art 13

El tema de la predestinación muy probablemente sea uno de los escollos más antiguos a los que se enfrenta el hombre en su esfuerzo por comprender el funcionamiento de la existencia. Sin embargo, y a pesar de haber sido punto crucial en las discusiones filosóficas y religiosas de todos los tiempos, poco parece que hayamos avanzado en dilucidar tan contradictorio concepto. El propio Alí (r.a) recomendó a uno de sus compañeros no cabalgar por ese camino. No obstante, deberíamos matizar el consejo de Alí, ya que, si por “cabalgar” se refería a intentar comprender cómo Allah el Altísimo ha organizado los destinos humanos, obviamente es una tarea imposible, pues nos adentraríamos en el sistema operativo de la existencia (ver artículo IX). Sin embargo, no parece que sea tan descabellado intentar entender el asunto desde las posibilidades que nos ofrece el sistema funcional.

A este respecto, las noticias que nos llegan del Qur-an son claramente a favor de la predestinación, ya que es un concepto que, obligatoriamente, va asociado al Tawhid, a la Unicidad absoluta de Allah. Tomar decisiones implicaría ser independientes de la voluntad de Allah. Aquí el asunto no es si Allah el Altísimo conoce todo cuanto acontece en Su creación, sino saber si tiene control sobre las acciones que en ella tienen lugar –saber que al tocar el fuego sentirás dolor, no tiene nada que ver con decidir si lo vas a tocar o no; son dos conceptos diferentes que en muchos casos se confunden entre sí. En todo caso, las noticias coránicas son incuestionables:

(245) …Es Allah Quien restringe y da en abundancia...
Sura 2 – al Baqarah

La primera noticia que recibimos es que Allah es Quien ha repartido, decidido, la provisión, y en base a esa decisión ha diseñado otras acciones que permitan que aquella se cumpla. No ha sido, pues, mi habilidad ni mi genio empresarial la causa de mi éxito económico, sino el plan de Allah en el que estaba inscrito. Sin embargo, ese registro se ha cumplido a través de otros miles de registros extendiéndose sobre una red casi infinita de interconexiones (ver artículo XV). La sucesión de fases a través de una larguísima cadena de causas y efectos nos hace sentir, en cambio, que nuestro éxito empresarial se debe a la compra de aquel terreno, a mi hábil regateo, a mi arriesgada decisión de construir en él una urbanización de lujo… donde quiera que mire veré causas y efectos, decisiones, elecciones… libre albedrío. Así debe ser, pues si en cada acción viéramos la mano de Allah, la existencia nos resultaría insoportable, sin sentido.

Es lo mismo que ocurre en el cine –si constantemente viéramos a los cámaras filmando, a los maquilladores produciendo simulacros de heridas en los actores, al director dando instrucciones… inmediatamente nos saldríamos de la sala. Sin embargo, y a pesar de que sabemos que es una película, si todo eso se oculta al espectador y la filmación está bien realizada y ejecutada, a los pocos minutos de empezar la película le daremos un alto porcentaje de realidad –nos sentiremos cómplice de este actor, odiaremos a ese otro, sentiremos pánico frente al asesino o al monstruo que quiere atacar al protagonista. Obviamente, la filmación divina es infinitamente más grandiosa y perfecta que cualquier película realizada por un ser humano. Sin embargo, el sistema es el mismo (ver artículo II). ¿Quién dudaría mientras vemos “una buena película” que son los actores los que deciden, los que actúan, se caen, luchan, sufren y mueren? ¿Quién piensa en el director en los momentos de máxima emoción y suspense, en los cámaras, en los extras…? Toda esa realidad desaparece y no quedan, sino los actores en sus escenarios. Y eso, precisamente, es lo importante, ya que todo lo demás, aparte de la acción, son medios:

(13) Os ha subordinado todo cuanto hay en los Cielos y en la Tierra.
En eso hay signos para la gente que reflexiona.
Sura 45 – al Yaziyah
(30) Sobre los que dicen: “Mi Señor es Allah,” y obran con rectitud, descienden los malaikah y les dicen: “No temáis ni os apesadumbréis, antes bien alegraos por la buena nueva del Jardín que se os ha prometido. (31) Os hemos acompañado en la vida de este mundo y os acompañaremos en Ajirah, donde tendréis todo cuanto deseéis, y todo cuanto
pidáis (32) –agasajo del Perdonador, del Compasivo.
Sura 41 – Fussilat

Todo ha sido preparado para poder desarrollar el plan de Allah, el proyecto insan, y todos actúan según el método elegido por el Altísimo de causa y efecto. Es la gran filmación de Allah en la que Él es la única causa de la que todo emana y se organiza según Su plan. Al mismo tiempo, la última aleya citada nos alerta de que en Ajirah también funcionará el método de causa y efecto y seguirán siendo los malaikah quienes cuiden de nosotros y sean muchas de las causas aparentes de sucesos y fenómenos que ocurran en nuestras vidas.

