como pago por su forma de actuar. (18) Salvamos a los que creían y tomaban en serio Nuestras advertencias y
Nuestros signos. (19) El Día en que sean reunidos los enemigos de Allah
marcharán hacia el fuego en grupos.
Sura 41 – Fussilat

En estas aleyas el narrador nos informa de los Zamud y de su arrogante forma de actuar. A continuación, pasa al estilo directo, en primera persona del plural, con el que nos relata el castigo que, siguiendo el plan de Allah, los malaikah, por orden del Consejo Supremo, les infligieron –los fulminamos con el rayo. Y de la misma forma –Salvamos a los que creían y tomaban en serio Nuestras advertencias y Nuestros signos, ya que es el Consejo Supremo a través de Yibril, de sus malaikah y de los yin creyentes, los que aceptaron servir a Adam (ver artículo I, apartado 8), el que advierte y muestra los signos, el que organiza las aleyas del Kitab (ver artículo II) y las hace descender sobre los Profetas.

En la aleya 19 el narrador de nuevo habla de Allah el Altísimo en tercera persona, habla de “Él”, de Sus enemigos. La misma idea y organización que encontramos en la siguiente aleya:

(28) A los enemigos de Allah les pagaremos con el fuego. En él permanecerán para siempre. Merecido galardón por haber renegado de Nuestros signos.
Sura 41 – Fussilat

Siempre es el narrador del Consejo Supremo el que nos informa de las noticias que nos son pertinentes, pero cuando se pasa a la acción, se ejecutan las órdenes, el narrador habla siempre en primera persona del plural.

(40) No pueden ocultarse de Nosotros aquéllos que reniegan de Nuestros signos. ¿Acaso es mejor ser arrojado al fuego que venir en completa seguridad el Día del Resurgimiento? Obrad como más os plazca. Él es consciente de la intención que os mueve a actuar.
Sura 41 – Fussilat

Al final de la aleya, el narrador nos habla de Él (Allah) –إِنَّهُ بِمَا تَعْمَلُونَ بَصِيرٌ. No es Allah el Altísimo el que nos informa, sino el Consejo Supremo a través de su portavoz, quien habla en primera persona del plural –“nosotros”.

Por otra parte, tenemos los discursos intercalados de Allah el Altísimo en los que se mencionan “Mis signos”. En este caso, como ya hemos analizado en el apartado B de este mismo artículo, se está hablando a nivel de poder, se está hablando de “los signos” antes de manifestarse, de los registros del Kitab.

(44) Hicimos descargar la Taurah, en la que hay guía y luz. Con ella los Profetas –los que están sometidos a la voluntad de Allah– enseñaban la ley y juzgaban los asuntos de los hadu, y así mismo hacían los rabbanuyyun y los ahbar, a quienes se había ordenado que protegiesen
el kitab de Allah y que diesen testimonio de él. “Mas no temáis a los hombres,
sino temedme a Mí, y no vendáis Mis signos a bajo precio.” Quien no juzgue
según lo que Allah ha hecho descargar será de los encubridores.
Sura 5 – al Maidah

El narrador habla en primera persona del plural, pues está narrando acciones, ejecuciones, y por lo tanto habla en nombre del Consejo Supremo. De improviso, sin embargo, se intercala un discurso independiente del texto sin protocolo y sin que el narrador lo haya introducido –“Mas no temáis a los hombres, sino temedme a Mí, y no vendáis Mis signos a bajo precio.” A continuación, continúa el narrador y menciona a Allah en tercera persona. Son siempre las mismas reglas las que actúan en la estructura narrativa del Qur-an y las que la conforman.

El estilo general del Qur-an es ante todo cinematográfico. Más que un ensayo o una novela, es una filmación, una película en la que se han reunido todos los elementos propios del cine –cortes, montajes, escenas retrospectivas… (ver artículo II).

