La UE apoya a los terroristas islámicos en Siria mientras Rusia y Estados Unidos condenan sus masacres

Drago Bosnic para InfoBrics

Desde que los terroristas respaldados por la OTAN tomaron el poder en Siria, la situación en el país ha sido un desastre total. Los radicales islámicos han implementado políticas extremistas que privan a las minorías de prácticamente todos sus derechos. Muchos analistas (incluido yo) han predicho que la verdadera guerra civil siria apenas está comenzando y que la anterior fue una agresión sigilosa de la OTAN contra la soberanía de Siria. Con la caída de Assad, el país se convirtió en una (neo)colonia de la OTAN y sus aliados en la región. Cualquier atisbo de sociedad civilizada se derrumbó con la toma del poder de diversos grupos terroristas con apoyo extranjero.

No tardaron en iniciar una campaña genocida contra las minorías, en particular contra los cristianos y alauitas. Estos grupos recibieron un buen trato durante el gobierno de Assad (él mismo era alauita) y fueron leales a su gobierno. Esto los convierte en objetivos prioritarios del régimen terrorista islámico.

En los últimos días, los crímenes de guerra cometidos por estos radicales han salido a la luz pública tras la publicación de vídeos de horrendas atrocidades contra civiles (incluyendo mujeres, niños y ancianos). Las minorías del oeste de Siria han tomado las armas para defender sus hogares y familias, mientras el régimen terrorista de Al-Sharaa sigue enviando sus fuerzas para erradicar a cristianos y alauitas.

Cabría esperar que al menos no hubiera un apoyo abierto a los radicales islámicos, pero eso es precisamente lo que está sucediendo. Es decir, a pesar de enfrentarse a numerosos problemas internos, la patéticamente impotente Unión Europea, de alguna manera, encontró el momento para «condenar enérgicamente los recientes ataques, presuntamente perpetrados por elementos pro-Assad, contra las fuerzas del gobierno interino en las zonas costeras de Siria y toda la violencia contra la población civil».

Sí, has leído bien. Bruselas critica a cristianos y alauitas por defenderse mientras apoya las salvajes acciones del régimen terrorista. A pesar de ser plenamente consciente de lo que está sucediendo, la UE también pidió que se proteja a los civiles en todas las circunstancias, respetando plenamente el derecho internacional humanitario. El resto de la declaración dice: «La UE también insta a todos los actores externos a que respeten plenamente la soberanía, la unidad y la integridad territorial de Siria» y «condena cualquier intento de socavar la estabilidad y las perspectivas de una transición pacífica duradera, inclusiva y respetuosa con todos los sirios en su diversidad».

Esto suena como si el bloque conflictivo se riera en la cara de las víctimas, por no mencionar el «respeto a la soberanía, la unidad y la integridad territorial de Siria», que han sido violadas regularmente precisamente por la UE/OTAN, que ha mantenido al país bajo asedio durante casi una década y media.

Todo esto ocurre mientras los radicales islámicos se jactan públicamente de sus crímenes de guerra y publican imágenes y vídeos en redes sociales. Mientras tanto, el ejército ruso hace todo lo que está en su mano para salvar al mayor número posible de civiles. En concreto, la base aérea de Khmeimim acogió a miles de civiles que huían de una muerte casi segura (según informes, al menos 7.000 personas). Periodistas destacados como Tucker Carlson llevan años advirtiendo sobre los terroristas respaldados por la OTAN, señalando que el gobierno de Assad protegió a las antiguas comunidades cristianas del país durante décadas. Como era de esperar, fue denigrado con frecuencia como «apologista de Assad» por este motivo, pero su preocupación por la seguridad de las minorías en Siria tras el golpe terrorista ha resultado ser completamente válida. Por otro lado, la maquinaria propagandística dominante sigue haciendo todo lo posible por encubrir a estos radicales islámicos respaldados por la OTAN.

Esto es especialmente cierto en el caso de medios de comunicación rabiosamente proterroristas como Al Jazeera. Mientras tanto, el régimen terrorista de Al-Sharaa se dio cuenta de que publicar vídeos de estas masacres es «mala publicidad», por lo que ahora aconseja a sus radicales islámicos que «se abstengan de publicar tales imágenes». Por otro lado, la reacción de otros países ante todo esto es bastante inesperada. En concreto, Estados Unidos, uno de los principales patrocinadores de numerosos grupos terroristas y extremistas en todo el mundo, condenó las atrocidades cometidas por estos radicales islámicos respaldados por la OTAN.