En la siguiente aleya se nos informa de que es Allah el Altísimo Quien crea las tramas existenciales. El Todopoderoso organizó el guión, siguiendo el método causa-efecto, para que disputaran entre sí, más creyeron que eran ellos los que eligieron y decidieron discutir y luchar. Sin embargo, actuaron siguiendo el plan inexorable de Allah, recibiendo el input preparado para ellos (ver artículo VI y esquema 7).

(253) …De entre ellos hubo quienes creyeron y hubo quienes encubrieron la verdad. De haberlo querido Allah, no habrían luchado entre sí, pero Allah actúa según Su plan.
Sura 2 – al Baqarah

Todo está predeterminado de antemano. También la muerte. Nadie muere porque le haya atropellado un coche, sino que le ha atropellado un coche porque le ha llegado su hora y ese choque mortal juega el papel de causa aparente:

(145) Nadie muere si no es por la voluntad de Allah, en el tiempo prescrito.
Sura 3 – Ali ‘Imran
(154) … Diles: “Aunque hubierais estado en vuestras casas, la muerte habría llegado a los lechos de aquéllos a los que se les hubiera decretado.
Sura 3 – Ali ‘Imran
(168) Se decían entre ellos sentados en sus casas: “Si nos hubieran obedecido, no les habrían matado.” Diles: “Evitad la muerte cuando os llegue si es verdad lo que decís.”
Sura 3 – Ali ‘Imran
(78) Dondequiera que estéis os atrapará la muerte, aún si estuvierais en imponentes torreones. Si les acontece algún bien, dicen: “Esto viene de Allah,” pero si les sobreviene algún mal, dicen: “Esto viene de ti.” Diles: “Todo viene de Allah.” ¿Qué le pasa a esta gente que apenas comprenden una palabra de lo que se les dice?
Sura 4 – an Nisa

En esta última aleya se nos informa de que todo viene de Allah el Altísimo, lo bueno y lo malo, de la misma forma que todo en un guión cinematográfico viene del director –cada palabra, cada gesto, cada acción. No obstante, la aleya continúa de forma que podría parecernos en un primer momento contradictoria:

(79) Lo que os acontece de bueno viene de Allah,
y el mal que os pueda sobrevenir viene de vosotros mismos.
Sura 4 – an Nisa

Obviamente, no hay ninguna contradicción. Lo que hace esta aleya es mostrar claramente que el método elegido por Allah para Su creación es el de causa-efecto. Todo viene de Allah, pero la causa aparente del mal que nos acontece son nuestros actos de rebeldía. En Su plan hay dos grandes etapas o fases –la vida en dunia que actúa como un examen, y la vida en Ajirah como resultado de la prueba de dunia. En la vida de dunia, el sistema de causas y efectos pone en movimiento la trama existencial a través de la dialéctica que genera la relación entre los contrarios. Utilizamos el término “contrarios” cuando en realidad el mal no es lo contrario del bien, sino su ausencia. Los atributos de Allah son siempre positivos, pero la ausencia de cualquiera de esos atributos generará automáticamente cualidades negativas según una relación directa (ver artículo XV). En Ajirah esta dialéctica no se dará, ya que no habrá ausencias y el hombre participará de todos los atributos de Allah que puedan ser asumidos por él –no será Wahhab, pero será Karim; será Mutakabbir con respecto a la gente de yahannam, pero humilde con la gente del jardín. En dunia, en cambio, hay ausencias que se manifiestan en cualidades negativas que a su vez son causa aparente de los males que nos sobrevienen.

