La limpieza nacional, el barrido de golpistas y de leguleyos al servicio de occidente era más que necesario.

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Un tribunal boliviano emitió varias órdenes de arresto contra el ex presidente del país y otras nueve personas, incluidos ministros y altos funcionarios militares, por su papel en el golpe de estado contra el expresidente Evo Morales.

Eqipo de RT

El viernes, los fiscales estatales pidieron la detención de la ex presidenta interina Jeanine Anez, junto con cinco ministros del gobierno y cuatro jefes militares, tras haber sido acusados de sedición, terrorismo y conspiración.

Ánez ha reaccionado a las acusaciones, calificándolas de “persecución política” en Twitter después de enterarse de que las autoridades habían emitido una orden de búsqueda y captura.

Entre otros que se enfrentan al arresto se encuentran el general Williams Kaliman y el ex comandante de policía Yuri Calderón. Este último pidió al entonces presidente Morales que renunciara en noviembre de 2019 a pesar de que ganó las elecciones, alegando que la votación había sido manipulada, una afirmación que luego fue desacreditada.

Morales se vio obligado a exiliarse después de que las fuerzas de seguridad bolivianas se pusieran del lado de sus oponentes, y el gobierno conservador “interino” de Anez asumiera el poder en el país hispanoamericano. Sin embargo, retiró su candidatura en las siguientes elecciones en 2020 un día después de que las encuestas mostraran al candidato pro-Morales a la cabeza.

El partido Movimiento por el Socialismo de Morales, ahora dirigido por Luis Arce, ganó las elecciones generales de Bolivia, derrocando a Ánez y poniendo fin a los intentos de su gobierno de enjuiciar a los partidarios de Morales.

El viernes, los exministros de Energía y Justicia de Bolivia, respectivamente, Rodrigo Guzmán y Álvaro Coímbra, también fueron arrestados en la ciudad norteña de Trinidad y serán trasladados a la capital administrativa del país, La Paz.

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La semana pasada, Jeanine Añez, la ex presidenta interina autoproclamada de Bolivia, rechazó una citación para reunirse con el fiscal del estado en su provincia natal de Beni, allanando el camino para su arresto por otorgar a las fuerzas de seguridad “licencia para matar” a manifestantes que desafiaran a su gobierno interino en 2019 y 2020.

Morgan Artyukhina para Sputnik

Un tribunal boliviano emitió varias órdenes de arresto contra Jeanine Añez, la ex presidenta interina que tomó el poder en un golpe de estado a fines de 2019, junto con varios de sus principales ministros, advirtiendo que suponen un “riesgo de fuga”.

Según el expediente judicial compartido por el medio de comunicación boliviano Kawsachun News, Áñez y otros nueve altos funcionarios de su administración están acusados de terrorismo, sedición y conspiración.

En respuesta a las órdenes de arresto emitidas, Añez se dirigió a Twitter el viernes para pedir apoyo.

“La persecución política ha comenzado”, escribió. “El MAS ha decidido volver a los estilos de la dictadura. Una vergüenza porque Bolivia no necesita dictadores, necesita libertad y soluciones”.

Ascenso y caída de la casa de Añez

Áñez dejó el cargo a principios de noviembre cuando asumió el cargo Luis Arce, del Movimiento por el Socialismo (MAS), tras haber ganado en unas elecciones aplastantes el 18 de octubre. La votación se pospuso repetidamente, lo que provocó protestas y avivó los temores de un giro aún más alejado de la democracia.

Añez, ex-senadora de la región de las tierras bajas del Beni en el noreste de Bolivia, llegó al poder en el caos de noviembre de 2019, cuando una campaña coordinada de fuerzas nacionales e internacionales intentó anular la reelección del líder de MAS y entonces presidente Evo Morales. Después de que milicias de derecha y fuerzas policiales simpatizantes detuvieran a los legisladores del MAS y Añez se convirtiera en la presidenta de un parlamento ilegal, se declaró presidenta interina el 12 de noviembre.

Tanto los medios de comunicación estadounidenses como el gobierno de Estados Unidos brindaron apoyo a las fuerzas anti-MAS en el país, y el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la UE y aliados como el presidente brasileño Jair Bolsonaro extendieron rápidamente su reconocimiento al gobierno interino declarado de Áñez. Sin embargo, después de meses de afirmar que Morales había robado el voto, periódicos estadounidenses como el Washington Post se vieron obligados a admitir que el informe de la Organización de Estados Americanos que sustentaba esas afirmaciones tenía “fallas profundas”.

“No hay ninguna evidencia estadística de fraude que podamos encontrar: las tendencias en el conteo preliminar, la falta de un gran salto en el apoyo a Morales y el tamaño del margen de Morales parecen legítimos”, escribió el Post en Febrero de 2020, después de meses de violencia callejera entre la policía y las fuerzas militares de Áñez y las protestas dirigidas por indígenas en su contra.