F) EL DESCENSO DEL TEXTO CORÁNICO – ALEYAS QUE HACEN REFERENCIA AL NIVEL DE PODER Y DE EJECUCIÓN

Hay una diferencia significativa entre la forma IV anzala أَنْزَلَ del verbo nazala نَزَلَ, y la forma II نَزَّلَ del mismo verbo (ver apartado D). En el primer caso se expresa la idea de hacer descargar; se habla, pues, desde el nivel de poder –no “descarga” (ejecución), sino que hace que se “descargue”. Sin embargo, cuando se habla de Yibril –Di: “Quien sea enemigo de Yibril ha de saber que es él quien lo descarga en tu corazón por la voluntad de Allah– se utiliza la forma II del verbo nazala نَزَلَ, que significa descargar sin que falte nada y paulatinamente.

Las siguientes aleyas nos muestran de forma explícita este vaivén entre una forma verbal y otra, entre el nivel de poder y de ejecución.

 وَإِنَّهُ لَتَنزِيلُ رَبِّ الْعَالَمِينَ * نَزَلَ بِهِ الرُّوحُ الأَمِينُ

 *عَلَى قَلْبِكَ لِتَكُونَ مِنَ الْمُنذِرِينَ * بِلِسَانٍ عَرَبِيٍّ مُّبِينٍ

(192) Lo hace descargar el Señor de todos los dominios. (193) Desciende con él
el Ruh digno de confianza (194) hasta tu corazón para que seas uno
de los advertidores (195) en lengua árabe pura.
Sura 26 – ash Shu’ara

En la aleya 192 el narrador nos informa de que es Allah el Altísimo, el Señor de todos los dominios, de todos los señores, Quien lo hace descargar –nivel de poder. Él no es actor, da la orden y se pone en funcionamiento el Sistema Divino de Transmisión y Ejecución. Se utiliza el sustantivo tanzil تَنْزيل que deriva del mismo verbo nazala y que significa descenso; va acompañado de la partícula la ل para enfatizar su significado –en verdad, sin lugar a dudas, que es un descenso.

En la aleya 193 se habla desde el nivel de ejecución. El narrador nos informa de que es Yibril, el Ruh digno de confianza, quien lo descarga, quien lo lleva hasta el corazón de Muhammad (s.a.s) y, por lo tanto, se utiliza la forma II del verbo nazala –lo descarga, ejecuta la orden.

G) EL CONSEJO SUPREMO HABLA CON AUTORIDAD

En las siguientes aleyas tenemos un claro ejemplo de la autoridad que detenta el Consejo Supremo en tanto que órgano ejecutivo, y que se expresa en el lenguaje de poder que utiliza:

(23) Si realmente dudáis acerca de lo que hacemos descargar sobre Nuestro siervo, traed una sura como ésta y llamad a los testigos que tengáis aparte de Allah si es verdad lo que decís.
(24) Mas si no podéis hacerlo, y nunca podréis, tened presente el fuego cuyo combustible serán los hombres –nas– y las piedras, preparado para los encubridores.
(25) A los que creen y actúan con rectitud dales la buena nueva de Jardines por donde fluyen ríos. Cada vez que de ellos se les ofrezcan frutos dirán: “Así eran los que comíamos antes.”
Mas sólo tendrán su apariencia. En ellos disfrutarán de esposas puras
y en ellos morarán para siempre.
(26) Allah no se avergüenza de poner como ejemplo un mosquito o algo superior a él. Los que creen saben que es la verdad que emana de su Señor, pero los encubridores dicen: “¿Qué quiere conseguir Allah con este ejemplo?” Extraviar a muchos y guiar a muchos,
pero sólo extravía con él a los rebeldes.
(27) Esos que rompen el pacto con Allah después de haberse comprometido a cumplirlo, escinden lo que Allah ha ordenado que esté unido y corrompen en la Tierra.
Esos son los perdedores.
(28) ¡Cómo podéis renegar de Allah cuando estabais muertos y os dio la vida! Después os hará morir y de nuevo os dará la vida. Luego, a Él habréis de volver.
Sura 2 – al Baqarah

El narrador habla en primera persona del plural en cuanto que portavoz del Consejo Supremo. Habla a nivel de ejecución, habla, pues, de acciones que el Consejo ordena llevar a cabo. Cuando menciona a Allah el Altísimo lo hace en tercera persona del singular “Él”, ya que no es el Todopoderoso el que habla, el que nos informa de estos acontecimientos, sino que es el portavoz quien lo hace.