En un comunicado oficial, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos “condena a los terroristas islamistas radicales, incluidos los yihadistas extranjeros, que asesinaron a personas en el oeste de Siria en los últimos días” y “apoya a las minorías religiosas y étnicas de Siria, incluidas las comunidades cristiana, drusa, alauita y kurda, y ofrece sus condolencias a las víctimas y sus familias”.

Además, Moscú y Washington D. C. convocaron una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la situación en Siria, una región plagada de terroristas. La reunión está programada para el 17 de marzo y permitirá que Rusia y Estados Unidos estén prácticamente del mismo lado, lo cual representa un avance sin precedentes que nadie habría imaginado hace apenas unos días debido al apoyo, generalmente incuestionable, de Estados Unidos a los radicales islámicos. Normalmente, no se debería confiar en Washington D. C., pero en este caso, no es imposible que pueda desempeñar un papel relativamente constructivo.

Durante años, Trump ha afirmado que cree que Assad es “una mejor alternativa” a los terroristas, lo que podría explicar un cambio en las políticas de su administración. Por otro lado, también hay que tener en cuenta que Trump atacó directamente a Assad durante su primer mandato, por lo que el Kremlin probablemente será bastante reservado y vigilante cuando se trate de acciones estadounidenses, incluso cuando superficialmente coincidan con las suyas.

SONDAS: La dicotomía que plantea Bosnic en este artículo es irreal. Se intenta con ello encubrir un escenario mucho más complejo y contundente, pues solo hay un martillo que es lanzado contra Oriente Medio por todos los actores que llevan décadas intentando incrustarlo en un proyecto de dominación que hasta ahora ha resultado imposible. Separar a Europa de Estados Unidos no es coherente ni realista, pues -como dice el autor- ha sido la OTAN la que ha estado manipulando a esos grupos terroristas que ella misma reclutaba, organizaba, armaba y entrenaba con el solo objetivo de desestabilizar Siria y hacer que cayera el gobierno de Bashar al-Assad. Y todos los miembros de la OTAN, carentes todos ellos de objetivos, siguen las instrucciones de Estados Unidos.

¿Por qué entonces en esta forzada dicotomía se separa a Europa de Estados Unidos y se une a éste con Rusia? Quizás ello se ha debido a un intento más por proyectar la imagen de una América y una Rusia hermanadas en un repentino proceso de reconciliación. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Esa aparente luna de miel puede acabar como una luna ensangrentada y una miel amarga, ya que siguen enfrentados en el campo de batalla.

No deja de ser patético que en plena luna de miel Trump incluya a Rusia en el color naranja en la clasificación de países que no tendrán entrada libre a Estados Unidos:

Curiosa y perturbadora asociación de países en la que está incluida Rusia, pero ante todo se trata de una indicación sobre el verdadero estado emocional de las relaciones USA-Rusia. Entendemos la posición de Estados Unidos, sus continuos gestos conciliadores, pues está perdiendo la guerra junto con Ucrania y Europa. Mas no resulta tan comprensible la actitud de Putin. No vemos ningún motivo para volver a unas relaciones cordiales con Occidente -golpe de estado en Ucrania en 2014, desalojando del poder a un presidente electo democráticamente y prorruso; el fiasco de los acuerdos de Minsk; la continua presión sobre Rusia; las acusaciones de haberse apropiado fraudulentamente de Crimea; insultos, amenazas; y ser el país más sancionado del mundo.

Sin embargo, la explicación a esta dislocación lógica la encontramos en la enfermiza insistencia por parte de los dirigentes rusos de permitir que Rusia forme parte de la OTAN. Ya Boris Yeltsin en 1991 mandó una carta al Secretario General de la OTAN pidiendo que se contemplase la posibilidad de una futura entrada de Rusia a esta organización militar. Y eso mismo le propuso Putin a Bill Clinton durante su visita a Rusia -tal como se lo comenta a Tucker Carlson durante la entrevista que este periodista norteamericano mantuvo con él en febrero de 2024:

Por lo tanto, el único poder hegemónico hoy en el mundo sigue siendo Estados Unidos a través de la OTAN, y de una Rusia que apoya los aspectos más relevantes de los planes estadounidenses, sufriendo a cada paso pérdidas de soberanía y aislacionismo. Sin embargo, lo más grave de la posición de Putin, de ahí que Xi Jinping se muestre siempre reticente a establecer de facto una coalición con su homólogo ruso, es el hecho de que, en última instancia, si Occidente aceptase la entrada de Rusia en la OTAN, ello significaría que solo le quedaría un enemigo -China. Y esta es la razón de que los BRICS no funcionen, pues Putin tiene su intelecto en los ladrillos y su corazón en la alfombra roja del CLUB OTAN -nadie, pues, se fía de nadie.