No obstante, si ahora volvemos a la aleya 78 encontraremos la explicación real de que haya bien y mal en la vida de dunia: “Todo viene de Allah,” y en la aleya 79 encontraremos manifestado el método causa-efecto: “el mal que os pueda sobrevenir viene de vosotros mismos.” Fijémonos en las siguientes aleyas:

(30) A unos los habrá guiado, y para otros se habrá confirmado el extravío. Ellos habían tomado a los shayatin como sus aliados en vez de a Allah, y creyeron que estaban guiados.
Sura 7 – al ‘Aaf
(99) Si así estuviera inscrito en el plan de tu Señor, creerían todos cuantos hay en la Tierra. ¿Vas a obligar entonces a los hombres a que sean creyentes? (100) Ninguna nafs puede creer si no es por la voluntad de Allah. Arrojará inmundicia sobre aquellos que no razonen.
Sura 10 – Yunus

De nuevo vemos la causa primera real –Allah Todopoderoso– y a continuación se mencionan las causas aparentes –tomaron a los shayatin como aliados, y son gente que no razona.

En la siguiente aleya, la predeterminación de todas las cosas, incluso las más insignificantes, está expresada con una mayor rotundez:

(59) Sólo Él tiene las llaves del Ghaib y sólo Él lo conoce. Sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No cae una sola hoja que Él no conozca y sepa que ha caído ni hay semilla en la oscuridad de la tierra ni nada húmedo o seco que no esté en un Kitab inalterable.
Sura 6 – al ‘Anam

Todo está en el guión antes de que comience la filmación propiamente dicha:

(22) No ocurre nada, ni bueno ni malo, en la Tierra o en vosotros mismos que no esté en un Kitab antes de que hagamos que se manifieste –eso es fácil para Allah.
Sura 57 – al Hadid

No podía ser de otro modo, ya que no hay improvisación por parte de Allah, sino un plan preciso y un sistema, un método, de ejecución. Todo está escrito antes de que se manifieste. Nada se ha dejado al azar. No hay ninguna imperfección en nada de lo que ha creado:

(3) El que creó siete Cielos, estratificados. No verás en la creación del Rahman ninguna discordancia. Vuelve a fijarte: ¿Ves algún fallo? (4) Vuelve a mirar una segunda vez.
La vista regresará a ti deslumbrada y exhausta.
Sura 67 – al Mulk

Tampoco la creencia es algo que podamos adquirir por nosotros mismos, como resultado de nuestro esfuerzo o de algún tipo de ejercicio espiritual o a causa de nuestros méritos. Allah Todopoderoso ha creado miles de personajes, de caracteres, y le ha dado a cada uno un papel preciso que desarrollar en la vida de dunia (ver artículo XV):

(39) Los que encubren la verdad de Nuestras aleyas moran sordos y mudos en las más abyectas tinieblas. Allah extravía o guía al camino de rectitud según Su voluntad.
Sura 6 – al An’am

Es decir, según Su plan. Allah el Altísimo es Quien ha diseñado Su creación y ha hecho que haya gente de yahannam y gente de yannah, gente del Jardín:

(179) Hemos creado para yahannam multitud de yin y de hombres. Tienen corazones con los que no comprenden, ojos con los que no ven y oídos con los que no oyen. Son como
animales de rebaño o aún más extraviados. Esos son los negligentes.
Sura 7 – al ‘Araf
(13) Si hubiese sido esa Nuestra voluntad, habríamos guiado a cada nafs. Sin embargo, se ha de cumplir Mi plan –llenaré yahannam de yin y de hombres –nas, todos juntos.
Sura 32 – as Saydah

No es, pues, un problema humanista de por qué no ha guiado Allah el Altísimo a todos los hombres y a todos los yin al Jardín, ya que, como nos informa esta aleya, esa es la voluntad de Allah –el fuego y el Jardín forman parte del plan de Allah, de la misma forma que parte de Su plan es que haya gente del fuego y gente del Jardín. Y para que haya gente del fuego, Allah el Altísimo ha creado caracteres con determinados atributos y ausencias, y circunstancias y compañías de modo que todo ello les lleve al fuego; de la misma forma que el director de una película crea personajes con características negativas, y son ellos los encargados de asumir el mal en cualquiera de sus formas. Nada se puede hacer por ellos. Deben cumplir inexorablemente con su papel:

(6) A los encubridores es igual que les adviertas o que no les adviertas, no creerán.
(7) Allah les ha sellado el corazón y el oído y ha oscurecido su visión con un velo.
Tendrán un terrible castigo.
Sura 2 – al Baqarah

Las criaturas de yahannam han sido creadas para el fuego según el método divino de causa-efecto. Cuando observamos su incapacidad para creer, su pertinaz encubrimiento, su malicioso cinismo o incluso su abierta declaración de guerra al Din de Allah, no podemos por menos que desearles el castigo del fuego –es el castigo que Allah el Altísimo quiere para ellos:

(41) …No podrás interceder por esos a los que Allah quiere poner a prueba. Allah no desea que se purifiquen sus corazones. En esta vida serán humillados
y en Ajirah tendrán un castigo atroz.
Sura 5 – al Maidah

Debemos entender que no se trata de gente buena, fiel, creyente a la que Allah Todopoderoso, caprichosamente, condena al fuego. Bien al contrario, como en el caso de Iblis, son gente rebelde, creada para la rebeldía. Es un asunto cerrado que ni siquiera el Profeta, como vemos en la aleya que acabamos de citar, pudo cambiar.