Las aleyas 23, 24 y 25 muestran al Consejo Supremo como el órgano de poder y ejecución que rige, organiza y controla la creación de Allah el Altísimo siguiendo Su plan contenido en el Kitab y en los Kitab inscritos en Lauh Mahfudh. Son nuestros señores, los que nos gobiernan, a nosotros y a los Profetas –Si realmente dudáis acerca de lo que hacemos descargar sobre Nuestro siervo… es decir, Muhammad (s.a.s). Es el portavoz el que habla, no Allah. El Altísimo es mencionado en tercera persona del singular “Él”. Son ellos los que premian y castigan según el plan inexorable del Todopoderoso.

La aleya 25 comienza con una frase en la que, esta vez, es el Consejo Supremo el que introduce el sistema de transmisión –A los que creen y actúan con rectitud dales la buena nueva de Jardines por donde fluyen ríos. Es, en realidad, una frase retórica, pues ya hemos recibido la buena nueva. No obstante, de esta forma se nos aclara la cadena de ejecución –Tú, Yibril, con tus malaikah, transmite a Muhammad (s.a.s) y él a todos los creyentes la buena nueva de los Jardines que hemos preparado para ellos. Es un estilo único del Qur-an –el micrófono estaba abierto y hemos oído el texto que se va a transmitir. A continuación, se nos transporta al futuro y presenciamos en nuestra imaginación un escenario que tendrá lugar en el Jardín de Ajirah en el que tendrá lugar un diálogo entre los creyentes y sus servidores –Cada vez que de ellos se les ofrezcan frutos dirán: “Así eran los que comíamos antes.” Mas sólo tendrán su apariencia.

En las aleyas 26, 27 y 28 vemos claramente que no es Allah el Altísimo el que habla, sino que, antes bien, es de Él de Quien habla el narrador y de nuestra relación con el Todopoderoso.

En las siguientes aleyas vemos una estructura narrativa similar:

(83) Pactamos con los Banu Isra-il: “No adoréis a otro que Allah, y comportaos rectamente con vuestros padres, con vuestros familiares más allegados, con los huérfanos y con los pobres. Hablad a la gente de buenas maneras. Estableced la salah y entregad la zakah.”
Luego, a excepción de unos pocos, os desentendisteis y renegasteis
de aquello que habíais pactado.
(84) Primero os comprometisteis ante Nosotros a no derramar vuestra sangre
ni a expulsaros de vuestros hogares. Lo ratificasteis y sois testigos de ello.
(85) Sin embargo, habéis sido vosotros los que os habéis dado muerte y habéis expulsado de sus hogares a un grupo de los vuestros, aliándoos injustamente contra ellos. Y si luego os venían cautivos, pagabais su rescate cuando era una iniquidad que los hubierais expulsado. ¿Es que
vais a creer en una parte del Kitab y vais a encubrir otra? Quien de vosotros lo haga
no recibirá, sino humillación en esta vida, y en el Día del Resurgimiento recibirán
el más duro castigo. Allah no está descuidado de lo que hacéis.
(86) Esos son los que han vendido Ajirah a cambio de la vida de este mundo.
No se les aliviará el castigo ni tendrán en quien apoyarse.
Sura 2 – al Baqarah

Es el Consejo Supremo el que pacta con las diferentes comunidades humanas a través de Yibril y de sus huestes de malaikah (no sabemos cómo funciona el CS a nivel operativo ni la forma de relacionarse con el resto de los elementos de la creación). Todo está en el Kitab de Allah, pero como ya hemos apuntado antes, Allah el Altísimo no actúa, habla, pacta o castiga, directamente, sino a través de Sus criaturas, de Su creación.