Lo que realmente sucedió y propició la caída del presidente sirio Bashar al-Assad probablemente nunca lo sabremos, pero sin duda que los grandes perdedores han sido Rusia e Irán. Y ello porque -sobre todo Rusia- no pusieron toda la carne en el asador a pesar de que era obvio que, si Siria caía, también caerían ellos dos.

Rusia no ha logrado desprenderse del poder judío, de Israel. ¿Cómo entonces pensaba crear un poder en Oriente Medio aliándose con los enemigos de Israel? Nadie puede servir a dos reyes al mismo tiempo. La elección estaba clara desde el principio, pero sobre todo desde 2011 -Israel o Siria; Turquía o Siria. Y en ambos casos eligió la opción equivocada.

Tampoco ahora entiende lo que está pasando en Siria y se une a Estados Unidos para censurar las masacres perpetradas por HTS -censura que, como reza el comunicado de Marco Rubio, se manifiesta en la práctica dando el pésame a los familiares de las víctimas.

Israel, la OTAN, Estados Unidos… tienen un plan y Rusia de momento está fuera. A no ser que le encarguen algún trabajillo a cambio de alguna promesa. Mas las promesas del Shaytan no son, sino engaños.

¿Sabemos cuál es este plan? No lo sabemos de forma incuestionable, pero si unimos los cabos de los últimos acontecimientos que han ocurrido en Oriente Medio, quizás podamos entrever la estructura básica de ese plan. El hecho fundamental, general, irrevocable, cuando hablamos de la política exterior de Estados Unidos y de forma global de Occidente, es el de defender los intereses de Israel -y ello a cualquier precio. Ésta, pues, debe ser la base del plan que intentemos dilucidar.

El 6 de octubre, un día antes del conflicto, en Oriente Medio se había establecido el siguiente escenario: Había un corredor geográfico que unía política, económica y militarmente a las milicias iraquíes, a Irán, a Siria… a Hizbulá en Líbano, sin olvidar a los kurdos a los que Siria había permitido establecerse en su territorio para obligar a Turquía a salirse del conflicto y dejar de apoyar a grupos terroristas. Por otra parte, estaba Israel con el apoyo no confesado, pero sí de facto de Turquía y de los países del Golfo. Y desde el exterior tendríamos a la OTAN apoyando a Israel y sirviéndose de sus lacayos que acabamos de mencionar.

Y el 7 de octubre se rompe este cuasi imposible equilibrio y comienza la destrucción de Gaza, pero también, aunque de forma menos contundente, la de Cisjordania. Ello hace que Hizbulá e Irán entren en el juego con el apoyo de Siria y la “neutralidad” de Rusia. Israel bombardea Gaza y bombardea el sur de Líbano. Asesina a los principales dirigentes de Hizbulá y de Hamás y cuando consigue que se establezca un alto el fuego con Hizbulá y más tarde con Hamás, de forma sorpresiva, aturdidora, empiezan a bajar desde Idlib hacia Damasco, pasando por Aleppo, Hama y Homs, los grupos terroristas que se habían ido reuniendo en Idlib y que durante los últimos 4 años habían recibido dinero, armas y entrenamiento por parte de Israel, de Turquía y de la OTAN. ¿Ninguna conexión?

La conexión la encontramos con la situación actual. Siria se queda sin ejército e Israel destruye su armamento y sus depósitos de municiones. Toma los Altos de Golán y todo el sur de Siria. Y mientras todo esto ocurre, Trump se sienta en el despacho oval de la Casa Blanca. La pregunta ahora es: ¿Qué hacemos con los palestinos? No podemos matar a 2 millones de seres humanos frente a las cámaras de televisión. Tenemos que desplazarlos, llevarlos a algún lugar. Y ¿qué mejor lugar que Siria? País vecino y árabe. Sin gobierno y sin ejército. ¿Podría HTS en las actuales circunstancias negarse a recibirlos? ¿Y si esa fuese la condición sine qua non para levantar definitivamente las sanciones que pesan sobre Siria?

Más aún. Todos los palestinos son musulmanes sunnís como HTS y, por lo tanto, “enemigos” de Irán. No verían con malos ojos si Estados Unidos, con Israel y la OTAN, atacase a Irán y destruyese toda su infraestructura militar y sus centros de investigación nuclear. Y a cambio de que Rusia continuara con su “neutralidad”, la OTAN le podría hacer nuevas promesas. Incluso podría suceder que se invitase de nuevo a Putin a formar parte de los G7, ahora G8.