Las nuevas elecciones estaban originalmente programadas para mayo de 2020, pero después de la propagación de la pandemia de COVID-19 a principios de año, el gobierno de Áñez pospuso repetidamente las elecciones hasta que diez días de manifestaciones masivas le obligaron a comprometerse a celebrarlas el 18 de octubre. Irónicamente, el principal contendiente en la contienda fue el candidato de MAS Luis Arce, que arrasó en las elecciones de octubre con el 55% de los votos.

En las semanas siguientes, la nueva Asamblea Legislativa Plurinacional, el parlamento de Bolivia, emitió acusaciones contra Áñez en relación con una serie de masacres de manifestantes por parte de la policía bajo su supervisión. Ella y 11 de sus entonces ministros estuvieron implicados en masacres en las comunidades de mayoría indígena de Senkata, Sacaba y Yapacani, acusados de genocidio por otorgar a la policía “licencia para matar”.

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SONDAS: La limpieza nacional, el barrido de golpistas y de leguleyos al servicio de occidente era más que necesario, condición sine qua non para empezar una nueva etapa. Pero el nuevo tramo en la vida política, económica y social de Bolivia tiene que trazarse teniendo en cuenta que los verdaderos enemigos, los “señores de la guerra”, están fuera y son ellos los que controlan la distribución de mercancías, la tecnología de extracción de minerales y su refinamiento, la exploración de nuevos yacimientos… Son ellos los que hacen que suba o baje la cotización de las monedas referenciales o del oro. Vigilan todas las puertas y poseen todas las llaves. Tienen francotiradores apostados en todas las azoteas. Dirigen los media más influyentes del mundo y con ellos cambian diariamente los valores de la sociedad –ahora, momentáneamente, volvemos a ser amigos de la Bolivia indígena, aceptamos a MAS y a Luis Arce como presidente, sin olvidar al gran artífice de la prosperidad económica bolivariana, Evo Morales.

Mientras pronuncian estas envenenadas palabras, preparan el asalto al país, a través de otro golpe de estado o de la estrangulación de su economía… a través de traiciones… Nadie puede prever los planes de su maldad.

Mas ahora Bolivia tiene una imagen clara y nítida del escenario en el que se va a tener que mover el gobierno de Arce.

La globalización no existe, es tan solo una coartada para que las potencias occidentales puedan penetrar cómodamente en los asuntos internos de las naciones y manipular su política, su economía y sus valores sociales.

Hay en Bolivia, los primeros llegaron hace 500 años, 3.000 musulmanes, 3.000 hombres y mujeres que viven en armonía familiar y vecinal, que viven lejos de la homosexualidad y del aberrante transgenerismo. Es una comunidad en la que el factor que dirige sus vidas es la transcendencia, y sin transcendencia hay oscuridad, oscuridad chamánica y oscuridad atea. Sin transcendencia hay confusión y hay extravío. El indigenismo debe abandonar sus aspectos chamánicos y desarrollar los proféticos, que los tiene, implementar el concepto de transcendencia con todas sus implicaciones post-mortem. No seguimos nuestra errática subjetividad, sino la objetividad contenida en los libros revelados, en los libros iluminadores. El último, el que engloba a todos los demás y les corrige, denuncia las manipulaciones sufridas a lo largo de la historia, es el Corán. En esta misma web, en SONDAS, ofrecemos nuestra traducción al español y su libro de comentarios.

Es tiempo de darle la vuelta a la moneda y ver la otra cara. Es tiempo de volver al recuerdo.

Lo primero que destruye el Islam en su sistema económico es la usura bancaria. Ninguna nación necesita soportar el peso aplastante de la red de bancos, compañías de seguros y otras entidades financieras que, paulatinamente, se apoderan de la riqueza de los países y manipulan a los políticos a su favor.

Si hay usura, habrá pobreza y el capital se concentrará en unas pocas manos. En cambio, si hay libre comercio, la riqueza se distribuirá entre los miembros activos de la sociedad, generando bienestar, confianza y hermandad entre la gente.

El litio no es una fuente de riqueza para Bolivia, sino la causa de su miseria, el cebo que atrae a los depredadores.

Cuando hay transcendencia, se instala una forma de vida sencilla, basada en los ciclos naturales, basada, pues, en la agricultura en toda su extensión, en los animales de rebaño y sus ingentes beneficios. Ya no buscamos construir el paraíso en este mundo de barro, sino en un Más Allá luminoso.

Arce ha estudiado en el Reino Unido y eso no es una ventaja, sino un lastre del que tendrá que desprenderse si quiere gobernar en beneficio de su pueblo y no del de las multinacionales occidentales.

Si hay transcendencia, hay paz, sencillez, ausencia de ansiedad, de estrés. Contemplamos el amanecer y el crepúsculo a lomos de nuestra montura, entre el verde pasto, entre el rocío… sin prisas, sin buscar una ganancia ilícita, agradeciendo a nuestro Creador todos los beneficios con los que nos sustenta cada día.

Quizás no fuera esto lo que le enseñaron a Arce en las escuelas de economía británicas.