Cuando un novelista quiere poner veneno en la copa de uno de sus personajes, no es él quien lo echa, sino otro personaje. Todos ellos, así como la trama, han emanado del escritor, pero las realidades de unos y otro son diferentes, imposibles de relacionarse en el mismo plano ontológico.

Allah el Altísimo ha decidido hacer un pacto con los Banu Isra-il, pero su materialización la ejecutarán los que el CS haya enviado para tal misión.

En las siguientes aleyas se pone de manifiesto claramente que es el CS el encargado de la creación, el encargado de llevar a efecto el plan de Allah registrado en el Kitab.

(87) Le dimos el Kitab a Musa y enviamos tras él a otros Mensajeros. A Isa, el hijo de Mariam, le dimos la clarificación y le reforzamos con el Ruh al-Qudus. ¿Acaso no os llenabais
de soberbia cada vez que venía a vosotros un Mensajero, trayendo lo que no os agradaba?
A unos los tratasteis de mentirosos y a otros los matasteis.
(88) Dicen: “Nuestros corazones están incircuncisos.” ¡Maldígalos Allah
por encubrir la verdad! ¡Qué poco es lo que creen!
(89) Y ello a pesar de que les ha llegado un Kitab de Allah, confirmación de lo que ya tenían. Pedían a Allah que les diera la victoria sobre los encubridores, pero cuando
les ha llegado lo que con certeza saben que es la verdad, lo han encubierto.
¡La maldición de Allah caerá sobre los encubridores!
Sura 2 – al Baqarah

El CS es el encargado de apoyar a los Profetas y Mensajeros (hombres o malaikah), de descargar sobre ellos las aleyas del Kitab y de castigar a los encubridores, entre otras muchas funciones. En las aleyas 88 y 89 se habla de Allah el Altísimo en tercera persona. Claramente no es Allah Quien habla.

En las siguientes aleyas se especifican aún más las funciones del CS como ejecutores de la voluntad de Allah el Altísimo:

(118) Y dicen los que no tienen conocimiento: “¿Por qué no nos habla Allah o nos trae un signo?” Eso mismo decían los que hubo antes de ellos, el mismo discurso –se asemejan
sus corazones. Hemos clarificado Nuestros signos para los que tienen certeza.
(119) Ten por seguro que te hemos enviado con la verdad como portador de
buenas nuevas y como advertidor. No se te exigirá responsabilidad alguna
por los que sean arrojados al yahim.
Sura 2 – al Baqarah

Es el CS el que manifiesta los signos con los que Allah el Altísimo quiere guiar a los hombres, y es el CS quien prepara y protege a los Profetas y Enviados según las instrucciones de Allah contenidas en el Kitab.

H) UN CASO ESPECIAL –HAY DISCREPENCIA ENTRE EL SUJETO PLURAL Y EL POSESIVO SINGULAR

En la siguiente aleya se pasa de la primera persona del plural “Pactamos” a un posesivo en primera persona del singular “Mi casa”:

(125) E hicimos de la Casa un lugar seguro en el que pudiera reunirse la gente –nas. Tomad el maqam de Ibrahim como lugar donde ofrecer la salah. Pactamos con Ibrahim e Ismail –“Purificad Mi Casa” para los que la circunvalen, para los que allí estén dedicados
a la adoración y para los que se inclinen y postren.”
Sura 2 – al Baqarah

La estructura gramatical más usual sería: “Pacté con Ibrahim e Ismail que purificaran Mi Casa” o “Pactamos con Ibrahim e Ismail que purificaran Nuestra Casa.” Sin embargo, la estructura que aparece en esta aleya utiliza plural en el sujeto del verbo, “Pactamos”, y singular en el posesivo “Mi Casa.” Veamos esta frase en árabe:

وَعَهِدْنَا إِلَى إِبْرَاهِيمَ وَإِسْمَاعِيلَ أَن طَهِّرَا بَيْتِيَ لِلطَّائِفِينَ وَالْعَاكِفِينَ وَالرُّكَّعِ السُّجُودِ

Es la misma estructura que encontramos en la siguiente aleya:

