Las muertes por sobredosis en EE UU alcanzaron un récord en 2020, impulsadas por el mortal fentanilo.

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Ashley Frawley para RT

En medio de la propagación del Covid-19 y el cierre económico, más de 93,000 personas murieron el año pasado por sobredosis de drogas en los EE. UU, lo que supone un aumento del 30% desde 2019 y todo un récord. La mayoría de estas muertes fueron causadas por opioides.

Los datos publicados el miércoles por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) arrojan una sombría perspectiva. Este aumento de casi el 30% es el mayor que se ha producido en al menos dos décadas, y el número total de muertes es el más alto jamás registrado en un período de 12 meses.

Los opioides fueron responsables de casi las tres cuartas partes de estas muertes, y los opioides sintéticos fueron responsables de casi 57.000 muertes, o más de la mitad. El año pasado, los opioides sintéticos mataron a 50.000 personas.

Entre estos opioides sintéticos, el fentanilo, una droga 50 veces más potente que la heroína, fue “principalmente” la causa de estas muertes, señaló el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los CDC.

Algunos expertos han culpado a la pandemia de Covid-19 y al posterior estrés y aislamiento que experimentan muchos estadounidenses por el fuerte aumento de las muertes. “Este ha sido un momento increíblemente incierto y estresante para muchas personas y estamos viendo un aumento en el consumo de drogas, y un trágico incremento en el número de muertes por sobredosis”, dijo en un comunicado la Dra. Nora Volkow, del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas.

Sin embargo, las muertes por sobredosis, en particular las causadas por opioides, aumentaron antes de que el coronavirus llegara a las costas estadounidenses el año pasado.

El expresidente Donald Trump accedió a la presidencia gracias a una ola de apoyo de las áreas blancas de clase trabajadora más afectadas por la crisis de opioides, y la declaró una emergencia de salud pública en 2017. Aunque Trump destinó fondos a la prevención y el tratamiento de sobredosis, y firmó un proyecto de ley que prohibía los envíos por correo de fentanilo desde China, las muertes por sobredosis bajo su mandato aumentaron sin cesar, excepto por una pequeña disminución en 2018. A medida que el fentanilo continúa siendo contrabandeado desde México a través de la frontera sur de los EE UU en cantidades récord, la administración Biden ha propuso abordar la crisis mediante la ampliación de los programas gubernamentales de salud.

Con ese fin, Biden nombró esta semana al Dr. Rahul Gupta, un ex funcionario de salud de Virginia Occidental, para liderar la respuesta del gobierno a la crisis de opioides. En un comunicado, la Casa Blanca elogió el uso de Gupta de “estrategias basadas en evidencias para abordar la epidemia de sobredosis en Virginia Occidental”, uno de los estados más afectados por la crisis en los últimos años.

La prescripción excesiva de analgésicos opioides también se ha atribuido al problema de la sobredosis en Estados Unidos. Johnson & Johnson fue acusada el mes pasado de comercializar engañosamente estos analgésicos y restar importancia a la amenaza de la adicción, y varios otros fabricantes de medicamentos estadounidenses todavía se enfrentan a cargos parecidos. Entre ellos se encuentran Purdue Pharma, desarrollador y fabricante de OxyContin, y sus propietarios, la familia Sackler.

Miles de demandas contra Purdue Pharmaceuticals llevaron a esta firma a declararse en bancarrota en 2019 y, un año después, admitió responsabilidad penal por alimentar la crisis de opioides en EE UU, y acordó pagar $8 mil millones, un gesto en gran parte simbólico por parte de una empresa en bancarrota.

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SONDAS: Nos sorprende el tono “objetivo” que utiliza RT en este artículo para hablar de un “genocidio doméstico” a manos de las propias administraciones norteamericanas con una connivencia criminal con las grandes empresas farmacéuticas, que hiela la sangre. Parece que por fin Putin ha entrado, por la puerta de atrás, en el club deep state. ¡Enhorabuena! Esperamos que lo disfrutes con salud. Mas es probable que acabes de camarero. No olvides que te echaron del G8. Es un club anglosajón-merovingio en el que tú no pintas nada.

¿Por qué entonces publicamos este artículo? ¿Porque sentimos un gran pesar por la muerte de estos sicópatas norteamericanos que se deprimen por no poder tomarse una cerveza con los amigos? Desde luego que no. Ni una lágrima hemos derramado.