Intentemos entenderlo a través del método causa-efecto. El primer paso será reflexionar sobre la razón de que haya gente que no crea. El Qur-an nos informa que esa actitud se debe a una enfermedad que tienen en el corazón y que Allah agrava todavía más. También se nos dice que debido a esa enfermedad o a otras características de su nafs no son capaces de entender lo que se les dice ni de seguir la guía:

(10) En sus corazones hay una enfermedad que Allah agrava.
Sura 2 – al Baqarah
(18) Sordos, mudos y ciegos, ¿cómo podrán volver al camino?
Sura 2 – al Baqarah

El siguiente paso será reflexionar sobre la razón de que sus corazones hayan enfermado de dolencia tan grave y que, además, según todos los indicios, sea incurable. Para esta segunda fase también encontramos en el Qur-an una valiosa información –se han apartado del recuerdo de El Rahman, han hecho de sus deseos su ilah y se han rodeado de malas compañías:

(28) ¡Ay de mí! ¡Ojalá no hubiera tomado a ese por amigo! (29) Me extravió
del recuerdo después de haberme llegado.”
Sura 25 – al Furqan
(36) A quien se aleja del recuerdo del Rahman le enviamos un shaytan que se convierte en su amigo íntimo –qarin. (37) Les apartan del camino haciéndoles creer que están guiados
(38) hasta que llega a Nosotros, y dice: “¡Ay de mí! ¡Ojalá hubiera entre tú y yo
la distancia de los dos orientes! ¡Qué mal compañero!”
Sura 43 – az Zujruf
(119) ¿Por qué no habríais de comer de aquello sobre lo que se ha mencionado el nombre de Allah? Ya se ha explicado detalladamente lo que se os prohíbe, a menos que os veáis
forzados a ello. En verdad que muchos, faltos de conocimiento, se extravían
por seguir sus deseos, pero tu Señor conoce a los transgresores.
Sura 6 – al ‘Anam

Seguidamente, tendremos que reflexionar sobre la causa de que se hayan apartado del recuerdo, hayan seguido sus deseos y se hayan rodeado de malas compañías. Sin duda que había en sus nafs una clara inclinación a ello –sólo deseaban el placer sin responsabilidad, les atraía la gente corrupta y detestaban oír hablar de espiritualidad en cualquiera de sus formas. Y si alguien trataba de llevarles de vuelta al camino de rectitud, el shaytan les convencía fácilmente de que estaban en lo cierto y de que eran los otros los que estaban equivocados:

(32) Ya se burlaron de los Mensajeros que hubo antes de ti, pero dejé que los encubridores siguieran sus inclinaciones por un tiempo y luego los castigué.
¡Qué atroz fue el castigo que recibieron!
Sura 13 – ar Ra’d
(78) Hemos venido a vosotros con la verdad, pero la mayoría de vosotros la detesta.
Sura – az Zajruf
(1) Se acerca para el hombre –nas– la hora de rendir cuentas. Sin embargo, en su negligencia, se apartan. (2) No les llega ninguna nueva advertencia de su Señor, que no la escuchen, mientras están entretenidos en sus ocupaciones, (3) con el corazón distraído…
Sura 21 – al Anbiya
(63) ¡Por Allah! Hemos enviado Mensajeros a todas las ummah antes de ti, pero el shaytan
les hizo ver sus iniquidades como la más bella forma de actuar.
Sura 16 – an Nahl

Sin embargo, el Qur-an nos informa de que el shaytan no tiene autoridad alguna sobre los hombres. Por lo tanto, su engañoso susurro es otra causa aparente.

