Las facturas de energía en el Reino Unido se disparan.

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Natasha Clark para Daily Mail

Las facturas de energía podrían dispararse a 5,000 libras para el otoño debido a la guerra en Ucrania y un mercado volátil, han advertido varias fuentes. Los jefes de la industria han dicho que el tope podría aumentar nuevamente a 2,400 libras en octubre a medida que los proveedores aplican los altísimos costos de los precios al por mayor.

Sin embargo, el canciller afirma que es demasiado pronto para decir qué sucedería, admitiendo que «no puedo hacer desaparecer todos los problemas». El tope del precio de la energía ya subió de 700 a casi 2,000 libras a principios de abril, pero está previsto que vuelva a subir si los precios se mantienen altos durante el verano. Una fuente de Whitehall sugirió que el límite podría volver a duplicarse con creces.

Los miembros del gobierno, en cambio, han descartado estos pronósticos como «tonterías». Tampoco el  Departamento de Negocios reconoce estas asombrosas cifras. El canciller afirma que era demasiado pronto para decir qué sucedería en el futuro. Durante su viaje a Darlington dijo: «Ninguno de los que estamos aquí sentados sabe cuál será el precio máximo en otoño; los precios de energía son en estos momentos muy volátiles; van subiendo y bajando. No sería correcto levantarse ahora y decir, bueno, esto es lo que sucederá, simplemente no lo sabemos, pero siempre hemos dicho que estamos listos para apoyar a los ciudadanos según sea necesario, añadiendo en referencia a las medidas gubernamentales que ya se han implementado: ¿Resuelven todo el problema? Por supuesto que no.”

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La Casa Blanca alerta de una inflación «extraordinariamente elevada» en marzo

Redacción de Forbes (español)

El Gobierno de Estados Unidos alertó este lunes de que el dato de inflación registrado en marzo y que se conocerá mañana será “extraordinariamente elevado”, según sus predicciones, y culpó de ello fundamentalmente a la invasión rusa de Ucrania.

En una rueda de prensa, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, se refirió en todo momento a la alta inflación como “la subida de precios de Putin”, en referencia al presidente de Rusia, Vladímir Putin, y a la invasión de Ucrania que su país empezó el pasado 24 de febrero. Los precios, no obstante, ya estaban disparados en Estados Unidos antes de que Rusia iniciase la invasión de Ucrania. Así, en noviembre, diciembre y enero se registraron aumentos interanuales del Índice de Precios al Consumo (IPC) del 6,8 %, 7 % y 7,5 %, respectivamente.

El Gobierno del demócrata Joe Biden está visiblemente nervioso ante el coste electoral que pueda tener en las elecciones legislativas de noviembre una subida de los precios histórica (la más alta desde hace cuarenta años) y que, según la mayoría de economistas, no parece que vaya a remitir de forma inmediata.

En su rueda de prensa, Psaki trató de vincular una y otra vez los altos precios con la guerra y el nombre de Putin y puso énfasis en que la cifra de inflación general será previsiblemente muy distinta a la de inflación subyacente, ya que el conflicto está afectando de forma particular al precio de la energía y los alimentos sin elaborar. La Oficina de Estadísticas Laborales de EU publicará el martes a primera hora el IPC de marzo, después de que este indicador registrase en febrero una subida del 7.9 % internaual, la mayor desde enero de 1982.

Los precios de la energía (que incluyen gasolina, crudo, electricidad y gas natural) se dispararon en febrero un 25.6 %, liderados por el precio del crudo, con un aumento del 43.6 % interanual, mientras que el gas subió un 23.8 %. Los precios de los alimentos, por su parte, subieron un 7.9 %.

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SONDAS.BLOG: El método más utilizado hasta ahora para generar órdenes mundiales ha sido el de la guerra, una guerra que involucraba a la práctica totalidad de las naciones occidentales –como las dos últimas guerras mundiales. A veces para realizar cambios importantes dentro de un mismo orden mundial se han utilizado atentados terroristas de gran magnitud, como el derribo de las torres gemelas de Nueva York o guerras locales que permitían un cambio de gobierno, como la “primavera árabe” o la invasión de Iraq y Afganistán.

Sin embargo, el nuevo orden mundial que se quiere establecer es mucho más drástico que el que se originó tras la Segunda Guerra Mundial y la victoria militar norteamericana sobre el imperio del sol naciente. No se trata ahora de cambiar únicamente ciertos aspectos sociales y económicos de las sociedades humanas, sino de una transformación del propio ser humano, un re-diseño de la vida, una mezcla casi perfecta de ficción y realidad.

Mas todos los actores involucrados en este cambio, en esta alteración, no están seguros de que una guerra total y por lo tanto atómica sea la mejor solución, pues con el armamento nuclear que poseen numerosos países, una guerra de este calibre podría ser incontrolable y devastadora. Ello está haciendo que se establezca un escenario en el que sin guerra se produzcan los mismos efectos.

El experimento comenzó con la pandemia. No hizo falta un virus ni ningún otro tipo de patógeno, pues los medios de comunicación se encargaron de producir los efectos de una verdadera pandemia –la gente se enmascaró, se confinó, se distanció y se inmovilizó sin que a su alrededor hubiera otra cosa que la normalidad de siempre.

Mas junto a la pandemia se anunciaron nuevos peligros –ciberataques, cambio climático, invasión de extraterrestres, puertos colapsados, interrupción en las cadenas de suministros y otros fenómenos inexistentes a los que los medios de comunicación les confirieron la vida y los vistieron de realidad.

Ahora es la guerra de Ucrania la que hace subir los precios de los productos energéticos e incluso de los alimentos. Basta con decir que esta inflación galopante es consecuencia de la invasión rusa de Ucrania. Parece como si este país, hasta ahora sumergido en el más absoluto anonimato histórico, se hubiese convertido en el centro del Universo, en la reserva de alimentos y de energía para el resto del mundo. Obviamente, este acontecimiento es tan falso como el de la pandemia, pero funciona porque lo dice el New York Times, el Washington Post, el Economist, revistas “especializadas de gran prestigio”… y lo repiten los medios más influyentes de cada país hasta que esas noticias se convierten en la estructura básica de nuestra realidad.

Ahora es la guerra de Ucrania la que hace subir los precios de prácticamente todos los productos que utilizan las sociedades humanas y mientras se acaba este conflicto fabricado, surgirá una nueva pandemia, más letal que la anterior y que, por lo tanto, exigirá medidas más drásticas. Y todo ello hasta que se produzcan los efectos de una guerra total y nuclear inexistente.

La humanidad ha caído en el torbellino de la más burda manipulación y ello porque se ha ido educando al hombre en la más absoluta esterilidad analítica. Hará todo lo que le ordenen; obedecerá a cualquier mandato gubernamental no porque tema una represión policial, sino porque ha sido robotizado y solo reconoce y responde a los estímulos para los que ha sido programado.

Se podría proponer una revolución que acabase con la tecnología, con la ingeniería genética… mas el hombre ya ha vivido 50 mil años sin todo esto y no le ha servido de nada, pues lo único que nos puede sacar de todos los Metaversos en los que hemos ido viviendo de ficción en ficción, es la consciencia. Sin esa consciencia, sin esa observación, sin esa reflexión constante, sin ese procesamiento de los datos que recibimos nada de lo que hagamos nos llevará a otro ámbito que el de la ficción y el de la falsedad, el ámbito de la robotización, en el que hay acción programada, pero no hay consciencia. Poco importa, entonces, si trabajamos frente a un ordenador cuántico o conducimos un rebaño de ovejas: robot-pastor, robot-analista de sistemas. Dos muertos vivientes.