Pero aquí vemos cómo funciona el aparato propagandístico de la Gran Mentira occidental. Cada año aumenta el número de muertes por sobredosis de opioides, aunque no sólo. Hay muchas más muertes por sobredosis de otras drogas y por suicidios. Estos datos bastarían para expulsar a EE UU de la ONU, de la OTAN, declararlo país terrorista y aplicarle un boicot absoluto a todas sus empresas y a todos sus productos. Y, sin embargo, muy al contrario de lo que se podría esperar siguiendo esta lógica reacción internacional, se presenta como un modelo a imitar en la lucha contra la drogadicción.

Veamos más de cerca este mecanismo muy bien expresado en este artículo.

Los datos publicados el miércoles por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) arrojan una sombría perspectiva.

A pesar de los escalofriantes datos, todo parece estar bajo control. De ello se encargan los CDC. Mas no se encargan de evitar o prevenir estas muertes, sino de constatarlas. Llevan a cabo detallados estudios estadísticos que se publican anualmente y que reflejan el constante aumento de muertes por sobredosis.

“Este ha sido un momento increíblemente incierto y estresante para muchas personas, y estamos viendo un aumento en el consumo de drogas, y un trágico incremento en el número de muertes por sobredosis”, dijo en un comunicado la Dra. Nora Volkow, del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas.

Como vemos, institutos no faltan, como no faltan organizaciones, asociaciones, expertos, departamentos universitarios… asolados por las estadísticas, trabajando de día y de noche para acabar con esta “trágica” situación. Y, sin embargo, el número de muertes aumenta debido, sobre todo, a la pandemia –“No hemos mandado a nuestros barcos a luchar contra la tempestad.” Mas no había tempestad ni hay pandemia. La Gran Mentira se va rebozando ella sola.

El expresidente Donald Trump accedió a la presidencia gracias a una ola de apoyo de las áreas blancas de clase trabajadora más afectadas por la crisis de opioides, y la declaró una emergencia de salud pública en 2017. Aunque Trump destinó fondos a la prevención y el tratamiento de sobredosis, y firmó un proyecto de ley que prohibía los envíos por correo de fentanilo desde China, las muertes por sobredosis bajo su mandato aumentaron sin cesar, excepto por una pequeña disminución en 2018. A medida que el fentanilo continúa siendo contrabandeado desde México a través de la frontera sur de los EE UU en cantidades récord, la administración Biden ha propuso abordar la crisis mediante la ampliación de los programas gubernamentales de salud.

Trump destinó fondos a la prevención y el tratamiento de sobredosis. ¿Cómo se previene y se trata la sobredosis? Este no es un problema médico, sino social, económico, político, espiritual… que no necesita fondos, sino un cambio radical en el rumbo que ha tomado EE UU. Mas lo que queda en el subconsciente de la gente es: Se han destinado fondos a la prevención y el tratamiento de sobredosis.

Ante la falta de resultados, Biden está dispuesto a coger el toro por los cuernos “mediante la ampliación de los programas gubernamentales de salud.” Es decir, más fondos, más dinero para catapultar los negocios de su hijo Hunter y los de sus amigos y corporaciones. RT lo dice en serio.

Con ese fin, Biden nombró esta semana al Dr. Rahul Gupta, un ex funcionario de salud de Virginia Occidental, para liderar la respuesta del gobierno a la crisis de opioides. En un comunicado, la Casa Blanca elogió el uso de Gupta de “estrategias basadas en evidencias para abordar la epidemia de sobredosis en Virginia Occidental”, uno de los estados más afectados por la crisis en los últimos años.

No es para menos, pues el uso de estrategias basadas en evidencias es un método digno de todos los elogios.

Por lo tanto hay métodos elogiables, determinación, fondos, programas sanitarios, CDC, institutos, uno especial para reaccionar contra el abuso de drogas… Y, sobre todo, hay un constante aumento de muertes por sobredosis. Más aún, una de las empresas responsables de estas muertes es Johnson & Johnson, la encargada de suministrar vacunas contra Covid19.

La Gran Mentira es una espiral que va engullendo a todo y a todos. Asesinos preparando vacunas; masacradores tratando de ayudar a los drogadictos; venenos inoculados por atentos sanitarios… ¡Es hora de escapar!