(22) Dirá el shaytan cuando llegue la hora del juicio final: “Allah os hizo una promesa y esa promesa ha resultado ser verdadera. También yo os prometí algo, pero no fue mi promesa, sino un fraude. En realidad, no tenía sobre vosotros ninguna autoridad, pero os llamé y me respondisteis. Así pues, no me reprochéis nada a mí, sino reprocharos a vosotros mismos. Ni yo os puedo socorrer ni vosotros me podéis socorrer a mí. Reniego de aquello con lo que antes me asociabais.” Los infames tendrán un doloroso castigo.
Sura 14 – Ibrahim

Sin duda, una de las aleyas más inquietantes del Qur-an. Mas siguiendo con nuestra línea de argumentación, deberemos ahora reflexionar sobre la razón de que hubiera en ellos esa inclinación a seguir el camino del shaytan, a dejarse embaucar por unos y por otros, a renegar de los signos de Allah Todopoderoso:

(42) Estarán en un viento abrasador y agua hirviendo, (43) bajo una ardiente sombra, (44) ni fresca ni generosa. (45) Antes de sufrir esta suerte vivían como más les placía, siguiendo sus inclinaciones. (46) Persistían en cometer los mayores pecados. (47) Solían decir: “¿Acaso cuando hayamos muerto y seamos tierra y huesos carcomidos, se nos hará resurgir
a la vida? (48) ¿Y también a nuestros ancestros?”
Sura 56 – al Waquiah
(27) Avanzarán unos contra otros y se reprocharán mutuamente. (28) Dirán: “Nos embaucasteis, sugiriéndonos lo que parecía bueno.” (29) Les responderán: “¡No, no fue así! La realidad es que vosotros no erais creyentes. (30) No teníamos ninguna autoridad sobre vosotros; ninguna, pero estabais en continua rebeldía.
Sura 37 – as Saffat

Esta información nos lleva a entender que la causa aparente primera es que la gente de yahannam no tiene iman y, por lo tanto, no tiene taqwah, no toman en serio los signos de Allah ni Sus advertencias y ello les lleva a seguir sus deseos y a buscar la compañía de los nefarios.

La última reflexión al respecto nos llevará a preguntarnos, ¿por qué hay gente sin iman o con un iman cubierto, tapado, enterrado en lo más profundo de su fitrah (ver artículo X)? ¿Por qué hay gente que ha olvidado la confesión que toda nafs hizo a su Señor y Creador?

(172) Cuando tu Señor se dirigió a la descendencia de los Banu Adam e hizo que testimoniaran sobre ellos mismos: “¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?” Respondieron: “Atestiguamos
que lo eres.” Y ello para que el Día del Resurgimiento no dijerais:
“En verdad que desconocíamos este asunto.”
Sura 7 – al ‘Araf

La razón no puede venir de nuestra voluntad, pues nosotros no tenemos el poder de crear o modificar cualidades, atributos o características de nuestro carácter ni tampoco originar nuestra propia constitución física. No hemos elegido ser altos o bajos, tener ojos azules o negros, ser generosos o avaros… Todo ello nos ha sido dado, impuesto, y todo ello nos llevará al fuego o al Jardín:

(5) No hay nada que pueda ocultarse al conocimiento de Allah ni en los Cielos
ni en la Tierra. (6) Es Él Quien os forma en las matrices siguiendo Su plan.
No hay dios, sino Él –el Poderoso, el que Juzga con Sabiduría.
Sura 3 – Ali ‘Imran
(7) Sabed que entre vosotros está el Mensajero de Allah y que, si os obedeciera en muchos asuntos, ya os habríais encontrado en más de un apuro. Mas Allah os ha hecho
amar el iman, y lo ha embellecido en vuestros corazones. Ha hecho
que detestéis el encubrimiento, la rebeldía y la desobediencia.
Sura 49 – al Huyurat

En la primera fase de la reflexión hemos llegado a la primera causa aparente de lo que será nuestro destino final –falta de iman. A su vez, esa causa primera aparente nos ha hecho concluir que la primera causa real es Allah Todopoderoso –Es Él Quien os forma en las matrices siguiendo Su plan.

Este hecho incuestionable expuesto en estas y en otras muchas aleyas coránicas nos sumerge, en un primer momento, en un estado de absoluta perplejidad –¿Dónde queda mi responsabilidad ante el mal que pueda cometer? ¿Por qué he sido elegido para yahannam antes incluso de nacer?