(26) Cuando marcamos para Ibrahim el lugar de la Casa –“No des poder a otro que a Mí,
y purifica Mi Casa” para los que den vueltas alrededor de ella y hagan la salah con sus
movimientos prescritos erguidos, inclinados y postrados.
Sura 22 – al Hayy

وَإِذْ بَوَّأْنَا لِإِبْرَاهِيمَ مَكَانَ الْبَيْتِ أَن لّا تُشْرِكْ بِي شَيْئًا وَطَهِّرْ بَيْتِيَ لِلطَّائِفِينَ وَالْقَائِمِينَ وَالرُّكَّعِ السُّجُودِ

El orden cronológico va en sentido contrario al de las suras –el primer suceso es el de la sura 22 –Cuando marcamos para Ibrahim el lugar de la casa. El siguiente suceso es el de la sura 2 –Pactamos con Ibrahim e Ismail que purificaran Mi Casa.

En estas dos suras se relata un mismo acontecimiento, comenzando por la indicación del lugar en el que debe construir “la” casa y la orden posterior de purificar “Mi” Casa (ver artículo XX).

No obstante, la estructura narrativa es la misma en ambas suras:

–Sura 2 –Pactamos con Ibrahim e Ismail que purificaran Mi Casa. أَن طَهِّرَا بَيْتِيَ

–Sura 22 –Cuando marcamos para Ibrahim el lugar de la casa –“No des poder a otro que a Mí, y purifica Mi casa”. أَن لّا تُشْرِكْ بِي شَيْئًا وَطَهِّرْ بَيْتِيَ

La partícula an أن, en ambos casos, actúa como explicativa e introduce la consecuencia de la acción, como en el siguiente ejemplo: أَشَرْتُ إلَيْهِ أَنْ لا تَفْعَل كَذا Le hice un signo –como si dijese– no vas a hacer eso.

Es como si en la aleya de la sura 2 se dijera –Pactamos con Ibrahim e Ismail informándoles que en el Kitab de Allah están escritas las siguientes palabras: “Purificad Mi Casa” para los que la circunvalen, para los que allí estén dedicados a la adoración y para los que se inclinen y postren. Es pues una orden que viene de Allah, pero es el CS quien materializa este registro, esta orden, a través de Yibril y de sus huestes de malaikah. Son “ellos”, plural, los que explican a Ibrahim e Ismail en qué cosiste el pacto. En la siguiente aleya, la 126, de la sura 2, Ibrahim habla con Yibril, el encargado de proteger el pacto, y le pide seguridad y prosperidad a todos aquellos que crean –no dice en Ti, sino en Allah, ya que habla con Yibril y Allah es mencionado en tercera persona del singular. Yibril le responde, hay diálogo, pero no es un diálogo entre Ibrahim y Allah el Altísimo –no hay diálogo entre el Todopoderoso y el insan. Yibril le confirma que así será, pero le recuerda que los encubridores no escaparán al castigo del fuego porque vivan en este valle.

(126) Dijo Ibrahim: “¡Señor! Haz de esta tierra un lugar seguro y provee de frutos a los que de su gente crean en Allah y en el Último Día.” Dijo: “En cuanto a los encubridores los dejaré ocupados en sus quehaceres por un tiempo y luego los llevaré a rastras al castigo del fuego. ¡Qué mal destino!”
Sura 2 – al Baqarah

En la sura 22, la partícula an أن actúa de la misma forma que en la sura 2 que acabamos de analizar –Cuando marcamos para Ibrahim el lugar de la casa le informamos de las encomiendas que Allah había ordenado y que están inscritas en el Kitab –“No des poder a otro que a Mí, y purifica Mi casa” para los que den vueltas alrededor de ella y hagan la salah con sus movimientos prescritos erguidos, inclinados y postrados.

Vemos que en ambos casos hay una interpolación directa del discurso del Altísimo dentro de un relato que nos cuenta el narrador en primera persona del plural en cuanto que portavoz del CS (ver artículo III, apartado K).

A partir de este análisis ya podremos ir entendiendo quién son los actores que hablan en todas las aleyas coránicas.