Veamos cuatro factores decisivos a la hora de entender este aparente escándalo metafísico:

A-La gente de yahannam no se hace esas preguntas precisamente porque no cree que haya una geografía infernal post-mortem. No cree que haya un Creador de todo cuanto existe, y aun si creyese, llevada por su rebeldía se posicionarían en contra de él –esa en realidad es la posición del humanismo, creer que nosotros podemos hacerlo mejor que Allah Todopoderoso, que, si se nos diera la posibilidad, crearíamos un universo mejor que el Suyo. Por necia que parezca esta posición, es la que han seguido los Banu Isra-il a lo largo de los milenios, y la que después han seguido los llamados judíos; es decir, todos aquellos que se han adherido a las interpretaciones de la Taurah. Hay otros que creen en el ilah que ellos mismos se han fabricado con retazos de la Profecía y del chamanismo (ver artículo XIX). Y aun los hay que se burlan de todo ello y en su negligencia se aconsejan unos a otros –“comamos y bebamos que luego moriremos.” Esta es la gente de yahannam. No son creyentes sumisos siempre preocupados por hacer el bien y a los que Allah castiga con el fuego para satisfacer Su tiránico deseo de oprimir a Sus siervos. Si les dijéramos: “¡Creed!” Nos responderían: “¿Habremos de creer como creen los necios?” Y sin embargo, es a ellos, a la gente de yahannam, a los humanistas, a los que se autodenominan ateos… a los que más intolerable les resulta el hecho de que un Ilah en el que no creen haya predestinado a la gente para el infierno, en el que tampoco creen, o para el Jardín –según ellos puras fantasías:

(111) Aunque hiciéramos que bajaran a ellos malaikah y que los muertos les hablaran, y reuniéramos todas las cosas que hay en el mundo y se las pusiéramos delante, no creerían, a menos que estuviera en el plan de Allah, pero la mayoría de ellos ignora esta realidad.
 Sura 6 – al ‘Anam
(29) Es una admonición y un recuerdo. Quien quiera que se dirija hacia su Señor.
(30) Mas no querréis a menos que Allah quiera. Allah actúa y juzga según Su conocimiento. (31) Hace entrar en Su rahmah a quien así decide su voluntad.
Para los infames ha preparado un doloroso castigo.
Sura 76 – al Insan
(27) No es, sino un recuerdo que ejerce su influencia en todos los dominios (28) para el que de vosotros quiera la rectitud. (29) Mas no la querréis, a menos que Allah quiera
–el Señor de Todos los Dominios.
Sura 81 – at Takwir

No pueden creer, no pueden seguir el camino de rectitud, pues han nacido con una enfermedad en el corazón que Allah les agrava, han nacido sin iman y detestando la creencia esa es la gente de yahannan –su realidad no afecta a la gente del Jardín, si bien son elementos imprescindibles en el escenario existencial.

B-Aun si fuéramos plenamente conscientes del hecho de que todo está predeterminado de antemano, no podríamos dejar de actuar como si fuéramos nosotros los que eligiéramos y nada estuviera predestinado. Ante esta realidad podemos decir: “Dejemos, pues, de actuar” o “comencemos a matar a la gente indiscriminadamente” o “tirémonos por la ventana de un séptimo piso, pues si no está predestinado que muramos, no moriremos…” Podemos decir todo esto y mucho más, pero no serán, sino palabras, pues en nuestra fitrah hay una “obligatoriedad” que nos empuja a ejecutar inexorablemente los actos para los que hemos sido predestinados.

(68) Tu Señor crea siguiendo Su plan y elige, pero ellos no tienen elección.
¡Lejos está Allah de aquello con lo que Le asocian!
Sura 28 – al Qasas

No hay elección. Somos programas que deben “obligatoriamente” realizar las funciones que les son propias, valiéndose de los elementos y características específicos que contienen (ver artículo XVI).

Esta afirmación, por perturbadora que pueda parecer, está basada en nuestra realidad cotidiana, y nos resultaría evidente si tomáramos consciencia de ella a través de una apropiada y constante observación –no elegimos nada.

Cada día ingerimos cierta cantidad de comida, pero nos resulta imposible organizar, seguir y controlar los miles de procesos que se activan –ya en la boca, las enzimas que contiene la saliva (ni siquiera sabemos qué es un enzima) realizan tareas de transformación de los elementos nutrientes; más tarde, estas y otras enzimas separarán las vitaminas, las proteínas, las grasas… y serán conducidas a los lugares que las necesiten; pasarán a la sangre y penetrarán en las células, realizando millones de tareas, muchas de las cuales hasta ahora nos son desconocidas. De ninguno de esos procesos somos conscientes ni los sentimos, como no sentimos que nuestro corazón lata y que nuestro hígado esté constantemente limpiando nuestra sangre. El hombre sigue sin poder fabricar un aparato que realice las tareas del riñón con su misma eficacia… ¿Qué es entonces lo que elegimos? ¿Podemos acaso obligar a nuestro cuerpo a dejar de evacuar los líquidos y excrementos que produce durante días, semanas o meses? ¿Quién controla esos procesos? ¿Podemos dejar de ser cariñosos, amables y hospitalarios? ¿Quién ha puesto esas cualidades en nuestro carácter? Dos hermanos han crecido juntos en el seno de la misma familia, y han recibido la misma educación y el mismo trato; uno es médico, siempre dispuesto a socorrer a sus semejantes y en muchos casos sin cobrar nada por ello; el otro es un drogadicto que roba y mata sin ningún escrúpulo para conseguir las drogas que necesita. ¿Cómo se ha producido tan radical diferencia? ¿Quién ha diseñado personalidades tan distintas y opuestas? ¿Qué es entonces lo que elegimos? ¿Por qué no somos todos creyentes? ¿Por qué no somos todos gentes del Jardín?

(118) Si esa hubiera sido la voluntad de tu Señor, habría hecho que los hombres –nas– fueran una única ummah. Sin embargo, no dejarán de discrepar entre ellos, (119) salvo a quien tu Señor le conceda Su rahmah. Para eso los creó. Se cumplirá el plan de tu Señor –
“Voy a llenar yahannam de hombres y de yin.”
Sura 11 – Hud

Allah el Altísimo no se sorprende de que tantos de Sus siervos vayan a ser gente de yahannam, pues eso forma parte de Su plan, de lo que Él ha decidido que ocurra.

(13) Si hubiese sido esa Nuestra voluntad, habríamos guiado a cada nafs. Sin embargo, se ha de cumplir Mi plan –llenaré yahannam de yin y de hombres –nas, todos juntos.
Sura 32 – as Saydah

Y en Su plan quiere castigar la incredulidad, la hipocresía, la idolatría… y premiar la creencia, la sinceridad… De la misma forma que un director de cine quiere, a través de sus películas, promover la decencia, el compañerismo, la lealtad… y mostrar cuan abyectas son la mentira, la falsedad, la traición… Para ello, se verá obligado a crear una trama en la que todas esas características se vayan encarnando en diferentes personajes. Al final, triunfarán los aspectos positivos sobre los negativos, quedando éstos condenados a la ignominia y a la perdición.

El creyente quiere estar con los creyentes, quiere hacer proyectos con ellos, trabajar con ellos, pedir su consejo. No quiere relacionarse con los encubridores, y si lo hace durante un tiempo, tanto en la vida como en la película, vemos que es un grave error.

C-El deseo de tener libertad de elección o libre albedrío se sacia en la consciencia. El espectador está fuera de la acción, si bien se siente ligado a ella, de alguna forma se siente concernido ya sea a nivel emocional, intelectual o ideológico. Sin embargo, en su posición de espectador no se plantea el problema del libre albedrío. Para él está claro que ha sido el director quien ha hecho todas las elecciones, quien ha tomado todas las decisiones. El espectador contempla el escenario en el que se lleva a cabo la trama. Esta fuera de ella, pero entiende los valores que el director quiere expresar y transmitir. Contempla entusiasmado el triunfo de los personajes que encarnan las características positivas y siente un fuerte rechazo por los que encarnan las negativas. Odia y ama, detesta y se emociona, reflexiona, toma partido por unos personajes o por otros, llora, se alegra, se llena de júbilo… y sin embargo, está fuera de la película. De este modo, participa en alguna medida de la gloria, entiende lo que significa este concepto –participa de la trama desde fuera. Siente inquietud al ver el monstruo que persigue a uno de los personajes, pero al mismo tiempo siente la gloria, se encuentra en la gloria porque ese monstruo no tiene poder sobre él, no puede hacerle ningún daño. Sin embargo, qué pasaría si la consciencia no estuviera activada, si no hubiera reflexión. La película será su única realidad y clavará aterrado las uñas en el brazo de la butaca. Muy probablemente grite y se tape los ojos con las manos. Ha dejado de ser espectador y ha perdido su estado de gloria –es presa de la acción sobre la que no tiene el menor poder de cambiarla, ya que todo ha sido decidido por el director.

En el caso de la vida real de este mundo, la ecuación es algo más complicada, pues somos espectadores, pero también actores –hay un tiempo anterior y otro posterior a la filmación; nuestra gloria es, pues, relativa y momentánea, mientras que la gloria de Allah –el tasbih– es continua y absoluta. La interacción entre nafs-cuerpo-acción nos hace tomar la posición de personajes, produciendo en nosotros un gran apego hacia la actividad de las nafs y de los cuerpos; mientras que si en la interacción nafs-cuerpo-acción introducimos el elemento consciencia, se reducirá drásticamente ese apego y veremos la actividad de las nafs y de los cuerpos en tanto que espectadores.

La consciencia, como el espectador, observa y esa observación pone en movimiento las capacidades cognoscitivas de la nafs –el análisis, la reflexión, el razonamiento… Desde fuera, desde la butaca de la consciencia, podemos ver la actividad de las nafs, incluso de la nuestra propia, con claridad, desapego y una mayor objetividad –vemos y nos vemos.

El problema del libre albedrío desaparece cuando vivimos al nivel de la consciencia, ya que la acción ocurre fuera de ella y no nos toca, no nos afecta, sino como espectadores y no como personajes.

D-¿Cuál es la mil-lah de Ibrahim? El Tawhid absoluto. Ibrahim va directamente a la causa real. En su sistema pedagógico lo primero es entender que Allah es la causa real de todos los fenómenos y de todos los procesos. Ese es el significado de la ilah illa Allah. Después vienen las causas aparentes –sistema profético… Muhammad rasul Allah. En otro sistema pedagógico se puede llegar a la causa real a través de las causas aparentes, pero el resultado será el mismo. Esto es lo que Ibrahim pide a su pueblo –que crean en la causa real:

(4) Tenéis un hermoso ejemplo en Ibrahim y en los que se mantenían firmes con él, cuando le dijeron a su gente: “Nada tenemos que ver con vuestra forma de actuar ni con lo que
adoráis fuera de Allah. Renegamos de vosotros. Habrá enemistad y odio
entre nosotros hasta que creáis solamente en Allah.”…
Sura 60 – al Mumtahanah

El pueblo de Ibrahim, como la mayoría de la gente, no ve, sino causas aparentes, y desde estas les resulta muy difícil o imposible pasar a la causa real, y ello les lleva irremisiblemente a la idolatría. Ibrahim no puede abandonar su sistema pedagógico, pues para él, al contrario que para su pueblo, lo evidente, lo inmediato incluso, es la causa real:

(78) El que me creó y me guía. (79) El que me sustenta (80) y me cura cuando estoy enfermo. (81) El que me hará morir y luego me devolverá a la vida.
Sura 26 – ash Shuara

Esta es la mil-lah de Ibrahim, el Tawhid absoluto. Allah es la causa real de mi curación y las medicinas que tomo, el régimen alimenticio que sigo… son las causas aparentes.

Es la misma idea expresada por boca de Yaqub:

(67) Y añadió: “¡Hijos míos! No entréis por una sola puerta, entrad por puertas distintas. Mas de nada os servirán mis consejos frente a la voluntad de Allah. Suya es la soberanía. A Él me encomiendo y a Él se encomiendan los que en Él confían.”
Sura 12 – Yusuf

Yaqub tiene plena consciencia de que todo está predestinado en la voluntad de Allah, pero descendiendo al nivel de las causas aparentes, les da un consejo porque como ya hemos visto nosotros somos espectadores (sólo vemos la causa real) y personajes al mismo tiempo (sólo vemos las causas aparentes). Yaqub no puede dejar de actuar siguiendo las causas aparentes, ya que los personajes no pueden dejar de actuar y de realizar su papel:

(68) … pues el consejo que les dio fue únicamente para satisfacer el deseo interno que Yaqub tenía de dárselo. En verdad que había adquirido plena comprensión del conocimiento que le habíamos enseñado. Sin embargo, la mayoría de los hombres –nas– no son conscientes de ello.
Sura 12 – Yusuf

La fórmula sigue estando clara:

consciencia activada – nivel causa real + nivel causas aparentes = posición existencial correcta

Un día u otro, el rollo de película se volverá a enrollar en el proyector hasta una nueva proyección, mas todo quedará guardado en la memoria absoluta, en los estantes de la filmoteca. Nada se puede perder.

(70) Él es Allah, no hay ilah, sino Él. Él es el Alabado desde el principio hasta el fin. Suyo es el juicio. A Él habréis de volver.
Sura 28 – al Qasas